Autocrítica y falta de confianza frenan el trabajo de mexicanos

Autor: Jorge Tovalín González-Iturbe

Liderazgo

18-04-2008

Los mexicanos se encuentran seriamente detenidos por la autocrítica, a veces llegar hasta la autodemostación y la falta de confianza en las capacidades propias. “Permanentemente estamos tratando de decirnos unos a otros lo que nos falta, señalando aquello en que fallamos y en lo que somos malos.

Difícilmente adoptamos un enfoque apreciativo para aceptar el potencial de la fortaleza individual y grupal”.

Esto fue señalado por el doctor José DelaCerda Gastélum, director de Relaciones Externas del ITESO, la Universidad Jesuita de Guadalajara, quien comentó que para competir en un ambiente cada vez más agresivo, competitivo y globalizado, las organizaciones que ofrecen servicios deben utilizar sus facultades ya construidas, aquellas que ya poseen, para potenciarlas, en vez de dedicarse a corregir aquello que no funciona.

Como una alternativa ideal para explotar los aspectos positivos de organizaciones y empresas, el académico señaló al liderazgo apreciativo, técnica que por primera vez será impartida en México por el doctor James Ludema, quien dará el seminario Appreciative Inquiry: Liderazgo y búsqueda apreciativa en las organizaciones, el próximo 14 de mayo en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

¿Qué es el liderazgo apreciativo?

Se trata de una vertiente originada a mediados de los noventa, en la Case Western Reserve University de Ohio y en la Universidad de Michigan. Estas instituciones hallaron que las metodologías de cambio organizacional utilizadas comúnmente, tienen enfoques deficitarios, es decir, buscan un defecto, error o debilidad para tratar de solucionarla.

“Los académicos de dichas universidades se preguntaron si el mismo método no estaría cargando con su propia derrota, ya que el contar las posibilidades de mejora a partir del conocimiento de debilidades, deficiencias, defectos y errores, era contraproducente”, señaló el experto del ITESO.

Fue entonces que ambas instituciones comenzaron a desarrollar un método de psicología positiva, lo que posibilitó el surgimiento del liderazgo apreciativo, una nueva vertiente o paradigma del cambio organizacional.

Según el doctor DelaCerda, más que una metodología o técnica, el liderazgo apreciativo es una nueva concepción o filosofía de cómo deben dirigirse las organizaciones.

“Esencialmente se cambia de un enfoque deficitario basado en debilidades a uno apreciativo basado en las fortalezas de las organizaciones. Es decir, cuando uno trata de competir, vender o realizar algo se hace con lo mejor de los recursos, con las fortalezas y no con las debilidades”, comentó.

Así, esta búsqueda apreciativa permite encontrar las grandes fortalezas de las organizaciones y aprovecharlas para transformar la organización hasta lograr su potencial máximo.

Las ventajas del liderazgo apreciativo

A pesar de ser una filosofía joven, las organizaciones que se han decidido por esta filosofía y metodología en gestión –McDonald’s, Nokia, British Airlines, Harley-Davidson- han encontrado incrementos interesantes e impactantes en productividad, en la calidad del servicio, del producto, en la retención de empleados con talento y la atracción de otros con talento, un factor crítico de competencia actual. Además han encontrado avances en el bienestar, la salud física y psicológica de la fuerza de trabajo, indicó el especialista.

“La satisfacción en el trabajo, es decir la declaración de las personas respecto a como se sienten en el empleo, es altamente positiva en relación con liderazgo apreciativo. En cambio el estrés y las enfermedades de trabajo son altamente negativas en su reacción estadística con el liderazgo positivo. Es decir que entre mayor liderazgo apreciativo exista, el estrés y las enfermedades de trabajo tienden a bajar”, apuntó el experto.

Mediante esta técnica, el trabajo en equipo tiende a prosperar, así como mejora la calidad de las relaciones de trabajo, logrando que haya mucha más colaboración que competencia. “La competencia -está demostrado es distintas investigaciones- tiende a mejorar el desempeño, pero también tiende a afectar el ambiente laboral porque se crean tensiones, problemas, y conflictos”, comentó.

¿Una opción para México?

En México y otros países emergentes o en vías de desarrollo el enfoque resultaría ideal, señaló el doctor DelaCerda. “Hay investigaciones serias sobre la forma en que México y sus organizaciones ejercen el liderazgo y todas apuntan hacia uno de tipo destructivo, que no construye y más bien deprecia y deteriora al otro. Es entonces inimaginable poder construir una relación productiva a partir de estar depreciando al otro”, finalizó el doctor DelaCerda.

Jorge Tovalín González-Iturbe

Dirección de Educación Continua.

Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

jorge.tovalinarrobauia.mx

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