La nueva democracia ciudadana en Bolivia

“estamos aquí para vivir en voz alta…” Emilio Zola

Veinte años en ¿democracia?

En octubre del 2002 se cumplirán veinte años de democracia en Bolivia, tan afanosa y duramente reconquistada luego de una seguidilla de pseudo gobiernos de dictadorzuelos de cuarto de hora.

En estas dos décadas de formación y consolidación de la democracia boliviana Bolivia avanzó, sin lugar a duda alguna, sin embargo es tiempo de reflexionar y rediseñar la democracia boliviana y plantearla de cara al nuevo milenio, forjando el nuevo paradigma social de democracia ciudadana, no elitista ni excluyente. Es la democracia al servicio del ciudadano…

Bolivia avanzó porque logró dar mayores espacios de deliberación y participación al ciudadano como la elección de diputados uninominales, reformas a la elección presidencial; se consolidaron mecanismos de intervención directa de los vecinos, en temática municipal, por ejemplo gracias a la participación popular y la descentralización, se cuenta con un tribunal que ejerce el control de la constitucionalidad, el defensor del pueblo y una constitución que no había sido reformada desde 1967.

La Democracia Ciudadana: de la democracia de masas a la democracia del individuo en comunidad

En veinte años hubo avances pero aún la asignatura pendiente es generar una nueva cultura democrática nacional que enrumbe los destinos del país a generar un Estado de democracia ciudadana que tenga por principal instrumento una Constitución moderna, ágil, que refleje nuestras aspiraciones de nación y busque posicionar a Bolivia en el escenario internacional y con un Parlamento (re)fortalecido, representativo y transparente.

Así, entonces, con una Constitución que responda a necesidades socio-político-económicas del país y que promueva la defensa de los derechos humanos y el ejercicio de la democracia junto a un poder Legislativo –portador de la soberana democracia representativa- que no sólo debe ser la institución ciudadana por excelencia, debe ser el Congreso el instrumento político vigía de la bolivianidad desterrando así osados comentarios que señalan despectivamente que “el legislativo constituye apéndice del ejecutivo…” La tarea de revitalizar la función del primer poder del Estado pasa por reformar nuestra visión democrática. De manera fundamental todos los ciudadanos deben insertarse a ser partícipes directos de la construcción cotidiana de la democracia y poder evitar así se cumpla la máxima del llamado padre de la sociología Max Weber quien 80 años atrás dijo “las masas y su creciente protagonismo y participación política no modificarán, sin embargo, la realidad de que las minorías son dominantes…” : habiendo recomendado por entonces y con el fin de evitar la creciente burocratización del Estado (muchísimos funcionarios en el Ejecutivo…pero ¿son eficientes?) y la progresiva oligarquización de los partidos políticos (¿los partidos pertenecen a élites potentadas únicamente?) que la democracia debe ser controlada mediante un parlamento fuerte, un poder legislativo absolutamente eficiente-independiente, transparente y que refleje a exactitud el mando y la representación que el pueblo le confió, caso contrario la democracia se convertiría en una “democracia de funcionarios”, ¿y en Bolivia cómo andamos?…..¿es nuestro Congreso absolutamente creíble, representativo y no está bajo influencia del Ejecutivo? ¿tiene el Congreso el liderazgo institucional suficiente para generar cambios a la Constitución que no sean impuestos por el Poder Ejecutivo?

El mundo de la cibernética ha desplazo los viejos valores de masificación y cosificación del pueblo y más bien nos propone una nueva democracia de la globalización cultural en donde el factor de las comunicaciones, lo mediático y lo tecnológico conviertan esa democracia de “masas” en una democracia de individualismos concentrados en comunidades. Hoy –a la luz del nuevo neoindividualismo- el ser humano en comunidad (muchos seres humanos) constituyen el pilar central de la nueva democracia, cuidando siempre de buscar el equilibrio el “justo medio” proclamado por Aristóteles quien decía “sí a la democracia…pero no a la demagogia…”

En ese contexto el ciudadano (re)toma su posición central en el mundo de lo decisorio, de lo participativo y de lo democrático mediante la dinámica trilogía Democracia-Constitución-Parlamento que ha configurado tres vértices sustentadoras de la nación participativa, pues son verdaderas instituciones piedra angular de la cotidiana vida comunitaria, sin alguna de las cuales la democracia –en los términos modernos como la conocemos- sería impensable.

El nuevo desafío: democracia en el siglo XXI

La democracia boliviana para este siglo XXI tiene un desafío irrenunciable: preservar la libertad en un escenario de comunidad altamente participativa y reducir los niveles alarmantes de pobreza, porque con 63 % de bolivianos viviendo en situación de pobreza y de ellos el 37 % en situación de extrema pobreza ¿podremos decir que realmente vivimos en democracia?. En la sociedad el individuo debe ser primordial a tiempo de pensar en cualquier política gubernamental, el ciudadano debe ser sujeto principal de la acción gubernativa en Democracia. Y el segundo gran desafió es incorporar a las dinámicas decisorias estatales a grandes segmentos poblacionales hasta hoy venidos a menos como la mujer, los jóvenes y los bolivianos del campo (las naciones que conforman el conglomerado pluri-multi Estado boliviano) mediante una permanente reforma a los sistemas de educación que sean más agresivos y fomenten la inserción/participación de esos sectores a la vida democrática nacional.

Evolucionar hasta lograr una nueva democracia que tenga una visión integral sobre la gestión de nuestros recursos naturales, medio ambiente, desarrollo humano, sistemas de educación, desarrollo tecnológico y fomento a inversiones nacionales y extranjeras sin olvidar el componente social son nuevos parámetros que mejoren calidad de vida y que reclama el ciudadano en una nueva forma de democracia para el siglo XXI.

Parlamento renovado en Democracia participativa

Estamos ante el reto individual, comunitario y societal de fortalecer procesos de potenciamiento del Congreso como impulsor directo de la nueva democracia al servicio ciudadano desterrando criterios de la remanente “democracia elitista”. Ese es el parlamento moderno: legislador por excelencia, normador, representante perfecto de la comunidad (de la sociedad) y santuario de la representación popular…de la democracia ciudadana, de lo contrario nuestra democracia caería en la ¿indiscutible? premonición que señaló “las masas nunca gobernarán en democracia..siempre lo harán minorías elitistas…” , élites que impiden la participación real de la ciudadanía precisamente porque la función parlamentaria fue reducida a una simple oficina de aprobación de leyes gestadas, pensadas y ordenadas desde el Ejecutivo.

Hoy ya no es suficiente que en el país haya democracia, que haya elecciones directas y participación ciudadana. Es importante, en la búsqueda del nuevo orden democrático-ciudadano que existan mecanismos idóneos de control y fiscalización electoral. ¿tenemos cortes electorales imparciales, profesionales y altamente cibernetizadas y especializadas en Bolivia?

¿midiendo la democracia?

La democracia en constante devenir exige una retrospección/introspección de sus métodos siendo inevitable “medir” permanentemente el “nivel” de democracia en el que vivimos siguiendo, entre muchas otras teorías, la matriz de medición que averigua cual el grado de democracia de los países respondiendo a las siguientes consultas: ¿en las elecciones –con obvio sufragio universal e irrestricto- existen partidos “opositores” al “oficialista” lo suficientemente influyentes?, ¿los elegidos tienen poder y liderazgo suficiente?, ¿existe –aunque sea el mínimo- de intervencionismo de las fuerzas militares en el gobierno?, ¿es óptimo el nivel de tasa de alfabetización del país, para medir grados de formación ciudadana y política de los habitantes?, ¿se violó de manera sistemática y recurrente la libertad de prensa, desde el gobierno?, ¿existe real y efectivamente independencia del poder legislativo?, ¿es ese poder eficiente con relación a sus funciones?, ¿hay cortes judiciales independientes y técnicas, antes que políticas? ¿la constitución es violada y no existen mecanismos de control constitucional coercitivo?.

Democracia Ciudadana: Democracia de Jóvenes.-

Si respondemos con alguna vacilación ante cualquiera de las preguntas formuladas anteriormente utilizadas para “medir” nuestro grado de democracia entonces tenemos problemas y en la vía de la prospección de la nueva democracia debemos buscar el mejor camino para reapuntalarla: forjando una democracia ciudadana, en donde las nuevas generaciones sean formadas con un alto grado de respeto a los derechos humanos, a la libre iniciativa y el respeto a las opiniones. Formar a los jóvenes con los altos conceptos de democracia empieza desde los primeros años de educación, pasando luego por la Universidad en donde debiera haber una cátedra transversal sobre Democracia y formación de la Historia del Pensamiento Político que incentive y promueva en los jóvenes aquellos valores democráticos hoy ausentes por la alta devaluación de la democracia. Así empezaremos a consolidar nuestra democracia ciudadana: con permanente capacitación ideológica a los jóvenes, patrocinando su inserción en procesos y mecanismos de toma de decisión en colegios, juntas de barrio, insertándolos en mecanismos decisorios de consulta social a nivel local, departamental y nacional. Con la formación de los jóvenes en/por Democracia tendremos esa ansiada sociedad ordenada, justa, equitativa, de respeto ambiental, a la libre iniciativa y a los derechos humanos de lo contrario habrá que leer muy bien a Francis Ford Fukuyama en su The end of history and last man, porque los modelos de dirección societario se habrán agotado con el capitalismo por la excesiva acumulación de capital en un muy restringido círculo elitista, no dando pié a otras salidas que incorporen al individuo a la construcción del nuevo mundo. Es por ello tan necesaria la justicia redistributiva en un concepto de democracia ciudadana: buscar el bien, con participación y equidad para todos en donde el mejor instrumento sea la participación del ciudadano como actor central en la construcción de su propio modelo de sociedad.

(*) gomezuzqueda@hotmail.com

WEBER, MAX ECONOMÍA Y SOCIEDAD (1922), Ed. FCE, México 1987

2 DEMOCRACIA, CONSTITUCIÓN Y PARLAMENTO. ROLÓN, M., Ed. Juventud 1987

3ESTRATEGIA BOLIVIANA DE REDUCCIÓN DE POBREZA 2001, datos estadísticos extraídos de su página www.ebrp.udape.gov.bo

4 OSTROGORSKI, MOISÉ LA DEMOCRATIE ET LES PARTIDES POLITIQUES Ed. Calem Levis, París 1953.

5 Tomado de GASTIL R. FREEDOM IN THE WORLD, Ed. Freedom Nueva York 1980.

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Escrito por:

Cita esta página
Gómez Úzqueda Boris. (2002, julio 27). La nueva democracia ciudadana en Bolivia. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/la-nueva-democracia-ciudadana-en-bolivia/
Gómez Úzqueda, Boris. "La nueva democracia ciudadana en Bolivia". GestioPolis. 27 julio 2002. Web. <https://www.gestiopolis.com/la-nueva-democracia-ciudadana-en-bolivia/>.
Gómez Úzqueda, Boris. "La nueva democracia ciudadana en Bolivia". GestioPolis. julio 27, 2002. Consultado el 20 de Febrero de 2018. https://www.gestiopolis.com/la-nueva-democracia-ciudadana-en-bolivia/.
Gómez Úzqueda, Boris. La nueva democracia ciudadana en Bolivia [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/la-nueva-democracia-ciudadana-en-bolivia/> [Citado el 20 de Febrero de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de edsao en Flickr