El legado de Nelson Mandela para la diplomacia

  • Otros
  • 29 minutos de lectura

INTRODUCCIÓN.

La figura de Nelson Rohlilala Mandela[1] se halla ligada inexcusablemente al período de la transición del apartheid[2] hacia la democracia multirracial y multiétnica de la República de Sudáfrica. Su integridad, convicción y fortaleza lo ayudó a aportar a los sudafricanos de todo origen y condición la realidad de una figura nacional que simboliza, aún, la esperanza y la unidad de un país que estuvo al borde de la guerra civil, y que la supo apaciguar gracias a su capacidad redentora de reconciliación, perdón y creencia en los derechos de las personas.

Se ha asociado además a Mandela con la paternidad de la democracia en África, pues se convirtió en sinónimo de liberación y libertad, siendo objeto de una consideración especial y propia de uno de los pocos grandes hombres que quedaban vivos para la humanidad. Durante el período de transición (1990-1994) y los primeros cinco años de gobierno negro, supo tender su mano y brindar espacios a todos los grupos raciales, políticos y culturales -incluyendo a sus propios opresores blancos-, y a pesar de las profundas frustraciones que a menudo experimentó durante el período de negociación llenó siempre de elogios al ex presidente Frederik De Klerk y a otros líderes afrikáners.

En su alocución para la toma de posesión del cargo de presidente el 10 de mayo de 1994, no escatimó iniciativas, incluyendo la de reunirse con las viudas de los primeros ministros blancos opresores como Hendrik Verwoerd[3], el gran artífice del apartheid. Mandela se ganó una reputación aún mejor entre los elementos progresistas blancos y la clase empresarial de predominio blanco cuando en 1991[4] censuró las perspectivas de nacionalización económica.

Mandela estaba convencido que la nueva Sudáfrica –que renacería bajo su dirección- le diera la espalda a su pasado oprobioso y así empezar un largo camino hacia la libertad[5] y la construcción de un nuevo país reunificado sobre las cenizas de décadas de opresión y abusos hechos por la minoría blanca en el poder.

ÉPOCA DEL APARTHEID.

La Colonia del Cabo fue una región de Sudáfrica, que estuvo primero bajo control holandés y luego británico. Empezó con la fundación en 1652 de Ciudad del Cabo por el comandante holandés Jan van Riebeeck, quien laboraba en la Compañía Holandesa de las Indias Orientales, luego de las guerras napoleónicas el 8 de enero de 1806 la colonia fue declarada posesión británica, y se mantuvo bajo su control. En todo este tiempo primero por parte de los colonos blancos de origen holandés (afrikáner) se mantuvo una férrea actitud de despotismo y maltrato contra la población negra de este territorio, luego de la instauración de la Colonia del Cabo en 1814 por Gran Bretaña, la actitud racista no había sido apoyada por las normas legales impuestas por los británicos. El abierto racismo de la mayoría de la población afrikáner no era compartido por la minoría de blancos de origen británico ni por las autoridades coloniales designadas desde Gran Bretaña, pero éstos insistían en que el racismo contra los negros era parte de la lucha por la “preservación de su identidad nacional” siendo ésta la meta esencial de su actividad política. Ya en 1910 y una vez conseguida la autonomía interna dentro de la Commonwealth[6] británica, los políticos afrikáner insistían en mantener una política de segregación racial de hecho, apoyados en el debilitamiento del control británico y emitiendo normas internas para frustrar el desarrollo político y económico de los negros, se impidió por ejemplo el sufragio y se vetó que éstos asumieran cargos en la administración pública.

Para las elecciones de 1947, el radical Partido Nacionalista ganó las elecciones en una alianza con el Partido Afrikáans, tutelado por el pastor protestante Daniel Francois Malan[7]. Después en 1953 al repetir su victoria, el gobierno de Malan emitió leyes para segregar oficialmente a cada individuo de acuerdo a su color de piel, estableciendo un registro de raza obligatorio bajo control del gobierno, se prohibía los matrimonios entre razas y se castigaba como delito las relaciones sexuales entre personas de razas distintas. Se reservaban varios distritos en las ciudades donde solo podían vivir blancos, forzando a los no blancos a emigrar a otros lugares, además de prohibir a la población negra la compra de inmuebles dentro de los centros urbanos.

En 1953 se establecieron zonas segregadas como playas, autobuses, hospitales, escuelas, bancos, parques públicos y la completa segregación en la educación en todos los niveles. En 1954 Johannes Strijdom sucedió a Malan como Primer Ministro y agregó la prohibición de ocupar posiciones en el gobierno y del derecho al voto excepto en algunas aisladas elecciones para instituciones a su vez ya segregadas.

Luego de las crecientes condenas internacionales que se dan desde 1950, los defensores del apartheid alegaban que la discriminación racial contra los negros tenía su base legal en que ellos no eran ciudadanos de Sudáfrica, sino ciudadanos de otros estados independientes (llamados bantustanes[8]), por lo cual carecían de ciudadanía sudafricana y no tenían derechos que reclamar al gobierno de Pretoria.

Es así que desde 1960 el gobierno de Sudáfrica procedió a crear diez estados autónomos para otorgar la ciudadanía de éstos a los negros que constituían el 70% de la población sudafricana, gran parte de la población negra perdió la ciudadanía sudafricana para recibir la nacionalidad del bantustán donde residían. Con este argumento los negros eran considerados “transeúntes” o “habitantes temporales” que debían circular por el territorio de Sudáfrica solamente si estaba provista de pasaportes. Entre 1960 y 1980, el gobierno forzó a un gran porcentaje de la población negra a reubicarse en dichos territorios y un total de 3 millones y medio de individuos fueron desplazados. En la realidad todos los negros eran considerados trabajadores extranjeros sin derechos de ninguna clase.

La población de Sudáfrica[9] también sufría por la determinación que les daba su color de piel para el acceso y reconocimiento de sus derechos, los “de color” eran mulatos[10] provenientes de la mezcla de bantúes y khoisan con personas de ascendencia europea por ejemplo –objetos de discriminación abierta desde 1948, separados en bantustanes y sin derechos de ningún tipo-. En 1983 una reforma a la Constitución permitió a los de color e indios[11] participar en unas elecciones separadas para formar un parlamento de color que actuaba subordinado al parlamento de los blancos.

La discriminación creciente motivó al Congreso Nacional Africano (CNA[12]), formado por sudafricanos negros a desarrollar un plan de resistencia que incluía desobediencia pública y marchas de protesta. En 1955 en el Congreso de Kliptown varias organizaciones adoptaron una declaración de principios básicos denominada Carta de Libertad -redactada por el Congreso Indio Sudafricano, el Congreso Sudafricano de los Demócratas, el Congreso del Pueblo de Color y el Congreso Nacional Africano- que se caracteriza por su abierta demanda a que el pueblo se gobierne, y desde ya distinguía la creación de un Estado donde se eliminara totalmente la discriminación racial.

El 21 de marzo de 1960 un grupo se congregó en Sharpeville para protestar contra la exigencia de que los negros llevaran siempre pases, la policía disparó contra la multitud matando a 69 personas e hiriendo a 186, todas las víctimas eran negras y la mayoría disparados por la espalda. En este momento la protesta pacífica se convierte en violenta. En 1963 el primer ministro Hendrik Verwoerd declaró el estado de emergencia, permitiendo la detención sin orden judicial. Las protestas se tornaron en sabotajes a través de los brazos armados de dichos partidos. En julio de 1963 muchos dirigentes políticos fueron arrestados, entre ellos Mandela. Mandela fue condenado a cadena perpetua acusado de alta traición junto a 19 miembros del CNA. En el Juicio de Rivonia[13] el 12 de junio de 1964, Mandela y otros once disidentes políticos fueron condenados por traición y sentenciados por 121 actos de sabotaje a cadena perpetua.

A partir de 1970 la resistencia al apartheid se intensificó a través de huelgas y luego como protestas estudiantiles dirigidas por Steve Biko[14]. En 1974 el gobierno emitió una ley que obligaba el uso del idioma afrikáans en todas las escuelas -esta medida fue muy impopular ya que los negros lo consideraban el idioma de la opresión-, y el 30 de abril de 1976 las escuelas del Soweto se declararon en rebeldía en rechazo a la decisión. El 16 de junio de 1976 los estudiantes organizaron una marcha que terminó en violencia, 566 niños murieron a consecuencia de disparos lo que desencadenó una ola de violencia que se extendió por toda Sudáfrica.

Aunque la mayoría blanca en Sudáfrica aceptaba mantener el apartheid había muchos grupos opuestos al régimen, especialmente los blancos de origen británico. Estos grupos se centraban en torno al Partido Progresista liderado por Helen Suzman[15], que más tarde encontró apoyos del Partido Progresista Federal desde 1977. Otras agrupaciones de blancos opuestos al apartheid eran el colectivo civil Black Sash y el United Democratic Front -partido político multirracial-.

Después de la masacre de Sharpeville se llevó a cabo un referéndum consultando al pueblo blanco que se pronunciara a favor o en contra de su permanencia con el Reino Unido. El 52% votó en contra y Sudáfrica se independizó del Reino Unido manteniendo su adhesión a la Commonwealth. Los estados africanos y asiáticos intensificaron su presión para expulsar a Sudáfrica que finalmente se retiró el 31 de mayo de 1961 cuando se proclamó república independiente.

En 1962 empezó la Guerra de la Frontera de Sudáfrica entre la policía primero y las Fuerzas de Defensa de Sudáfrica luego contra la SWAPO[16] -guerrilla independentista de Namibia-. La SWAPO organizaba sus ataques desde Zambia y a partir de 1975 partían desde Angola. El ejército sudafricano era el más poderoso de la región y podía imponerse a cualquier país del continente. Sin embargo, el masivo apoyo enviado por la URSS, Cuba y Etiopía frenó el avance sudafricano, empezando una de las guerras más largas del continente africano.

Malaui y Botsuana aceptaron ayuda financiera y tecnológica de Sudáfrica e inclusive admitieron realizar proyectos económicos de infraestructura basados en capital sudafricano, sin que ello impidiera su condena al régimen del apartheid. Ghana, Gabón, Liberia, Madagascar, Zaire, y Costa de Marfil poco a poco también aceptaron mantener lazos comerciales y financieros con Sudáfrica aunque ninguno abandonó sus críticas oficiales al apartheid.

La Guerra Fría y el anticomunismo demostrado por Pretoria convertían a Sudáfrica en un buen aliado de Estados Unidos quienes la apoyaron con armas y dinero en su guerra contra el comunismo en el sur de África. Así aislada Sudáfrica buscó alianzas con países en similar situación internacional, es así que durante los 70 y 80 se aliaron con Brasil, Chile e Israel. Sin poder sustituir el gran apoyo financiero y comercial estadounidense y británico, los votos de Chile y Brasil le eran vitales en la ONU. Su aislamiento en el plano internacional fue incrementándose con el tiempo lo que afectó severamente la economía y el equilibrio del país. La guerra en Namibia no terminaba ni podía ganarse, librando por años la mayor batalla de la historia del África Subsahariana[17]. Varios países europeos así como Canadá y Australia prohibieron a sus compañías hacer negocios con Sudáfrica, y a los equipos deportivos de Sudáfrica les era impedido participar en campeonatos internacionales.

Al ser designado Desmond Tutu como Premio Nobel de la Paz en 1984 en la opinión pública mundial se veía más difícil justificar la tolerancia de varios países hacia Sudáfrica sólo por ser un bastión anticomunista. La economía sudafricana se basaba en la producción de oro, platino y diamantes sin tener otras fuentes de exportación, el precio del oro a su vez bajaba en los mercados mundiales lo que causó una recesión económica a mediados de la década de los 80. Sin una gran mano de obra –pues los blancos ocupaban todos los cargos en la administración pública y las fuerzas armadas-, y un crecimiento demográfico sostenido de la población negra (85% para 1985) se tornaba inaceptable e insostenible que una minoría racial tan exigua impusiera por la fuerza su dominio político y económico a las mayorías. Se empezaron a imponer sanciones económicas por parte de la ONU y varios países exigían la desinversión total por parte de sus ciudadanos en Sudáfrica. El rand llegó a un nivel tan bajo que el gobierno se vio obligado a declarar estado de emergencia hasta 1990.

El presidente Pieter Botha empezó con varias políticas destinadas a evitar que creciera el descontento entre la población, permitiendo que los indios, mulatos, y asiáticos puedan instalar sus domicilios en algunas áreas de blancos, se abolió la prohibición de matrimonios entre razas y se empezó a tolerar las agrupaciones políticas multirraciales, sin otorgar más libertades a los negros. Los líderes blancos entendieron que el apartheid no tendría muchos años más de existencia.

Mijaíl Gorvachov asumió el mando en la URSS e inició la perestroika y el glasnost a partir de 1985 lo que causó que el gobierno soviético se concentrara más en sus problemas internos quitando el financiamiento a sus gobiernos aliados en todo el mundo. Negoció públicamente con Estados Unidos el fin de la guerra en Namibia retirando su apoyo económico y bélico a Angola y Cuba[18], y terminando el apoyo financiero a Sudáfrica. Sin otros argumentos que mantener, resultaba delicado para USA no actuar frontalmente en contra del apartheid, finalmente la supresión de su apoyo político significó para Pretoria un vital golpe para su ya disminuida economía.

En febrero de 1989 el presidente Botha sufrió un ataque de apoplejía y fue sucedido por su ministro Frederik De Klerk, en el resto del mundo caía el Muro de Berlín y las Revoluciones de 1989 en Europa Oriental precipitaban la crisis del comunismo soviético, bajo este escenario De Klerk entendió que era el momento de gestionar grandes cambios políticos en Sudáfrica, iniciando las primeras negociaciones con otros líderes blancos para terminar con la legislación racista vigente los últimos 40 años. El 2 de febrero de 1990 en su discurso de apertura al Parlamento afirmó que se iniciaba con él la eliminación de leyes discriminatorias, levantando la prohibición contra los partidos políticos excluidos –CNA el más relevante- además de terminar con el estado de emergencia, la moratoria de la pena de muerte y la liberación del líder negro Nelson Mandela (liberado el 11 de febrero junto a 120 miembros del CNA). Hasta 1991 se fue desmontando el sistema legal en el que se basaba el apartheid, derogando leyes sobre segregación y privación de derechos, avanzando además en la construcción de una nueva constitución y una fecha probable para elecciones generales[19]. Entre el 26 y 29 de abril de 1994 la población negra ejerció su derecho al voto por vez primera en su historia, siendo el amplio vencedor el líder del CNA Nelson Mandela con el 62.65% de los votos.

EL APARTHEID DENTRO DE NACIONES UNIDAS.

El fin del sistema de discriminación racial legalizada de Sudáfrica estuvo en el programa de las Naciones Unidas desde su creación. El 22 de junio de 1946 India pidió sea incluido en el programa del primer período de sesiones de la Asamblea General el trato discriminatorio que recibían los indios en la Unión Sudafricana. En las décadas siguientes la ONU resaltó el carácter desalmado del régimen, dando legitimidad a la resistencia popular, promoviendo además medidas de organizaciones gubernamentales y no gubernamentales contra el apartheid, instituyendo un embargo de armas, embargo de petróleo y boicot contra el apartheid en muchas esferas.

Es importante relievar los siguientes eventos sucedidos en la ONU contra el apartheid:

  • 02/12/1950: La Asamblea General declaró que una política de segregación racial está forzosamente fundada en doctrinas de discriminación racial.
  • 01/04/1960: El Consejo de Seguridad aprobó la resolución 134 que deploraba la política y los actos del Gobierno de la Unión Sudafricana que habían dado lugar a la masacre de 69 manifestantes que protestaban pacíficamente en Sharpeville. El Consejo instó al gobierno a que renunciara a su política de apartheid y discriminación racial.
  • 02/04/1963: Primera reunión del Comité Especial encargado de estudiar la política de apartheid del Gobierno de la República de Sudáfrica, al que posteriormente se le cambió el nombre por el de «Comité Especial contra el Apartheid».
  • 07/08/1963: El Consejo de Seguridad aprobó la resolución 181 , en la que se pedía a todos los Estados que interrumpieran inmediatamente la venta y envío de armas, municiones de todos los tipos y vehículos militares a Sudáfrica. El embargo de armas fue obligatorio a partir del 4 de noviembre de 1977.
  • 13/11/1963: La Asamblea General en su resolución 1899 sobre Namibia, pidió encarecidamente a todos los Estados que se abstuvieran de suministrar petróleo a Sudáfrica. Esta fue la primera de numerosas gestiones emprendidas por Naciones Unidas para promulgar sanciones eficaces en relación con el petróleo contra el apartheid.
  • 23/08/1966: Seminario Internacional sobre el Apartheid en Brasilia, organizado por la División de Derechos Humanos de Naciones Unidas, el Comité Especial contra el Apartheid y el Gobierno de Brasil.
  • 02/12/1968: La Asamblea General pidió a todos los Estados y organizaciones que suspendan sus intercambios culturales, educacionales, deportivos y de otro tipo con el régimen racista y con organizaciones o instituciones de Sudáfrica que practican el apartheid.
  • 30/11/1973: La Asamblea General aprueba la Convención Internacional sobre la Represión y el Castigo del Crimen de Apartheid[20]. La Convención entró en vigor el 18 de julio de 1976 del cual Ecuador es un Estado Parte.
  • 01/01/1976: Establecimiento del Centro de las Naciones Unidas contra el Apartheid.
  • 17/08/1984: En su resolución 554, el Consejo de Seguridad declaró que la nueva constitución racista de Sudáfrica no tenía validez alguna.
  • 16-20/06/1986: Conferencia mundial sobre sanciones contra la Sudáfrica racista, organizada por las Naciones Unidas en cooperación con la OUA[21] y el Movimiento de los Países No Alineados.
  • 14/12/1989: La Asamblea General aprobó por consenso la Declaración sobre el apartheid y sus consecuencias destructivas para el África meridional, en la que se pedía negociar el fin del apartheid y establecer una democracia no racial.
  • 22/06/1990: Nelson Mandela pronunció un discurso ante el Comité Especial contra el Apartheid en Nueva York en su primera vez ante la Organización.
  • 30/07/1992: Debido al aumento de la violencia política que ponía en riesgo las negociaciones, Nelson Mandela exhortó a las Naciones Unidas que enviaran observadores a Sudáfrica. El 31 de julio el Secretario General anunció que enviaría a un grupo de observadores de las Naciones Unidas[22].
  • 08/10/1993: La Asamblea General pidió a los Estados que restablezcan de inmediato sus relaciones económicas con Sudáfrica y levanten el embargo al petróleo a partir de la fecha en que entre en funcionamiento el Consejo Ejecutivo para el período de Transición en Sudáfrica.
  • 10/05/1994: Asume el poder el primer gobierno no racial elegido democráticamente en Sudáfrica luego de las elecciones generales de abril[23] de 1994.
  • 23 de junio de 1994: La Asamblea General aprobó las credenciales de la delegación sudafricana y eliminó de su programa el tema del apartheid. El 27 de junio el Consejo de Seguridad suprimió de su programa la cuestión de Sudáfrica.
  • 3 de octubre de 1994: Nelson Mandela como primer presidente de Sudáfrica elegido democráticamente pronuncia un discurso ante la Asamblea General.

LA POSICIÓN Y CREENCIAS DIPLOMÁTICAS DE MANDELA.

El discurso político de Mandela gira en torno a una diversidad de conceptos ligados entre sí como el perdón, la reconciliación, la nación multicolor, la esperanza, los ideales y la reconstrucción de su nación. En términos de política exterior se supo posicionar muy abiertamente como el modelo a seguir en procesos de transición, el derribo de los mitos y del pasado, la transformación del país y el impulso de una política exterior a favor de los derechos humanos. Su vehemencia buscaba que Sudáfrica fuera considerada como un miembro pleno y respetado en el concierto de las naciones. Hizo siempre prevalecer su política de preferencias hacia África, de no alineamiento, de promoción de la diplomacia económica y de la doctrina de la universalidad, que implicaba reservarse el derecho de mantener relaciones amistosas con todos los estados con los que decidan, sin que importe su orientación ideológica o política. Creía de modo básico y esencial en la diplomacia y en la solución pacífica de conflictos y cuestionaba la afición de las potencias occidentales a la diplomacia de guerra. Era sin duda un firme defensor del multilateralismo y del papel de las Naciones Unidas en los asuntos mundiales.

Recojo a continuación diversas facetas, vivencias y anécdotas políticas que Nelson Mandela promovió y vivió motivado siempre por sus creencias:

  • Fue etiquetado de comunista y agitador. Y muy extrañamente constaba hasta el año 2008 en la lista de terroristas del FBI.
  • A pesar de tener todo el poder a su favor en Sudáfrica nunca polarizó a la sociedad ni adoptó estrategias de represalias para tomar venganza. Siempre supo perdonar.
  • A pesar de la oposición de Washington, apoyó al libio Muamar el Gadafi acerca de la catástrofe de Lockerbie[24] y por su intercesión el Gobierno de Trípoli aceptó que el 5 de abril de 1999 los dos agentes libios acusados del atentado, Abdel al Megrahi y Al Amin Fhemah, fueran juzgados en La Haya por un tribunal escocés. Ese mismo día la ONU anunció la suspensión del embargo hacia Libia.
  • Cuba fue el primer país Latinoamericano que visitó Mandela, apenas liberado de la cárcel, el 25 de julio de 1991 visitó Cuba. La batalla de Cuito Cuanavale fue el centro de sus agradecimientos y el punto de ponderación y admiración hacia el pueblo cubano. Sus comentarios halagadores sobre Fidel Castro y la revolución cubana no fueron bien recibidos por los exiliados cubanos de Miami. Hoy esos mismos exiliados reaccionan de manera diferente, destacando en él su transición de la violencia a la no violencia para lograr la unidad sudafricana.
  • Su oposición al apartheid del régimen israelí contra los palestinos, visitó los territorios ocupados de Palestina en 1999, lo equiparó a la lucha sudafricana diciendo en una carta dirigida al The New York Times: “…los palestinos no luchan por un estado, sino por su libertad, su liberación y la igualdad”. El Movimiento de Resistencia Islámica Palestina (HAMAS) lo identifica como un gran luchador.
  • Cuando Bill Clinton conversó con Mandela, justo después del escándalo con Mónica Lewinsky, algunos de los asesores de la Casa Blanca le recordaron a Clinton sobre los lazos entre Castro y Mandela, y Mandela les replicó que su amistad con Castro no es asunto de Clinton. A su vez los políticos sudafricanos le increparon a Mandela sobre las consecuencias que traería la visita tras el escándalo, Mandela dijo: “Nosotros no abandonamos a los viejos amigos” y que el hecho “Lo hizo realmente pensar”.
  • Su pragmatismo político y su simbolismo le valió para ser invitado en múltiples ocasiones a la Casa Blanca a pesar de haber declarado: “Si hay un país que ha cometido indescriptibles atrocidades en el mundo, ese es Estados Unidos de América”.
  • A pesar que Mandela llamó a George W. Bush “un presidente que no tiene prospectiva, quien no piensa de forma apropiada”, recibió múltiples menciones de admiración en su funeral llamándolo “una de las grandes fuerzas de la igualdad y libertad de nuestros tiempos”. Se conoce además que en el año 2003 llamó telefónicamente a George H. Bush –padre- para instarlo a que contenga a su hijo de invadir Irak.

RELACIONES DIPLOMÁTICAS.

Inspirada en varios pasajes de la vida de Mandela y como reflejo del compromiso humanista que inspira nuestra política exterior actual, el Ecuador de hoy abre sus puertas a las personas que requieran de asilo y refugio[25], garantizando para ellas la asistencia humanitaria y jurídica debida. Se refleja así un espíritu y alianza con la paz, con el respeto a la condición humana y el repudio a toda forma de violencia contra las personas vulnerables, independientemente de su ideología, condición social o cultural. Es así que basada en estos principios fundamentales Sudáfrica a través de Mandela respondió, criticó y aceptó diversidad de posturas, invitaciones y propuestas de varios países del mundo.

Se reseña a continuación varios pasajes de las relaciones que mantuvo Nelson Mandela con varios países antes, durante y después de su mandato:

  • En el Parlamento canadiense[26], después de su liberación en 1990, Nelson Mandela expresó: “Venimos de un pueblo que, debido a que no aceptamos ser tratados como infrahumanos, liberamos la dignidad de la humanidad en todas partes”.
  • En 1992, junto a Frederik De Clerk fue recompensado con el Premio Príncipe de Asturias de Cooperación Internacional por sus esfuerzos en la finalización del apartheid, y en 1993 recibieron ambos el Premio Nobel de la Paz.
  • Su relación con Oriente Medio estuvo marcada por su pensamiento político (socialista, antiimperialista, nacionalista africano), como por su reconocimiento a los apoyos que recibió durante los años que estuvo en prisión.
  • El embajador ecuatoriano Leopoldo Benites Vinueza, fue el representante permanente del Ecuador ante las Naciones Unidas desde 1961. Ya en 1973 se convierte en el 28º presidente de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Es muy conocido que durante los discursos que le tocó exponer en los varios foros y comités de Naciones Unidas, expuso y defendió el idealismo y las injusticias del apartheid. En los archivos revelados por la Universidad de Kwazulu Natal en Durban se pudo encontrar la siguiente referencia, al ser considerado un aliado de la resistencia negra:
SOUTH AFRICAN INSTITUTE OF RACE RELATIONS

1973

R3-QO

A SURVEY OF RACE RELATIONS IN SOUTH AFRICA

Compiled by

MURIEL HORRELL

DUDLEY HORNER

Research staff

South African Institute of Race Relations

ISBN 0 86982 077 X

SOUTH AFRICAN INSTITUTE OF RACE

RELATIONS

P.O. BOX 97  JOHANNESBURG JANUARY 1974 ACKNOWLEDGEMENTS

The new president of the General Assembly, Dr. Leopoldo Benites, of Ecuador, has condemned apartheid and expressed support for African guerrilla groups.

 

  • Mandela apoyaba las reivindicaciones de la Organización Para la Liberación de Palestina, pero mantuvo una posición moderada con respecto a Israel. Reivindicó con firmeza el derecho de los palestinos a la autodeterminación y a tener su propio Estado (Suráfrica mantiene una representación diplomática plena ante Palestina desde 1995), pero reconocía asimismo el derecho de Israel a existir dentro de fronteras seguras y militarizadas.
  • En su discurso que del 4 de diciembre de 1997 en Pretoria (Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino), alabó a los líderes de ambos bandos por la firma en 1993 de los Acuerdos de Oslo, considerados como una oportunidad para la paz. En aquella ocasión dijo “Me uno a ustedes hoy para sumar nuestra voz a la reivindicación universal del derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y a tener un Estado. No estaríamos a la altura de nuestra propia razón de ser como gobierno y como nación si la resolución de los problemas de Oriente Medio no ocuparan un lugar prominente en nuestra agenda”.
  • Luego de ser liberado en 1990 expresó que había sido invitado por “casi todos los países del mundo, excepto Israel”. La invitación israelí se produjo finalmente en 1994, pero en ese momento (en pleno proceso de paz tras los Acuerdos de Oslo) Mandela no quiso realizar una visita que habría tenido una fuerte carga política. En 1999 Mandela viajó a Israel y los territorios palestinos ocupados en 1999. En Gaza afirmó que “Israel debería retirarse de las zonas que ha ocupado en países árabes: los altos del Golán, el sur de Líbano y Cisjordania”. Sin embargo antes de viajar a Gaza mantuvo una reunión en Jerusalén con el entonces ministro de Exteriores israelí, David Levy, al término de la cual admitió que Israel no podía devolver los territorios ocupados “si los Estados árabes no lo reconocen”.
  • En su visita al Museo del Holocausto aseguró que se había sentido “profundamente adolorido y a la vez enriquecido”, enfatizando la importancia de que el mundo no olvide lo que ocurrió.
  • Antes de la invasión a Irak[27], que encabezó Estados Unidos, Mandela dejó claro su rechazo frontal a la guerra en un duro discurso que pronunció en el Foro Internacional de la Mujer, en Johannesburgo el 29 de enero de 2003: “Lo que está ocurriendo, lo que Bush está haciendo es una catástrofe. Lo único que Bush quiere es el petróleo iraquí. No hay duda que Estados Unidos se está comportando mal. ¿Por qué no intentan confiscar las armas de destrucción masiva de su aliado Israel? Esto no es más que una excusa para obtener el petróleo de Irak”.
  • Mandela se sentía indignado por la participación del Reino Unido en la guerra de Irak que llamó por teléfono al entonces primer ministro británico, Tony Blair, para expresarle su enfado: “Es un error, un gran error, ¿por qué hace esto después de todo su apoyo a África? Le causará un enorme daño internacionalmente”, dijo el líder surafricano.
  • En 1999 también realizó breves visitas a Damasco y a Teherán. Ambas se desarrollaron en un ambiente de corrección diplomática, sin críticas. En los registros disponibles de sus comparecencias públicas no aparecen menciones a la falta de libertades o a las violaciones de los derechos humanos en estos países. Sobre el entonces presidente sirio, Hafez al Asad -padre del mandatario Bashar al Asad-, se limitó a decir que “estoy feliz por estar junto a un renombrado y conocido presidente”.
  • En Irán visitó la tumba del ayatolá Ruhollah Jomeini -fundador de la República Islámica- y alabó al Gobierno de Teherán por haber roto relaciones con el régimen del apartheid y dijo: “Estamos en deuda con la Revolución Islámica”.
  • Como líder del CNA en 1992 –aún no elegido presidente-, fue muy criticado en Turquía por declinar el Premio de la Paz Mustafa Ataturk, que le había sido concedido en ese país. Él no habría querido aceptar el premio debido a las “violaciones de los derechos humanos” cometidas por Turquía contra el pueblo kurdo. Mandela terminó reconsiderando su postura y aceptó finalmente el premio en 1999.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES.

El Ecuador moderno busca armonizar los objetivos de desarrollo interno con una política internacional soberana, justa, equitativa, solidaria y complementaria. Haciendo conocer a los países africanos su nuevo modelo de desarrollo bajo una agenda de integración respetuosa de la diversidad cultural y étnica, del medio ambiente, el respeto a los derechos y resaltando las grandes similitudes que tienen nuestros pueblos. Es tan compleja la naturaleza del ser humano, que no queda otra manera de resaltar el ejemplo político de Nelson Mandela, él fue poderoso precisamente por su habilidad de reconciliar los opuestos aparentes, es un claro ponente que las energías y ejercicios puestos con un claro determinante llegarán a concretarse sabiendo precisamente alinear las diferencias entre los contrincantes.

La soberanía que promulgamos requiere de una política exterior enmarcada en relaciones internacionales de mutuo respeto y cooperación, buscamos alianzas africanas que compartan nuestros valores y respeten el principio de autodeterminación. Los países africanos han abierto sus puertas a sus hermanos ecuatorianos, demostrando que entre nosotros existen más similitudes que diferencias y que nuestros pueblos anhelan la paz y la búsqueda constante del desarrollo social mutuo para nuestros pueblos.

El compromiso que deja como legado Mandela ha estado sin embargo relegado por el orgullo nacional heroico -por ejemplo-, asociado con las guerras generalmente, no sorprende que existan numerosos museos y mausoleos dedicados a la guerra, pero muy pocos celebrando el compromiso hecho con diplomacia, Mandela es un ícono de la reconciliación que salvó a su pueblo de una sangrienta guerra civil.

Durante su mandato y aún después, Mandela sentó cátedra de magnificencia política. Su ética, honorabilidad y transparencia fue su carta de presentación. Fue amigo de unos y otros, sin comprometer nunca su perspectiva política. Un caballero de la diplomacia y el respeto a los demás. Hoy, la diplomacia moderna está apartada de los viejos clichés sobre los diplomáticos –limosinas, cocteles, fiestas fastuosas y hoteles de lujo-, es una carrera de responsabilidad, representación e imagen de los valores que cada nación quiere divulgar, y justamente son los valores que comparto y admiro de Mandela.

En los últimos años una nueva generación de “excelencias” ha ingresado al servicio exterior ecuatoriano y a la escena diplomática mundial, las buenas nuevas son que para la profesión de diplomático y también para la humanidad Nelson Mandela dejó su gran legado de sabiduría y empatía como referentes ligados a la libertad, la lucha de los pueblos por la igualdad y el amor a la patria que todos debemos profesar. Parabienes para estos nuevos colegas.

BIBLIOGRAFÍA.

[1] Nacido en Mvezo (provincia de Eastern Cape) el 18 de julio de 1918, perteneciente al clan Madiba de la etnia Xhoza, fue uno de los 13 hijos de su padre Henry Mgadla Mandela, quien tuvo cuatro esposas. Fue bisnieto del rey Ngubengcuka y su madre era Nonqaphi Nosekeni Fanny, la tercera de las esposas de Henry. Falleció en Johannesburgo el 5 de diciembre de 2013.

[2] Sistema de segregación racial en Sudáfrica y Namibia (entonces parte de Sudáfrica) que rigió hasta 1992. Significa “separación” en afrikáans (lengua germánica derivada del holandés) muy hablada en Sudáfrica y Namibia hasta ahora y que consistía en la creación de lugares separados para los diferentes grupos raciales. Los blancos tenían derechos exclusivos como el voto y restricciones como la prohibición del matrimonio o relaciones sexuales entre blancos y negros.

[3] Nacido en Ámsterdam el 8 de septiembre de 1901, fue un político y sociólogo sudafricano -Primer ministro de Sudáfrica entre 1958 y 1966, fue uno de los creadores del régimen segregacionista del apartheid, en contra de la mayoría negra. Fue además artífice de los bantustanes, forzando el desplazamiento en masa de la población negra. Durante su gobierno, Sudáfrica se separó de la Commonwealth y se convirtió formalmente en una república. El 6 de septiembre de 1966 murió asesinado a cuchilladas –en el Parlamento sudafricano- por Dimitri Tsafendas, de madre negra portuguesa y padre blanco griego, quien se oponía al apartheid.

[4] El 12 de octubre de 1991, el vicepresidente del CNA Nelson Mandela, resaltó que su partido estaba preparado para abandonar la –por largo tiempo mantenida- política de nacionalización si la comunidad empresarial podría proporcionar una alternativa para la corrección de los desequilibrios económicos del país, la nacionalización no significaba que el sector privado será excluido de ciertas áreas de negocio y reiteró que el diálogo con el sector empresarial garantiza el crecimiento y la distribución equitativa.

[5] Long Walk to Freedom en inglés, es una obra autobiográfica escrita por Nelson Mandela y publicada en 1994 por Little Brown & Co. El libro describe su niñez, mayoría de edad, educación y 27 años en prisión.

[6] La Mancomunidad de Naciones, antiguamente British Commonwealth of Nations, es una organización compuesta por 53 países independientes y semi-independientes que comparten lazos históricos con el Reino Unido. Su principal objetivo es la cooperación internacional en el ámbito político y económico. Tiene sus orígenes en la Conferencia Imperial de 1920, cuando el gobierno británico reconoció ciertos derechos de autodeterminación de sus colonias y que culminaron con el Estatuto de Westminster en 1931. Es administrada por una Secretaría General con sede en la ciudad de Londres.

[7] En su primer discurso de 1948, expresó: “Hoy Sudáfrica vuelve a ser nuestra, Dios permita que sea nuestra siempre”, el término incluía solamente a los blancos afrikáner. En esos años la población blanca era el  21% de los habitantes, el 68% de raza negra y el 11% restante mulatos e indostanos.

[8] El término empezó a utilizarse a partir de 1940. Tiene su origen en bantú que significa gente en lengua bantú y en el sufijo “stan” (tierra de) en lengua persa. Con esta palabra se designó a cada uno de los veinte territorios que operaron como reservas tribales de habitantes no blancos en Sudáfrica y África del Sudoeste (actual Namibia), en el marco de las políticas segregacionistas impuestas durante la época del apartheid.

[9] Clasificada en cuatro grupos: blancos, negros, indios y mulatos.

[10] La determinación de quién era considerado mulato resultaba muchas veces complicado, llegando al extremo de examinar las encías de los individuos para distinguirlos entre negros y mulatos. A pesar de recibir un mejor trato que la población de raza negra tuvieron un papel preponderante en la lucha contra el apartheid.

[11] Inmigrantes originarios de India y Pakistán, establecidos desde los años de dominio británico.

[12] African National Congress en inglés y llamado hasta 1923 South African Native National Congress. Se fundó el 8 de enero de 1912 en Bloemfontein, con el objetivo de defender los derechos de la mayoría negra del país.

[13] En este juicio Mandela declaró: “He luchado contra la dominación de los blancos y contra la dominación de los negros. He deseado una democracia ideal y una sociedad libre en que todas las personas vivan en armonía y con iguales oportunidades. Es un ideal con el cual quiero vivir y lograr. Pero si fuese necesario, también sería un ideal por el cual estoy dispuesto a morir”. El juicio fue condenado en las Naciones Unidas y fue un referente muy importante para implantar sanciones contra el régimen racista en Sudáfrica.

[14] Estudiante de medicina de la Universidad de Natal fue el motivador del Movimiento de Conciencia Negro que abogaba por la liberación de los negros, el orgullo de la raza y la oposición no violenta. Fue detenido y golpeado en Port Elizabeth, veintiún días más tarde, el 12 de septiembre de 1977, apareció muerto en una prisión en Pretoria.

[15] Su nombre original es Helen Gavronsky, nacida en Germinston el 7 de noviembre de 1917, fue una activista sudafricana hija de inmigrantes judíos lituanos. Se destacó como política y activista contra el apartheid.

[16] Siglas en inglés de South-West African People’s Organization, fue fundada en 1960. Desde 1966 se convirtió en una organización militar que usaba tácticas guerrilleras para combatir al gobierno sudafricano en busca de la independencia de Namibia. Se opuso con fervor a la política de apartheid impuesta por el régimen racista de Sudáfrica.

[17] Uno de los conflictos más largos de África y uno de los más grandes, tanto en número de efectivos como de carros de combate, artillería autopropulsada, vehículos blindados y aviones empleados por ambos bandos.

Los acontecimientos se dieron entre 1965 y 1988 entre, por una parte, tropas sudafricanas, del grupo angoleño UNITA, contra los namibios miembros de la SWAPO, soldados de Angola y asesores enviados por Cuba. En ella participaron indirectamente Estados Unidos, Israel, Reino Unido, Francia, Alemania e Irán de parte de Sudáfrica; y la URSS, Cuba, Angola y Etiopía que luchaban junto a la SWAPO. Concluyó con la independencia de Namibia y el retiro de las fuerzas sudafricanas y cubanas.

[18] En conjunto con Angola, destaca sobremanera la Batalla de Cuito Cuanavale ocurrida el 23 de marzo de 1988 y su desenlace con la ayuda de las fuerzas militares de Cuba al mando de Leopoldo Cintra Frías que supuso el derrumbe de las entonces fuerzas militares del apartheid de Sudáfrica. Esta derrota obligó a iniciar conversaciones cuatripartitas que llevó a la firma del acuerdo de Nueva York que supuso la independencia de Namibia. Esta batalla decidió el destino de Angola, Namibia, Zimbabue y Sudáfrica.

[19] El 15 de octubre de 1993 el comité del premio Nobel anunció la concesión del premio Nobel de la Paz en conjunto a Nelson Mandela y Frederik De Klerk por haber alcanzado un acuerdo en la conducción del proceso de negociación de Sudáfrica (un hombre un voto) que llevaría al fin del apartheid y marcaría el comienzo de una administración democrática.

[20] En su vigésimo octavo período de sesiones, siendo el presidente de la Asamblea General el Embajador ecuatoriano Leopoldo Benites Vinueza. En la 2195ª Sesión Plenaria como Presidente resaltó el trabajo de la Tercera Comisión (resolución 3068) en la elaboración y adopción de la Convención. La Convención tuvo 91 votos a favor, cuatro en contra (Portugal, Sudáfrica, Reino Unido y Estados Unidos) y 26 abstenciones.

[21] Organización para la Unidad Africana. De tipo regional que agrupaba a los países del continente africano. Fue fundada el 25 de mayo de 1963 (después de la disolución de la Unión de Estados Africanos) y reemplazada el 9 de julio del 2002 por la Unión Africana. Principal promotora del boicot y protestas diplomáticas y políticas contra Sudáfrica debido a la aplicación del apartheid.

[22] La Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Sudáfrica fue establecida por el Consejo de Seguridad el 17 de agosto de 1992.

[23] Elegido por el Parlamento como nuevo presidente, y como vicepresidentes fueron nombrados Frederik de Klerk (PN) y Thabo Mbeki (CNA). En su posesión dijo “Que nunca, nunca y de nuevo nunca más esta bella tierra experimente la opresión de unos por otros ni sufra la indignidad de ser la peste del mundo”.

[24] Gadafi se negó a entregar a dos agentes libios sospechosos del atentado contra un avión estadounidense de Pan Am cuando sobrevolaba Lockerbie (Escocia) en 1988, en el que murieron 270 personas, de las cuales 189 eran estadounidenses.

[25] Artículo 41 Constitución de la República del Ecuador promulgada en el 2008.

[26] En 1998 el Primer Ministro Jean Chretien concedió a Nelson Mandela la primera “Orden de Canadá” otorgada a un líder extranjero. Tres años más tarde se convirtió en Ciudadano Honorario de Canadá.

[27] Sucedida entre el 20 de marzo y el 1 de mayo de 2003, llevada a cabo por una coalición de países encabezada por Estados Unidos. Aupada por George W. Bush, las razones para la invasión eran “desarmar a Irak de armas de destrucción masiva, las cuales nunca llegaron a encontrarse, muchos las evidencian como excusas para realizar la invasión por intereses económicos y políticos. Se opusieron activamente: Francia, Bélgica, Alemania, Rusia y China, mientras que la apoyaron: Gran Bretaña, España, Polonia y Portugal.

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Cita esta página
Huayamave Betancourth Xavier. (2016, marzo 7). El legado de Nelson Mandela para la diplomacia. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/legado-nelson-mandela-la-diplomacia/
Huayamave Betancourth, Xavier. "El legado de Nelson Mandela para la diplomacia". GestioPolis. 7 marzo 2016. Web. <https://www.gestiopolis.com/legado-nelson-mandela-la-diplomacia/>.
Huayamave Betancourth, Xavier. "El legado de Nelson Mandela para la diplomacia". GestioPolis. marzo 7, 2016. Consultado el 11 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/legado-nelson-mandela-la-diplomacia/.
Huayamave Betancourth, Xavier. El legado de Nelson Mandela para la diplomacia [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/legado-nelson-mandela-la-diplomacia/> [Citado el 11 de Diciembre de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de byzantiumbooks en Flickr
DACJ