Incubadoras de empresas y desarrollo empresarial en el Estado Barinas Venezuela

INTRODUCCIÓN
La bibliografía moderna en materia económica apunta con claridad hacia un hecho: El tamaño de la empresa no es el asunto fundamental, sino la densidad de las relaciones que establecen unas empresas con otras. De la ventaja comparativa basada en recursos naturales se ha pasado a un nuevo patrón en el que lo importante es la creación de ventajas competitivas basadas en el capital intangible. La capacidad para generar riqueza se asienta de manera creciente sobre el desarrollo de recursos intangibles. Las diferencias entre las distintas sociedades agrícola, industrial y postindustrial se explican mejor atendiendo a sus diferentes niveles de acumulación de conocimiento que considerando otro parámetro (Castillo 2001:2).

En este sentido, las políticas de desarrollo y particularmente las regionales, no pueden limitarse a incentivar la adquisición de los factores tradicionales de producción: capital (préstamos blandos), tierra (terrenos para desarrollos industriales) y trabajo (planes de empleo), ni mucho menos sustentarse en ventajas comparativas asociadas a la dotación de recursos naturales, los salarios bajos o la ubicación geográfica. Lo que determina hoy en día la supervivencia en unos mercados cada vez más reñidos es el valor que se pueda agregar a partir de los resultados de la inversión científica y tecnológica.

Sabemos ya, que el eje de la actividad empresarial no es más la empresa individual, sino la red de empresas, clientes, competidores, centros de investigación y el mismo Estado anillado en un Sistema Nacional de Innovación, creando organizaciones inteligentes las cuales reaccionen anticipadamente a los rápidos cambios de su entorno.

Dando respuesta a esta realidad, desde hace algún tiempo se han incorporado innovaciones conceptuales orientadas a apoyar la capacidad de emprender, generar nuevos empleos y mejorar los niveles de eficiencia en pequeñas unidades empresariales. Las “Incubadoras de Empresas” están dentro de las alternativas que fueron ideadas para crear un ambiente de mayor protección para la creación e implantación de nuevas empresas. Existe también otro concepto que es similar y que nació al alero de algunas universidades con fuerte inclinación a la investigación y desarrollo en países desarrollados, este es el de Parques Tecnológicos, ideado como mecanismo de vinculación con la empresa, y además para canalizar en gran medida el espíritu empresarial de sus alumnos y profesores. Este tipo de experiencia se ha visto con mucho éxito en Latinoamérica en distintas versiones adaptadas de las experiencias originales.

La presente ponencia tiene como objetivo integrar las diversas interpretaciones sobre las nuevas tendencias para el desarrollo empresarial a fin de formular algunas aproximaciones que siente las bases para la creación en la ciudad de Barinas de un centro de incubadora de empresas.

El término desarrollo empresarial se entiende en este trabajo como las distintas acciones llevadas a cabo por las unidades de producción ante las políticas económicas gubernamentales y que han determinado el estado actual de las mismas desde el punto de vista de los factores determinantes de ventajas competitivas como son la tecnología y el acceso a mercados externos.

La conceptualización que servirá de marco de referencia a esta ponencia, enfatiza los términos de la innovación tecnológica y los diferentes agentes involucrados en la misma: quiénes la crean y difunden (Universidades y Centros de investigación); quiénes la incentivan (sector oficial) y finalmente quiénes la utilizan económicamente (las empresas).

Las posibles contribuciones de este estudio, aunque se está consciente de sus limitaciones, se pueden resumir en los siguientes aspectos:

a) Las nuevas tendencias que explican las riquezas de las naciones revelan un creciente consenso en torno al impacto que tiene la innovación tecnológica como clave del desarrollo económico y del nivel de vida de los ciudadanos;
b) Una nueva tipología sobre la manera de desarrollar económicamente la región, puede ser útil para implementar un Sistema Regional de Innovación; y
c) La operacionalización de algunos de los enfoques aquí planteados, servirá como base para futuros trabajos sobre el tópico.

1. Conceptos previos.

1.1 Tecnología

antecedente básico del concepto de tecnología y todo lo que se conoce como cultura tecnológica tiene su origen en los hallazgos de las investigaciones de Robert Solow, Premio Nobel de Economía en 1987. Solow demostró en 1957 que casi el noventa por ciento del crecimiento económico de los Estados Unidos durante la primera mitad del siglo, era atribuible al llamado cambio tecnológico y un escaso doce y medio por ciento a los incrementos de capital (Pirela, Rengifo y Mercado 1991:7).

Peter Drucker (1994:32) cuenta en su libro La Sociedad Post Capitalista que ninguna de las escuelas técnicas del siglo XVIII ni la Enciclopedia trataron de producir conocimientos nuevos. Ninguno habló siquiera de la aplicación de la ciencia a herramientas, procesos y productos, es decir, a la tecnología. Esta idea hubo de esperar cien años, hasta 1840, más o menos, cuando un químico alemán de nombre Justus von Liebig (1803-1873), aplicó la ciencia para inventar, primero abonos artificiales, y luego, la manera de conservar proteína animal, extracto de carne. Pero lo que sí hicieron esas escuelas técnicas y la Enciclopedia fue quizá más importante: reunieron, codificaron y publicaron la techne, el misterio de los oficios artesanales, tal como se había desarrollado a lo largo de milenios. Convirtieron, dice Drucker, la experiencia en conocimiento, el aprendizaje en libro texto, el secreto en metodología, el hacer en conocimiento aplicado. De aquí en adelante la tecnología transforma la sociedad mundial y la civilización a través de lo que se llamado la “Revolución Industrial”.

A continuación indicamos varias acepciones sobre el concepto de tecnología que nos servirán para darle forma al presente trabajo:

El conjunto de procedimientos e instrumentos, apoyados en el saber científico, que permiten en una vasta escala la acción sobre cosas, concretamente sobre la naturaleza, para satisfacer los deseos del hombre o incluso para ir por delante de ellos suscitándolos. Garmendia en Benavides(1998:27).

El sistema de conocimientos y de información derivado de la investigación, de la experimentación o de la experiencia y que, unido a los métodos de producción, comercialización y gestión que le son propios, permite crear una forma reproducible o generar nuevos o mejorados productos, procesos o servicios. Benavides (1998:31).

Es el conjunto organizado de todos los conocimientos científicos, empíricos e intuitivos, y el proceso de su aplicación en la producción y la comercialización de bienes y servicios. Es normalmente producida y llevada a su plena utilización en el sector productivo, mediante un sistemático encadenamiento de actividades de investigación, desarrollo experimental o ingeniería. (MCT 2000:5)

Pirela, Rengifo y Mercado (1991:11), enfocan la tecnología desde el punto de vista de cultura tecnológica concebida como una herramienta de conocimiento de la dinámica tecnológica a diversos niveles bien sea en industrias, por empresas o por ramas; en centros de investigación; inclusive en términos nacionales y regionales, y en con- secuencia, también como instrumento de diseño de políticas para la transformación de esa dinámica.

1.2 Innovación

La innovación ha pasado a ser palabra clave dentro de la elaboración de la estrategia de cualquier empresa sin importar su tamaño. El interés despertado por esta variable tan importante está estrechamente relacionada con la competitividad que ella es capaz de proporcionar. Constituye el futuro de cualquier empresa, sector o país. Tanto es así, que el Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) ha depositado en la innovación sus esperanzas para fortalecer el aparato productivo del país a través de las Pymes. En efecto, en el documento anteriormente citado (MCT 2000:5), el órgano encargado de promover la tecnología expone:

Las líneas maestras que orientan la misión del MCT, a saber: Generación de Conocimiento y Fomento al Desarrollo del Capital Humano, Fomento a la Innovación y la Calidad en el Sector Productivo, Investigación y Desarrollo para la Calidad de Vida, Fortalecimiento y Articulación de Redes de Apoyo y Servicios de Innovación; se estructuran a partir de la identificación, concertada, de problemáticas focalizadas en nuestra realidad, para a partir de allí entrar a un proceso de valorización que cree espacios de solución, cuyo rasgo característico es la fluidez con que ha de operar el conocimiento que producen los diversos actores involucrados para facilitar cambios, mejores prácticas e innovaciones sociales que posibiliten el logro de las metas de desarrollo sustentable, con equidad y democratización que impulsa el Gobierno Nacional, no se trata de imponer políticas, sino de convocar a amplios sectores y facilitar su participación para la definición de estrategias, la toma de decisión y acción consecuente (subrayado del autor).

La Enciclopedia Multimedia Salvat (1999), le da al término “innovación”, procedente del latín innovatio, dos acepciones:

a. Acción y efecto de innovar.
b. Creación y modificación de un producto y su introducción en un mercado.

Peter Drucker (1994:64) concibe la innovación como un proceso muy importante y complejo mediante el cual se crean nuevos conocimientos que dejan obsoletos otros vigentes hasta ese momento. Esta innovación puede ser de origen social, porque las organizaciones se ilustran, aprenden; o de erigen científico o tecnológico. En efecto, Peter Drucker (1994:207) señala que:

La innovación, es decir, la aplicación del conocimiento para producir nuevo conocimiento no es, como tanta gente cree, cuestión de “inspiración”, ni que la realicen individuos aislados en el garaje de su casa…. La innovación requiere un esfuerzo sistemático y un alto grado de organización…..Pero también requiere tanto descentralización como diversidad, es decir, lo contrario de planificación central y centralización.

Entendemos la innovación, entonces, como un proceso sistemático, sistémico y deliberado de transformación empresarial a través del cual “..se conciben nuevas ideas que, una vez desarrolladas, permiten la introducción en el mercado de nuevos productos o procesos, la adopción por parte de la empresa de nuevas estructuras organizativas, el empleo de nuevas técnicas comerciales, de gestión, etc. (Benavides 1998:77).

1.3 Paradigmas.

Definir paradigma es de vital importancia para este trabajo, ya que es necesario ubicarnos en la actualidad, en este siglo veintiuno, en esta era de la información, en esta sociedad del conocimiento. No importa como la llamemos, lo importante es saber que la gran mayoría de las personas vivas hoy, fueron formadas en una sociedad que ya no existe y esto implica que muchas cosas que aprendió y que resultaron exitosas en ese momento, hoy no rinden el mismo fruto. Esto porque el paradigma, el modelo, la manera de hacer las cosas, la “verdad” es otra, ha cambiado, ha evolucionado.

Thomas Kuhn en su libro sobre la estructura de las revoluciones científicas* citado en Santosuoso (1996:182), propone un concepto de paradigma el cual se ajusta al estudio realizado en este trabajo:

“conquistas científicas universalmente reconocidas las cuales, por algún tiempo proporcionan un modelo de problemas y soluciones aceptables por quienes practican la investigación en una cierta área.”

El proceso que lleva de una manera de hacer las cosas a otra manera, de un paradigma a otro, es por lo generar un proceso sufrido, que termina con una revolución.

2. Los paradigmas tecno-económicos y sus cambios.

Si bien para estudiar el proceso de evolución de las economías capitalistas los últimos doscientos años pudiésemos fundamentarlo en la teoría de las ondas largas del economista ruso Nikolai Kondratieff, el cambio en los paradigmas tecno-económicos lo vamos a centrar en la propuesta teórica de una investigadora venezolana de nombre Carlota Pérez, cuyo trabajo en la Universidad de Sussex, le ha valido reconocimiento internacional.

Al estudiar o realizar un diagnóstico de la situación de Venezuela, vale la pena traer a colación un factor fundamental en el trabajo de Carlota Pérez (2000). Esta autora atribuye la fase de “depresión” de los ciclos económicos a una crisis estructural del sistema socioeconómico. Entendiendo esta crisis como una ruptura entre el subsistema económico y el contexto socioinstitucional en el cual se desempeña; una especie de desacoplamiento que se produce cuando el subsistema económico el cual se transforma y emerge como resultado de la manifestación de potencialidades de cambio asociadas a un nuevo vector tecnológico, entra en conflicto con las estructuras sociopolíticas existentes. Ante este evento, sostiene Pérez, el crecimiento no se reanuda hasta que el marco socioinstitucional logra modernizarse y reacoplarse con las nuevas lógicas imperantes en el ámbito tecnoeconómico.

Este modelo creado por la investigadora venezolana Carlota Pérez, es presentado en Santosuosso (1992) y representa una idea poderosa para tratar de entender la situación del país. El modelo se basa en aportaciones anteriores, en especial las ideas de Shumpeter sobre las revoluciones tecnológicas, las cuales ocurren en oleadas sucesivas, provocando un proceso de destrucción creadora en el aparato productivo y en su organización. Lo que plantea Carlota Pérez es que el sistema tecnológico emergente representados en la globalización, Tecnologías de Información y Comunicaciones representan en la actualidad el patrón tecnológico dominante después de una larga y profunda crisis de reacomodo y ajuste estructural que involucra grandes cambios sociales e institucionales. El desarrollo y la difusión de lo que se convertirá en el nuevo paradigma pasa a través de tres etapas.

En la primera, durante la cual nace un Paradigma Tecnológico, hay una nueva combinación de innovaciones que se separan radicalmente de las tecnologías en uso y originan fundamentalmente problemas acerca de su mercado y de su aceptabilidad social. Por ejemplo. La energía eléctrica en los años 70 del siglo pasado y las computadoras personales en los años 90 de este siglo.

En la segunda, el Paradigma tecnológico, se convierte en un Paradigma Tecno – Económico, después de haber sobrevivido a los primeros tests del mercado, y haber demostrado muchas ventajas económicas y técnicas más allá de las áreas en donde había nacido, mediante una nueva estructura de costos. El factor clave de la producción (el insumo barato) cambia, y es lo que caracteriza este fase: mano de obra (1770/1840), carbón y transporte (1830/1890), acero (1890/1940), petróleo (1930/1990), microelectrónica e información en el paradigma en proceso (1980/?).

Con el nuevo paradigma, cambia la manera de hacer muchas de las cosas que constituyen la práctica usual. Pero el marco socio – institucional es conservador por definición: fue creado y diseñado para mantener estable el sistema en base al paradigma anterior. Esa rigidez lo hace inestable ya que la estabilidad, según la cibernética, es un fenómeno dinámico y no estático. Así nace la situación de crisis: por una parte, la porción productiva de la sociedad está viviendo el cambio de paradigma, y clama por unas nuevas reglas del juego que se adapten mejor a la nueva manera de jugar. Por la otra, los que formalizan estas reglas en el marco socio – institucional no pueden responder con la velocidad que el cambio amerita, porque generalmente pertenecen a la generación anterior y, debido a que no entienden lo que está pasando, interpretan desde el punto de vista de la pérdida de poder cualquier cosa que se les sugiere.

Una vez que hayan sido reconocidos los elementos de desacoplamiento entre el marco socio – institucional y el paradigma emergente, y que esto haya generado un cambio, la Onda entra en su tercera etapa a la que la autora denomina, un Régimen Tecnológico, en el que el Paradigma Tecno – económico se convierte en el paradigma dominante.

Cuando esto está sucediendo, hay la oportunidad para emprendedores de iniciar sectores de producción enteramente nuevos. Los pioneros del nuevo paradigma se vuelven mitos: ayer Henry Ford, quien ha dado el nombre a una época, la que está terminando, la producción fordista. Hoy, Bill Gates, quien en el transcurso de menos de quince años ha llevado a Microsoft, empresa nacida en el estacionamiento de su casa, a ser la más grande empresa del mundo en el sector clave.
Estos acontecimientos, deseables o no, son respuesta a un cambio irreversible: Hoy se está aplicando el conocimiento al conocimiento. Proporcionar conocimiento a fin de averiguar cómo aplicar el que ya existe para obtener resultados es, en realidad, lo que entendemos por Gerencia del Conocimiento. Este nuevo valor económico del conocimiento está necesitando que las universidades intervengan de manera más eficiente como creadoras y difusoras de ese conocimiento económicamente útil. Los empresarios del futuro saldrán de las universidades.

3. Los Sistemas Nacionales de Innovación. Su incidencia sobre la Innovación Empresarial.

Un Sistema Nacional de Innovación (SNI) comprende todas las instituciones y prácticas que afectan la introducción y la difusión de las innovaciones en una economía nacional y representan desde un punto de vista institucional, la mejor manera de entender la formación de “brechas tecnológicas” entre países (Freeman 1993:35).

Una manera de conceptualizar el atraso tecnológico de Venezuela es estudiando las fallas en su Sistema Nacional de Innovación. Al contrario de los países cuyo desarrollo económico ha tenido como pivote un agresivo SNI (ver, por ejemplo, en Freeman (1993) como gracias a un SNI bien coordinado, Alemania y Estados Unidos superaron a Gran Bretaña en el siglo XIX y a principios del XX y como Japón llegó a superar a estos dos colosos poco tiempo después), Venezuela no ha logrado interpretar bien el concepto y adoptó la innovación tecnológica como algo académico.

En América Latina el SNI es conocido como el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología y en Venezuela lo administraba y promocionaba fundamentalmente, el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Tecnológicas (CONICIT) junto con algunas universidades. Bajo este enfoque, los académicos eran los únicos que se creían con autoridad para hacer innovación tecnológica, y por otro lado, los empresarios consideraban la tecnología como un bien exógeno a sus operaciones el cual debía ser adquirido como cualquier otro insumo (Santosuosso 1996:304).

La visión “académica” del concepto de “innovación tecnológica” implicaba, según Santosuosso (op. Cit.), que para que algo pudiese merecer este calificativo debería ser una innovación radical. Este gran defecto en nuestro SNI comienza, hoy en día, a estar en vía de superación con la creación del Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT) al cual se adscribieron todos los centros de investigación y de desarrollo tecnológico creados por el sector oficial desde la década de los 50, cuando muy tímidamente comienza Venezuela, siguiendo las pautas de la CEPAL, un desarrollo industrial moderno (Esqueda, Machado-Allison y Valdivieso 1990:6).

En un documento que presenta la situación tecnológica de Venezuela emitido por La Asociación Venezolana de Institutos de Investigación Tecnológica Industrial (AVINTI) publicado en 1994, se lee lo siguiente:

“En la Venezuela actual, y de siempre, la tecnología se ha entendido como un producto de forma final (VHS, TV, WALK-MAN, FAX, etc.), sin embargo no se han adoptado la tecnología y las políticas tecnológicas como herramienta de desarrollo debido al síndrome “no inventado aquí”…. El estado dedica a través del CONICIT y los varios institutos de investigación y desarrollo (I&D) asociadas a las Universidades, recursos a las actividades iniciales del desarrollo de un producto o una tecnología de producción, mientras que el estado y el sector industrial dedican escasos recursos para el escalamiento y desarrollo final de la ciencia para transformarla en las tecnologías productivas requeridas por la sociedad venezolana, y los pocos programas existentes carecen de mecanismos claros que garanticen su continuidad y su éxito (AVINTI 1998: 68).”

Aún reconociendo que aunque de una manera dispersa, la creación de centros de investigación hasta 1994, constituyó un paso importante en el desarrollo institucional de la investigación tecnológica, la brecha que los originó sigue vigente, dado el estancamiento de la economía venezolana en los últimos años.

El reto para el futuro lo constituye el Sistema Nacional de Innovación Tecnológica (SNIT) propuesto por el recién creado Ministerio de Ciencia y Tecnología (MCT), el cual agrupó a todas las instituciones oficiales dedicadas a la investigación tecnológica y científica. El SNIT “….apuesta a la articulación de acciones entre el Gobierno, las Empresas y los entes generadores de Conocimientos, como mecanismo programático para acortar las distancias que, conceptual y pragmáticamente, nos separan del sostenimiento de un modelo de crecimiento con equidad social……”(MCT 2000).

Las Universidades están en la actualidad adaptando sus estructuras a los tiempos modernos los cuales están solicitando más pertinencia, más presencia, más aportes concretos al bienestar de la sociedad que las financia. El reto de las universidades está pues, en involucrarse en el Sistema Nacional de Innovación para formar junto con el sector empresarial y el sector oficial el “triángulo del desarrollo”.

El Cuadro N° 1 muestra de manera esquemática el Sistema Nacional de Transferencia Tecnológica e Innovación propuesta por el MCT, mostrando uno de los programas mediante el cual la universidad puede dar un valioso y concreto aporte a la innovación empresarial: Incubación y Vivero de Empresas.

4. Las Incubadoras y viveros de empresas

La investigación básica y orientada, proyectos de innovación y la formación del capital humano son actividades incluidas dentro de las funciones supremas de la universidad como son las de docencia, investigación y extensión. Se requiere en el caso del SNI, que la universidad adapte estas funciones a los objetivos del sistema. Pero en el caso de las incubadoras y viveros de empresas la universidad estaría dando un aporte más directo y planificado al desarrollo de la innovación empresarial.

Para entender en qué consiste una incubadora de empresas, es preciso conocer el concepto de Parque Tecnológico. En forma general, un parque tecnológico es una herramienta de desarrollo empresarial en cuya formación según Benavides (1998:189) intervienen cuatro elementos básicos:

El institucional, el cual se refiere a la entidad o entidades que lo patrocinan. La propuesta puede venir de algún miembro del SIN, como el sector oficial, empresarial o universitario. El segundo factor es la relación universidad-investigación-tecnología, el cual implica una nueva relación más directa y planificada entre el sistema educativo y el sector empresarial. Un tercer factor y que hace distinguir a los parques tecnológicos de otros instrumentos de desarrollo tecnológico, es la promoción de empresas. Un último factor se refiere al entorno económico, el cual considerado en un sentido amplio abarca la cantidad y calidad de la ubicación industrial que el parque promueve; la fácil accesibilidad, la proximidad a centros de investigación, así como la existencia de una adecuada infraestructura de telecomunicaciones.

Siguiendo a Marti i Batera citado por Benavides (1998:189) podemos establecer cuatro modalidades de parques tecnológicos:

1. Centros de Innovación: Edificio o grupo de ellos situados en las cercanías de una institución académica o de investigación donde el elemento fundamental es la oferta de servicios e instalaciones comunes que permitan lograr su objetivo principal: la creación de pequeñas empresas por parte de individuos emprendedores.

2. Parques científicos y de investigación: Prevalecen las tareas de investigación ligadas a la universidad. Quedan excluidas las actividades de producción.

3. Parques tecnológicos: Constituyen una gran área estratégicamente localizada y desarrollada para ofrecer un entorno de prestigio, cuyo objetivo básico es la atracción e instalación de empresas de alta tecnología.

4. Tecnópolis: Una iniciativa del gobierno japonés que agrupa tres componentes: Infraestructura social (desarrollo urbano), instalaciones de I+D e instalaciones de producción.

Dentro de la primera tipología o centros de innovación, encontramos, según Benavides (1998:191), la modalidad de Centros de Incubación. Se pueden denominar Incubadoras de Empresas, Viveros de Empresas, Centro de Promoción Empresarial, Centros de Nuevas Empresas. Se trata de políticas de desarrollo industrial promovidas por agentes gubernamentales o por el sector privado, que consisten básicamente en espacios físicos acondicionados para albergar actividades empresariales o industriales en etapa de diseño, prototipos e inicio formal de producción o servicios, al cual se agrega la asistencia técnica y el acompañamiento necesario para llegar a constituirse en empresa. Su génesis y desarrollo ha correspondido principalmente a iniciativas de Universidades, Asociaciones Gremiales y Agentes Regionales de Gobierno responsables de políticas de Desarrollo Económico, quienes han implementado estos centros como una respuesta en momentos de crisis del modelo económico, en etapas de búsqueda de alternativas de desarrollo y también como promoción de nuevas líneas de exportación de productos con alto valor agregado. En Estados Unidos hay más de 700 y en Europa aproximadamente 900. Existen en América Latina, en Japón y en el Sudeste Asiático.

Las incubadoras de empresas presentan las siguientes ventajas:

1. Incrementan la posibilidad de crear empresas innovadoras como resultado de actividades de promoción empresarial de las universidades entre profesores y estudiantes.

2. Los índices de fracaso de empresas establecidas en incubadoras de empresas es mucho menor de lo que sería en otras circunstancias.

3. La mayoría de estas empresas que nacen en las incubadoras se reubican en sus proximidades lo que resulta una ventaja para el desarrollo de parques tecnológicos.

4. En estos centros las empresas usuarias consiguen un espacio flexible a costos subsidiados, así como la posibilidad real de obtener servicios comunes tales como servicios administrativos, contables, de mercadeo, asistencia especializada y lo que es más importante, la formación empresarial.

5. En estos centros se pueden promocionar estrategias de asociatividad y clusters de empresas como manera de desarrollar aun más el área empresarial.

El Ministerio de Ciencia y Tecnología tiene un Programa para cofinanciar la creación de incubadoras de empresas. La convocatoria va dirigida a investigadores, particulares, empresas y universidades.

Conclusiones

Venezuela desde el año 1958, cuando cae la dictadura del General Marcos Pérez Jiménez, ha transitado desde un modelo de protección a ultranza del sector productivo nacional; pasando a través del desacreditado modelo de sustitución de importaciones, a vivir hoy día una política comercial de casi total apertura a las importaciones de todo tipo dentro de un modelo de corte liberal.

En este período de tiempo los indicadores económicos de crecimiento y productividad, así como las medidas de bienestar social no han dado el resultado esperado. Como es sabido, la estructura productiva venezolana se caracteriza porque los sectores de naturaleza industrial generan importaciones sustantivas de insumos y escasos empleos y aún así, tienen baja productividad si se compara con la notable productividad de la industria petrolera; mientras que los sectores empleadores: la agricultura y los servicios, lógicamente tienden a bajar la productividad.

Aunque este no representa un estudio exhaustivo sobre el desarrollo económico de Venezuela, la más importante conclusión a la luz de los datos estadísticos estudiados y de los análisis revisados, tiene que ver con la manera como se abordaron los cambios, sobre todo los de 1989. Como lo indica Parisca (1992) y pareciera que lo estuviera escribiendo hoy: “ Hemos oscilado de un extremo del abanico de opciones hasta el otro, sin que mediara un proceso paralelo de capacitación y preparación efectiva del universo de los actores fundamentales del proceso”.
En efecto, las nuevas formas de modernización empresarial buscando aumentos de la competitividad incorporadas al escenario productivo venezolano en 1989, provocaron un creciente sentido de incertidumbre en la mayoría del empresariado de la pequeña y mediana industria, debido en parte al desconocimiento y poca comprensión del significado y características propias y reales de estos procesos a nivel mundial; en particular las situaciones que hacen competitivas a las empresas de los países menos desarrollados y el impacto que ha tenido la innovación tecnológica en la renovación industrial.

Este aspecto cultural y sociológico del empresariado venezolano será estudiado en profundidad en la Tesis Doctoral del autor de este trabajo, la cual se titula “Desarrollo Económico y las Incubadoras de Empresas. Caso Estado Barinas” en la cual confrontaré, entre otras hipótesis operativas la de la cultura proteccionista del Venezolano. La principal cuestión y guía de la tesis será demostrar que cualquier intento de aumentar el nivel de vida de los habitantes de Barinas debe estar basado en el desarrollo empresarial a través de la vinculación universidad-sector empresarial-sector oficial, utilizando como “bisagra” para esta vinculación, el enfoque de incubadoras de empresas.

Otro obstáculo al proceso de transformación empresarial de Venezuela y particularmente del Estado Barinas, es la duración de los mismos. El empresariado venezolano está acostumbrado a ganancias fáciles y rápidas. Experiencias de transformación en otros países han demostrado que una transformación exitosa requiere de décadas de duración a fin de superar las hondas deficiencias acumuladas. Aquí la hipótesis es que seguramente, la generación actual de empresarios no llevará a cabo la totalidad de los cambios requeridos, por lo que habrá que preparar a la próxima generación para llevarla a cabo.

Se concluye, entonces, que hay que generar planes estratégicos a corto, mediano y largo plazo con acciones de contrachoque a favor de las medianas y pequeñas empresas a fin de fortalecer su productividad y posicionamiento de nuevos mercados.

2. Recomendaciones: Una propuesta para Barinas

Como lo señala Parisca (1992:31), las perspectiva de éxito en la transición de un modelo tan arraigado en la cultura económica y social del venezolano, como sabemos que lo fue el modelo proteccionista, a otro que aunque prometedor, implica mayores riesgos y elevadas exigencias en cuanto al esfuerzo individual, dependerán definitivamente de que se operen cambios reales en la mentalidad del venezolano.

La mentalidad del típico empresario barinés, sostiene el autor de este trabajo, y lo va a demostrar de forma empírica en su Tesis Doctoral, está moldeada en el facilismo y en el cortoplacismo. Para la mayoría de los empresarios en Barinas, las ganancias deben ser rápidas y el estado debe protegerlos proporcionándole créditos baratos y asistencia técnica ya que de ellos depende el crecimiento económico de la región. Cambiar esta mentalidad sería muy simple si no implicara un cuestionamiento del valor del capital humano acumulado por estas personas a lo largo de una vida, en muchos casos satisfactoria y llena de éxitos. Sería sencillo si……

“..no removiera las bases de las estructuras establecidas de poder, a las cuales se aferran unos con las mejores intenciones y otros por intereses muchos menos altruistas. Resultaría fácilmente aceptable si no implicara casi una reeducación de quienes han sido los educadores y dirigentes de toda una generación. Son esas dificultades las que generalmente conducen a que sea mediante el relevo generacional como se llevan a cabo las reformas* (Pérez 2000:61)”

Al igual que Carlota Pérez, el autor piensa que los cambios en Barinas deben ser generacionales, pero de alguna manera este cambio ya comenzó y la oportunidad es histórica. Oportunidad histórica porque hoy día se está gestando alrededor de lo que conocemos como Parque Industrial de Barinas, la política de desarrollo empresarial y por ende tecnológica del Municipio Barinas.

En el sector universitario se acelera, por lo impostergable, la inclusión de nuestra máxima Casa de Estudios a la Sociedad del Conocimiento, lo que necesariamente implica una relación más directa y estrecha con las exigencias actuales de la sociedad que la financia. En efecto, la UNELLEZ, junto con las demás instituciones de educación superior de Barinas, conformaría el lado del triángulo -UNIVERSIDAD – EMPRESA – GOBIERNO- proveedor o generador de los conocimientos necesarios para impulsar la innovación tecnológica, además de “promover las iniciativas de producción por parte de docentes y alumnos de las IES [Instituciones de Educación Superior], en áreas prioritarias, mediante la constitución de PYME”.(Tomado de la conferencia “Políticas y Estrategias para el Desarrollo de la Educación Superior en Venezuela 2000 – 2006”, dictada por la Dra. María Egilda Castellanos, Vice-Ministra de Educación Superior, en Mérida, Marzo de 2001 – ULA). También le corresponde al sector universitario la formación de los empresarios y el apoyo institucional necesario para la creación de empresas.

La recomendación final es la constitución en Barinas de un Sistema Regional de Innovación que se inserte y se nutra del Sistema Nacional de Innovación, aprovechando así todos los incentivos que ofrece el MCT para la implementación, vía modernización, de empresas de base tecnológica las cuales serían generadas e incubadas con la ayuda de estudiantes y profesores de los institutos de educación superior, los cuales necesariamente formarán parte de este Sistema Regional de Innovación, en Incubadoras de Empresas creadas para tal fin.

Pienso que las bases están dadas; a nivel nacional, el MCT aprobó la Ley de Ciencia y Tecnología que apoya la creación de incubadoras de empresas como herramienta de fortalecimiento de la innovación y de la vinculación con la universidad; a nivel regional, tenemos en Barinas una presencia universitaria bastante importante con la UNELLEZ a la cabeza lo que representa una infraestructura intelectual y física ideal para la conformación de cualquier estrategia de innovación.

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Bolívar M. Freddy A.. (2002, febrero 22). Incubadoras de empresas y desarrollo empresarial en el Estado Barinas Venezuela. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/incubadoras-empresas-desarrollo-empresarial-estado-barinas-venezuela/
Bolívar M., Freddy A.. "Incubadoras de empresas y desarrollo empresarial en el Estado Barinas Venezuela". GestioPolis. 22 febrero 2002. Web. <https://www.gestiopolis.com/incubadoras-empresas-desarrollo-empresarial-estado-barinas-venezuela/>.
Bolívar M., Freddy A.. "Incubadoras de empresas y desarrollo empresarial en el Estado Barinas Venezuela". GestioPolis. febrero 22, 2002. Consultado el 14 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/incubadoras-empresas-desarrollo-empresarial-estado-barinas-venezuela/.
Bolívar M., Freddy A.. Incubadoras de empresas y desarrollo empresarial en el Estado Barinas Venezuela [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/incubadoras-empresas-desarrollo-empresarial-estado-barinas-venezuela/> [Citado el 14 de Noviembre de 2018].
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