Plan para mitigar los impactos ambientales en cultivos cafetaleros en el recinto Pisloy, del cantón Jipijapa Ecuador

Autor: Fredy Ronald González Salazar y Odalys Labrador Machin

Gestión ambiental y sostenibilidad

23-06-2011

El desarrollo del sistema agrícola fomentado en varios cultivos ha sido fuente de ingreso de muchos agricultores del Ecuador. En la actualidad la producción cafetalera, viene atravesando a nivel mundial un período de inestabilidad de precios, fundamentalmente provocado a los excesos productivos, a las grandes reservas en los países consumidores, a los desarrollos tecnológicos en el sector industrial y a la variabilidad especulativa de sus mercados. Todo ello ha repercutido fundamentalmente en las economías de los países tercermundistas productores de café. A toda esta problemática económica se une la afectación medioambiental que ha venido generándose a partir del deterioro de los ecosistemas cafetaleros.

Desde hace varios años; acrecentándose en los últimos cinco; la caficultura ecuatoriana se encuentra inmersa en esta crisis tanto desde el punto de vista económico, social como ecológicamente, manifestándose gravemente en el cantón Jipijapa perteneciente a la provincia costera de Manabí, centro de producción de café arábiga del país. Estos ecosistemas de la otrora llamado “Sultana del café” han sufrido un acelerado deterioro ambiental a consecuencia de los múltiples impactos a los que están sometidos, la mayoría de ellos provocados por el hombre y sus malas prácticas agrícolas.

En el trabajo, a partir del diagnóstico ambiental realizado al área estudiada, se presenta la propuesta de un plan de acciones dirigido a prevenir y mitigar los impactos ambientales a los que está sometido el sistema cafetalero del Recinto Pisloy de la Parroquia Jipijapa ubicada en el Cantón antes mencionado.

Introducción

A lo largo de la historia son los países sudamericanos con su riqueza natural y la fuerza que lleva en su tierra quienes han forjado un puente económicamente más transitable en el siglo XXI, no menos importante en el desarrollo de los países anglos.

Es precisamente en esa economía ligada muy estrechamente a un proceso propiamente ecológico y ambiental que el café cumple un rol muy importante en el Ecuador desde hace más de un siglo, siendo primera en superficie utilizada para este cultivo. Este país se encuentra entre los principales diez productores a nivel mundial de café y su exportación es una substancial fuente de divisas y la caficultura realizada en pequeñas explotaciones agrícolas (80% de menos de 5 ha) es la base económica de 130.000 familias a nivel nacional.

Rodríguez (1999), planteó que el proceso agropecuario debe ser manejado con técnicas y métodos que permitan beneficios y costos para la subsistencia del hábitat humano del sector, además que faltaban medios crediticios para la reactivación de los agricultores en la búsqueda de nuevas variedades de cultivos mediante la diversificación de su producción a través de trabajo orgánico y ecológico.

De lo antecedido es la connotación de quimeras que vuelve aún más importante al agricultor ecuatoriano, manabita y jipijapense ante un cultivo de esfuerzos y luchas al incursionar las técnicas y métodos que hagan viable el desarrollo de sus cultivos.
De ello en los últimos años ha descendido considerablemente los rendimientos de las fincas, debido a factores naturales, antrópicos y económicos lo que afecta drásticamente a la agricultura de la zona, provocando reducciones en las producciones a nivel local y bajos ingresos agrícolas para los agricultores. En Manabí se inició la consolidación de una pequeña y mediana producción de café para exportación, este nacimiento data de mediados del siglo XIX y se torna predominante a partir de la década de los 30 del siglo XX.

No se debe olvidar que grande es la naturaleza que rodea a cada sector que se produce que vuelve incontable las expectativas que el ser humano guarda en el esfuerzo de que la tierra renazca para cultivar ante los fuertes impactos ambientales que está latente en el modus vivendis de nuestra sociedad.

Consecuentemente la ruptura del Acuerdo Internacional del Café en 1989, seguida de una caída e inestabilidad de las cotizaciones mundiales, así como las catástrofes climáticas (fenómeno de El Niño en 1997 y 1998), han acentuado la dinámica de empobrecimiento en la que se encuentran los caficultores, que ven además desaparecer las oportunidades de trabajo en la ciudad debido a la fuerte crisis económica que golpea actualmente al Ecuador.

El Ecuador posee aproximadamente unos 13'000.000 de hectáreas destinados a la producción agrícola de la cual se puede encontrar una diversidad de cultivos de ciclos cortos y permanentes.

El café se produce especialmente en la costa ecuatoriana y aporta con el 65 % del total nacional de las cuales la Provincia de Manabí aporta con el 39 % del total nacional. Hay alrededor de 350.000 hectáreas sembradas en todo el país con una producción de 76.000 toneladas métricas y las variedades más importantes que se cultivan son el café: arábigo, robusta, y caturra.

La introducción de prácticas de cultivo más durables, así como una mejora de la calidad del café producido son absolutamente necesarias e inevitables. Esta diversificación relativa será garante de la seguridad económica de la familia. Además, esta seguridad económica debe ser reforzada por la organización de los productores, y el crecimiento de su capacidad y poder de negociación comercial y política. (Chauveau, 1999; Ramos y Gaybor, 2006).

Lo descrito permite aseverar que la caficultura en el mundo ha venido atravesando un período de grave crisis de precios debido principalmente a la sobreproducción, a las grandes reservas en los países consumidores, a los avances tecnológicos en la industria y los mercados especulativos, así como al daño ambiental provocado por la pérdida de los ecosistemas cafetaleros a causa de las malas prácticas productivas y al exceso de pesticidas y otros productos químicos en este cultivo. Como consecuencia directa de esta situación, el Ecuador ha perdido el 50 % de su capacidad de producción, los ingresos de divisa por la exportación de café en grano y café industrializado no sobrepasan los 60 millones de dólares, lo cual significa menos del 20 % de lo que se ingresaba en 1994 por este concepto.

Como se puede demostrar gran parte del país está sumergido en la zona cafetalera y Jipijapa se sustenta básicamente en su enorme pie de monte: zona de transición entre la sierra y la costa: pues es aquí donde se localiza el sector cafetalero.

A pesar de las actividades naturales que tiene Jipijapa, la problemática que más incide en el sector agropecuario es el insuficiente manejo de sus recursos naturales, por lo que su gran desafío ambiental consiste en encontrar los niveles de equilibrio entre el factor biótico y la acción abiótica de modo que los beneficios que se alcanzan de las actividades desarrolladas en los espacios naturales no comprometan su propia existencia. (FAO, 2002., Scherr, White y Kaimowitz, 2002).

Mann et, al., (2000) y FAO, (2002) predicen que en los 30 años entrantes, el uso del agua se incrementará en un 50 % y que 4.000 millones de personas: la mitad de la población mundial: vivirán en condiciones de graves tensiones por agua en el 2025, debido a la desertización de la tierra ocasionado por la degradación hasta convertirse en árida, semiárida o sub húmeda como resultado de diversos factores incluidas variaciones climáticas y actividades humanas.

Ante ese gran desafío ambiental se encuentra el Recinto de Pisloy, Parroquia Jipijapa; objeto de estudio de esta investigación; ubicado al noreste de la cabecera cantonal, donde gracias a la colaboración de sus pobladores, se procedió a realizar encuestas a fin de obtener información sobre los impactos ambientales que han incidido en la calidad de vida y la calidad ambiental en ese Recinto.

Desarrollo

El deterioro ambiental de la zona cafetalera del Recinto Pisloy de la Parroquia Jipijapa del cantón de similar nombre, es una de los más importantes objetivos del estudio, con la preocupación de la disminución de la productividad y el incremento de la migración de sus pobladores que al no tener respuestas económicas de sustento familiar optan por buscar fuentes de trabajo en otras ciudades, abandonando la actividad agrícola.

El ambiente se denota característicamente a través del ecosistema que rodea a dicho Recinto ya que la zona exige representatividad en su fauna, flora y servicios vitales como el agua y el aire que ejercen gran importancia pero se ven amenazados por tala de árboles y descuido de fontaneros lo que genera poca presencia de los componentes bióticos y se observa además una modificación antrópica.

Para alcanzar los objetivos propuestos en la presente investigación se encuestaron a los pobladores del Recinto Pisloy, para lo cual se confeccionó la técnica del cuestionario y con un tamaño de muestra de 33 personas, dirigida a los moradores de más experiencia productiva y que llevan más tiempo residiendo en el Recinto. Con los resultados de la encuesta se procedió a identificar las actividades agrícolas y las diversas problemáticas ambientales que causan un impacto ambiental a la zona. El procesamiento de la información se realizó a través del programa Excel a fin de discriminar cuantitativamente la investigación realizada.

Resultados y discusión

A partir de los resultados de la encuesta, los moradores del Recinto plantean como causantes principales del abandono de la actividad agrícola a la irrentabilidad de la actividad cafetalera, lo que está vinculado a la realidad que ha ocurrido en el Ecuador a partir de la baja del precio del café en el mercado mundial, así como a la influencia del Fenómeno “El Niño”, unido a la ejecución de malas prácticas agrícolas que han provocado el deterioro de la calidad de los suelos y con ello la caída de los rendimientos productivos de este cultivo.

Como actividades que se han asumido al disminuir las plantaciones cafetaleras se destacan el trabajo agrícola familiar, desde el café pasando a otros cultivos como el maíz, yuca, el fréjol, en resumen cultivos de ciclo corto, así como al cultivo del plátano, cítricos y a la crianza de animales para el consumo y el comercio.

Existe según los encuestados un sentimiento dirigido al abandono del campo ya que a la actividad a la que se han dedicado gran parte de su vida, se ha hecho irrentable por la pérdida de calidad de los suelos y la disminución de los rendimientos en el cultivo del café. Plantean como causas de este impacto desfavorable las malas prácticas agrícolas que se han aplicado como son el uso excesivo de productos químicos, la preparación de la tierra, la deforestación y erosión de los suelos, así como una de las principales causas todos coinciden en señalar la caída de los precios del café en el mercado.

Todos los encuestados desean mejoras para su comunidad sobre todo en lo referente al agua potable y vías de ingreso, ya que las actividades agrícolas que desarrollan se ven perjudicadas en gran magnitud por la carencia de estos servicios.

La pérdida de la cobertura boscosa debido a la tala de árboles, y la disminución de los rendimientos agrícolas son consideradas por los pobladores las principales afectaciones ambientales presentes en el sector, las cuales han provocado el deterioro típico de un área donde se ha aplicado una agricultura intensiva, acelerada por el uso de productos químicos buscando elevar los rendimientos y para combatir plagas y enfermedades, pero que al final provocan erosión y salinización de los suelos, disminución de los rendimientos, contaminación de las corrientes de agua del entorno, deforestación y con ello surge el impacto más crítico de todos que es la pérdida de la calidad de vida y la migración de los habitantes de la zona, que es lo que ha ocurrido en el área objeto de estudio de la presente investigación, motivado en lo esencial por la aplicación de una política agrícola deficiente.

El deterioro socio productivo en el Recinto se ha dado por los bajos precios del producto en el mercado y por los bajos ingresos económicos que perciben los campesinos que se han dedicado a este cultivo.

El trabajo agrícola se constituye en su principal fuente de ingreso Se debe destacar que el ingreso promedio es de alrededor de los 150.00USD lo cual está por debajo de la media del salario en Jipijapa que asciende a los 225.00USD aproximadamente.

Los encuestaos consideran que existen pocos organismos gubernamentales y no gubernamentales que apoyen al sector cafetalero, lo cual indiscutiblemente es una debilidad en las presentes y futuras proyecciones por rescatar estas áreas productivas.

A modo de resumen de la encuesta se puede aseverar que el deterioro ambiental en el Recinto Pisloy ha sido producto del cultivo intensivo del café y las deficientes prácticas agrícolas en ese sitio, relacionado todo con la disminución, y a veces hasta con la pérdida, de la diversidad genética. La práctica de los monocultivos (sobreexplotación de un solo cultivo) ha producido serios estragos en este sentido.

El uso de un solo tipo de semilla para la producción, por un lado, expone a las cosechas a diversos peligros como es la invasión de alguna plaga que ataque y acabe con toda la cosecha. Otro de los efectos de esta práctica está relacionado con la sobreexplotación de determinados recursos del suelo por una sola práctica, ya que estas plantas extraen preferentemente un cierto tipo de sales y pueden llegar a agotarla en la tierra. En ese caso se recurre al uso de fertilizantes, con la consecuente degradación ambiental.

Reducir la agricultura a unos cuantos productos atenta contra la diversidad, muchas especies han desaparecido del planeta por un sobre consumo de ellas o porque su cultivo ya no se practica. Con volúmenes tan reducidos para siembra, cualquier imprevisto puede acabar por completo con una determinada variedad, y la tala de bosques para destinar estos terrenos a la agricultura y al pastoreo, ocasiona problemas relacionados con la modificación del clima, la erosión del suelo, la pérdida de nicho ecológico para muchas especies, la alteración del equilibrio gaseoso y, finalmente, el desajuste de los ciclos biogeoquímicos.

El uso de pesticidas o plaguicidas y de fertilizantes son elementos adicionales para comprender que no se trata sólo de dar de comer a los 10 mil millones de habitantes que pronto alcanzará nuestro planeta, sino de encontrar las formas para que esto sea viable sin sacrificar el medio natural.

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Arq. Fredy Ronald González Salazar - fraulricardoarrobayahoo.com

Arquitecto, Junta de Recursos Hidráulicos y Obras Básicas de los cantones Jipijapa, Pajàn y Puerto López Jipijapa - Manabí – Ecuador.

DrC Odalys Labrador Machin

Doctora en Ciencias Económicas. Universidad de Pinar del Río - Cuba.

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