La responsabilidad del Investigador de divulgar la Ciencia. Ensayo

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Según Aristóteles el hombre es un “animal racional” es precisamente la racionalidad del hombre la que provoca una curiosidad dinámica y especulativa cuya finalidad es comprenderlo todo. Explicarse a sí mismo y el mundo que lo rodea se ha tornado para el hombre en una necesidad básica y elemental, hoy en día la vida y la supervivencia de la especie humana dependen en gran medida del conjunto de conocimientos que se han adquirido desde la antigüedad. Al cumulo de esos conocimientos se le ha otorgado el nombre de “ciencia”, y ésta a su vez se ha dividido en ciencias sociales y ciencias exactas, ambas pretenden explicar la propia naturaleza del hombre y su interacción con el medio, pretenden establecer leyes de fenómenos naturales y sociales y explicar la conducta y proceder del hombre ante determinadas circunstancias.

Para elaborar ciencia hay que observar, especular, investigar, comprender, asimilar, explicar, elaborar teorías, plasmarlas y después divulgarlas. El investigador es quien observa e indaga, formula las hipótesis necesarias, explica los fenómenos, entiende las causas y al fenómeno en sí. La investigación no concluye con el conocimiento de lo analizado, después de todo estudio nace en el investigador una responsabilidad muy grande porque adquiere el deber de divulgar su trabajo para que otros hombres lo conozcan, de nada sirve al investigador ser un almanaque de conocimientos guardados bajo llave accesibles sólo para los doctos o elegidos, por el contrario después de un esfuerzo de investigación el curioso investigador tiene la obligación de divulgar sus investigaciones para generar controversias, puntos de vista opuestos o coincidentes y de este modo seguir construyendo nuevas explicaciones para los fenómenos que observa.

¿Por qué todos tenemos derecho a conocer los trabajos y resultados de un investigador y por qué el investigador tiene la obligación sus investigaciones? Esta pregunta es importante resolverla y encontramos una respuesta sencilla, el conocimiento es cultura y la cultura es patrimonio de la humanidad, por ello aquel que construye cultura debe compartirla con sus contemporáneos y con los hombres venideros. Según Thompson “la cultura de un grupo o sociedad es el conjunto de creencias, costumbres, ideas y valores, así como los artefactos, objetos e instrumentos materiales o intelectuales que adquieren los individuos como parte de ese grupo o esa sociedad.”[1] Al decir que cultura es aquello que materialmente o intelectualmente construye el hombre, se puede afirmar que la ciencia es parte de la cultura, ahora bien, se debe resaltar lo dicho por Thompson, quien construye es un individuo o sea un ser individual para o a beneficio de toda una sociedad, es decir, desde un punto de vista cultural, la ciencia la elaboran individuos particulares para compartirla con la colectividad. La ciencia no está privatizada, no le pertenece a unos cuantos, porque los investigadores saben de su obligación de compartirla.

En teoría la gloria, fama y prestigio es lo último que busca un investigador al compartir sus conocimientos. Desde siempre el hombre ha tratado de entenderse y de entender su entorno, en la Grecia Antigua el mito fue el primer intento de “investigación” y explicación de las cosas, ese supuesto conocimiento divinizaba los fenómenos, era carente de racionalidad y colocaba al hombre como espectador de las cosas. Hay que entender al hombre y su contexto y posibilidades, como sea, el mito hacia el papel de “ciencia antigua” y lo rescatable es que ese conocimiento limitado era divulgado, era compartido en medio de la sociedad, la transmisión de ese pseudo-conocimiento se hacía de modo oral.

Con la llegada de la Grecia Clásica, la racionalidad comenzó a invadir el campo de la investigación y la especulación del hombre, en este periodo se empiezan a desmitificar las cosas, se comienza a comprender que hay algo más allá de los dioses en cada fenómeno natural y conducta del hombre. En la Grecia Clásica nacen los cimientos de las grandes ciencias, por poner algún ejemplo destacable, encontramos a un Hipócrates y la medicina, a un grupo de filósofos importantes Sócrates, Platón y Aristóteles; Heródoto comienza a hacer una Historia construida por hombres y no por dioses. En este periodo se comienzan a construir metodologías para construir el conocimiento y la ciencia comienza a divulgarse por medio de escritos y tratados, la limitante en el tema de la divulgación es la accesibilidad, el conocimiento resulta accesible para unos cuantos, o sea, para aquellos que saben leer, que conocen sobre el tema investigado o que tienen posibilidades económicas y sociales para acceder al conocimiento, el resto no se entera o no entiende el tejido intelectual del saber; existían elites intelectuales dirigidas principalmente por filósofos por ejemplo la Academia de Platón o el Liceo de Aristóteles.

Durante la Edad Media el conocimiento sigue teniendo un carácter cerrado o privatizado, la Iglesia genera conocimientos científicos –aunque muchos digan lo contrario, citar ejemplos llevaría tiempo y saldríamos del tema– principalmente se elabora teología. Ya se ha dicho que durante la Edad Media el conocimiento era privilegio de algunos, pero aun así se divulgaba, el novedoso medio de propagación del saber durante este periodo fueron las universidades, instituciones inventadas y promovidas por la Iglesia Católica. ¿Qué ciencias dominaban durante este tiempo? Además de la Filosofía y la Teología se enseñaban las llamadas artes liberales, el Trivium –Gramática, Retórica y Dialéctica– y el Cuatrivium – Astronomía, Geometría, Aritmética y Música.

Haciendo una pausa, nos percataremos de dos cuestiones fundamentales, la primera, hasta este momento de la historia la divulgación de la ciencia se hace en campos o grupos cerrados, existen élites intelectuales poseedoras del saber, el conocimiento carece de carácter popular y su divulgación se hace mediante grandes tratados incomprensibles para el vulgo; en segundo lugar, las ciencias o conocimientos predominantes están en el plano de las humanidades. Será hasta el Siglo XVIII o Siglo de las luces cuando este panorama comience a transformarse y se genere una revolución intelectual dentro del terreno del saber y su divulgación.

Para el Siglo XVIII, comienzan a emerger las ciencias exactas o ciencias naturales, se pretende explicar todo mediante la razón y mediante una metodología concreta, es así como Descartes inaugura la Modernidad con un aporte importante “el método científico” un método que básicamente consiste en dudar de todo lo anteriormente dicho sobre un objeto de estudio, este nuevo proceso para adquirir conocimientos consta de cuatro pasos 1) Evidencia, evitar cualquier prejuicio o cosa que se halla dicho de lo que se quiere conocer, 2) Análisis, dividir el objeto de estudio en partes, 3) Síntesis, establecer una nueva explicación y 4) Revisión, recorrer todo lo hecho hasta este momento del método. En último lugar como un quinto paso –este paso no entra en el método cartesiano, es una deducción personal– estaría el presentar o divulgar el nuevo conocimiento. Con este método totalmente racional surge la nueva manera de conocer del hombre. Durante este tiempo nace la diferencia entre ciencias humanas o humanidades y ciencias exactas. La divulgación es un terreno que también cambio, el enciclopedismo puso las bases para ello, se comenzaron a hacer grandes enciclopedias donde se contenía el conocimiento, las instituciones educativas poco a poco fueron más accesibles para las personas del pueblo, las revoluciones de este periodo de alguna manera lograron una apertura en el terreno de la divulgación de la ciencia.

Hoy en día, las cosas han cambiado por completo, la mayoría de personas tenemos acceso al conocimiento de los investigadores, los medios de divulgación son muchos, las universidades, los medios de información, la internet, catálogos, bibliotecas, revistas científicas, –entre otras tantas–, hoy en día los investigadores conocen su obligación de divulgar y la ciencia está a nuestro alcance, ahora los límites de acceso a la información, la investigación y el conocimiento los ponemos nosotros.

 

Arlette Jovana Yáñez González – Marzo 2016.

[1] John B. Thompson, Ideología y cultura moderna, México, Universidad Autónoma Metropolitana, 2002, p. 194.

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Yáñez González Arlette Jovana. (2016, marzo 30). La responsabilidad del Investigador de divulgar la Ciencia. Ensayo. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-responsabilidad-del-investigador-divulgar-la-ciencia-ensayo/
Yáñez González, Arlette Jovana. "La responsabilidad del Investigador de divulgar la Ciencia. Ensayo". GestioPolis. 30 marzo 2016. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-responsabilidad-del-investigador-divulgar-la-ciencia-ensayo/>.
Yáñez González, Arlette Jovana. "La responsabilidad del Investigador de divulgar la Ciencia. Ensayo". GestioPolis. marzo 30, 2016. Consultado el 19 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-responsabilidad-del-investigador-divulgar-la-ciencia-ensayo/.
Yáñez González, Arlette Jovana. La responsabilidad del Investigador de divulgar la Ciencia. Ensayo [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-responsabilidad-del-investigador-divulgar-la-ciencia-ensayo/> [Citado el 19 de Septiembre de 2018].
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