Las universidades en Iberoamérica

  • Otros
  • 4 minutos de lectura

En general, las universidades de Iberoamérica carecen de una mística; y este hecho , evidente, es una de las causas en nuestro tiempo de inquietudes estudiantiles, de la deserción universitaria y de la deficiente preparación profesional de la mayoría de quienes egresan de ellas.

Recuerdo haber leído a José Ortega y Gasset cuando, al analizar la decadencia europea de su tiempo (primeras décadas del siglo XX), en medio de ese escenario yermo de valores, él mira hacia la Universidad como “institucionalización del intelecto”, a la que le exige una interfaz con el entorno. Ortega en su ensayo “Misión de la Universidad” quiere a ésta inmersa con la realidad histórica y en íntimo contacto con la existencia pública.

La universidad: Casa abierta al tiempo

La situación de muchas universidades de Iberoamérica (caso Argentina para citar los más cercanos y conocidos recientemente) indica que carecen de una bandera, de una razón espiritual en la base y de un ideal en la cumbre que la sepa ennoblecer. En concreto: de una mística.

La Universidad en la casi totalidad de los países iberoamericanos, no tiene respuesta alguna que sea satisfactoria a los interrogantes de la mayoría de las nuevas generaciones. Existe un estado crítico generalizado, que incluye la desorientación en universidades europeas y estadounidenses, las que suelen en algunos países de Iberoamérica presentarse como modelos destacados.

Werner Weber -profesor de la Universidad de Gotinga (Alemania) hace unas semanas expresó que la Universidad en su país, consolidó nuevamente su orden político y social, hecho que quedó demostrado por la abundante literatura que se ha ocupado de recoger los problemas de reforma, de la crisis y del destino que dicha gran casa de estudio venía señalando; caso similar a Universidades francesas.

El tema, el gran tema, es que la crisis de la Universidad en Iberoamérica se ha transformado en uno de los problemas centrales de la sociedad contemporánea de la región. Tal crisis es más honda en nuestro continente puesto que ellas siempre han vivido a la zaga de las de Europa y de Estados Unidos y, ante este mundo globalizado no han logrado aún introducir en su organización los conocimientos profesionales, científicos, técnicos, culturales y modificaciones indispensables que “nuestro” tiempo exige.

La necesidad de reforma, el proceso de renovación profunda de la enseñanza universitaria y de reorganización de estas Máximas Casas de Estudio, se viene notando desde hace mucho tiempo en este continente. Y a ello se agrega otra demostración, para nada académica: la frecuencia de los desórdenes estudiantiles. Consideraba el citado José Ortega y Gasset:, hace 80 años. “Cuando hechos tan repugnantes se producen y además con frecuencia, no tiene nadie en particular la culpa sino la Institución misma que está mal planteada”. (Misión de la Universidad)

La universidad en los tiempos modernos

Hace medio siglo, en Uruguay, el Dr. Antonio M. Grompone, en su libro “Universidad oficial y Universidad viva” planteaba una reforma del método catedrático que se usaba y, lamentablemente, se sigue usando. “El procedimiento tradicional que viene desde la universidad medieval, es el dictado de clase: el profesor era el eje de la actividad docente, leía, dictaba, exponía y el estudiante atendía, tomaba notas, se preparaba para repetir”. …….”Se contempla sólo la actuación en la cátedra como un derecho del profesor o como la oportunidad de demostrar (el profesor) sus conocimientos, su aptitud de exponer los resultados de sus investigaciones. Se elimina el otro factor que es la formación educacional y la subordinación de la actuación del profesor a obtener un resultado a ese respecto”.

Si en el mundo actual, el conocimiento es novedad y cambio, en las Universidades radica el desafío de reflexionar sobre el tipo de transformación que se está operando en la sociedad universal. Es imperativo practicar un estudio permanente, de diagnóstico y prospectiva, actitud que exige ver con certeza y responsabilidad, dado que ningún Estado escapa a las tensiones y presiones de la dinámica mundial.

Uruguay -como Estado que diariamente se hace- enfrenta hoy la prueba de una disyuntiva histórica: o da el salto cualitativo y amplía lo que su capacidad de influencia le permite o, caso contrario, la situación de dependencia aumentará en proporción al desnivel creciente que se da entre las sociedades de avanzada y los países adormecidos en el tiempo, otrora quizás con laureles; sociedades nostálgicas de un pasado superado, que lejos de servir como base al futuro, lo estorba.

El ser Iberoamericano

De una manera u otra, los pueblos iberoamericanos -unos más otros menos- fueron haciendo historia y con la historia una cultura. Las universidades, por tanto, en cada país, se constituyen en el referente nacional; el ámbito donde repensar y -desde un alto nivel académico- analizar los cambios históricos que se plantean en el contexto mundial.

En el proceso formativo que cubre el siglo siglo XIX,. Iberoamérica comenzó a descubrirse y, a su vez, dar respuesta a la antigua y angustiosa pregunta referida al perfil y entraña del ser iberoamericano.

Simón Bolívar escribía a Juan Martín de Pueyrredón en 1818: “Una sola debe ser la patria de todos los americanos ya que todos hemos tenido una perfecta unidad. . . Cuando el triunfo de las armas complete la obra de su independencia, o que circunstancias más favorables nos permitan comunicaciones más estrechas, nosotros nos apresuraremos con el más vivo interés, a entablar el pacto cultural americano que, presenta la América al mundo con aspecto de majestad y grandeza sin ejemplo en las naciones antiguas”.

En el MERCOSUR y en particular en Uruguay , si se dejara de divagar con esa predilección particular que nuestro pueblo tiene por la historia chica, y contrario sensu intensificara la imaginación y la reflexión, con seguridad podría encontrar el camino más favorable, para soberanamente, insertarse en el proceso de desarrollo -que en el país pareciera estar absurdamente suspendido en el tiempo.

En cualquier Estado, una Universidad debe responder a las aspiraciones del pueblo que la sostiene. Es la sociedad la que debe señalar a la Universidad los hitos de los que no debe apartarse, para que aquélla luego de comprenderlos , sin ideologías políticas que no le corresponden, pueda elaborarlos y devolverlos a la comunidad traducidos en soluciones realizables.

En resumen: el proceso de integración regional iberoamericano debe crear un espacio cultural con el objetivo de fecundar y fortalecer el ideario continental que le sirva para participar con fuerte protagonismo en el sistema global. Un gran espacio para la actividad científica y tecnológica, donde pueda desarrollar los grandes valores que posee el hombre iberoamericano.

Los cambios que se desarrollan en el mundo así se lo exigen. Hay que tener presente las conductas seguidas por algunos actores que intentan establecer un cierto orden internacional que finalmente enfrenta culturalmente a los pueblos. Ha llegado la hora decisiva , coherente y final de pretendidos “feudalismos” políticos y económicos regionales. Se acabaron los tiempos en que todo se conquistaba y solucionaba con “espejitos de colores”.

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Quagliotti de Bellis Bernardo. (2007, mayo 1). Las universidades en Iberoamérica. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/las-universidades-en-iberoamerica/
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "Las universidades en Iberoamérica". GestioPolis. 1 mayo 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/las-universidades-en-iberoamerica/>.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "Las universidades en Iberoamérica". GestioPolis. mayo 1, 2007. Consultado el 17 de Julio de 2018. https://www.gestiopolis.com/las-universidades-en-iberoamerica/.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. Las universidades en Iberoamérica [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/las-universidades-en-iberoamerica/> [Citado el 17 de Julio de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de javi_velazquez en Flickr
DACJ