Integración de América Latina en la economía mundial

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Integración Pasiva de América Latina en la economía mundial

¿Por qué razón América Latina saca pocas conclusiones del reconocimiento temprano de que los “términos de intercambio” de los países en desarrollo experimentan un deterioro secular?

  1. La región -lo había pronosticado el Dr. Raúl Prebisch- no se adecúa suficientemente al cambio estructural del comercio mundial hacia la creciente importancia de los productos manufacturados.
  2. En las tres décadas pasadas, su participación en las exportaciones mundiales fue decreciendo más marcadamente que aquella de las restantes regiones en desarrollo. El 80% de las exportaciones latinoamericanas siguen estando integradas por productos primarios. (Hanbook of International Trade and Development Statistic).
  3. Debido a los insuficientes esfuerzos exportadores, el estilo de desarrollo “intensivo en importaciones”, resultaba altamente riesgoso para la región. “The OECD Observer,” marca que en 1980, al alcanzar sus puntos máximos, entre 30% y 40% de las importaciones eran irrelevantes según las prioridades de una estrategia de industrialización.
  4. Tan solo Brasil, debido a su demanda interna, logró superar el mero ensamblaje de bienes de consumo, inclusive de aquellos tan complejos como los automóviles, conformando un aparato productivo ampliamente integrado. En los países restantes, la industrialización , por “sustitución de importaciones” trajo aparejadas elevadas importaciones de insumos intermedios y de capital que desde el puntos de vista económico no podrían ser sustituidas.
  5. ¿Por qué motivo, pese a la larga etapa de sustitución, no se llevó a cabo una reducción más fuerte de las importaciones, al menos de las de bienes de consumo?. Hay que tener en cuenta que América Latina presenta la concentración más elevada de todas las regiones del mundo en el patrimonio y los ingresos. En segundo término, las clases medias y altas adoptaron, en la fase temprana del proceso de industrialización, en la fase temprana del proceso de industrialización, el patrón de consumo de posguerra proveniente de los países de la OCDE, en particular de Estados Unidos. Por último, con la “apertura hacia afuera” (década de 1970), se impuso totalmente el interés de estos grupos sociales en la importación de consumos modernos.
  6. Los países latinoamericanos no reaccionaron con una estrategia de ajuste cautelosa ante los cambios den las condiciones externas que ocurrieron en esa década, tal como ocurrió en los Estados de la OCDE y en los países en desarrollo del sudeste asiático Por el contrario, intensificaron su estrategia de “crecimiento con deuda” que fue posibilitada por el financiamiento fácil de los países industrializados.
  7. La estrategia del “crecimiento con deuda”, partía de la base de que la financiación externa permitiría un crecimiento espectacular que aseguraría el reembolso del “dinero barato”.
  8. El ajuste y la reestructuración del sector productivo se descuidaron a favor de un “crecimiento por grandes proyectos”, que requería importaciones e ingresos de capitales elevados.
  9. Por otra parte, se asumieron concepciones y estrategias neoliberales, que dejan de lado el problema del desarrollo, sin siquiera adaptarlas a las condiciones nacionales. Los experimentos monetaristas resultaron particularmente radicales en los países cuya “industrialización por sustitución de importaciones” se había agotado hace tiempo, sin que sus sostenedores la hubieran superado.

América Latina debe encarar procesos de Integración Activa en la Economía Mundial

América Latina se seguirá desarrollando., principalmente a los centros de aglomeración urbana; la mayor parte vive ya en grandes ciudades. Por ello es aun más importante delegarles a las comunas y regiones, mayor número de competencia política y financiera. Esto permitirá descongestionar los centros económicos con adversos efectos de aglomeración y aprovechar el potencial desatendido en el interior del país.

Otro punto importante -y que hoy resulta un grave obstáculo- es la disfuncionalidad del “capital humano”. En el sector educativo son necesarias reformas e inversiones para mejorar amplia y en forma efectiva las condiciones del desarrollo; para fortalecer la capacidad de ayuda propia y la disposición a asumir riesgos empresariales, así como para aumentar la productividad. Se trata de una educación básica y una formación e investigación a nivel universitario con fuerte orientación hacia la práctica. Las universidades deben convertirse en núcleos de desarrollo social y tecnológico.

El papel del Estado

La intervención y regulación del Estado no garantizan por sí sola la evolución dinámica alguna.. América Latina registra un gran número de fracasos de la gestión estatal. Esto se expresa claramente en la autoconcesión de privilegios por parte de la burocracia en la mentalidad proclive a abusar de las subvenciones en el sector económico estatal y al intervencionismo múltiple, generalmente irrelevante desde el punto de vista estratégico en la distorsión en los precios mediante privilegios y en la concepción de la clase media, empeñada muchas veces en la expansión del sector público para su propio sostenimiento.

El problema, realmente no reside en si el Estado debe ser un “agente agresivo” en el proceso de desarrollo, sino en qué medida posee capacidad de gestión y de reforma suficiente para la transformación de la sociedad.

Hace dos meses se editó un nuevo libro del analista político Andrés Oppenheimer, que con gran humor y acierto, lo tituló “Cuentos Chinos” (2005), donde realiza un profundo y muy documentado análisis de la actual situación mundial.

Sus fuentes principales fueron: a) el estudio del Centro de Estudios a largo plazo de la CIA y b) otro realizado por uno de los principales expertos en América Latina del Parlamento Europeo, el socialista Rolf Linkohr, “estudios que estremecieron a los pocos latinoamericanos que tuvieron acceso a ellos”. Ambos estudios llegaban a conclusiones diametralmente opuestas a las que se escuchaban a diario en la boca de los gobernantes de América Latina y el Caribe.

Se pregunta Oppenheimer: “Quién estaba más cerca de la realidad? “El CNI y el Informe Linkohr con sus oscuras predicciones? ¿O los Jefes de Estado latinoamericanos y la CEPAL con sus discursos optimistas? Hay motivos para desconfiar de ambos. ¿Acaso estudios del CNI y el Informe Linkohr no están segados por el enamoramiento de los países ricos con el “boom” asiático, el milagro islandés y despertar de la ex Europa del Este? ¿No había un propósito claro de contagiar el optimismo en los discursos latinoamericanos, desde el mesiánico presidente venezolano Hugo Chávez hasta sus colegas más pragmáticos como Fox? ¿A quién creerle? ¿Quién estaba presentando un panorama realista de América Latina? ¿Quién está contando cuentos chinos?

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Quagliotti de Bellis Bernardo. (2005, diciembre 15). Integración de América Latina en la economía mundial. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/integracion-america-latina-economia-mundial/
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "Integración de América Latina en la economía mundial". GestioPolis. 15 diciembre 2005. Web. <https://www.gestiopolis.com/integracion-america-latina-economia-mundial/>.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. "Integración de América Latina en la economía mundial". GestioPolis. diciembre 15, 2005. Consultado el 14 de Diciembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/integracion-america-latina-economia-mundial/.
Quagliotti de Bellis, Bernardo. Integración de América Latina en la economía mundial [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/integracion-america-latina-economia-mundial/> [Citado el 14 de Diciembre de 2018].
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