Segmentación de Mercados, Diferenciación de Productos y
Posicionamiento de Marcas son las tres decisiones estratégicas que una
empresa debe definir claramente para competir con éxito y lograr una
eficacia operativa que se traduzca en rentabilidad.
Toda vez que una empresa ha identificado al segmento de mercado que le
interesa atender y en el que quiere obtener una posición única y
exclusiva, debe desarrollar y ofrecer a sus clientes una ventaja
competitiva sostenible con el propósito de diferenciarse y no enfrentar
frontalmente a sus competidores.
Para muchas empresas esto se traduce a una labor interna de perfeccionar
sus competencias centrales: ser más productivas, más eficientes, más
ágiles, más rápidas, más grandes.
Una postura así entraña dos enormes riesgos: la visión interna no es
suficiente y las competencias centrales no son un fin por sí mismas, ni
siquiera en el corto plazo.
En el largo plazo, el único criterio de superioridad para una empresa es
la rentabilidad. Crecer, ser grande, ágil o productivo tiene sentido
únicamente si la empresa es más rentable que sus competidores a través
del tiempo. Y lo más probable es que lo logre si encuentra una manera
singular de competir que le permita destacarse y diferenciarse, es decir
una manera única de crear valor para sus clientes.
Las tres estrategias de marketing están íntimamente ligadas a las tres
dimensiones de definición del negocio de la empresa (tecnología,
mercados, beneficios), por lo que no se limitan a resolver un aspecto
funcional de la empresa, sino que ayudan a establecer su estrategia
competitiva como un todo.

Ofrecer un mejor producto o servicio y cobrar un precio menor son tan
sólo dos de los seis posibles caminos de diferenciación, y posiblemente
los más difíciles de sostener, dada la velocidad del cambio tecnológico
y la facilidad de respuesta de la competencia en el corto plazo,
especialmente a los precios bajos.
Definir una estrategia de mercado exitosa le impone a la empresa tres
requerimientos estrictos, que no todos los empresarios están dispuestos
a asumir:
1- Establecer límites, ya sea a los grupos de clientes a atender o a los
productos/servicios a ofrecer, o a ambos, para definir una línea de
acceso al mercado.
2- Hacer concesiones, o trade-offs, es decir, dejar de hacer algo
deliberadamente con el fin de ser único y exclusivo en otra actividad.
3- Crear sistemas de actividades totalmente integradas, en oposición a
manejar en forma aislada Factores Críticos de Éxito y/o Competencias
Centrales.
La ventaja competitiva implica ofrecer un intercambio cuyos beneficios y
sacrificios sean consistentemente bien valorados por el cliente,
difíciles de imitar por la competencia y susceptibles de mantener por la
empresa a través del tiempo.
Estudios: Maestría en Administración (ITESM, Campus Monterrey, México, 1977); Licenciado en Administración de Empresas (ITESM, Campus Monterrey, México, 1974) Especialidad: Su trabajo de consultoría se centra en las áreas de planeación estratégica de mercados e información para la toma de decisiones. Imparte en la EGADE el curso de Mercados y Clientes. Actividad Profesional: Fue profesor del Departamento de Mercadotecnia del Tecnológico de Monterrey, Campus Monterrey, y director de la carrera de Licenciado en Mercadotecnia del mismo Campus. Trabajó en Cervecería Cuauhtémoc-Moctezuma en la gerencia de Planeación Estratégica, gerencia de Investigación de Mercados, gerencia de Desarrollo de Nuevos Productos, gerencia de Marcas Regionales y gerencia de Marca Dos Equis Lager y Sol. Estuvo en Publicidad Clave como director de Operaciones de la agencia y, junto con otros socios, estableció su propia agencia de publicidad, Criterio y Creatividad Publicitaria, en la que fungió como director general. Fue también director de Mercadotecnia del Grupo Financiero Banorte. Actualmente, se desempeña como consultor independiente. joseidomarrobaprodigy.net.mx
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