Si bien sus orígenes y mayor desarrollo suelen asociarse más al mundo
anglosajón, la Europa latina tiene ya una larga trayectoria en esta
materia. Pero ¿qué es la auditoria de cuentas? La Ley 19/1988, de 22 de
julio la define como "la actividad consistente en la revisión y
verificación de documentos contables, siempre que aquella tenga por
objeto la emisión de un informe que pueda tener efectos frente a
terceros"
Como vemos se caracteriza por:
Ser un trabajo de revisión, análisis, verificación y examen de
documentación de naturaleza contable.
Emisión de un Informe
Con efectos frente a terceros
Esto convierte a un auditor en una especie de "fedatario público" de que
las Cuentas Anuales están "bien". Y ¿esto que significa? Pues que cuando
el auditor emite un informe denominado "limpio" está indicando que "en
su opinión profesional" dichas cuentas "presentan razonablemente la
imagen fiel..." El auditor, por tanto, no "certifica" nada.
Da una opinión profesional o, mejor dicho, su mejor opinión
profesional sobre dichas cuentas anuales auditadas. Y manifiesta que
"razonablemente", es decir que no con exactitud matemática sino con un
cierto nivel de aproximación, dichas cuentas anuales son fiel reflejo de
la verdadera situación económico- patrimonial de la empresa auditada y
de los resultados alcanzados.
Por tanto, el auditor no es un contable ni un revisor de la contabilidad
que analizando el cien por cien de la documentación contable, diese su
veredicto u opinión final. No es así. El auditor utiliza procedimientos
de auditoria basados en el muestreo.
Además esas muestras analizadas no son, por lo general, excesivamente
amplias. Solo es así cuando la situación del control interno y de su
contabilidad lo requiera. Por tanto, no se trata de que las cuentas
anuales estén completamente exentas y limpias de errores o
irregularidades, sino de que estos no rebasen determinados límites de
"tolerancia". El informe puede ser, también, con "salvedades", es decir,
con determinadas limitaciones encontradas o cuestiones parciales que no
son correctas, pero que no impiden que el resto de las Cuentas esté
bien.
Por otra parte, el auditor no es un investigador, al estilo de Sherlock
Holmes, que rastrease minuciosamente todos los vericuetos de la vida
económico- financiera de la empresa, en busca de fraudes, robos y
operaciones irregulares.
Si se las encuentra en su camino, tratará de llegar hasta el
final y ponerlas completamente en claro. Pero sus métodos de trabajo no
están diseñados para esa finalidad específica. Lo que sucede es que
estos métodos permiten que, en la mayoría de los casos en que esas
situaciones irregulares se produzcan, serán detectadas por el trabajo
del auditor.
Las clave está en que el trabajo del auditor hay que verlo en positivo,
como una ayuda en la clarificación de la documentación contable y un
espaldarazo que les dé, ante terceros, una mayor fiabilidad y garantía.
Además, el auditor aconseja y ayuda a la empresa en el correcto
tratamiento contable de muchas situaciones que puedan producirse.
Es, en consecuencia, el auditor una ayuda más a la empresa y nunca un
frio fiscalizador de las cifras contables elaboradas por aquella. El
contrato habitual de varios años permite, además, un mejor conocimiento
de la problemática de la empresa auditada y de sus circunstancias.
Y aparte de todo lo anterior, el profesional de la auditoria, en su
faceta como tal auditor, puede realizar otra serie de actuaciones
diferentes a la indicada. Así puede desarrollar toda clase de revisiones
contables de áreas concretas de la contabilidad o de la actividad
económica de la empresa. Puede actuar como "experto independiente"
siguiendo ésta figura creada por la última reforma mercantil implantada
en nuestro país al inicio de los años noventa.
El Registro Mercantil, los Juzgados o las propias empresas
pueden designar auditores para diversos trabajos que, con cierta
frecuencia, deben afrontar. Y, finalmente, el auditor es un buen
profesional para la auditoria de gestión o para ayudar a implantar un
buen nivel de control interno.
A continuación se exponen algunas cuestiones que pueden ayudar a conocer
mejor el trabajo del Auditor:
1. El Auditor de cuentas tiene una buena preparación y formación. Para
el acceso a esta profesión tuvo necesidad de alcanzarla a través de
cursos y exámenes específicos, unida a una experiencia práctica
determinada. La mayoría son licenciados y diplomados en Económicas y
Empresariales o Titulados Mercantiles.
2. El Auditor no realiza su trabajo con mentalidad fiscalizadora, lupa
en mano, para ver qué "caza" y "quien es el culpable". Todo lo
contrario. Como experto profesional, sigue la documentación contable de
la empresa de acuerdo con una determinada técnica y evalúa los errores o
irregularidades que pueda encontrar, para ver el impacto que estos
puedan tener en las Cuentas Anuales.
3. El Auditor pone en conocimiento de la empresa las deficiencias y
errores que encuentre. Las deficiencias o debilidades del control
interno, lo que podríamos llamar "fallos o lagunas" del sistema empleado
por la empresa, se las indica a la Gerencia. Los errores e
irregularidades de la contabilidad, si son de cierta importancia
(significativo o materiales en el argot profesional), le llevan a
proponer ajustes y reclasificaciones a dicha contabilidad. Si la empresa
los acepta y hace suyos habrá solucionado "los fallos" y "las
deficiencias" y presentará unas Cuentas Anuales correctas.
4. No confunda al Auditor con un Inspector de Hacienda. Por favor,
¡existen notables diferencias!! El Auditor va a prestarle un servicio
profesional. No inspecciona. Eso sí, dentro del marco de un profesional
independiente de la empresa.
5. En el Auditor puede y debe confiar. Está sujeto al secreto
profesional en forma estricta. Y eso le impide hacer uso de sus
conocimientos de una empresa para otras finalidades externas a ella.
Su relación es directa y única con su cliente, la empresa
auditada. Es el cliente el que hará el uso que quiera de la auditoria y
es el único que puede autorizar a un tercero para acceder a los papeles
de trabajo de su auditoria.
6. No piense que el Auditor no sabe nada de su empresa ni su sector.
Todos los auditores escuchamos de muchos de nuestros clientes aquello de
"es que mi empresa es completamente diferente" o "este sector es
distinto a todos los demás".
Quienes están al frente de una empresa a auditar saben todo de ella y
de su sector, más que el Auditor por lo general. Pero eso es referido a
los aspectos de proceso o actividad de la empresa. En lo que es la
gestión y, en concreto, el área económica y administrativa el Auditor
tiene un amplio conocimiento, derivado de su formación y experiencia
profesional.
7. La auditoria y los demás trabajos relacionados con ella que puede
realizar el Auditor no se deben afrontar solamente por imperativo legal.
Por obligación e imposición de la normativa mercantil.
Puede ser voluntaria. Esta es una práctica seguida por muchas
empresas que se auditan para garantizar que sus Cuentas Anuales y su
información contable son correctas. Esto genera confianza a la dirección
y permite corregir disfunciones, fallos o deficiencias. También sirve de
formación al personal que interviene en su elaboración.
8. No dé siempre la razón por sistema a sus empleados o colaboradores en
la gestión de la empresa, frente a las opiniones o informes del Auditor.
Evite ese enfrentamiento sistemático. Piense que los suyos pueden estar
equivocados o quieren mantener su criterio a toda costa. O sencillamente
tienen miedo a lo que puede decir el Auditor.
9. El Auditor no debe generar "miedo" ni "temor" en los empleados.
Respeto sí, pero unida a la confianza. Este es el caso general. Si
alguien hubiese cometido alguna "tropelía" es lógico que no esté
tranquilo.
10. No escoja al Auditor tan solo por una cuestión de precio. ¡El de
presupuesto más bajo!. Debe analizar otros aspectos tales como alcance
de la propuesta, prestigio del auditor o la firma, experiencia que pueda
tener, referencias que tenga de él o de los trabajos realizados,
planificación temporal que presente.
Elegir tan solo por el precio, como en otros órdenes de la
vida, puede ser un error. El Auditor necesita tiempo para hacer completo
y bien su trabajo. Y el tiempo, las horas, tienen un coste acorde con la
categoría profesional del Auditor. Por tanto, las "gangas" no son
normalmente posibles.
El Rincón del Gerente. www.gerenteweb.com
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