El sistema tributario en Cuba y el impuesto como principal transferencia económica del ingreso público

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EL SISTEMA TRIBUTARIO EN CUBA Y EL IMPUESTO COMO PRINCIPAL
TRANSFERENCIA ECONÓMICA DEL INGRESO PÚBLICO
Índice
1. Introducción.
2. Reseña histórica de tributación en Cuba
3. Ley 73 del sistema tributario.
4. Impuestos. Principales definiciones y elementos que lo integran.
5. Conclusiones
6. Bibliografía
1. Introducción.
Los impuestos forman parte de los recursos que necesita el sector público para
realizar sus funciones sin lugar a dudas es la más importante forma de tributo
desde el punto de vista recaudatorio. El mismo representa una transferencia
económica establecida por el sector público a su favor y que debe estar
respaldada por la Ley.
Dentro del esquema tributario de cualquier país, los impuestos indirectos han sido
objeto de profundas reformas fiscales con el objetivo de dotar a los mismos de
eficiencia y justicia fiscal en su aplicación.
A partir del año 1994 se introduce en Cuba una reforma general al sistema
tributario. Esta tuvo lugar en una coyuntura histórica especial, marcada por la
profunda crisis que vivía el país. En este sentido, los cambios introducidos tienen
un carácter económico y plantean la adecuación de los mecanismos fiscales a los
requerimientos del nuevo modelo de desarrollo de la economía cubana.
En Cuba el sistema tributario está integrado por once impuestos, tres tasas y una
contribución. Dentro de los que se encuentran aquellos que gravan las ventas, las
utilidades, determinados productos, los servicios públicos entre otros.
En el presente trabajo se hace una descripción del sistema tributario en Cuba,
abordando desde sus antecedentes históricos hasta lo que se rige actualmente.
Se hizo además una disertación de las principales definiciones y características de
un impuesto.
2. Reseña histórica de tributación en Cuba.
El desarrollo de la política tributaria en Cuba ha estado determinado por las
características que fueron impuestas por los países representantes de cada una
de las etapas que ha marcado la evolución de la historia de Cuba.
1-Etapa Colonial:
Muchas leyes y regulaciones impuestas por España, mantuvieron su vigencia
hasta muy avanzado el siglo XIX y casi hasta la actualidad. Las mismas
respondían a un sistema fiscal caracterizado por el desorden, que no respondía a
criterio alguno y solo constituyó un freno al desarrollo económico cubano,
beneficiando solamente a los comerciantes, al clero español y a la corona de ese
país.
Esta política fiscal se incrementa cuando la economía cubana, a medida que
avanzaba el siglo XIX, comienza a depender de producciones básicas como: la
ganadería, el tabaco y el azúcar.
La reforma más importante conocida hasta ese momento se produce a partir del
año 1847, debido a que se entra en una etapa de reorganización en la política
tributaria en Cuba. La misma consistió en el establecimiento de un impuesto
municipal directo, el inicio de un proceso de regulación sobre las contribuciones,
las tiendas, los oficios y profesiones con la incorporación a su vez de un conjunto
de formas impositivas.
De manera general el sistema presente en esta etapa no varió su objetivo
principal: garantizar el respaldo a la metrópoli, el sostenimiento del aparato
represivo, cubrir el déficit y favorecer el enriquecimiento de los funcionarios
haciendo uso de los recursos obtenidos por medio del robo de los fondos públicos,
pasando por la población desposeída una gran parte de las cargas públicas. De
manera tal que mientras ellos se enriquecían, el país carecía cada vez más, de
caminos, servicios públicos y escuelas.
2-Etapa Republicana:
Con el comienzo de la misma se termina la intervención norteamericana en Cuba,
donde se sentaron las bases para el inicio de una economía dependiente. El
sistema fiscal estaba integrado por los mismos impuestos que se habían heredado
de España y de la intervención norteamericana directa, dentro de los cuales los
más importantes son los obtenidos de la renta de aduanas y de la contribución
industrial y comercial. La obligatoriedad de pago de los mismos, respondía a un
principio constitucional que expresaba: “a contribuir para los gastos públicos en la
forma y proporción que determinen las leyes.”
En 1908 se promulga la ley de impuestos municipales que recogía un conjunto de
legislaciones que tenía como objetivo principal establecer una política tributaria
más coherente. Es en este período donde se establece por primera vez un
capítulo relacionado con los procedimientos de cobranza y aplicación de multas a
los defraudadores.
En 1941 se instaura el impuesto sobre la renta que grava sueldos, salarios,
retribuciones, pensiones, honorarios, dividendos, es decir cualquier ingreso
personal de los ciudadanos cuyo monto supera los 1000 pesos.
Con el pretexto de desarrollar obras públicas o para el pago de distintos
empréstitos financieros, se continuaron proliferando las disposiciones
relacionadas con los impuestos. No solo aprobados por el congreso, sino también
por los Gobiernos Municipales y el Consejo Provincial, característica que marcaron
a los gobiernos de la primera mitad del siglo XX.
3-Etapa Revolucionaria:
Con el triunfo de revolucionario se crean las bases para que el estado jugara un
papel protagónico en el desarrollo socio-económico del país. A partir de este
momento se comienzan a desarrollar un conjunto de acciones que tenían como
objetivo fundamental el logro de una distribución más justa de los ingresos. Con
este fin las transformaciones económicas tienden a eliminar:
La dependencia económica.
El latifundio en manos del sector burgués.
La nacionalización del gran capital extranjero sobre los enclaves
fundamentales de la economía.
Para el logro de los objetivos propuestos son adoptadas una serie de medidas
económico–administrativas de las cuales la más importante fue la primera Ley de
Reforma Agraria.
De 1967 hasta la década del 80 se produjo una disminución del papel y de los
instrumentos fiscales a expresiones mínimas. En esta dirección influyeron dos
puntos importantes:
La desaparición de las relaciones monetarias mercantiles.
El predominio casi absoluto de la propiedad estatal unido al mecanismo de
transferencia de la masa de las empresas en forma de aportes al presupuesto,
hacían inoperantes aparentemente el uso de la política fiscal.
Esto explica que en toda la década del 80 en materia fiscal sean aprobadas
solamente determinadas disposiciones legales de carácter específico que regulan
el tratamiento impositivo de algunos sectores que así lo reclaman. Entre ellas se
pueden mencionar:
1. Establecimiento de elevados impuestos a las utilidades transferidas al exterior.
2. Rebaja de impuestos sobre intereses de préstamos recibidos del exterior.
Leyes 998 de 1962 y 1213 de 1967 que establecen obligaciones fiscales para el
sector privado.
La primera de las mencionadas anteriormente tenía el objetivo de suprimir todo
estímulo a la inversión privada. La segunda, simplifica el sistema tributario para
eliminar los gravámenes a las empresas estatales, a la población y a una gran
parte del sector privado en consonancia con la idea de eliminar la pequeña
propiedad mercantil y el predominio del sector privado.
Ante el fenómeno de coexistencia de dos sistemas para la dirección de la
economía y dada la necesidad de establecer un sistema único, se crea uno nuevo
denominado Registro Económico: que suprime las relaciones monetarias
mercantiles, los cobros y pagos entre unidades estatales y la tributación al
presupuesto estatal.
En el año 1975, buscando mayor eficiencia, se crea un mecanismo de dirección y
planificación de la economía y se establecen las relaciones monetario mercantiles.
Se designa al Comité Estatal de Finanzas para controlar y ejecutar la política
financiera del estado.
3. Ley 73 del sistema tributario.
En la década de los años 90 se iniciaron una serie de transformaciones financieras
vinculadas al derecho económico que culminaron con la reforma General del
Sistema Tributario, cuya máxima expresión fue la Ley 73.
Aprobada en la Asamblea Nacional del Poder Popular en la primera sección
correspondiente al tercer periodo de secciones de la cuarta legislatura, celebrada
en el mes de mayo de 1994; con el propósito de encomendar al gobierno medidas
tendientes al saneamiento financiero para la recuperación del país.
Dentro de las medidas valoradas se consideró la implantación de un nuevo
Sistema Tributario integral que tuviera en cuenta los elementos indispensables de
justicia social, para de esta forma proteger a las capas de más bajos ingresos,
estimular el trabajo y la producción, y contribuir a la disminución del exceso de
liquidez y por ende la inflación.
Además se recomendó crear y fortalecer la cultura tributaria de la población. De
forma que permitiera comprender el pago de tributos al Estado como parte de un
deber social, todo lo cual fue sometido a la consulta de los parlamentos obreros.
El 5 de agosto de 1994 fue publicada en la gaceta oficial la mencionada ley, que
estableció su implantación de forma gradual y flexible. Con el objetivo principal de
aplicar tributos y principios generales sobre los cuales se sustentara el sistema
tributario de la República de Cuba.
Su estructura impositiva está integrada por 11 impuestos, tres tasas y una
contribución.
4. Impuestos. Principales definiciones y elementos que lo integran.
En la lieratura especializada aparecen diversas definiciones de impuestos, en este
trabajo se hace alusión a algunas de ellas:
Según Fritz Neumark: Transmisión de valores económicos desde particulares
hacia el estado.
Según Fuentes Quintana: Obligación coactiva sin contraprestación de efectuar
transmisión de valores económicos a favor del estado en virtud de una disposición
legal, siendo fijada las condiciones de la prestación de un modo autoritario por el
sujeto activo de la obligación tributaria.
Ley tributaria cubana: Tributo exigido sobre particulares sin contraprestación
especifica con el fin de satisfacer necesidades sociales.
Impuestos: Es una transferencia económica que establece coactivamente el sector
público a su favor y que debe estar establecida por medio de una ley.
Impuestos: Tributo exigido en correspondencia a una prestación que se concreta
de modo individual por parte de la administración pública y cuyo objeto de
gravamen está constituido por negocios, actos o hechos que ponen de manifiesto
la capacidad contributiva del sujeto pasivo (sujeto económico que tiene la
obligación de colaborar), como consecuencia de la posesión de un patrimonio, la
circulación de bienes o la adquisición de rentas o ingresos.
El legislador intenta establecer impuestos sobre quienes pueden pagarlos, es
decir, aquellos que tienen capacidad económica para soportarlos. La capacidad
económica depende de la riqueza, que se manifiesta por la posesión de un
patrimonio o la obtención de una renta. De ahí que los impuestos sobre la renta y
el patrimonio sean impuestos directos porque gravan la riqueza en misma. Pero
la riqueza de un individuo puede manifestarse de forma indirecta a través de su
propia utilización, que puede ser gravada por una imposición indirecta, como los
de transmisión o circulación de bienes, o los que gravan el consumo, si bien estos
últimos pueden establecer discriminaciones en perjuicio de los más débiles en el
plano económico, que de esta forma pagarán la misma cantidad de impuestos
indirectos que los de mayor poder adquisitivo. De ahí que un sistema impositivo
será tanto más justo cuanto más descanse sobre una base de impuestos directos.
Pero existe la propensión por parte de los estados de incrementar los impuestos
indirectos por la mayor facilidad y cuantía de su recaudación. Considérese por
ejemplo el impuesto que grava la gasolina, que está incorporado en su precio al
adquirirla.
Por otra parte, son impuestos objetivos los que gravan una determinada riqueza
sin tener en cuenta la situación personal del sujeto pasivo, por ejemplo el que se
aplica en la fabricación de bebidas alcohólicas. Los subjetivos, en cambio, tienen
en cuenta de una u otra forma la situación personal del contribuyente a la hora de
determinar su existencia y cuantía.
Los impuestos son reales si gravan una manifestación de riqueza esperada u
objeto imponible sin ponerla en relación con las condiciones económicas de una
determinada persona. El sistema de imposición real considera uno por uno los
bienes productores de renta y grava por separado los ingresos netos que se
derivan de cada uno de ellos: tierras, casas o fábricas entre otros; en su conjunto
también se les denomina de producto. Son personales los que gravan una
manifestación de la riqueza que no puede ser estimada sin ponerla en relación con
una determinada persona. De acuerdo con estos criterios, serán impuestos
personales el impuesto sobre la renta de las personas físicas, el impuesto de
sociedades y el de patrimonio; y son reales o de producto el impuesto de bienes
inmuebles (sean rústicos o urbanos) y los rendimientos del trabajo o del capital,
entre otros.
Por último los impuestos son instantáneos, si el hecho que los origina se agota por
su propia naturaleza en un cierto periodo de tiempo y es tenido en cuenta por la
ley sólo en cuanto se ha realizado por completo, o periódicos, si el hecho que los
origina es una situación o estado que se prolonga de un modo indefinido en el
tiempo.
Combinando estos criterios, los distintos ordenamientos jurídicos suelen
establecer la estructura de su sistema impositivo, de manera que no pueda
hablarse en general de impuestos, sino que habría que remitirse en cada caso a
un país y a un impuesto concreto. En la medida en que tales impuestos responden
al principio constitucional de tributación con arreglo a la capacidad económica de
los sujetos pasivos, se acercan a una justicia distributiva, es decir, responden a la
redistribución de rentas que son asignadas por el poder político para hacer más
justa una sociedad, vigilando que el criterio de solidaridad sea racional y no influya
negativamente en el desarrollo y fomento de la riqueza y bienestar común o
iguales condiciones de satisfacción de forma no proporcional en función de sus
méritos y el esfuerzo que despliegan en la producción de la misma.
Principales elementos que integran los impuestos.
Sujeto Activo: Es el estado en términos generales y por delegación a algunas
entidades públicas menores como son las administraciones locales.
Sujeto Pasivo: Es la persona natural o jurídica que incurre en un hecho sujeto
a gravamen. Puede ser el contribuyente que es la persona sobre la que se
impone la carga tributaria o el responsable legal que es el que está obligado al
cumplimiento material o formal de la obligación.
Hecho imponible: Circunstancia cuya realización origina una obligación
tributaria.
Base imponible: Magnitud de dinero, producto o cualquier otro signo que
cuantifique el hecho gravado.
Métodos para determinar la base imponible.
Estimación directa: se apoya en tres elementos fundamentales:
Declaración Jurada
Comprobaciones
Sanciones
Esta estimación ofrece aproximaciones más precisas y justas cuando concurren
los tres factores, sino esta se realizará con graves defectos. Es un método costoso
pero permite un reparto más justo de los impuestos.
Según Fuentes Quintana, basar el impuesto solo en una confesión equivaldría a
establecer un impuesto sobre la honradez y no sobre el hecho gravado.
Sistema indiciario: uso de signos externos o índices que describen la actividad,
expresan el hecho imponible y permiten su valoración. Suele infravalorar las
bases imponibles.
Tipo impositivo: proporción fija o variable que se aplica a la base imponible para
determinar la deuda tributaria. Se calcula dividiendo la deuda o el impuesto entre
la base imponible. Se pueden aplicar cuatro formas distintas de tributación.
1. Igual: Todos los individuos pagan una misma cuota de impuesto
independientemente del volumen de rentas.
2. Proporcional: El tipo impositivo es constante. La recaudación aumenta al
aumentar la base. En este caso el tipo impositivo marginal es igual al tipo
impositivo medio.
3. Progresivo: La recaudación aumenta al aumentar la base. Los tipos
marginales son crecientes.
4. Regresivo: La recaudación disminuye o aumenta menos que
proporcionalmente al aumentar la base
Ejemplo:
Igual Proporcional Progresivo Regresivo
Renta T Impuesto T Impuesto T Impuesto T Impuesto
1000 10% 100 10% 100 10% 100 10% 100
2000 5% 100 10% 200 12% 240 9% 180
3000 3.3% 100 10% 300 14% 420 8% 240
Bajo la premisa que el impuesto es un instrumento utilizable para maximizar el
bienestar de la sociedad permitiendo una adecuada financiación de la política
pública, existen acuerdos sobre cuales son las condiciones que debe reunir un
buen sistema tributario, el cual debe responder a una serie de requisitos
esenciales como:
a) La eficiencia económica:
Atendiendo a sus efectos impositivos en términos de eficiencia, puede distinguirse
entre impuestos que distorsionan y que no distorsionan. Se clasifica un sistema
como globalmente eficiente cuando las valoraciones relativas de los consumidores
respecto a los bienes coinciden con el costo marginal de producir unos en
términos de otros, enfrentándose los agentes a los mismos precios relativos.
Desde esta perspectiva, siempre del enfoque de la economía del bienestar, se
considera que los impuestos distorsionantes son ineficientes; ya que introducen
cuñas entre los precios relativos, modificándolos y, porque al afectar las
decisiones de consumo de producción destruyen las anteriores condiciones de
eficiencia. La pérdida del bienestar originada por esta circunstancia es lo que se
denomina costo de eficiencia o exceso de gravamen.
b) Justicia fiscal:
Existe coincidencia en que la carga de los impuestos debe estar justamente
repartida. El problema consiste en que un mismo concepto de justicia es
compartido de generalmente. La equidad se ha interpretado desde una doble
perspectiva, la cual admite dos interpretaciones los conceptos de equidad vertical
donde será preciso determinar el grado de progresividad de un sistema tributario y
así poder implantar la justicia fiscal.
c) Sencillez administrativa:
La administración del sistema fiscal tiene costes importantes. La recaudación de
los impuestos requiere el consumo de recursos por parte de las autoridades
fiscales: costos de personal de equipos informáticos, de registro histórico de datos,
entre otros. Es lo que se determina costes directos de administración tributaria.
También los contribuyentes incurren en costos durante el proceso de
cumplimiento de las obligaciones fiscales llamados costos indirectos o de
cumplimientos. Un sistema fiscal aparentemente equitativo y eficiente puede
resultar indeseable por ser excesivamente complejo y costosa su administración.
d) Flexibilidad:
Los impuestos deben ser flexibles para ajustarse con rapidez a los cambios en la
actividad económica. Con esta característica y con la progresividad, el sistema
fiscal adquiere propiedades de un sistema seguro, el cual debe adaptarse a las
condiciones coyunturales de la economía para que actúen como estabilizadores
automáticos.
5. Conclusiones
1. La creación de un nuevo sistema tributario a raíz de la crisis desatada en
los años 90, ha marcado pautas fundamentales en la economía cubana.
2. Para la confección del sistema tributario cubano se tuvo en cuenta los
elementos fundamentales de justicia social, con el objetivo de proteger a las capas
de más bajos ingresos, estimular el trabajo y la producción y contribuir a la
disminución del exceso de liquidez y por ende la inflación.
3. Con el respaldo obrero, se ha fomentado y fortalecido la cultura tributaria en
la población cubana, ya que esta ha comprendido que el pago de tributos al
Estado forma parte de su deber social.
4. Los impuestos constituyen el eje fundamental de legislación tributaria en
Cuba.
6. Bibliografía
Albi Emilio, Teoría de la Hacienda Pública , 2da edición modificada y
ampliada, ed. Ariel Economía , Barcelona, España,junio 1994.
Enciclopedia Microsoft® Encarta® 2000@ 1999 Microsoft Corporation.
Fuentes Quintana Enrique, Hacienda Pública; Introducción y Presupuesto. Ed.
Rufino García Blanco, Madrid,1991.
Gaceta Oficial de la República de Cuba. Ley No. 447de la Reforma Tributaria. /
La Habana, 1959.
García Villarejo Avelino , Manual de Hacienda Pública, 2da Edición,
introducción a la teoría del presupuesto , Ed. Institutos de estudios fiscales, Madrid
1983.
Ley 73 del Ministerio de Finanzas y Precios, 4 de Agosto de 1994.
Resolución No. 20 del Ministerio de Finanzas y Precios, 15 de Septiembre de
1992.
Resolución No. 5 del Ministerio de Finanzas y Precios, 26 de mayo de 1994.
Resolución No. 11 del Ministerio de Finanzas y Precios, 28 de febrero de
1997.
Resolución No. P.73 del Ministerio de Finanzas y Precios,11 de septiembre del
2001.
EL SISTEMA TRIBUTARIO EN CUBA Y EL IMPUESTO COMO PRINCIPAL
TRANSFERENCIA ECONÓMICA DEL INGRESO PÚBLICO.
Aportado por:
Lic.Yelena Pérez Castillo
Lic. Maylé Mora Leiva

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Pérez Castillo Yelena. (2003, octubre 21). El sistema tributario en Cuba y el impuesto como principal transferencia económica del ingreso público. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/sistema-tributario-cuba-impuesto-principal-transferencia-ingreso-publico/
Pérez Castillo, Yelena. "El sistema tributario en Cuba y el impuesto como principal transferencia económica del ingreso público". GestioPolis. 21 octubre 2003. Web. <https://www.gestiopolis.com/sistema-tributario-cuba-impuesto-principal-transferencia-ingreso-publico/>.
Pérez Castillo, Yelena. "El sistema tributario en Cuba y el impuesto como principal transferencia económica del ingreso público". GestioPolis. octubre 21, 2003. Consultado el 20 de Abril de 2018. https://www.gestiopolis.com/sistema-tributario-cuba-impuesto-principal-transferencia-ingreso-publico/.
Pérez Castillo, Yelena. El sistema tributario en Cuba y el impuesto como principal transferencia económica del ingreso público [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/sistema-tributario-cuba-impuesto-principal-transferencia-ingreso-publico/> [Citado el 20 de Abril de 2018].
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