Reseña sobre las políticas económicas que salvaron al Tercer Reich

  • Economía
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Para 1933, el Estado Alemán tenía un gran problema de liquidez y más de seis millones de desempleados. Los nazis llegaron al poder en el momento en el que la crisis tocó fondo. El momento cíclico les beneficiaba. A eso, se sumó el estímulo monetario y fiscal del Gobierno. Hitler, que tenía una posición de debilidad cuando llegó al Gobierno, dijo eso de “Dennos cuatro años y reharemos Alemania”y como si fuera poco el Dr. Hjalmar Schacht lo hizo posible. Reactivó la industria alemana gracias a una programa de rearme colosal financiado por el Estado. El plan de manejo de la economía alemana desarrollado en los primeros años del Tercer Reich, lo que es lo mismo, durante el principio de la Alemania Nazi. Durante los años 1934-1937 tuvo lugar el llamado “Milagro económico Nazi”, ejecutado por el el economistas, ambicioso, enfermos de poder y de hubris, Dr. Hjalmar Schacht, quien entonces era presidente del Reischbank (actual Bundesbank Banco central alemán) y ministro de Economía.

El método empleado para paliar los problemas se basó en aumentar la producción por dos motivos, recaudar más dinero para tener liquidez en el Estado y reducir la tasa de paro. Para reactivar la economía y solucionar el problema del paro en Alemania se diseñaron rápidamente planes de construcción de obras públicas e infraestructura con gran ocupación de mano de obra: carreteras (Autobahn), ferrocarriles, represas, modernización industrial, desarrollo de productos sustitutivos de importaciones, etc.

La primera experiencia que se organizó en esta materia fue el denominado Programa Reinhardt[1] pero su desarrollo requería fondos que el Estado Alemán no tenía. Schacht es llamado precisamente para resolver esta cuestión de las fuentes de financiamiento de los planes de reactivación, que eran la forma necesaria de poner nuevamente en marcha la actividad económica.

Pero tenía que hacerlo salvando tres restricciones muy fuertes:

  1. El Estado no disponía de recursos suficientes ni tenía posibilidad de aumentar los impuestos en plena crisis económica: la situación de empresas e individuos y familias hacía imposible pensar en incrementar la presión tributaria.
  2. La emisión masiva de dinero por parte del banco central para financiar obras públicas era un recurso muy peligroso porque tendría efectos inflacionarios en la medida que implicara un abrupto aumento de la base monetaria antes de la obtención de resultados económicos; y además la experiencia traumática de la Hiperinflación de 1922-1923 hacía inviable esta alternativa ante la opinión pública alemana.
  3. El gobierno no podía recurrir al endeudamiento público, externo ni interno: por el problema del pago de las Reparaciones de Guerra – que estaban suspendidas desde 1930 – y por la crisis financiera mundial no había acceso al mercado internacional de capitales, aun en el supuesto que se quisiera intentarlo; y por el lado de la Deuda Interna la capacidad de pago para responder a la emisión de Bonos a mediano y largo plazo no podía ser garantizada. La reducción del paro vino de la creación de puestos de trabajo públicos, del rearme y del aumento de la industrialización del país, principalmente la industria pesada (caucho, aluminio, hierro, etc).

El Estado controlaba los precios del mercado muy de cerca, estableciendo el precio de los productos de consumo. Por otra parte, la creación de carreteras y nuevas construcciones pagadas con dinero público se realizada de la siguiente forma:

  1. Se pedía la construcción de una carretera (o lo que sea).
  2. Una vez finalizada (o como se hubiera pactado el pago) se pagaba a la empresa un 50% del valor en dinero y otro 50% del valor en bonos pagaderos a un cierto tiempo.

Estos bonos denominados MEFOs, instrumentos financieros de corto plazo pero renovables – para aplicarlas al financiamiento de Obras Públicas y al Rearme; letras que eran de circulación paralela al dinero efectivo, como forma limitada de expansión de los medios de pago y como sustituto de Deuda Pública formal a largo plazo. El Estado pagaba la mitad del importe de la obra en el momento y la otra mitad la pagaba más adelante, como por ejemplo, un año después. Esto permitía al Estado recaudar dinero de impuestos durante ese tiempo para luego poder hacer efectivos esos pagos. Luego, la empresa podía liquidar esos bonos en ciertos bancos, quienes se apropiaban de los bonos y finalmente los cobraba en su vencimiento al Ministerio de Finanzas del Reich.

Este sistema es efectivo si se emplea a corto plazo, reduciendo los gastos públicos podría llegar a ser viable en cuanto a que los beneficios del Estado eran suficientes para paliar los gastos del mismo, pero esto no era así. El rearme militar alemán era enorme, y por tanto, el gasto militar también, siendo a su vez un gasto del Estado. La industria pesada que antes citábamos producía materiales que iban directos a estas empresas para el rearme militar que luego vendían al Estado sus creaciones. Por tanto, el gasto público no descendía, sino que aumentaba y por tanto, la economía alemana iba directa hacia la bancarrota estatal.

Había dos soluciones para este problema: ir a la guerra o detener el rearme militar. La primera fue la opción llevaba a cabo y que formaba parte de la estrategia nazi, mientras que la segunda opción, detener el rearme militar, generaría de nuevo un gran paro, menor recaudación del Estado y sería volver de nuevo al pasado. Ademas de esta estrategia de los MEFOs, también para el sostenimiento del bienestar económico se dieron formulas como: control de cambios, trueques con países extranjeros (principalmente hispanoamericanos), aumento de la emisión de billetes y aumento de la recaudación impositiva.

Aunque el verdadero enfoque del “Nuevo Plan” del Dr. Hjalmar Schacht consistía en fortalecer los sectores productivos uno a uno para luego convertir Alemania en una potencia económica mercantil, a través de negocios en especial con las naciones que serian deudores suyas y por lo tanto serian socios cautivos para realizar negociaciones optimas para el beneficio alemán, como lo logro ser
el caso de los rebeldes españoles. Intento hacer en Alemania toque en la actualidad la China denomina el “Imperialismo 2.0″, ya que es mejor controlar que dominar. Pero al final Hitler se enamoró de su propia imagen, se creyó su propaganda, los aduladores le llegaron al alma y Hitler prefirió la guerra.

-Carlos Javier Prestan Serrano Estudiante de Economia y Trader en Formación

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Prestan Serrano Carlos Javier. (2018, marzo 5). Reseña sobre las políticas económicas que salvaron al Tercer Reich. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/resena-las-politicas-economicas-salvaron-al-tercer-reich/
Prestan Serrano, Carlos Javier. "Reseña sobre las políticas económicas que salvaron al Tercer Reich". GestioPolis. 5 marzo 2018. Web. <https://www.gestiopolis.com/resena-las-politicas-economicas-salvaron-al-tercer-reich/>.
Prestan Serrano, Carlos Javier. "Reseña sobre las políticas económicas que salvaron al Tercer Reich". GestioPolis. marzo 5, 2018. Consultado el 18 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/resena-las-politicas-economicas-salvaron-al-tercer-reich/.
Prestan Serrano, Carlos Javier. Reseña sobre las políticas económicas que salvaron al Tercer Reich [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/resena-las-politicas-economicas-salvaron-al-tercer-reich/> [Citado el 18 de Diciembre de 2018].
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