"Se ha hablado mucho –y se seguirá hablando- acerca del conocimiento
y el rol que este juega en la sociedad del nuevo milenio.
Drucker en su libro La Sociedad Post-capitalista, lo calificó como el
factor de producción más importante en la economía moderna desplazando a
los tradicionales como la tierra, el trabajo o el capital; nos explicó
así mismo como la generación de riqueza y valor se da a través de la
productividad y la innovación, ambas como aplicación del conocimiento a
dicho fin.
En este artículo pretendo darle un enfoque distinto o verlo desde una
perspectiva diferente como es: el rol que juega el estado como promotor
y diseñador de políticas orientadas a la generación del conocimiento
como modelo de desarrollo nacional aplicable desde sus inicios, es
decir, desde la formación de la persona en su aprendizaje básico vista
desde una perspectiva a largo plazo que disminuyan sustancialmente el
desnivel existente entre “poderosos” y “débiles” en nuestra sociedad,
así como la concentración de fuerzas económicas, sociales y políticas en
manos de “grandes minorías”.
Tradicionalmente, el enfoque que se le ha dado al conocimiento en cuanto
a su aplicación a través de la historia y en la actualidad se pueden ver
de dos maneras:
1) El conocimiento de sí mismo, expresado por célebres griegos
como Platón y luego Sócrates, es decir, el desarrollo intelectual, moral
y espiritual del individuo o como sostenía Protágoras, que el
conocimiento hace eficiente a la persona, capacitándolo para saber lo
que ha de decir y como decirlo, esto es través de la lógica, gramática y
retórica.
2) El conocimiento organizado y sistemático aplicado en un
principio a herramientas, productos y procesos; luego con la revolución
de la productividad aplicado al trabajo buscando su rapidez y eficiencia
; y en la actualidad aplicado al conocimiento mismo como dinámica de una
nueva estructura económica, social y política en tiempos modernos.
Yo propondría un tercer enfoque, en el cual me quiero concentrar y lo
considero de suma importancia:
3) El conocimiento como modelo de una política propulsora de un
desarrollo equitativo, justo y necesario del ser humano para su
autorrealización en la sociedad.
Si bien es cierto, en Latinoamérica existe una educación superior de
reconocida calidad que incluye estudios posteriores de maestrías y
doctorados, este conocimiento todavía queda en manos de una minoría que
se ve incapacitado de redistribuirlo en el resto de la sociedad. Y digo
esto, simplemente basándome en la realidad social que se observa
especialmente en los países de nuestra región, donde las tasas de
analfabetismo y los altos índices de pobreza y miseria son cada vez
mayores, sin viso alguno de solución a la vuelta de la esquina,
situación que uno lo ha podido palpar desde que tiene uso de razón.
Las causas han sido muchas y tal vez interminables, la pregunta que nos
compete es ¿qué hacer de ahora en adelante?.
¿Qué hacer?
Lo primero que hay que hacer es afrontar el problema con realidad. A
partir de ahí, se deben establecer medidas correctivas orientadas al
desarrollo del sector educativo como fuente inagotable del conocimiento,
aplicables desde la educación básica. Es en este punto donde tiene un
papel fundamental el Estado como promotor y diseñador de políticas
orientadas a resolver los graves problemas de este sector en la
actualidad como modelo de un desarrollo nacional sostenible expresado en
el crecimiento, bienestar y alta expectativa de vida a largo plazo; tal
vez los resultados no los veamos a corto plazo, sino en un periodo
razonable de tiempo a mediano y largo plazo.
¿Cómo hacerlo?
Como ya se dijo, es el Estado quien debe tomar la iniciativa en
establecer políticas que guíen u orienten al desarrollo del conocimiento
como base formativa, es decir, visto como un proceso que conduzca a
establecer resultados concretos y deseados, si es posible sujetos de ser
evaluados periódicamente. Las principales pautas a establecerse deberían
ser las siguientes:
1) Trabajar en asociación con los sectores vinculados al sector
educativo, en diálogo permanente con padres de familia, sindicatos,
profesores, administrativos; ligados al sector con el fin de discutir y
crear consenso en la solución a interrogantes tales como ¿en qué hemos
fallado? ¿qué necesitamos para ser mejores? ¿qué nos ha faltado? ¿cuáles
han sido nuestros aciertos? ¿qué podemos hacer para que esto cambie?
2) Buscar la eficiencia en el conocimiento a través de la innovación del
sector educativo, esto significa reestructurar los procesos y
metodologías existentes para hacer que la persona ávida de conocimientos
lo aplique en su vida personal y cotidiana, parafraseando a Drucker “Hoy
en día, ya no basta con enseñar patriotismo, sino contribuir a fomentar
la ciudadanía, es decir la contribución de la persona a su sociedad y
por ende al país” –en especial a los menores.
3) Asignar mayor inversión al sector educativo, no precisamente como
aporte único del Gobierno (en el Perú hasta el año 2001, el sector
educación solo representaba el 14% del presupuesto nacional) sino
buscando fuentes de financiamiento a través de alianzas estratégicas con
otros gobiernos, organizaciones mundiales dedicadas a brindar
financiamiento al desarrollo de este tipo de proyectos, así como con
ONG´s.
4) Descentralizar el conocimiento buscando alternativas de solución, a
través de una adecuada administración, bien sea a través de una asesoría
externa o bien a través de la subcontratación de organizaciones que
brinden servicios destinados a incrementar la eficiencia del sector
educativo en caso la situación lo amerite.
Como aporte final, quisiera expresarles que no ha sido mi intención
abordar la problemática interna del sector educación, sino de establecer
pautas que conduzcan a una mayor viabilidad del sector educativo vista
como un proceso, como instrumento eficaz en la generación del
conocimiento con miras a formar un país moderno, vanguardista, sumamente
competitivo sin las grandes brechas que existen hoy en día entre las
personas de grandes conocimientos y las que no las tienen o no están al
nivel de los primeros en perspectivas económicas y sociales.
He establecido alternativas claras de solución, con la esperanza que
esto cambie pero trabajando desde ahora, porque tal vez cuando usted lea
este articulo, me dará la razón.
Alejandro Ulises Morón Espinal
Alejandro tiene 29 años de edad, es peruano de nacimiento. Egresado de la facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Ricardo Palma, con estudios de especialización en finanzas, economía y marketing internacional en ESAN, Universidad de Lima y Universidad Católica del Perú entre otras. Se ha desempeñado como administrador y consultor a nivel empresarial y últimamente como jefe de finanzas en la Sociedad Peruana de Economistas.
Acerca de GestioPolis
Participar en la comunidad
Derechos de Autor
GestioPolis es la primera comunidad de conocimiento en negocios de Hispanoamérica
Derechos Reservados sobre el concepto del sitio web
GestioPolis.com
© 2008 Carlos López
| Hazte miembro de GestioPolis |
|
Y Descarga 11 eBooks
GRATIS |