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Equilibrio General
ALFRED MARSHALL: EL PENSADOR
Alfred Marshall, (1842-1924). Se considera como uno de los padres de la
economía ortodoxa moderna, junto a León Walras. Durante su juventud
logro una excelente preparación universitaria en matemáticas, pero a
parte de esto también se distinguió por sus fuertes sentimientos
humanitarios, relativos a mejorar la calidad de vida de las personas,
permaneció en Cambridge después de graduarse de su licenciatura en
matemáticas, pero pronto incursionó en la lectura de la metafísica, la
ética y la economía, siendo esta última por la que más interés mostró,
al punto de impartir la cátedra de economía en la misma universidad de
Cambridge.
Si bien Jevons se había declarado el campeón de la teoría marginalista,
Marshall experimentó entre sus estudiantes y colegas durante más de 20
años antes de exponer sus ideas en 1890, cuando publicó sus Principios
De Economía.
Marshall era consciente del cambio a través del tiempo de las teorías y
las ideas alimentadas por la inquietud humana, así que trataba de
combinar su preparación matemática con sus fundamentos en historia, para
así poderse adaptar más fácilmente a esas fluctuaciones.
Como mencionamos anteriormente, ya en 1870 había comenzado su trabajo en
la fundamentación matemática de su teoría, complementándola con técnicas
gráficas, pero solo cuando tuvo todo el material listo, lo que incluye
un desarrollo matemático más riguroso, con gráficas más elaboradas, pies
de página e inclusive apéndices, entregó al mundo su trabajo para que
fuera discutido. Sin embargo sus juicios en extremo equilibrados lo
llevaron en varias ocasiones a emitir declaraciones vagas e indecisas
cayendo en lo que parecía ser un inoperante relativismo.
Para Marshall "la economía política o economía, es el estudio de la
humanidad en las ocupaciones ordinarias de la vida; examina esa parte de
la acción individual y social que está mas estrechamente conectada con
la obtención y el uso de los requisitos materiales del bienestar"
Si bien aquí se hace referencia a la economía política y a la economía
debe distinguirse que mientras la una reflejaba la relación entre
economía y la política la segunda está íntimamente conectada con los
juicios normativos, es decir, que abarca cuales debían de ser las metas
de la sociedad, sin embargo el trabajo de Marshall, refleja que su
fuerte se hallaba en el arte de la economía que es capaz de relacionar
la ciencia positiva con las metas normativas; es decir que se concentró
en la aplicación de la teoría y en la teoría aplicada.
Como era de esperarse asumió una posición bastante conciliadora en
cuanto a la definición particular de la economía y planteaba que cada
economista podía asumir el concepto como mejor se ajustara a sus
inclinaciones, esto con el fin de optimizar su desempeño.
A diferencia de los clásicos, Marshall estaba convencido que la economía
tenia la tarea principal, de eliminar la pobreza a tal punto que reclamó
a Ricardo el hecho de no entender que la pobreza genera más pobreza,
dado que la falta de recursos en las familias no garantizan, ni la
salud, ni la preparación para permitirles ganar más.
Al considerar el método de Marshall se debe tener muy presente que su
habilidad matemática le había permitido manejar con destreza esa
herramienta en el campo de la economía y que también comprendía que la
construcción de modelos abstractos era un punto vital dentro de las
construcciones económicas; sin embargo pudo señalar que considerar a la
sociedad estable era un error clásico que la combinación de teoría
abstracta y análisis histórico podía corregir; talvez por esto tampoco
prestó gran atención a que si los economistas usaban tal o cual método,
o inclusive si usaban varios a la vez, de hecho, aceptó esta diversidad
que proporcionaba diferentes puntos de vista sobre el funcionamiento de
la economía.
El método marshalliano era consciente que las comodidades del
laboratorio y que las facilidades para la experimentación no estaban
disponibles para los economistas así que como estos no pueden mantener
constantes todas las variable deben experimentar a nivel teórico,
imponiendo supuestos; la técnica central en este caso es el llamado
CETERIS PARIBUS que quiere decir “siendo otras cosas igual” y resulta
ser una excelente opción siendo que la pérdida de realismo es
controlada.
En sí el procedimiento marshalliano limitaba el problema al equilibrio
parcial con la mayoría de las variables constantes para luego con mucho
cuidado ir permitiendo su movilidad de “una cosa a la vez”.
Esta técnica metodológica estaba relacionada muy de cerca con el
convencimiento que los análisis y conclusiones del corto plazo de una
causa en particular pueden ser incorrectos al ser aplicados en el largo
plazo. Más concretamente, se considera que a través del tiempo la oferta
refleja cambios más marcados que la demanda.
Los cuatro tiempos convencionales de Marshall son: el periodo de
mercado, en el cual la oferta es fija y perfectamente inelástica. El
corto plazo en este se alcanza a cambiar la producción y la oferta mas
no la planta instalada. El largo plazo, ya a este nivel todos los costos
son variables. El periodo secular, en este no solo varía la tecnología
sino la composición poblacional.
Pasando a otro tema, se había formado a finales del siglo XIX una gran
controversia alrededor de la teoría del precio o del valor en cuanto a
la mayor o menor influencia de la oferta y de la demanda. Mientras los
clásicos enfatizaban en la oferta, los neoclásicos lo hacían en el lado
de la demanda.
Marshall se había situado en un punto donde trataba de defender según él
la verdad, a parte de que sus planteamientos eran inclusive anteriores a
los de Jevons, Menger y Walras, para él entre más corto fuera el periodo
más importante sería el poder de la demanda para fijar el precio; por el
contrario en cuanto más se prolongaba el factor tiempo, cobraba mayor
relevancia la influencia de la oferta. En sí Marshall condenaba al
fracaso cualquier intento unicausal de explicación de las variaciones
del precio y del valor.
Una de las criticas más interesante generada por Marshall es la del mal
uso por parte de los economistas del análisis marginal, como si este
fuera el omnipotente determinante del valor del todo, cuando la verdad
se trata de entender la marginalidad como el campo donde actúan las
fuerzas que gobiernan el valor del todo y no de afirmar que la utilidad
marginal o el costo marginal determinan el precio, ya que estos, gracias
a la mutua interacción de los factores también son determinados en el
margen.
La anterior observación está muy relacionada con la concepción de la
causación unidireccional que Jevons y Menger habían señalado; es decir,
que la demanda, la oferta y el precio interactúan entre sí mutuamente en
el espacio marginal para determinar sus respectivos valores.
Siempre se mostró muy interesado por la economía ricardiana, tanto así
que rechazó la declaración de la demolición de la teoría del valor de
Ricardo por parte de Jevons y de otros Marginalistas, con el triunfo
aplastante de la teoría de la demanda.
En el siguiente artículo profundizaremos más en los detalles de los
planteamientos del equilibrio parcial de Marshall el cual nos ayudará a
llegar al análisis de la economía agregada a través de modificaciones al
hacerlo cada vez menos parcial.
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