Identidad y cultura

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Es la calidad de filiación que tiene cada individuo, esto va unido a ciertos círculos que como humanos racionales nos identifican de un grupo a otro de seres humanos, ya que la familia de acuerdo a cada cierta característica es también una forma de identidad de raíz, la sociedad, que esto a la vez forman un conjunto de la historia personal con la historia social.

Introducción

La identidad, es el rasgo que te identifica de un grupo de familia o de sociedad a otra porque dentro de este término nos permite diferenciar por medio de los principios morales consuetudinarios aprendidos y heredados genéticamente, del ceno familiar específicamente de los abuelos, inducidos a través de los padres, esto ocasiona que cuando llegamos a formar parte de una familia pronto también somos parte de una comunidad la cual se acentúan ciertos usos y costumbres. Que determinan una sociedad, como por ejemplo la identidad de los Mexicanos, una costumbre que comen chile, una cultura que nos gusta la música de Mariachi, otra que somos muy cálidos al recibir a las personas esto es parte de una identidad que nos diferencia de otros países o sociedades.

Identidad es el reconocimiento del yo hacia la sociedad

El profesor Felipe López Rosado nos manifiesta que el principio de la identidad predomina en la familia antigua ya que junto con Coulanges ambos escriben. Lo que unió a los miembros de la familia antigua formó un cuerpo de asociación en esta vida y en la otra, la familia fue una asociación religiosa, mejor aun que una asociación cultural, una familia fue un grupo de personas al que la religión permitió invocar el mismo hogar y ofrecer la comida fúnebre a los mismos antepasados, partimos de este punto que Cuando reconocemos a alguien por su manera de hablar, de escribir, de caminar, de hacer por sobre otras personas es porque algo de la identidad se puso en juego allí. Esto no implica que identidad y creatividad vayan siempre juntas. Esto ha sido al solo efecto de poner mas en evidencia que cuando la identidad esta bien construida la persona logra singularizarse del otro. Lo opuesto seria lo que comúnmente en sociología se le llama el hombre masa.

Tipos de identidad

Así entonces hay una identidad como totalidad, como universo, que incluye varias partes o subsistemas: La identidad sexual o de género, la identidad física, la identidad psicológica, la identidad social, la identidad moral y la identidad ideológica.

Esta evolución ha alcanzado a la identidad individual y colectiva y ha provocado efectos psicológicos, sociales y políticos concretos. La sociedad occidental ha pasado de una forma comunitaria a otra en la cual el individuo es el centro. El individualismo es uno de los cambios más importantes de nuestra época.

Todo sistema abierto recibe, transformación y da energía; en consecuencia, toda persona está en permanente movimiento y en constante cambio. Se concluye así que toda persona no es un ser terminado, sino en permanente desarrollo, un ser dinámico que «está siendo» en cada momento, en el encuentro con el otro o la otra, en una cultura y una sociedad.

Las personas se relacionan con sus experiencias de estar siendo vinculadas, necesariamente su vivencia del cuerpo, el vestido, el lenguaje o las relaciones con los demás; es decir, la identidad es dinámica. No es algo cuya construcción ha terminado; al contrario, se edifica en relación consigo mismo, con los demás y con la cultura.

Identidad, realidad y conocimiento

La realidad y el conocimiento se conciben como un sistema de relaciones. Las distintas realidades.

se construyen en la medida en que los sistemas observadores distinguen características y elementos en el medio externo, es decir, en tanto diferencian una cosa de otra y crean contrastes y oposiciones en la realidad. En esta perspectiva, la realidad que se percibe y significa, es una construcción que se hace a partir de los esquemas propios de distinción que maneja el ser humano como observador y no una entidad objetiva y absoluta que se puede aprehender mediante los sentidos (empirismo) o la razón (racionalismo).

En lo humano, vivir es conocer. Como seres vivos tenemos una relación de congruencia con el medio, y su fin es mantener la vida. Para poder vivir se requiere tomar energía del entorno, es decir, conocerlo. Conocer, en este caso, hace referencia a la capacidad de la persona para percibir su entorno y actuar de acuerdo con su percepción. Así, el conocimiento se hace válido cuando sirve para resolver la relación medio–sobrevivencia.

La persona que forma parte de una masa, no siempre percibe cuándo los estímulos, que son producidos por el medio, potencian en ella algún cambio estructural, y mucho menos se da cuenta de que dichos cambios se están produciendo.

El ser humano percibe tan sólo aquello para lo que está en posibilidad de hacer distinciones.

Lo hace con sus sentidos, al igual que los otros seres vivos, pero distingue usando sus sistemas de percepción teóricos, experienciales y emocionales. Actuar en congruencia con el medio, consigo mismo y con la sociedad, no se hace únicamente por medio de procesos racionales, sino también desde lógicas construidas de acuerdo con las historias emocionales.

Con Peirce podemos afirmar que el hombre piensa que todas sus creencias son verdaderas, en tanto que la “creencia” es un hábito mental que impulsa y genera acciones. Esto querría decir que antes de la verdad se encuentra el hábito y que antes de la acción está también el hábito.

En tanto que motor de acciones, el hábito es una parte sustancial que conforma tanto a la Identidad como a la Cultura.

Además, el hábito es de dos clases, según Peirce. Uno de ellos es el propio del individuo y otro es el otorgado por las instituciones. Los dos encuentran un punto de confluencia en la relación directa entre el represéntate y el objeto, es decir, en el dinamismo producido en la se miosis. El hábito también tendrá dos significaciones más en relación con otro concepto de Peirce, el de interpretante final.

En el primer caso, se trata de un hábito de atribuir a un objeto a un representante, hábito en el sentido de regla de hábito más que hábito mecánico (subrayado mío), pues ese hábito ‘incluye, además de las asociaciones, lo que puede denominarse ‘transociaciones’ o cambios de asociaciones, incluye también la disociación”. En el segundo caso, el interpretante final es el interpretante destinado a concitar la unanimidad de los eruditos: ‘la opinión sobre la cual fatalmente todos los investigadores se pondrán de acuerdo es lo que consideramos verdadero, y el objeto representado en esa opinión es lo real. Así explicaría yo la realidad’.

Así expresado por Peirce y luego por Déledalle, el hábito es una regla, por un lado, y por otro es acción en tanto que la unanimidad o el consenso. De las dos formas podemos conectarlo con los conceptos que hemos venido abordando: ya que regla de hábito, se incluyen las capacidades de los sujetos de la clasificación, es decir, los procesos de “cambios de asociaciones”; ya que acción, se considera como válido (y verdadero) en tanto que un grupo respalda esa misma idea, un grupo que conforma su propia regla de hábito y sus acciones en el marco de una Identidad y de una Cultura.

Así, el hábito es una forma, como se ha dicho, es una regla de hábito, es decir, es una estructura, una conformación, una norma. Es en ese sentido que aplicaremos aquí el concepto de ritualidad. Al rito lo conforma una situación, que es como la unidad en el que se hace visible. Esa situación tiene un tiempo y un espacio, una norma y unas acciones delimitadas. Sin embargo, el rito, pese a que se le atribuye un sentido de inmovilidad debido a que se trata de la conjunción de ciertas condiciones, es dinámico: nunca un rito es igual a otro, aunque se intente que sea el mismo. No se trata de la copia de la copia, de la repetición de una situación determinada sin cambios, sino de la recreación del propio ritual a través de su tiempo interno, en conjunción con sus condiciones específicas espacio-temporales y simbólicas.

En tanto que regla, el hábito de Peirce puede ser un ritual. En tanto que inmerso en una situación específica está también determinado por el dinamismo impreso en el proceso de se miosis. Cada ritual será un legisigno en tanto que lo compone una identidad determinada, pero tiene una multiplicidad de apariencias: de nuevo, un ritual nunca será el mismo, será la recreación del mismo, será un nuevo signo a partir del proceso de ser miosis porque se produce un cambio en el más mínimo rasgo que hará que ese ritual tenga una identidad diferente a la de los antepasados porque como se muestra el humano está en constante cambio por ende sedara un cambio de manera inconciente.

Conclusión

La identidad es la parte más importante del ser humano ya que determina la personalidad en todos los aspectos, en lo jurídico nos permite apreciar como estudiosos del derecho pueden percibir que el individuo realizara una acción antijurídica dependiendo su entorno su forma de vida, su necesidad, costumbres, y cultura, por esta razón cuando se investigan las raíces y conforme a lo estipulado por los especialistas. El individuo realizara una acción antisocial siempre y cuando para el sea normal de acuerdo a su identidad incluida en toda una forma de vivir, por esta razón cobra vida el derecho consuetudinario , este a la vez es la parte que forma a nuestra norma jurídica y da paso al derecho constitucional por medio de la identidad, el habito, la costumbre y la cultura, son partes valiosa y eso nos lleva al estudio del individuo quien por medio de los especialistas, investigaran de manera exhaustiva el actuar del hombre y así sabremos si es culpable o no.

Bibliografía

Felipe López Rosado. Introducción a la Sociología, Editorial Porrua, México, D. F. 1967
Delledale, Gérard. Gedisa, España, 1996.
Peirce, Charles Sanders. Lecciones sobre pragmatismo. Aguilar, Argentina, 1967.

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Robledo Mendoza Mariana. (2009, junio 8). Identidad y cultura. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/identidad-y-cultura/
Robledo Mendoza, Mariana. "Identidad y cultura". GestioPolis. 8 junio 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/identidad-y-cultura/>.
Robledo Mendoza, Mariana. "Identidad y cultura". GestioPolis. junio 8, 2009. Consultado el 22 de Junio de 2018. https://www.gestiopolis.com/identidad-y-cultura/.
Robledo Mendoza, Mariana. Identidad y cultura [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/identidad-y-cultura/> [Citado el 22 de Junio de 2018].
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