HUB and Spoke para cartoneros en Buenos Aires Argentina

El modelo “hub and spoke” –exitoso en la experiencia de las compañías aéreas de Estados Unidos, tras la desregulación del transporte de pasajeros en ese país– tendrá una aplicación porteña. La sorpresa es que la iniciativa no parte de una empresa privada, sino desde el gobierno. Y lo más innovador es el rubro que protagonizará el cambio: la recolección diaria de residuos reciclables.

Con el apoyo de empresas como TBA, desde el Estado se impulsa la creación de centros de acopio cercanos a los ferrocarriles para que los cartoneros se pongan en contacto con los camiones de los revendedores. El objetivo: evitar los enormes riesgos de trasladar toneladas de papel en medios de transporte de pasajeros. El beneficio inmediato: permitir a los recolectores regresar a sus hogares en tren.

A fines de los ’70, la industria aeronáutica de Estados Unidos fue desregulada para promover la libre competencia y permitir el ingreso de nuevos “players” (jugadores). Este cambio en el entorno competitivo impulsó a las empresas a redefinir sus prácticas en pos de ganar eficiencia, disminuir costos y trasladar ese ahorro a los precios.

La rentabilidad estaba seriamente amenazada. Todos las áreas y procesos de la cadena de valor fueron alcanzados por esta reingeniería, que buscó revertir un escenario doblemente preocupante: por un lado, la persistente tendencia al incremento de costos laborales y operativos (sobre todo combustibles e instalaciones); y por el otro, la caída de los precios.

En el proceso, el sistema de rutas tuvo un cambio drástico: del punto a punto se pasó al “hub and spoke” que permitió a las principales líneas aéreas concentrar sus rutas en los aeropuertos importantes, unidos con servicios determinados. Los aeropuertos menores se conectaban a esos nodos con rutas más cortas que permitían usar aviones más pequeños, operados por líneas locales o “conmuters”.

El sistema (nodo y derivación, en castellano) tiene dos ventajas diferenciales: Al limitar la cantidad de nodos se requiere menos inversión en instalaciones, con el consiguiente ahorro de costos; y al reducir la distancia total recorrida, bajan los costos variables de transporte (combustible, seguros, mantenimiento, etcétera).

La aplicación de un sistema conocido en forma creativa contribuyó, junto a otras decisiones administrativas, a la supervivencia de la industria.

Ahora, todo indica que la ciudad de Buenos Aires presenciará una interesante reingeniería en uno de los sistemas de cargas más completos que circula por la ella.

Dentro de la cadena de valor del “negocio de la basura”, el rol de los cartoneros es clave. Sin embargo, su atomización y su precariedad paradójicamente los convierte en el eslabón más débil: miles de operadores independientes (cartoneros) que a diario realizan la recolección y transporte de toneladas de papel para venderlas a pocos operadores (revendedores).

A su vez, muchos de esos operadores disponen de camiones –de dudosa legalidad y en pésimas condiciones la mayoría de las veces– para transportar a los cartoneros de ida y vuelta, con mercadería incluida en este caso.

La falta de estadísticas oficiales y la elevada informalidad del sector, no permiten conocer qué proporción de cartoneros utilizan el denominado “Tren Blanco”, ni tampoco el volumen de toneladas diarias transportadas.

Pero este es el segmento que se beneficiará con la aplicación del sistema “hub and spoke”. Aún cuando su incidencia sobre el conjunto no sea cuantitativa, todo cambio positivo ayudará a aliviar la situación de este sector, precarizado desde lo laboral y estigmatizado desde lo social más allá de incipientes e intermitentes iniciativas políticas, como el registro oficial de recolectores y la apertura de centros públicos de reciclado en la Ciudad de Buenos Aires y algunos partidos del conurbano.

Los usuarios del Tren Blanco se transformarán en verdaderos “conmuters”, y es dable esperar una mejora de su efectividad global: probable reducción de las horas empleadas en la recolección, mejora de su seguridad y recorridos más estables.

Para la empresa ferroviaria, derivará en una economía de recursos, ya que no utilizará el tren de pasajeros para un fin distinto para el que fuera concebido (menor desgaste, menor riesgo de cargas peligrosas y, eventualmente, menores costos operativos de los concesionarios).

Si se consolida esta modalidad la segunda etapa podría preveer que esa economía de costos se vuelque en beneficio de los recolectores. Por ejemplo: que cada nodo –al que se puede llamar estación de transferencia– albergue servicios alternativos, como sanitarios, puestos de comida, vigilancia, etcétera. Los beneficios de esta iniciativa se potenciarían al incluir de manera integral y formal a los cartoneros.

Incluso podría ir más allá y no limitar esta estrategia al medio ferroviario. Relevando sistemáticamente los recorridos, se podrían establecer estaciones de transferencia en puntos de la ciudad de Buenos Aires para aquellos cartoneros que no utilizan el Tren Blanco.

También es necesario analizar el marco regulatorio de la actividad, para impulsar la creación cooperativas dedicadas al reciclado de desechos, entre ellos y fundamentalmente el papel, tema que irrumpió en la agenda pública por la instalación de las papeleras en la costa del río Uruguay.

Dichas cooperativas –alguna ya funciona en el partido de San Martín– no sólo se encargarían de recolectar, sino de clasificar y eventualmente procesar el papel. Los productos terminados agregarían valor a la industria, disminuirían la contaminación y preservarían el medio ambiente, por mejor uso de la materia prima.

Una innovación en la estrategia de rutas de una industria repercutirá no sólo sobre su propio sistema logístico, sino en varios aspectos competitivos y económicos, y también en el entorno.

Con este tipo de iniciativa, la gestión pública estaría encontrando en las herramientas de management una solución creativa a los problemas cotidianos que derivan de la recolección de residuos por parte de los cartoneros, brindándoles beneficios que seguramente ellos no esperan.

El paradigma es: mejorar paliativa e incrementalmente la situación precaria de los cartoneros, con iniciativas como las propuestas desde el gobierno; o reconvertirlos en parte de una actividad socialmente útil, reconocida y protegida, como es el reciclado de desechos, que requiere un abordaje integral, un marco de política de Estado y una mirada que vaya más allá del “asistencialismo prolijo”.

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Tagtachian Juan Carlos. (2007, junio 29). HUB and Spoke para cartoneros en Buenos Aires Argentina. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/hub-and-spoke-para-cartoneros-en-buenos-aires-argentina/
Tagtachian, Juan Carlos. "HUB and Spoke para cartoneros en Buenos Aires Argentina". GestioPolis. 29 junio 2007. Web. <https://www.gestiopolis.com/hub-and-spoke-para-cartoneros-en-buenos-aires-argentina/>.
Tagtachian, Juan Carlos. "HUB and Spoke para cartoneros en Buenos Aires Argentina". GestioPolis. junio 29, 2007. Consultado el 22 de Junio de 2018. https://www.gestiopolis.com/hub-and-spoke-para-cartoneros-en-buenos-aires-argentina/.
Tagtachian, Juan Carlos. HUB and Spoke para cartoneros en Buenos Aires Argentina [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/hub-and-spoke-para-cartoneros-en-buenos-aires-argentina/> [Citado el 22 de Junio de 2018].
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