La tercera revolución industrial y el management sistémico

Ahora que la segunda revolución industrial está tocando a su fin, una nueva tercera revolución industrial se asoma por el horizonte. Jeremy Rifkin

La nueva revolución industrial

A mediados del pasado siglo, el sistema de autovías interestatales de Estados Unidos conectó todo su territorio continental. Esta infraestructura fue la culminación de la segunda revolución industrial.

El motor de combustión interna alimentado por petróleo fue “el apalancamiento” de la economía del siglo XX. A partir del mismo, se estimularon todos los sectores desde el acero al automóvil y de la construcción al turismo, por ejemplo. La conectividad del sistema de autovías impulsó el “bum” de la construcción residencial, comercial y su financiación, de modo que, a finales de la década de los 80, Estados Unidos se convirtió en la economía y sociedad más próspera del mundo con una gran influencia en el resto de países desarrollados, como los de la zona euro, especialmente España, aunque con unos años de retraso. Los estadounidenses se convirtieron en las personas más ricas de la Tierra. También el Management había progresado mucho. Desde que a principios del siglo XX, Frederick W Taylor y Henri Fayol, documentaran sus experiencias, el Management consiguió su mayoría de edad, hasta que, a finales del siglo pasado y a primeros de este, Peter F Drucker, uno de los padres fundadores de la moderna teoría del Management, autor de “La práctica del Management”, “El Management del futuro”, “Desafios de la Gerencia en el siglo XXI”, sostenía, que gran parte de lo que se enseña y se practica en esta materia es obsoleto, erróneo, o ambas cosas.

Así mismo, la convergencia de la crisis crediticia global, de la crisis energética y del impacto del cambio climático, en tiempo real, como han vivido los propios Estados Unidos y, ahora Japón, han llevado la “tormenta perfecta” a la economía mundial y la segunda revolución industrial al borde del ocaso.

Afortunadamente las energías renovables están llegando a tiempo para mitigar el impacto antrópico producido a lo largo de los últimos doscientos años por los combustibles fósiles, que podemos representar simbólicamente por la siguiente ecuación:

C + O2 = energía + CO2

Dónde el carbono reacciona con el oxígeno y produce energía más el antrópico anhídrido carbónico.

Los 5 escenarios de la tercera revolución industrial

La revolución de la producción de energías renovables empieza a converger con la revolución de las tecnologías de la información y comunicaciones. Esta convergencia marca el comienzo de la tercera revolución industrial constituyendo un proceso de efectos económicos y sociales que pueden compensar las actuales crisis y ser sus reforzadores en los próximos años.

Primer escenario

La producción de los diferentes tipos de energías renovables, que ya reciben el nombre de “distributivos”, solar, eólica, hidráulica, biomasa, geotérmica y mareomotriz conforman el primer escenario de la tercera revolución industrial. Aunque todavía supone un pequeño porcentaje de la producción global están experimentando un rápido crecimiento. Se están invirtiendo miles de millones de capital público y privado destinados a la investigación, desarrollo y penetración en los mercados. En este escenario, los gobiernos, empresarios y la población en general buscarán la manera de reducir la huella de carbono e intentarán ser más eficientes e independientes desde el punto de vista energético.

Segundo escenario

A pesar de que las energías renovables se encuentren en todas partes, a diferencia del carbón, petróleo y uranio que están muy concentrados, y que las nuevas tecnologías nos permitirán, cada vez más, obtenerlas de forma más barata y eficiente, necesitamos infraestructuras para almacenarlas. Es aquí dónde el sector de la construcción se convierte en protagonista del segundo escenario. Su transformación e implicaciones comerciales y económicas son de gran alcance para el sector inmobiliario, urbanístico y para el mundo entero.

Tercer escenario

Para reforzar las energías renovables y reducir sus costes, se hacen necesarios sistemas prototípicos de almacenamiento que faciliten la conversión de los suministros intermitentes de estas fuentes de energía en recursos duraderos. El elemento, ampliamente disponible, que puede ser más eficiente es el hidrógeno. Además de ser el medio más universal para el almacenamiento de todos los tipos de energías renovables que puede garantizar un suministro estable, asegura tanto la generación de energía como su transporte, que también es muy importante.

La actuación del hidrógeno la podemos representar también simbólicamente por la siguiente ecuación química:

2H2 + O2 = energía + 2H2O

Dónde el hidrógeno reacciona con el oxígeno y produce energía más la empática agua. Esta reacción es reversible mediante una simple electrólisis.

Cuarto escenario

Las principales compañías eléctricas de Europa, Estados Unidos, China y Japón y también de ciertos países emergentes están produciendo prototipos del cuarto escenario: la reconversión de la red eléctrica tomando a Internet como modelo, lo que permitirá a las empresas y a la población residente producir su propia energía y compartirla. Dichos prototipos harán posible, cada vez más, una amplia redistribución de la energía. El flujo energético centralizado y vertical de la actualidad será cada vez más obsoleto. Pronto las empresas, corporaciones nacionales, autonómicas, locales y personas autónomas se convertirán en productores y consumidores de su propia energía.

Quinto escenario

La democratización de la energía será el punto de encuentro de una nueva perspectiva social de la distribución, una perspectiva empática. Todos los hombres tendrán el derecho y la oportunidad de generar su propia energía a nivel local y compartirla con los demás a través de redes interconectadas regionales, nacionales y continentales. Para las generaciones más jóvenes, educadas en una sociedad menos jerarquizada y conectada a redes, la habilidad de compartir y producir su propia energía en una red interconectada de acceso abierto se considerará tanto un derecho fundamental como una responsabilidad.

¿Qué es el management sistémico?

Management es una palabra inglesa que proviene del verbo manage, significa conducir. Apareció a finales del siglo XVI probablemente derivado del italiano maneggiare, que significa manejar. Su verdadero sentido es, por tanto, más profundo que simplemente dirigir.

Peter F Drucker, consideraba que para permanecer competitivos -y aún para sobrevivir- las empresas tendrán que pasar del pensamiento lineal a la perspectiva sistémica para afrontar la realidad cada vez más compleja y cambiante. Esta consideración nos introduce al management sistémico. Posteriormente, con Peter M Sengle, profesor del MIT -Massachussetts Institute of Technology” y autor de la Quinta Disciplina, venimos comprobando que es necesario que las organizaciones aprendan a crear los resultados que les importen de manera generativa.

Pensamos que las organizaciones que podrán competir en las nuevas realidades son las que descubran cómo aprovechar el potencial de aprendizaje y entusiasmo de las personas en todos los niveles de sus estructuras. Este es el desarrollo del management sistémico.

Y, para ello, los conocimientos personales, el aprendizaje personal es necesario pero no suficiente. Los individuos pueden saber muchos o aprender constantemente y, sin embargo, no hay aprendizaje organizacional.

Es necesario que aprendan los equipos. Si los equipos aprenden son como microorganismos que transmiten el aprendizaje a toda la organización.

De esta manera las organizaciones se convierten en agentes de sus propios cambios y son capaces de gestionar cualquier tipo de crisis, reconocer amenazas, descubrir nuevas oportunidades y hacerlas más sostenibles.

La era de prototipos

Los prototipos son muy eficaces para resolver problemas que se interponen entre un proyecto y su implantación.

La tercera revolución industrial está todavía en el camino que va de la invención a la innovación.

Los prototipos son una herramienta extraordinaria para su desarrollo. Estamos en la era de los prototipos. Estamos en un tiempo de búsqueda de la sinergia para intentar integrar elementos diversos en una nueva totalidad. Y, esta búsqueda es arriesgada. Cuando tenemos pocos elementos de un conjunto de una nueva tecnología puede ser más peligroso que no tener ninguno. La historia de la aviación es muy ilustrativa en este sentido. Muchos de los primeros aviones se estrellaron. Sus consecuencias dolorosas para todos los implicados desempeñaron un importante papel en su desarrollo posterior.

La innovación significativa se logra entrenándonos y experimentando con prototipos. Este es el fundamento del Management sistémico. Nos permite abordar interrogantes y generar nuevas ideas, competencias indispensables en las nuevas realidades.

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Palomeras Joan. (2011, abril 15). La tercera revolución industrial y el management sistémico. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-tercera-revolucion-industrial-y-el-management-sistemico/
Palomeras, Joan. "La tercera revolución industrial y el management sistémico". GestioPolis. 15 abril 2011. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-tercera-revolucion-industrial-y-el-management-sistemico/>.
Palomeras, Joan. "La tercera revolución industrial y el management sistémico". GestioPolis. abril 15, 2011. Consultado el 16 de Agosto de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-tercera-revolucion-industrial-y-el-management-sistemico/.
Palomeras, Joan. La tercera revolución industrial y el management sistémico [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-tercera-revolucion-industrial-y-el-management-sistemico/> [Citado el 16 de Agosto de 2018].
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