Una historia personal para quebrar paradigmas

  • Autoayuda
  • 3 minutos de lectura

Recuerdo una conversación con mi abuela. Ella era una mujer nacida a principios del siglo XX en plena transición cultural, venida de los países del este de Europa. Su conclusión del siglo XX ya en la década del los 80 era: “Todos los ismos son malos”. Con mi corta edad le pregunte…casi proféticamente…le pude haber preguntado tantas otras cosas- pero, había sido criado con esa manera intrépida de ver el mundo. ¿Abuela el cristianismo también? Creo que los 5 segundos que pensó la respuesta se dijo a ella misma… ¡Ana para que hablas!

Pero se obligo a responderme sosteniendo su visión y me dijo ¡SI! Hijito también Y me aclaró Dios no es malo, ¡los que hacen los ismos, lo son! Hoy, después de 35 años, sigo creyendo que todos los ismos son malos. Algunos creen encerrar en cajas, las verdades eternas ya sean de Dios, como de los hombres. Pero en estas cosas la caja muy pocas veces habla del contenido.

En estos casos el contenido es mucho más valioso que el empaque. La llamada caja de la verdad es aquel producto que es decorado y puesto a disposición de la humanidad, para que ordene y gobierne tu realidad inmediata, y si es posible, de por vida.

La caja de tus sueños

Había una vez un mendigo, como de tantos, en un pueblo como de tantos. Este hombre salía todo los días a mendigar de la bondad de sus vecinos algo de alimento, algo de algo, que pudiera serle útil para su vida de cada día.

Un día en la privacidad de su humilde casa conversaba con Dios, y le decía… Dios Dios si tuviera cada día una moneda para poder comprar el pan que necesito para vivir, no tendría que salir a pedir…y así en su suplica y oración el buen hombre se durmió. Esa noche tuvo un sueño en ese sueño un ángel bajaba a su casa y le dejaba un monedero. El ángel le decía, despierta buen hombre Dios ha escuchado tu oración y ha concedido tu deseo. Ya no tendrás que pedir mas, ni deambular las calles en busca de tu sustento. Cada día tendrás la moneda que me pediste. Aquí tienes un monedero, cada vez que lo abras habrá una moneda para cada día, y dicho su mensaje el ángel se fue.

Por la mañana el buen hombre despertó asombrado de su sueño, pero más fue el asombro cuando encontró un monedero entre sus sabanas, no lo podía creer, casi temblando lo tomo entre sus manos. Era el típico monedero de bolsillo de tela de gobelino, y aun sin salir de su asombro lo abrió!! Y HOOO Sorpresa, dentro de el había una moneda, y la moneda era de oro!!! Salto de la cama de la alegría, no le cabía el aire en sus pulmones, y se decía: esto no puede ser, yo necesitaba una moneda común y tengo una de oro. Creo que todas las cosas que te da Dios son de oro…

Las palabras del ángel sonaban cada vez mas fuerte en su cabeza, tomo la moneda y se dispuso a salir a comprar no solo sus alimentos, ya pensaba todo lo que compraría ese día ….hasta que ¡!!!

Se detuvo en seco y pensó,,,, que pasaría si abro nuevamente el monedero…temblando pero decidido abrió el monedero y que había …. Otra moneda de ORO…………NO PODIA CREERLO!!! A los 20 MINUTOS LA CAMA ESTABA LLENA DE MONEDAS DE ORO la emoción era ten fuerte, sus pensamientos, su frenesí, ya no pensaba en comprar sino donde guardaría tanta riqueza, el monedero no paraba de abrirse y cerrarse. Que les diría a sus vecinos.. Cuando el pueblo supiera que estaba pasando no le creería, y que ¡!! Si puedo comprar todo el pueblo JAJAJAJ., Pero que pasaría con los ladrones, si se enteraban de esta riqueza, lo matarían por el monedero ….llego un momento que el delirio fue mayor que su corazón ….y no resistió,… la emoción fue mayor,… y fue así que falleció.

El pueblo seguía su rumbo de todos los días, afuera el sol brillaba, lo único que faltaba era la figura del mendigo en sus calles, la gente y los vecinos, preocupados se llegaron hasta su casa a ver que le ocurría. Sus amigos lo encontraron muerto, sentado en su cama, asiendo un monedero entre sus mano.

¡¡Esta historia la recuerdo tanto!!, mi abuela me la contó paradojando la codicia humana.

Una caja un monedero, afuera hay mucha luz, nosotros increíblemente nos metemos en cajas, en paradigmas, en ideas que intentan desde el interior, ordenar el mundo lleno de luz.

El paradigma es una idea pero una idea que no permiten el paso a otras, un esquema tan fuerte que impide que los limites de tu caja se sigan ampliando. El problema no estar en tener limites, sino en la imposibilidad de extenderlos.
Tus resultados, dependen de lo que está dentro de la caja, nunca de su aspecto. Mucho menos de la caja misma.

¡Levanta la cabeza, vez el horizonte hasta donde veas será lo que te pertenece!

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Cita esta página
Bialoglovich Rafael. (2006, mayo 1). Una historia personal para quebrar paradigmas. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/una-historia-personal-para-quebrar-paradigmas/
Bialoglovich, Rafael. "Una historia personal para quebrar paradigmas". GestioPolis. 1 mayo 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/una-historia-personal-para-quebrar-paradigmas/>.
Bialoglovich, Rafael. "Una historia personal para quebrar paradigmas". GestioPolis. mayo 1, 2006. Consultado el 19 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/una-historia-personal-para-quebrar-paradigmas/.
Bialoglovich, Rafael. Una historia personal para quebrar paradigmas [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/una-historia-personal-para-quebrar-paradigmas/> [Citado el 19 de Septiembre de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de mdpettitt en Flickr
DACJ