El milagro de la vida y el ser humano

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Alguna vez te preguntaste ¿cuál fue el punto de partida para ser lo que ahora eres?, ¿de dónde vienes?, ¿cómo fue posible tu existencia?, ¿porqué eres único?, ¿cuál es el milagro de tu ser?.

Antiguamente los hombres más sabios se dedicaban a pensar día y noche en cómo explicar el origen del hombre, grandes filósofos dejaron diversos puntos de vista; con el tiempo, los descubrimientos científicos confirmaron algunas hipótesis.

En la actualidad ya se conoce la total estructura del genoma humano, es decir, ya es posible crear otro ser completamente igual a nosotros utilizando únicamente métodos científicos.

Siempre nos llama la atención algunos informes difundidos en la televisión, periódicos o revistas acerca de los últimos descubrimientos científicos y de la permanente búsqueda de la verdad de la humanidad, pero, alguna vez tuviste el interés de saber ¿cómo te creaste?, ¿tienes idea del increíble y extraordinario sistema de evolución que llevas contigo?.

La mayoría de nosotros ni siquiera dedicamos unos minutos para pensar en nuestro origen, a pesar que a diario seguimos evolucionando y experimentando nuevos cambios en nuestro cuerpo y nuestra mente.

Estos cambios se inician el primer día en que eres concebido, desde ese momento te conviertes en un ser extraordinario, a pesar de ser un pequeñísimo organismo de 15 diez millonésimas de gramo en peso, ya tienes tu propia identidad, con una composición genética distinta a la de tu madre. Además, ya contienes toda la información genética que determina tus características físicas tales como el color de cabello, sexo, estructura ósea, color de tus ojos, etc.

A la tercera semana tu corazón ya comienza a latir y no se detendrá jamás hasta el día de tu muerte.

A los dos meses sólo mides tres centímetros y ya tienes forma completamente humana, el cerebro y todos los órganos de tu cuerpo ya están presentes, ya duermes y despiertas, tus manos ya tienen sus líneas trazadas y en una semana más es posible tomar tus huellas digitales porque ya están definitivamente señaladas, y permanecerán iguales hasta el final de tu vida. Es increíble, todos hemos tenido el tamaño de Pulgarcito alguna vez en nuestra vida.

A los tres meses mueves la cabeza, bostezas, frunces el ceño, cierras los puños, sonríes, abres y cierras la boca, te das un volantín completo en sólo un segundo.

A los cuatro meses ya puedes cerrar los ojos, hacer muecas, agarrar, nadar e incluso tienes hipo por beber muy rápido el líquido amniótico.

Al séptimo mes ya utilizas cuatro sentidos: la vista, el oído, el gusto y el tacto, ya reconoces la voz de tu madre.

En el noveno mes saboreas todo lo que come y bebe tu mamá, tienes los ojos abiertos, todos tus rasgos están completamente formados, tienes un peso aproximado de 3 ó 4 kilos y tu corazón bombea 1140 litros de sangre por día. Estás listo para nacer.

Sin embargo, la cualidad que distingue al hombre de los animales: la inteligencia, no está completamente formada. Si bien es cierto que el cerebro está en su lugar desde los dos meses, al momento de nacer cerca de cien mil millones de neuronas que lo componen están completamente finalizadas, aunque aún no están establecidas las innumerables conexiones que relacionan unas neuronas con otras. Estas se encuentran listas a partir de los seis o siete años, en la edad de la razón.

El entramado de redes neuronales se desarrolla en toda su potencia después de un adecuado rodaje de su mecanismo químico y eléctrico, esto sucede más o menos a los quince o dieciséis años, en la edad de la inteligencia abstracta.

Si reflexionamos sobre todo lo anterior nos daremos cuenta que el hombre nunca deja de desarrollarse, nunca podemos decir que está completamente acabado. El hombre se desarrolla desde que nace hasta que muere.

El milagro del ser envuelve en sí mismo un valor incalculable, sin embargo, a diario nos enteramos de muchas muertes ocasionadas por nuestros semejantes, acaso es difícil comprender que lo más bello de la vida humana es la existencia de otras vidas humanas, el hombre no puede vivir sólo, necesitamos de los demás para seguir viviendo.

La vida más auténtica y más fuerte no es la que se contrapone a otras, o la que las amenaza, sino aquella que convive con todas las vidas de manera armónica, cuidando su medio ambiente, este es el secreto del éxito del milagro del ser.

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Navarro F. Julio C.. (2006, febrero 18). El milagro de la vida y el ser humano. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/milagro-de-la-vida-y-el-ser-humano/
Navarro F., Julio C.. "El milagro de la vida y el ser humano". GestioPolis. 18 febrero 2006. Web. <https://www.gestiopolis.com/milagro-de-la-vida-y-el-ser-humano/>.
Navarro F., Julio C.. "El milagro de la vida y el ser humano". GestioPolis. febrero 18, 2006. Consultado el 20 de Julio de 2018. https://www.gestiopolis.com/milagro-de-la-vida-y-el-ser-humano/.
Navarro F., Julio C.. El milagro de la vida y el ser humano [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/milagro-de-la-vida-y-el-ser-humano/> [Citado el 20 de Julio de 2018].
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