Los mexicanos se encuentran seriamente detenidos por la autocrítica, a veces llegar hasta la autodemostación y la falta de confianza en las capacidades propias. “Permanentemente estamos tratando de decirnos unos a otros lo que nos falta, señalando aquello en que fallamos y en lo que somos malos.
Esto fue señalado por el doctor José DelaCerda Gastélum, director de
Relaciones Externas del ITESO, la Universidad Jesuita de Guadalajara,
quien comentó que para competir en un ambiente cada vez más agresivo,
competitivo y globalizado, las organizaciones que ofrecen servicios
deben utilizar sus facultades ya construidas, aquellas que ya poseen,
para potenciarlas, en vez de dedicarse a corregir aquello que no
funciona.
Como una alternativa ideal para explotar los aspectos positivos de
organizaciones y empresas, el académico señaló al liderazgo apreciativo,
técnica que por primera vez será impartida en México por el doctor James
Ludema, quien dará el seminario Appreciative Inquiry: Liderazgo y
búsqueda apreciativa en las organizaciones, el próximo 14 de mayo en la
Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
¿Qué es el liderazgo apreciativo?
Se trata de una vertiente originada a mediados de los noventa, en la
Case Western Reserve University de Ohio y en la Universidad de Michigan.
Estas instituciones hallaron que las metodologías de cambio
organizacional utilizadas comúnmente, tienen enfoques deficitarios, es
decir, buscan un defecto, error o debilidad para tratar de solucionarla.
“Los académicos de dichas universidades se preguntaron si el mismo
método no estaría cargando con su propia derrota, ya que el contar las
posibilidades de mejora a partir del conocimiento de debilidades,
deficiencias, defectos y errores, era contraproducente”, señaló el
experto del ITESO.
Fue entonces que ambas instituciones comenzaron a desarrollar un método
de psicología positiva, lo que posibilitó el surgimiento del liderazgo
apreciativo, una nueva vertiente o paradigma del cambio organizacional.
Según el doctor DelaCerda, más que una metodología o técnica, el
liderazgo apreciativo es una nueva concepción o filosofía de cómo deben
dirigirse las organizaciones.
“Esencialmente se cambia de un enfoque deficitario basado en debilidades
a uno apreciativo basado en las fortalezas de las organizaciones. Es
decir, cuando uno trata de competir, vender o realizar algo se hace con
lo mejor de los recursos, con las fortalezas y no con las debilidades”,
comentó.
Así, esta búsqueda apreciativa permite encontrar las grandes fortalezas
de las organizaciones y aprovecharlas para transformar la organización
hasta lograr su potencial máximo.
Las ventajas del liderazgo apreciativo
A pesar de ser una filosofía joven, las organizaciones que se han
decidido por esta filosofía y metodología en gestión –McDonald’s, Nokia,
British Airlines, Harley-Davidson- han encontrado incrementos
interesantes e impactantes en productividad, en la calidad del servicio,
del producto, en la retención de empleados con talento y la atracción de
otros con talento, un factor crítico de competencia actual. Además han
encontrado avances en el bienestar, la salud física y psicológica de la
fuerza de trabajo, indicó el especialista.
“La satisfacción en el trabajo, es decir la declaración de las personas
respecto a como se sienten en el empleo, es altamente positiva en
relación con liderazgo apreciativo. En cambio el estrés y las
enfermedades de trabajo son altamente negativas en su reacción
estadística con el liderazgo positivo. Es decir que entre mayor
liderazgo apreciativo exista, el estrés y las enfermedades de trabajo
tienden a bajar”, apuntó el experto.
Mediante esta técnica, el trabajo en equipo tiende a prosperar, así como
mejora la calidad de las relaciones de trabajo, logrando que haya mucha
más colaboración que competencia. “La competencia -está demostrado es
distintas investigaciones- tiende a mejorar el desempeño, pero también
tiende a afectar el ambiente laboral porque se crean tensiones,
problemas, y conflictos”, comentó.
¿Una opción para México?
En México y otros países emergentes o en vías de desarrollo el enfoque
resultaría ideal, señaló el doctor DelaCerda. “Hay investigaciones
serias sobre la forma en que México y sus organizaciones ejercen el
liderazgo y todas apuntan hacia uno de tipo destructivo, que no
construye y más bien deprecia y deteriora al otro. Es entonces
inimaginable poder construir una relación productiva a partir de estar
depreciando al otro”, finalizó el doctor DelaCerda.
Dirección de Educación Continua.
Universidad Iberoamericana Ciudad de México.
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