Hace algunos días un cliente en Perú me hizo una pregunta que me dejó pensando, ¿qué va a pasar con la banca móvil e Internet en los próximos 5 años? Es de información pública que la banca a distancia goza de excelente salud y la banca móvil va bien encaminada, de eso no hay duda, pero la interrogante surge cuando nos preguntamos qué es lo que va bien encaminado, ¿la banca o lo móvil?
“Me demoré un par de días en investigar y saber qué andan vaticinando
los gurús en torno al tema. Encontré información muy auspiciosa:
crecimiento, buenas proyecciones, mayor uso de Internet por parte de los
clientes bancarios, aumento en la confianza, sorprendente penetración de
dispositivos móviles en la población, uso de celulares para consultar y
solicitar productos, programas gubernamentales para disminuir la brecha
digital, acceso público a Internet inalámbrica, etc.
Hagamos el análisis por partes. La banca en Chile, para mi gusto, se
puede definir por 3 grandes características: performance, seguridad y
status. Las tres copulativas. Todas al unísono y sin desafinar, por
favor.
La performance bancaria es un tema complejo. Buena parte de las personas
que trabajan en un banco realizan sus labores en un día a día repleto de
procesos técnicos y operacionales. Deben desarrollar cierres e informes
diarios para enviar a entidades reguladoras, velar por el cumplimiento
de toneladas de indicadores, responder a superintendencias que
aterrorizan a los ejecutivos con auditorías capaces de paralizar a un
rinoceronte, responder a accionistas por el valor de sus acciones,
determinar si el riesgo de sus carteras los obligará a provisionar más o
menos dinero (por lo general más) de sus estados de resultados, entre
tantas otras “cosillas”.
En cuanto a la segunda copulativa: la seguridad… bueno hablar de bancos es hablar de seguridad. ¿Qué otra cosa se podía esperar? Por norma un banco debe ser seguro y ninguna entidad quiere aparentar lo contrario. Al interior de los bancos pasa algo muy similar. Me explico: todo el mundo sabe que allí hay mucho dinero en juego y que ese dinero es de los ahorrantes, personas de carne y hueso que con mucho esfuerzo han reunido fondos que utilizarán en su vejez. Por otra parte los inversionistas, personas que ya no tienen que preocuparse por su vejez, pero que tienen poder y eso los hace personas de quienes preocuparse también. Al escenario se agrega finalmente el Estado, quien ha depositado buena parte de la “confianza país”, en un sistema bancario blindado, a prueba del gobierno de turno y de las vicisitudes que ronden el vecindario económico. Por lo tanto, tener un banco seguro es tomar decisiones seguras y correr pocos riesgos.
¿Y el status?
Hacia fines del siglo pasado existían en Chile instituciones denominadas
“financieras”, que eran como los bancos, pero no ofrecían cuentas
corrientes y su producto estrella era el préstamo en cuotas para
personas de grupos socioeconómicos medios y bajos (pensándolo bien, hoy
día hay uno que otro banco que no difiere mucho de este modelo). Las más
grandes eran Atlas, Condell y Conosur. También sonaban Corfinsa,
Finandes y Fusa, entre otras.
Las financieras tuvieron su época de oro hasta principios de los ’90,
cuando una mayor conciencia social y de respeto al consumidor llevó a
organismos del estado chileno a regular cobros por conceptos de
intereses y comisiones que estas empresas realizaban de manera muy
abusiva sobre sus clientes. Este conjunto de regulaciones, sumado al
descrédito que les significó sucesivas y negativas coberturas
periodísticas, llevaron al negocio de las financieras al borde de la
bancarrota, obligando a sus propietarios a vender estas instituciones… a
bancos.
En resumen y espero que la memoria no me falle: Atlas fue comprada por
Citibank hace unos 20 años, Corp Banca compró Financiera Condell el año
‘98 (me acuerdo perfecto porque yo trabajaba en la última) relanzando
ese mismo año Banco Condell, Conosur (la última en ser comprada por un
banco) fue adquirida hace unos 8 años por BCI y la transformó en Banco
Nova, Finandes fue adquirida por el Banco Edwards y posteriormente
fusionada por el Banco de Chile con su división de consumo Credichile,
Banco Santander adquirió Fusa y junto a otras adquisiciones anteriores
formó lo que hoy es Banefe, una de las divisiones más grandes que hoy
existe.
¿Qué ha pasado con estas instituciones adquiridas por los bancos? Poco.
Casi nada. El terreno que poseían en los segmentos medios y bajos, fue
cedido en buena parte a tarjetas y bancos de tiendas, y un BancoEstado
que no deja de sorprender, sobre todo por su carácter estatal, entre
otros.
¿Y el status? El status es algo que va en el ADN de los bancos. Si no
está dirigido a personas de ingresos medios o altos, o a empresas
medianas para arriba, el tema no les camina muy bien. El banco es un
negocio que por siglos ha estado dirigido a entes con presupuestos
superavitarios, donde la “bancarización” de los sectores más populares
les ha venido casi como un mandato: como un nuevo terreno competitivo
donde buena parte de ellos no hubiese elegido participar. Una nueva
misión que la sociedad les ha encargado y que aún no ha visto resultados
sobresalientes.
Hago la excepción de los bancos o divisiones de éstos que en su génesis
se han orientado a atender personas de ingresos bajos y pequeñas
empresas. Banco del Desarrollo, BancoEstado y las bancas pyme del
Santander, BCI y otros bancos, nunca se han visto incómodos en su rol,
ni tampoco tratando de ascender en su mercado objetivo. Banco Falabella
y Banco Ripley también están en lo suyo: lo masivo, pues nacieron para
eso.
Concluyendo, bancos = seguridad + performance + status. En cuanto a las
tecnologías móviles, ¿ldem? No, no, mi amigo, tal como señaló el
ciudadano Lagos.
En el mundo de las tecnologías móviles, la seguridad es un tema
importante, pero no mucho más que en otras industrias. Que se pierda la
señal o que un dispositivo falle no es deseable, pero claramente no es
lo mismo comparado con que se pierda un depósito a plazo o que clonen tu
tarjeta de crédito. ¿Que escuchen nuestras conversaciones? Sabemos que
la CIA lo hace y podemos vivir con ello, cuidando el lenguaje, claro
está. La tecnología móvil es un negocio más tolerante a las fallas y por
ende, se pueden correr más riesgos.
Con la performance sucede algo similar. Las empresas desarrolladoras de
dispositivos o de telecomunicaciones reportan a sus accionistas, y si
éstos un día deciden apostar un buen dinero para cambiar el mapa
competitivo con un nuevo gadget que volvería locos a los consumidores,
lo harán, no hay duda. Si un banco en Chile apuesta sus resultados por
captar un nuevo segmento o bien lanzar un nuevo producto, lo más
probable es que la rígida regulación del sistema financiero se los
impida o bien les coloque serias barreras para realizarlo. La
supervisión a que están sujetas las instituciones financieras es
francamente salvaje.
Por último, las tecnologías son en esencia anti status. Si un nuevo
dispositivo o servicio hoy es inalcanzable por su alto costo, sólo basta
esperar 6 meses, puesto que su precio se habrá reducido a lo menos en un
30%. La estantería de productos en el mundo de las tecnologías móviles
está diseñada para la masividad, es un negocio que funciona sólo si sus
productos y servicios son capaces de alcanzar transversalmente a los
segmentos sociales.
Pero cuidado con confundir el asunto del status en la publicidad de
tecnologías móviles versus su modelo de negocios. El status en la
publicidad busca transformar esos aparatitos en objetos de deseo,
mientras que en el modelo de negocios, éstos rentan sólo si llegan a
muchos miles de clientes. Anti status.
Entonces, volviendo a la pregunta de mi cliente respecto de lo que podía
pasar con la banca móvil y por Internet para los próximos 5 años, mi
respuesta es la siguiente: va a pasar mucho más con lo móvil,
simplemente porque así está diseñado ese negocio.
La banca móvil va a andar un poco más al ritmo de los bancos, o sea, más
lento, pero seguro. Tendrá buenas proyecciones y un futuro auspicioso
porque el driver en este aspecto es la tecnología.
Si queremos ver algo realmente sexy, tendremos que esperar a que una
compañía de tecnologías móviles o una empresa de telecomunicaciones
compre un banco. Eso sí que sería, como dice un buen amigo, “mundial”.
Si alguien sabe de algún movimiento así, por favor avíseme.