Importancia de la seguridad en nosotros al negociar

“El poder se basa en la percepción. – Si crees que lo tienes, entonces lo tienes. Si crees no tenerlo, aunque lo tengas, lo pierdes” Herb Cohen – Negociador

¿Cuántas veces pensamos lo siguiente? “Hubiera dicho esto, hubiera reaccionado así, Si hubiera procedido de tal o cual manera, los resultados hubieran sido diferentes – más favorables para mí- por lo menos”.

Esto sucede así, porque en el momento de la verdad, en el momento del diálogo, en el momento de la negociación, perdemos nuestra seguridad, al perder la seguridad las consecuencias pueden ser las no deseadas.

Dejamos que la otra parte nos inhiba, ya sea por su personalidad, por su carisma, por su jerarquía o por lo que sea, nos apocamos, nos acobardamos y terminamos cediendo. No me refiero aquí para nada al hecho de pelear, el punto es llegar a un acuerdo tanto con el jefe, con tu pareja, con tus hijos, con quién sea en los términos de GANAR GANAR.

Siempre nos encontramos en una postura de negociación en nuestra vida. Negociamos con la familia a dónde vamos a salir, negociamos con nuestros hijos las reglas a imponerse en la casa, negociamos con nuestro jefe un aumento de sueldo, negociamos con el reclutador nuestra posición y sueldo en la empresa a trabajar, negociamos con nuestros subordinados etc, etc.

La vida es una continua negociación, sin embargo en el momento que abusamos de nuestro poder como padres, como jefes por el simple poder jerárquico, nos volvemos no sólo prepotentes, sino totalmente dependientes a un título que es el que nos da poder, sin que radique el poder real dentro de nosotros, ya que si se nos despoja de ese título, nos volvemos nada. (Lo que nosotros sabíamos muy en el fondo de nuestro corazón que éramos – finalmente)

El hecho de ser inseguro y sentirnos mal con nosotros mismos, – sea la causa que sea- nos va a llevar invariablemente a un repetitivo: Yo pierdo – Tú ganas. Si el problema terminara aquí, tal vez, ni siquiera lo llamaría problema, sería una situación aislada, pero al momento en que esta actitud se vuelve un estilo de vida, las consecuencias pueden ser peores todavía. Se vuelve un círculo vicioso: “Yo no valgo”, por lo tanto no busco mi beneficio, y al recibir y aceptar condiciones injustas, vamos mermando poco a poco nuestra auto estima para volver a un todavía mayor “ Yo no valgo”

Para llegar a esta conclusión tenemos que analizar el por qué, la raíz del “Yo pierdo – tú ganas” Nos justificamos con excusas nobles tales como: “ Yo cedo, soy un héroe”, “Más vale un mal arreglo que un buen pleito”, “Soy muy noble”, “Qué más da, finalmente lo que me tocó no fue tan malo”, “Pudo haber sido peor”.Esto va creando un resentimiento, un coraje, un odio hacia todos y un enojo interno.

Emma Godoy, autora mexicana, en uno de sus libros comenta muy sabiamente. “La gente más mala y traidora es la más débil, la más cobarde, aquella que prefiere enterrar el cuchillo por la espalda para no dar la cara”, eso es preferible que negociar cara a cara y presentar los puntos de vista asertivamente.

Eso por un lado, por otro está también la gente que aguanta, aguanta, aguanta en un interminable “Yo pierdo” Y eso genera un deterioro automático en su salud, paz mental, felicidad y relaciones con sus semejantes, sin que esto conlleve a la agresión, ya que esa agresión la asimilan logrando “agredir” su cuerpo con todo tipo de enfermedades y malestares haciendo que nos volvamos la eterna víctima.

Curiosamente el acuerdo “Yo gano – Tú pierdes” Viene como consecuencia del “yo pierdo tú ganas” Ya que en la medida en que nos veamos reprimidos por personas con mayor poder, ocasiona que nosotros abusemos de aquellas a quienes consideramos de menor jerarquía o poder, pero el poder nos dura lo que nos dura el papelito – como lo habíamos visto anteriormente-

Todo esto se origina de una falta de amor propio que genera poca seguridad en nosotros mismos. En la medida en que nosotros nos consideremos una personas valiosas – que lo somos-, unas criaturas perfectas – que lo somos-, unos seres humanos únicos y personas con cualidades muy valiosas. No sólo nos empezamos a sentir mejor con nosotros mismos, sino que nos volvemos socialmente más adaptados logrando tratos más benéficos para nosotros sin dejar de considerar el punto de los demás, ya que ellos son personas valiosas, criaturas perfectas, únicos y con cualidades valiosas.

Esto nos lleva a acuerdos más satisfactorios cosa que eleva nuestra calidad de vida y nuestra paz espiritual considerablemente. Como menciona sabiamente la Biblia “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”

¿Te amo más a ti de lo que me amo a mí y por lo tanto yo me arruino y vivo amargado eternamente? ¿Me amo más a mí y te fastidio a ti y paso por encima de ti para lograr mi propia satisfacción?

O al amarme y amarte busco la manera en que ambas partes estemos contentos para poder seguir haciendo acuerdos y negociaciones amistosas y benéficas PARA AMBOS por mucho tiempo.

Volvamos al detalle, a la vida cotidiana, a nuestras relaciones interpersonales del día a día, al sentirnos seres humanos valiosos y merecedores de respeto, las frases frustrantes como “Hubiera dicho esto”, “hubiera actuado así- y no hubiera perdido tanto” “Abusaron de mi nobleza” empiezan a desaparecer y poco a poco se ven reemplazadas por frases como: “Qué bien manejé esta situación”, “No pensé que hubieran accedido tan amistosamente a mis peticiones”, “Somos amigos y socios”, “La gente es buena y accesible”

Aquí manejé los dos extremos, el momento en donde se inician los resentimientos comenzando con una careta de sumisión y terminando en actos horribles y despiadados, o considerando nuestra valía y la de los demás, siguiendo un camino de igualdad y terminando con una autorrealización personal y profesional indescriptible. La diferencia en estas dos situaciones es simplemente decidir qué camino queremos tomar y cuáles son los resultados que queramos obtener. Ahora yo te pregunto: ¿Cuál calle prefieres transitar?

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Alamillo Alba. (2007, agosto 16). Importancia de la seguridad en nosotros al negociar. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/importancia-de-la-seguridad-en-nosotros-al-negociar/
Alamillo, Alba. "Importancia de la seguridad en nosotros al negociar". GestioPolis. 16 agosto 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/importancia-de-la-seguridad-en-nosotros-al-negociar/>.
Alamillo, Alba. "Importancia de la seguridad en nosotros al negociar". GestioPolis. agosto 16, 2007. Consultado el 16 de Julio de 2018. https://www.gestiopolis.com/importancia-de-la-seguridad-en-nosotros-al-negociar/.
Alamillo, Alba. Importancia de la seguridad en nosotros al negociar [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/importancia-de-la-seguridad-en-nosotros-al-negociar/> [Citado el 16 de Julio de 2018].
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