A pesar de esto último, días atrás, intercambiábamos conceptos con
una colega (consultora y capacitadora) sobre el desarrollo de negocios.
Ella lo circunscribía como algo netamente comercial. Yo tenía mis
reparos. Siento que cuando hablo de desarrollar me estoy refiriendo a,
coincidiendo con Ernesto Sábato, "sacar hacia afuera lo que está
latente".
Siguiendo esta línea de pensamiento para comenzar un proceso de
desarrollo debo descubrir lo latente, de lo contrario se debería hablar
de comercializar lo que hay. Aprovechando la riqueza de nuestro idioma,
creo que debemos llamar a las cosas por su nombre, que tiene, no lo
neguemos, la ventaja de evitar futuros conflictos emergentes de malos
entendidos.
Además, el llamar al pan pan y al vino vino, nos permite andar con
equipaje liviano. Qué sentido tiene el enmascaramiento de lo que hacemos
o haremos. Siempre, a plazos o al contado, la vida nos pasa factura
(Serrat).
El desarrollo me dá la idea de lo que hay por descubrir, lo desconocido,
lo nuevo. Lo comercial es eso que nos permite estar dónde estamos y
hasta, si se quiere, financiar el posible descubrimiento. Desarrollar me
remite a una aventura, la venta a un proceso vital. En todo inicio, una
empresa debe desarrollar sus negocios, para dar lugar a las ventas.
Siento al desarrollo como lo primario y a la venta, como la
consecuencia.
Generalmente cuando las ventas decaen, sea cual fuere el motivo, se
requieren acciones de reanimación. El empresario decide incrementar su
facturación y para ello opta por captar mayor cantidad de clientes. Esto
último es simple, sigue haciendo lo que hace y su oferta llega a un
mayor número de potenciales clientes. Si logra captarlos, logrará
aumentar su facturación.
Cuando se piensa en desarrollar nuevos negocios, es necesario
posicionarse en un lugar diferente. No estamos buscando nuevos clientes,
estamos lanzándonos a la aventura de ver qué podemos hacer con lo que
tenemos. Esto es independiente del mercado escogido. Salimos a buscar
opotunidades, no clientes. Me imagino la diferencia entre un hombre de
ventas y uno de desarrollo. El de ventas lleva muestras de los
productos, listas de precios y algún conocimiento previo de lo que pasa
en el mercado. El de desarrollo, lleva un cuaderno en blanco, las manos
en el bolsillo y los ojos y oídos bien atentos. El de ventas esta
preparado para la lucha, el de desarrollo, para caminar, ver y escuchar.
El hombre de ventas vende lo que tiene para vender. El de desarrollo
sondea el mercado para detectar oportunidades a las que puede acceder.
El desarrollo tiene más que ver con un potencial puente entre el mercado
y la empresa. La venta es el puente concreto entre la empresa y el
mercado.
Apelaré a un ejemplo. Una empresa PyMe italiana fabricante de discos
diamantados para cortar mármol y granito deseaba extender su mercado y
captar clientes en América Latina. La competencia era mucha y los
potenciales clientes no tantos (la región no es muy fuerte en la
explotación de piedra natural). En medio de un estudio de mercado, se
detectó que había unos cuantos clientes que consumían discos diamantados
para cortar cerámica y porcellanato. Al transmitirlo, la empresa no se
mostró interesada en este tipo de negocios. Por mi naturaleza, apoyada
por la propia de uno de los dueños, comenzamos a investigar quiénes eran
las empresas que proveían estos discos y las cantidades que vendían. Al
poco tiempo descubrimos que eran solamente un par de fabricantes
(italianos) los que estaban ofreciendo estos discos al mercado no
solamente latinoamericano, sino también al italiano (muy importante). Al
mismo tiempo, en Italia, la empresa estaba compitiendo a brazo partido
contra sus competidores. Como tenía una buena participación en el
mercado, era un objetivo al que todos apuntaban (al ser tantos los que
atancan al mismo tiempo las posibilidades de "robar" un cliente son muy
altas). Dado que la situación se había complicado, los directivos
aceptaron hacer algunas pruebas y fabricar unos discos para cerámica. El
resultado fue excelente. Se utilizaba la misma maquinaria y tecnología.
Lo más importante, generaban un alto márgen de utilidad bruta. Hoy,
venden una buena cantidad de discos para cerámica en el mercado interno
y en el externo. Han modificado su mix de productos y con ello: la alta
dependencia que tenían con sus productos tradicionales. Dicho de manera
coloquial: repartieron los huevos en diferentes canastas.
Si hubiéramos tratado de vender lo que había, el negocio hubiera sido
muy poco relevante. Se comenzó un nuevo negocio que permitió
complementar al existente y fortalecer, al mismo tiempo, el
posicionamiento de la empresa durante los embates de los competidores de
su segmento tradicional.
Vayan estas líneas como recuerdo de una aventura compartida con mi amigo
Fernando Ferrari, que al iniciarla la denominó "la apuesta a la
esperanza".
Todo desarrollo encierra la esperanza de que dará sus frutos. Una vez
logrado el desarrollo, será el hombre de venta el que continuará con la
atención de los negocios iniciados. El hombre de desarrollo seguirá su
camino, solitario, en busca de oportunidades. En definitiva a la empresa
la conforman todos, integrados en pos de un objetivo común, el no dejar
de sacar hacia afuera lo que hay latente y una vez logrado esto, no
dejar que se pierda lo conseguido.
No hay que olvidarse de las diferencias. Si se han iniciado los negocios
en un nuevo mercado, el desarrollador debe seguir su función en uno
nuevo, de lo contrario pasa a dedicarse a vender lo que hay y se termina
el desarrollo.
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