Todo comenzó a partir de la necesidad manifestada por el propietario
de una fábrica de pastas frescas, de reducir los costes de producción
debido a la intensa competencia y la imposibilidad de trasladar a los
precios los aumentos de distintos insumos (trátese de materia prima o
mano de obra).
Este empresario ya había consultado a otros profesionales, los cuales
careciendo de conocimientos en materia de operaciones, y carentes de un
enfoque sistémico y de pensamientos centrados en los procesos, aparte de
responder a un típico razonamiento de las empresas tradicionales
centradas en paradigmas taylorianos, sólo atinaron a aconsejarle
reemplazar determinadas tipos de materias primas por otras de menor
calidad, además de atender a ciertas cuestiones técnicas vinculadas al
mejor uso y aprovechamiento de las fuentes de energía (en éste caso la
electricidad).
El propietario de la empresa no quedo conforme con dichas
recomendaciones pues consideraba que disminuir los costos por medio de
insumos de menor calidad llevaría a perder el nivel de calidad que sus
productos poseían y que le merecían el reconocimiento de los clientes y
consumidores. En tanto que las propuestas en materia energética si bien
eran plausibles de aplicar no contribuían en gran forma a sus
necesidades empresariales.
Al principio ésta palabra Kaizen de la cual nunca había escuchado
sumado al toque oriental de la misma le había producido cierta
desconfianza, máxime cuando su asesor contable le insistía que la única
forma de reducir realmente los costos era reduciendo la cantidad de
personal e incrementar los plazos de pagos a proveedores a los efectos
de conseguir alguna ventaja de tipo financiero.
Se le tuvo que demostrar que esos métodos no sólo eran incorrectos, sino
que podían generar resultados en el corto plazo para volver a su estado
anterior luego de unos meses. Era necesario demostrarle cómo las
diversas falencias observadas luego de una labor de diagnóstico impedían
lograr mejores resultados, ofreciendo la forma de solucionar las mismas
con instrumentos y herramientas plausibles y, que además los resultados
conseguidos no sólo permitirían mejorar la rentabilidad de la empresa,
sino que con la suficiente disciplina la misma no sólo lograría
mantenerse sino además mejorarse en el tiempo.
En primer lugar se procedió a mejorar los tiempos de preparación de las
máquinas.
Es sabido que muchas máquinas se utilizan para la producción de una
variedad de productos basados en distintos tipos de insumos y
preparaciones, razón por la cual el tiempo existente entre el término de
un determinado lote de producción y el próximo lote debía hacerse en la
menor cantidad de tiempo posible a los efectos de disminuir los tiempos
de espera, con lo cual se incrementaba la productividad de la mano de
obra (mayor producción por horas hombre), al mismo tiempo se implantó un
Mantenimiento Productivo Total, con lo cual se hacía partícipe a los
empleados de la labor de mantenimiento con lo cual se lograba evitar
costos vinculados a tiempos muertos, menor velocidad de producción,
fallas en la producción generada, además de aquellos gastos incurridos
en materia de roturas y posteriores reparaciones vinculados a una falta
de un buen mantenimiento.
En forma paralela a los aspectos antes mencionados se empezó a producir
en función a la demanda real, evitando todo tipo de sobreproducción,
para lo cual se hizo una estudio de los niveles de demanda de los
clientes finales y se solicitó un plan de demanda semanal a los
distribuidores (supermercados y detallistas). A cambio de plazos de
pagos más cortos y la entrega de información antes mencionada se convino
la entrega diaria de productos y menores precios.
Por otro lado se estableció un convenio de largo plazo con los
principales proveedores de materias primas a los efectos de la recepción
diaria de los insumos, con lo cual se lograba menores costes de
almacenamiento y financieros.
La aplicación de las 5 “S” sirvió para mejorar ostensiblemente las
condiciones de trabajo, aumentando la seguridad, los niveles de calidad
y la motivación de los empleados, todo ello contribuía en gran forma a
incrementar la productividad.
En una etapa posterior se procedió a aplicar las técnicas de análisis e
ingeniería de valor, con lo cual se mejoraba tanto la distribución
física de la planta productiva, como el desarrollo de los procesos, la
reducción de actividades y tareas innecesarias, concentrando el esfuerzo
en la mejora continua del valor agregado para el cliente final, con lo
cual se lograba una importante ventaja competitiva en un mercado de por
sí muy competitivo.
La implantación del sistema de calidad total contribuyó a reconocer las
reales necesidades y gustos de los clientes, se puso especial hincapié
en la calidad de los alimentos desde el punto de vista de los últimos
avances en materia de salud (sanidad) y se implantaron sistemas de
control preventivo y de evaluación que redujeron ostensiblemente los
costes por desperdicios, reprocesos, devoluciones y pérdida de clientes.
Para todos estos pasos fue imprescindible un cambio de actitud del
empresario hacia los empleados, mediante una política más participativa,
una mayor confianza en ellos, y la adopción de incentivos en función a
los índices de productividad. Ya el obrero no sólo aportaba sus manos
sino también su capacidad intelectual con lo cual tenía un mayor
entusiasmo, generando ello menos ausencias a los puestos de trabajo y
menor rotación, esto último contribuía enormemente a desplazarse a
través de la curva de aprendizaje, con lo cual se logró importantes
incrementos en materia de productividad y consecuentemente en la
reducción de los costes.
Por otra parte se construyeron una serie de índices y ratios que le
permite al propietario y a sus empleados seguir bien de cerca y día a
día la evolución de diversos indicadores vinculados a la calidad,
productividad, niveles de desperdicios, tiempos del ciclo productivo y
niveles de costos. Se implanto a tales efectos un económico software
destinado al Control Estadístico de Procesos y Gestión, el cual
contribuyó enormemente no sólo a la hora de controlar los niveles de
calidad, costes y productividad, sino también facilitar la labor de
análisis y toma de decisiones.
Cómo se puede apreciar no es complejo, ni costosa su aplicación, sólo se
requiere en primer lugar de una decisión firme de parte de los
propietarios, pasando luego a una labor de diagnóstico, capacitación y
entrenamiento y, asesoramiento en los procesos productivos (diseño de
sistemas de trabajo).
En el término de seis meses a partir de comenzar la implementación del
sistema (el cuál llevó en éste caso un período de cuatro meses) se logró
un disminución en los costos totales, del orden del 30%, gracias ello a
la búsqueda y posterior eliminación de los distintos tipos de
desperdicios y despilfarros, además de un incremento de las ventas del
orden del 80%.
El Kaizen no sólo es aplicable a grandes empresas dedicadas a tecnología
de punta como pueden ser las automotrices y las electrónicas, o las
grandes empresas de construcción, sino que puede ser aplicada con
impresionantes resultados en empresas PyMES.
Su aplicación depende pura y exclusivamente de la decisión y actitud de
sus propietarios y directivos, y de su afán por lograr una empresa de
alta competitividad.
Otras lecturas:
Reducción de Costos – Mauricio Lefcovich – www.gestiopolis.com - 2005
Kaizen – Detección, prevención y eliminación de desperdicios – Mauricio
Lefcovich – www.gestiopolis.com - 2004
El Kaizen explicado – Mauricio Lefcovich – www.sht.com.ar - 2004
Reducción de costos. Análisis crítico – Mauricio Lefcovich –
www.monografias.com - 2004
Dr. Mauricio Lefcovich. Consultor en Administración de Operaciones y Estrategia de Negocios. Especialista en Calidad, Productividad, Mejora Continua, Reducción de Costos y Satisfacción del Consumidor. E-mail: mlefcovicharrobahotmail.com
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