El estudio de la historia local en el Programa de Historia de Cuba de la SUM de Jagüey Grande

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El desarrollo científico-tecnológico que ha alcanzado la humanidad avanza cada vez a niveles más acelerados, suscitando preocupación al poner en peligro la propia existencia humana. “El siglo XVII fue de las matemáticas, el siglo XVIII el de las ciencias físicas, el siglo XIX el de la biología y el siglo XX ha sido el siglo del miedo”.

Si bien la innovación científica y tecnológica ha posibilitado al hombre mayor control sobre la naturaleza y una existencia más civilizada, el mundo de hoy se caracteriza por la agudización de problemas sociales y ambientales, como son el desarrollo desigual, la pobreza crítica, el desempleo, la marginalización, el incremento de la violencia y la guerra y la carrera armamentista, la degradación de los ecosistemas, la proliferación de enfermedades, la drogadicción, el analfabetismo, entre otros.

Las desacertadas políticas impuestas por el capitalismo que persigue el enriquecimiento de unos pocos a costa de la mayoría y de los propios recursos naturales, ha convertido a la ciencia y la tecnología en instrumentos de mercantilismo, subordinándolas a las necesidades de autocrecimiento del capital y no a la satisfacción de las necesidades sociales.

Los impactos negativos requieren de una estimación cuidadosa de sus fuerzas motrices e impactos y un conocimiento profundo de sus interrelaciones con la sociedad a partir de los valores, perspectivas y visiones de quienes se encuentran involucrados y precisan tomar importantes decisiones. La realidad social que vive el mundo hoy impone la necesidad del cambio del paradigma tecnológico-económico hacia el paradigma social-ético-humanista. Esta nueva visión del mundo se sustenta en los estudios de Ciencia-Tecnología y Sociedad (CTS), con reflexiones de carácter filosófico, histórico, sociológico, éticos, políticos, entre otros, a través de los cuales se pretende comprender más profundamente las interrelaciones entre ciencia, tecnología y sociedad.

Los estudios CTS constituyen una importante área de trabajo en investigación académica, política pública y educación, donde se trata de entender los aspectos sociales del fenómeno científico y tecnológico, tanto en lo que respecta sus condicionantes sociales, como en lo que atañe a sus consecuencias sociales y ambientales. Cutcliffe, Núñez y otros plantean que la misión fundamental de estos estudios es: “exponer una interpretación de la ciencia y la tecnología como procesos sociales, es decir, como complejas empresas en las que los valores culturales, políticos y económicos ayudan a configurar el proceso que, a su vez, incide sobre dichos valores y sobre la sociedad que los mantiene”.

El acceso al conocimiento científico y a las tecnologías de punta son la base para la transformación productiva y el logro de elevados niveles de productividad y competitividad internacional. La educación tiene la misión social de formar hombres y mujeres que dominen los frutos de la civilización científico-tecnológica y sean al mismo tiempo creadores e innovadores. El modelo del ser humano al que se aspira es el de una personalidad integral, portadora de los más elevados valores y principios que son el fundamento de identidad nacional, y capacitada para competir, solidaria y eficientemente, en el mundo del siglo XXI.

En Cuba se realizan grandes esfuerzos en la esfera educacional para lograr un sostenido desarrollo científico y tecnológico, y simultáneamente encontrar un sentido a la aplicación de la ciencia y la tecnología con el propósito de satisfacer las necesidades de preparación y superación fundamentales de las personas, especialmente de los jóvenes. La Universidad Cubana tiene el reto de brindar a la sociedad un profesional competente, con amplia preparación científica, y también, con amplio desarrollo humanístico. Para lograr sus propósitos la institución educativa asume el proceso formativo más allá de lo instructivo, lo cognitivo y centra su atención en el desarrollo pleno de la personalidad de los estudiantes.

La educación CTS asume entre sus principios que la ciencia puede ser universal, pero los científicos tienen patria, familia y aman, por lo que la historia de vida posee importancia. El estudio de la Historia de Cuba a partir de la inserción de la historia de la localidad incide directamente en esta línea de pensamiento. La historia de la localidad insertada en el programa de Historia de Cuba en las SUM contribuye a la formación de los valores sociales.

El presente trabajo es una propuesta dirigida a perfeccionar el aprendizaje de la Historia de Cuba de los jóvenes de las Sedes Universitarias Municipales, con la inserción de la historia local. Se sustenta en modificaciones al programa y sugerencia de de actividades que contribuyan a la investigación vinculada al contexto socio-cultural, histórico y político en que se desarrollan los estudiantes universitarios jagüeyenses. El objetivo del presente trabajo es proponer la inserción del estudio de la historia local en el Programa de Historia de Cuba de la SUM de Jagüey Grande.

Desarrollo

Al analizar la problemática que nos ocupa es necesario comprender que la ciencia y la tecnología son procesos sociales, dimensiones de la totalidad social, por lo que son necesarios conceptos amplios acerca de la ciencia y la tecnología, capaces de proporcionar el énfasis social que se requiere. En la comprensión de las interrelaciones existentes entre estos conceptos, el autor asume una visión o imagen que comprende a la ciencia y la tecnología como procesos, cuyas trayectorias son socialmente construidas a partir de las propias circunstancias sociales, valores e intereses que actúan en la sociedad y en consecuencia, se defiende el criterio de la democratización del conocimiento a partir del derecho de la sociedad a intervenir en el curso tecnocientífico.

Varios autores, entre ellos Jorge Nuñez Jover, coinciden al resumir toda una diversidad de aspectos relevantes relacionados con la ciencia, los que permiten su comprensión “no solo como un sistema de conceptos, proposiciones, teorías, hipótesis, etcétera, sino también, simultáneamente, como una forma específica de actividad social dirigida a la producción, distribución y aplicación de los conocimientos acerca de las leyes objetivas de la naturaleza y la sociedad. Aún más, la ciencia se nos presenta como una institución social, como un sistema de organizaciones científicas, cuya estructura y desarrollo se encuentran estrechamente vinculados con la economía, la política, los fenómenos culturales, con las necesidades y las posibilidades de una sociedad dada”.

Este enfoque de la ciencia como actividad ofrece un importante punto de partida para explorar sus relaciones con el marco cultural en que ella actúa. Núñez plantea que examinar los rumbos de la creatividad y sus obstáculos es decisivo para entender las diferentes sociedades, sus tendencias de desarrollo, vitalidad y capacidad de respuesta al reto que plantea el ambiente físico y social, así como las relaciones competitivas o hegemónicas que entre ellas se establecen. En respuesta a esta expectativa la cultura es necesario concebirla como: “proceso de asimilación, producción, difusión y asentamiento de ideas y valores en los que se funda la sociedad; es el conjunto de representaciones colectivas, creencias, usos del lenguaje, difusión de tradiciones y estilos de pensamiento que articulan la conciencia social, es el ámbito en que se producen y reproducen nuestras formas de vida y nuestra ideología; vista así la cultura es un mecanismo de regulación social”.

A través del estudio de la ciencia, podemos comprender un poco el lugar que ocupa esta categoría en la sociedad, en la cultura. Y si de enfoques sociales se trata, pues se concibe como forma específica de la actividad del hombre, de su conducta encaminada a la satisfacción de necesidades materiales o espirituales, específicamente relacionada con la “producción, difusión y aplicación de conocimientos; actividad institucionalizada generadora de su propia cultura” claro que consciente, histórica y socialmente determinada, vinculada con las restantes formas de actividad humana.

Ningún proceso científico podría siquiera imaginarse desvinculado del contexto histórico y social en que se produce y todo sujeto de la ciencia (individuo, comunidad o institución científica), es producto de un momento histórico-social concreto del desarrollo de la humanidad, bajo la influencia de las estructuras políticas y económicas que le caracterizan. Es importante señalar la relativa autonomía de la ciencia como fenómeno sociocultural complejo, con fuerzas motrices y eficacia propias, al punto que puede convertirse en un factor protagónico de cambio social y desbordar las expectativas de quienes la fomentan. Estos elementos asignan el enfoque dialéctico que fundamenta la relación entre estas categorías.

La técnica, por su parte, hace referencia a “…reglas que permiten alcanzar de modo correcto, preciso y satisfactorio ciertos objetivos prácticos.” pero que en el camino del conocimiento y la práctica social ha evolucionado hasta la tecnología, “aquella forma (y desarrollo histórico) de la técnica que se basa estructuralmente en la existencia de la ciencia”. Como puede apreciarse, en esta última categoría queda claramente establecida la alianza con la ciencia.

La tecnología tiene también complejas relaciones con la sociedad, ésta afecta inevitablemente las acciones y decisiones de aquella, que se basa en la comprensión de las influencias del hombre sobre la naturaleza, teniendo en cuenta racionalidades, valores e intereses; indudablemente está sujeta a cierto determinismo social, pero a su vez, influye directamente sobre la organización social, la distribución del poder y tiene gran impacto en los estilos de vida y las relaciones interpersonales, ya que abarca conocimientos, destrezas e ideología.

La noción de sociosistema nos permite comprender mejor la naturaleza social de la tecnología y cómo ésta establece vínculos e interconexiones, con el resto de los elementos del contexto social en el cual se insertan las formas propias de organización social, los artefactos y recursos que emplea para su funcionamiento, incluyendo, por supuesto, la participación pública y las reacciones de las personas involucradas.

Al avanzar por el camino del conocimiento en CTS, ideas ampliamente divulgadas, como las que aparecen al inicio de este acápite sobre la ciencia y la técnica, que reflejan la existencia de límites claros entre ambas, van cediendo su lugar a una compleja integración donde dichos límites se vuelven difusos, pues, cada vez más, estas categorías se interconectan y dependen una de la otra para su desarrollo y progreso. Esta relación se subraya mediante el término tecnociencia, que resume como “De modo creciente las necesidades técnicas influyen en el desarrollo del conocimiento científico y a la inversa, la selección de teorías, los programas de investigación, condicionan formas de acción instrumental que envuelven tecnologías.”

En las escuelas cubanas se aspira a formar en los estudiantes una personalidad integral, portadora de los más elevados valores y principios que son el fundamento de la identidad nacional, y capacitada para participar de forma solidaria y eficiente en el mundo del siglo XXI. Desde ese punto de vista, se considera que la educación representa un proceso social complejo, de carácter histórico concreto y clasista, a través del cual tiene lugar la transmisión y apropiación de la herencia cultural atesorada por el ser humano. Esos contenidos que debe asimilar el hombre son cada vez más complejos y diversos, por lo que deben cambiar las formas de enseñarlos y aprenderlos. Es necesario que los estudiantes, para ponerlos al nivel de su tiempo y que floten sobre él según palabras de José Martí, aprendan a aprender y sean capaces de continuar aprendiendo de forma permanente a lo largo de sus vidas.

En 1998, en un editorial del periódico Granma titulado Educación: las venas de nuestra cultura revolucionaria se destaca que: “El carácter integral de la educación se orienta a forjar hombres y mujeres libres, poseedores de una sólida cultura abarcadora del conocimiento humanístico y científico-técnico, dotados de hábitos laborales en los que combinan la aptitud para el trabajo manual e intelectual, educados en cuerpo y alma para crear y disfrutar los valores universales y nacionales de la cultura y el arte, conscientes ciudadanos de su patria y luchadores por la redención del hombre en cualquier lugar del mundo. He aquí, en síntesis, los contenidos esenciales planteados a la escuela cubana…”.

El objeto más general de la educación es comunicar a las nuevas generaciones la experiencia histórico-social acumulada: conocimientos, experiencia en la realización de acciones, actitudes, normas de relación hacia el medio y las personas y determinado sistema de valores morales. Cada generación automáticamente puede heredar de las anteriores los objetos materiales creados y conservados. Pero sin la educación, sin los conocimientos transmitidos, las destrezas adquiridas y actitudes formadas; la tecnología y obras de arte aparecerían ante nosotros cuando más como meras curiosidades.

Es necesario identificar las necesidades reales que demanda una sociedad a la educación. Los cambios en la producción, resultado de la Revolución Científico-Técnica, como los cambios en el contexto social de muchos países han generado nuevas necesidades educativas para sectores cada vez más amplios de la sociedad.

En el transcurso del último siglo han variado significativamente los objetos, características de las investigaciones científicas, el lugar de las investigaciones científicas y el lugar que ocupa la ciencia en la sociedad. El desarrollo científico y tecnológico se han unificado, dando lugar a la “tecnociencia” . Hoy asistimos a una revolución cultural con base en la ciencia y la tecnología.

Actualmente los avances en la producción y por tanto, en el bienestar de la población dependen directamente de la utilización práctica de los resultados de la actividad científico-investigadora. Hoy, para trabajar en la industria moderna, es necesario haber recibido varios años de educación científica.

Debido al enorme impacto de la ciencia en la tecnología, la producción y la vida de las personas, existe la necesidad apremiante de formación científica masiva que abarque la educación primaria, secundaria, universitaria e incluso de postgrado.

El vínculo Universidad-Sociedad en Cuba no se considera una función, entre otras, sino una cualidad de todas las funciones que la Universidad realiza. Para designar ese vínculo estrecho de las instituciones universitarias con la sociedad, se emplea el concepto de pertinencia social, entendida como las múltiples relaciones que se construyen entre la universidad y el entorno; vínculos, nexos, interacciones, en los que universidad y sociedad experimentan profundas transformaciones. Se revela en todas las funciones que desarrollan las instituciones universitarias (formación profesional, postgrado, investigación y extensión universitaria es una cualidad de todas las funciones que la universidad realiza.

La pertinencia social, como principio que conduce la política universitaria, se orienta a la multiplicación de los vínculos de la formación profesional, el postgrado, la investigación y la extensión con el sistema productivo y con toda la sociedad. El conocimiento universitario está comprometido con el desarrollo social en todas sus dimensiones, lo que puede contribuir al avance hacia un modelo de desarrollo social basado en el conocimiento.

“La universidad cubana actual es una universidad científica, tecnológica y humanista”.

Carácter científico: Las universidades cubanas se van convirtiendo gradualmente, en centros de investigación científica donde profesores y estudiantes se vinculan a tareas científicas como parte de su quehacer cotidiano. La investigación científica está presente de manera esencial en todos los currículos, desde los primeros años de estudio y los estudiantes, durante su formación, se enfrentan a diferentes tareas científicas, participan en diversos foros estudiantiles y cumplen con un trabajo de diploma que en calidad de evaluación final de culminación de estudio, permite demostrar, en una investigación concreta, el dominio de los métodos de investigación científica.

Los profesores universitarios, de modo sistemático, participan en tareas de investigación como parte de su quehacer académico. Al igual que el ejercicio docente, la investigación científica forma parte consustancial del trabajo cotidiano de los mismos, incorporados a diferentes proyectos de investigación, los cuales responden a una política científica coherente, basada en prioridades y conducida por Consejos Científicos quienes evalúan periódicamente sus resultados como parte de un Sistema de Ciencia e Innovación Tecnológica a escala de todo el país.

Carácter tecnológico: El desarrollo tecnológico constituye hoy un pilar fundamental del quehacer universitario actual en Cuba, garantizando la formación de los profesionales necesarios para asegurar la introducción de nuevos avances tecnológicos. Ello ha sido posible por la estrecha vinculación de las universidades con empresas, industrias, instalaciones productivas y de servicios, a partir de convenios para vincular a esas instituciones con la universidad en acciones de mutuo beneficio y de donde participan activamente los estudiantes como parte de su formación.

Carácter humanístico: La universidad tiene la concepción de que la formación rebasa lo instructivo, lo meramente cognitivo y centra su atención fundamentalmente en el hombre, en el desarrollo de la personalidad; por tanto, los aspectos significativos, conscientes, de compromiso social, devienen la prioridad principal.

Desde el año 2000, como parte de la Batalla de Ideas, bajo la orientación del Comandante Fidel Castro Ruz, la universidad en Cuba se encuentra inmersa en una revolución educacional, para alcanzar una etapa superior en la masificación del acceso a los estudios universitarios. “Este reto supone, entre otras cuestiones, cambiar la manera de entender la universidad y su misión; lograr plena integración de todos los factores del territorio; asegurar la preparación de todos los recursos humanos disponibles y ampliar los métodos semipresenciales”.

Luego de esclarecer conceptos fundamentales en la estrecha relación entre ciencia-tecnología-sociedad y el papel de la Universidad en función de esta visión de la educación, nos adentramos en el aporte particular de la Historia de Cuba y en especial de la historia local en la temática que nos ocupa.
Cuba ha contado con figuras destacadas en el desarrollo social, científico y tecnológico desde la etapa colonial. Personalidades como José A. Caballero, Félix Várela, José Antonio Saco, José de la Luz y Caballero, se destacaron por su profundo pensamiento filosófico y pedagógico, se vincularon a corrientes dirigidas al mejoramiento de la sociedad cubana que influenciaron en el independentismo de la segunda mitad del siglo XIX. Otros como Tomás Romay, Felipe Poey y Carlos de la Torre desarrollaron las ciencias naturales, logrando descubrimientos impresionantes como el agente transmisor de la fiebre amarilla del médico cubano Carlos J. Finlay. La economía y la ingeniería se beneficiaron con los aportes de Francisco de Arango y Parreño, y Francisco de Albear respectivamente.

Es importante destacar el pensamiento social y humanista de José Martí en el que se encuentran esencias que hoy en día constituyen una importante fuente de conceptos y direcciones teóricas para el pensamiento CTS que se desarrolla en el mundo y en especial en América Latina.

“¿A qué declamar en vano sobre la imposibilidad absoluta de un progreso, sin que antes se determinen de un modo fijo la legislación política y civil, en armonía con las cuales el progreso necesario se ha de saber?”

“Un progreso no es verdad sino cuando invadiendo las masas, penetra en ellas y parte de ellas; cuando no es solo el Gobierno quien lo impone, sino las necesidades de él que de la convicción unánime resulta”.

“Del progreso humano se habla tanto, que a poco más va a parecer vulgaridad hablar de él. No se puede predecir cómo progresará el hombre, sin conocer cómo ha progresado”.

La inserción de la historia local ha sido una demanda de los pedagogos cubanos desde la Etapa Colonial, transitando por la Neocolonia y la etapa revolucionaria, fundamentado en las potencialidades que ofrece par su aprendizaje sobre los fundamentos.

La historia local posibilita a los estudiantes la proximidad a fenómenos, hechos, procesos y figuras que con frecuencia resultan abstractos “…la proximidad tendrá como sustento el estímulo de la relación afectiva con el pasado, dimensión temporal que garantiza las explicaciones racionales en torno al presente y futuro del sujeto en formación. Este factor condiciona una visión de la Historia como lógica relación pasado-presente-futuro, de forma tal que se produzca un quebranto con la concepción retrógrada de la Historia como ciencia de un pasado estático”.

Los conocimientos sobre hechos históricos de la localidad influyen en la motivación de los educandos por aquellos aspectos que sienten como suyos, como parte de la vida de sus vecinos, de su familia o simplemente de los lugares comunes que identifican y frecuentan con cierta cotidianidad y que les permiten reconocerse como protagonistas de la historia… “La historia local fomenta la confianza en el esfuerzo propio, pone de manifiesto los milagros de la voluntad perseverante y robustece la fe en los destinos de la comunidad y de la patria. Muestra que el progreso local como el nacional es constante, cierto y gigantesco”.

H. Leal enfatiza su relación con la práctica social al utilizar las vivencias de los estudiantes, su realidad más próxima cultural, social y política:“… tiene el propósito de convertir el aprendizaje de la historia en un proceso vivo, que permita (…) partir de sus propias exigencias educativas, llegar a comprender y descubrir su origen y el de la sociedad en que vive.(…), que los hechos adquieran un mayor significado y que posibliten a partir del presente, comprender sus tradiciones morales y patrióticas.(…) se produce la vinculación de la teoría con la práctica, al poder mostrar (…) las conquistas del pueblo cubano en todas las etapas de su historia. El estudiante ve a su alrededor cómo se manifiesta el progreso histórico, cómo los hechos o fenómenos que estudia se materializan, …se objetivan e influyen en su propia vida. Con este conocimiento aprende a valorar la actividad del hombre, tanto en lo individual como en lo social”.

Al establecer contactos con los protagonistas locales de procesos históricos de trascendencia y significación social, contribuye a formar juicios y criterios valorativos sobre el papel de las masas populares en los procesos históricos así como a la humanización de las personalidades históricas. Los profesores pueden valerse de la historia local para demostrar que los héroes y figuras históricas antes que todo son seres humanos, con sentimientos, familia, defectos y virtudes. “… La Historia Local es un vehículo procedente para evadir la interpretación monumental de la historia, demostrando que la primera cualidad de los grandes hombres es la de ser humanos, aspecto que acerca a los modelos y paradigmas del hombre nuevo al horizonte de expectativas de nuestros estudiantes”.

La inserción de la historia local en la enseñanza contribuye al desarrollo de habilidades docentes como la comparación, observación, descripción, narración, ejemplificación, análisis y síntesis así como la abstracción, valoración, explicación y el trabajo con las fuentes históricas. En esta integración “…la comparación emerge como una habilidad implícita en la vinculación historia nacional-historia local, pues al utilizar las vías inductivas y deductivas, aún sin proponérselo el profesor en el objetivo, ésta aparece durante la confrontación del hecho o fenómeno local con el nacional; donde el alumno establece mentalmente semejanzas y diferencias.”

La vinculación con lo local potencia la observación ya que los estudiantes pueden conectar con frecuencia con elementos históricos locales, sin que en realidad los conozcan. Induciéndolos a conocer la diferencia entre mirar y observar, haciéndolos reflexionar sobre qué, por qué y para qué se observa, se les permite arribar a conclusiones sobre la observación científica y lógica.

La descripción y la narración, son habilidades que se beneficia con la instrumentación de los contenidos de la historia local en los programas de Historia de Cuba “…Las muestras arqueológicas, los soportes documentales y la riqueza factual del medio, se constituyen en elementos cuya proximidad al estado afectivo y cognitivo de los estudiantes, contribuyen a que los mismos puedan valerse de ellos, para narrar y describir cuestiones, personalidades y realidades históricas, cuya complejidad se hace más digerible mientras más cercano y probable sea para el educando.”

La historia de la localidad favorece la formación y desarrollo de la habilidad de ejemplificar siempre que se tenga en cuenta la no hiperbolización de los acontecimientos de carácter local con respecto a los de trascendencia histórica de la nación. La concepción y dirección adecuada de esta habilidad permite, de manera inductiva o deductiva, la manifestación de lo general por medio de ejemplos particulares; lo que conduce a una mayor comprensión de lo global en el ámbito del conocimiento histórico.

El profesor de Historia de Cuba se vale de los temas de historia local para que los estudiantes lleguen a concretar conceptos y arribar a definiciones que resultan más abstractas en el contexto general de la historia nacional. De esta forma estarán en condiciones de emitir criterios sobre temas históricos a partir de su vinculación con lo local “… los contenidos locales viabilizan el tránsito de la generalización a la formación de conceptos y se manifiestan coherentemente con la posibilidad de emisión de juicios al respecto”.

El trabajo con las fuentes históricas, encuentra en la historia local potencialidades significativas al posibilitar el acceso a fuentes primarias, con las que es más difícil interactuar fuera del contexto local “…con independencia de la riqueza, o no, de objetos originales con que cuente el Museo Municipal; el grado de conservación de lugares y construcciones. La existencia en mayor o menor medida de testigos o participantes en hechos de carácter histórico, etc., es indudable que tomar en cuenta las fuentes locales enriquece el espectro de posibilidades para organizar el trabajo independiente del alumno y favorecer la asimilación consciente”.

Las potencialidades expuestas no son ampliamente aprovechadas en los programas de Historia de Cuba y en especial en los de las SUM, ubicadas en las propias localidades en que generalmente nacen y se desarrollan los sujetos del aprendizaje. Las investigaciones y estudios realizados sobre el tema en Cuba son significativos, sin embargo su materialización en la docencia no se ha materializado eficazmente.

Las carencias de conocimientos sobre estos temas en los estudiantes, demandan que los profesores logren un tratamiento metodológico coherente y equilibrado en la relación de la Historia Nacional y la historia local, de acuerdo con los objetivos del nivel de enseñanza y a partir de la concepción de que la historia puede aprenderse a partir de la cotidianidad, las relaciones con la sociedad, aprovechando el potencial cultural y axiológico que brinda la comunidad.

El colectivo de autores encabezado por L. Jiménez confiere singular importancia a la determinación de los conocimientos mínimos esenciales para abordar la historia en cada localidad. A los profesores se les dificulta el tratamiento de estos contenidos por no tenerlos bien definidos lo que influye en que logren relacionar de forma adecuada en que momento del programa insertar los contenidos más significativos y se presente como limitante hiperbolizar lo local, absolutizar hechos locales exagerando el papel del territorio. H. Díaz puntualiza la importancia de concretarlos para continuar perfeccionando en el aprendizaje de la historia local:

“…La idea es establecer en cada lugar un compromiso con un sistema de conocimientos mínimo común a todos los alumnos. Nuestros educadores prestan atención a la historia local, pero esta se enseña a partir de lo que cada uno de ellos sabe y de los contenidos que selecciona… Ya estamos en condiciones,…, de lograr una necesaria precisión (…) acerca de los hechos, procesos, personalidades y manifestaciones de la cultura que deben ser del dominio de todos los alumnos por grados, lo cual será, (…) una nueva contribución a la educación patriótica, (…) que exista una definición de contenidos concretos para la dirección del aprendizaje y para la formación y superación del personal docente”.

La enseñanza de la historia local se concibe como parte de un todo, no pudiendo limitarse a un grado, nivel de escolaridad, ni a la categoría de una asignatura independiente. La historia local se estudia insertada en la historia nacional. “La historia local debe tener una orientación pedagógica que permita al alumno identificarse con lo local a partir de su inserción en el ámbito nacional, no como algo aparte y distante, sino como propio y particularmente intrínseco”.

La historia local no es un fin en sí mismo, sino un medio pedagógico para lograr que, con el conocimiento de los hechos, procesos y personalidades más significativos de la localidad, se fortalezca la historia nacional. Sería un error abordar la historia local como una clase independiente o presentar el material local sin lograr su inserción orgánica y coherente en lo nacional. Para ello es necesario concebir el tratamiento del material local, dentro del tratamiento metodológico general, con la definición de objetivos; actividades del profesor y del estudiante y la forma de evaluación.

Las concepciones de varios investigadores cubanos (L. Javier , L. Jiménez , J. A. Rodríguez , A, Laurencio ) en torno a las posibilidades de vinculación de la historia local con la Historia Nacional, coinciden en la existencia de cuatro formas posibles: lo local como lo nacional, lo local como reflejo de lo nacional, lo local como peculiaridad de lo nacional y lo local como inserción en lo nacional.

En su estudio sobre el tema de la enseñanza de la historia de la localidad J. A. Rodríguez plantea requisitos a tener en cuenta por los profesores para su implementación: “… que exista una correcta comprensión del proceso histórico en su conjunto, bien sea local, regional o nacional; que el material sea tratado de acuerdo con la edad y el desarrollo de las habilidades y capacidades de los estudiantes; que posea la carga emocional adecuada para que influya en la esfera cognitiva y afectiva; que tenga valor educativo y estimule el amor patrio; que contribuya al desarrollo de las habilidades intelectuales y a las propias de la asignatura; que facilite la comprensión de algunas categorías utilizadas por la historia como: desarrollo desigual, la lucha de clase en la historia, la relación entre lo general y lo particular; que coadyuve al cumplimiento de la clase.”

La incorporación de la historia local en la docencia precisa de diferentes vías para su implementación. La clase, aunque no es la única vía, es la más importante, en ella lo local se incorpora de forma lógica y coherente en su vínculo con los acontecimientos nacionales que se están tratando.

A. Laurencio, J. Ortiz, W. Acebo, L. Jiménez consideran como vía importante el trabajo docente en el museo por sus potencialidades para el estudio de la historia local, al permitir el trabajo con las fuentes originales, que por sí mismas constituyen fuentes históricas. Las formas de trabajo en el museo más utilizadas son la visita dirigida por el profesor o con la ayuda de un guía, los trabajos investigativos realizados de manera independiente y la clase vinculada al museo. Las actividades en el museo necesitan de una guía, que propicie una correcta orientación y el desarrollo de habilidades como la observación, toma de notas, emitir valoraciones y sobre todo, que esté acorde con las posibilidades del estudiante. El profesor dirige la atención y observación de los estudiantes propiciando que mediten, intercambien e indaguen, privilegiando la obtención de información a partir de las fuentes históricas con que cuenta el museo.

La excursión histórica incorpora diversas fuentes de conocimiento haciendo más variada la actividad cognoscitiva, despertando el interés por la asignatura y por el conocimiento de la localidad, conservación y cuidado. Se realiza en diversas variantes como visitas a lugares históricos, entorno sociocultural, monumentos. El testimonio como vía para insertar los conocimientos de la historia local proporciona al estudiante la información oral brindada por un testigo o participante en los hechos estudiados, permitiendo establecer una fuerte relación emocional con el objeto de estudio.

Partiendo de los objetivos que contiene el programa de Historia de Cuba en el orden instructivo para la formación académica del estudiante de primer año de las carreras de ciencias sociales de las Sedes Universitarias Municipales decidimos hacer una propuesta incorporando objetivos relacionados con la historia local y sugiriendo algunas actividades.

Objetivos instructivos a incorporar por temas:

Tema 1: de la sociedad criolla a la cubana

Objetivos:

Que los estudiantes:

  • Conozcan sobre la presencia aborigen en la localidad.
  • Conozcan las características fundamentales de la sociedad colonial cubana y sus especificidades desde el proceso de conquista y colonización en su localidad.
  • Familiarizar a los estudiantes con el concepto de nacionalidad entendida como sentimientos de pertenencia hacia el lugar (país, provincia, poblado) en que se nace y se vive.

Contenido:

-Asentamiento aborigen en la Finca La Peira.

-Mercedación de las primeras tierras.

-Fundación del poblado de Jagüey Grande.

Actividad propuesta

a) ¿Qué criterios existen sobre la fecha de fundación de Jagüey Grande?

b) ¿Qué elementos demuestran la existencia de un asentamiento poblacional de relativa importancia en la localidad entre 1840 y 1863?

c) Exponga las versiones sobre el nombre de Jagüey Grande por el que se conoce a la localidad en que vives.

d) Investigue en qué lugar del pueblo se supone se encontraba el árbol de jagüey y que acciones se han realizado para conservar la tradición.

Bibliografía: Síntesis de Historia Local (Selección revisada de la Historia Local. Museo Municipal. Oficina del Historiador). Selección y Redacción José Fernández y Mauricio López.

Tema: 2 la lucha por la liberación nacional: guerra y revolución (1868 – 1898)

Objetivos:

Que los estudiantes:

  • Conozcan la participación de los jagüeyenses en las Guerras de Independencia.
  • Conozcan las transformaciones socioeconómicas que se producen en este período en su localidad y su incidencia en la estructura social.

Contenido:

-Levantamiento de febrero de 1869 en Jagüey Grande.

-La abolición anticipada de la esclavitud en la localidad.

-Levantamiento del 24 de febrero de 1895 en Jagüey Grande.

-La invasión en la zona de Jagüey Grande.

Actividad propuesta

Actividad investigativa.

a) ¿En qué fecha se decreta la libertad a los primeros esclavos en la localidad de Jagüey Grande?

b) ¿Qué circunstancias posibilitaron que se produjera la abolición de esclavos en la localidad de Jagüey Grande de forma anticipada al resto de la Isla?

c) Visite el museo de la localidad e investigue las evidencias de la esclavitud en el territorio.

d) Valore el significado de la libertad a partir de las evidencias observadas en el museo.

Bibliografía: Revista El Sol, año 1952. p.10.

Tema 3: el sistema neocolonial: definición, consolidación y crisis (1898 – 1925)

Que los estudiantes:

  • Conozcan la oposición de los jagüeyenses a la intervención norteamericana.
  • Conozcan las características socioeconómicas de su provincia en la etapa analizada.
  • Conozcan el papel de los distintos grupos sociales en la etapa correspondiente a este tema en su localidad.

Contenido:

-Protestas de los jagüeyenses por la intervención militar norteamericana.

Actividad propuesta

Actividad investigativa.

La firme oposición de los jagüeyenses a la Ocupación Militar Norteamericana quedó plasmada en documentos históricos de la localidad.

a) Nombre los documentos históricos que evidencian esta oposición.

b) ¿Quiénes los emitieron?

c) Enmarca estos documentos en tiempo y espacio.

d) ¿Qué valor como fuente histórica concedes a estos documentos?

e) Extrae las ideas fundamentales expresadas.

f) Valore la posición asumida por los representantes jagüeyenses.

Tema 4. Crisis y derrocamiento del sistema neocolonial (1925 – 1958)

Objetivos:

Que los estudiantes:

  • Comprendan la necesidad histórica de la solución revolucionaria, los problemas nacionales y sociales del país y de la localidad donde viven.
  • Conozcan la participación de los jagüeyenses en los preparativos del asalto al Cuartel Moncada.

Contenido:

-Participación de los jagüeyenses en la lucha contra la dictadura.

Actividad propuesta

Actividad investigativa.

Lee en el texto Historia Local de Jagüey Grande en las páginas 97 y 98 los fragmentos que evidencian el enfrentamiento al gobierno de Gerardo Machado.

a) Investigue qué organización jugó el papel dirigente en la lucha antimachadista del pueblo jagüeyense.

b) ¿Qué hechos evidencian la participación de los revolucionarios jagüeyenses en esta etapa?

Tema 5: la revolución cubana: transfornaciones y significación

Objetivos:

Que los estudiantes:

Entiendan las características y peculiaridades del proceso revolucionario cubano en la localidad.
Conozcan acerca de las principales transformaciones que sufrió la localidad como resultado de la obra revolucionaria a partir del primero de Enero de 1959.
Conozcan la significan histórica de la revolución cubana, para su municipio, provincia y para el mundo.
Valorar el papel jugado por el pueblo jagüeyense en la victoria de Playa Girón.

Contenido:

-Jagüey Grande retaguardia segura de Girón.

-Intervenciones revolucionarias.

-Lucha contrabandidos.

-Transformaciones en la educación, la salud, instituciones sociales, propiedad social en la localidad.

Conclusiones

Consultando diferentes materiales y aplicando nuestras ideas sobre la propuesta de incorporar algunos objetivos sobre Historia Local a los programas de Historia de Cuba para los estudiantes de las Sedes Universitarias Municipales con vistas a profundizar en el estudio de la misma se puede concluir que:

– En el camino del conocimiento en CTS se ha avanzado, desde concepciones que establecían claros límites entre la ciencia y la técnica, hasta una compleja integración donde dichos límites se vuelven difusos; asimismo se subraya su interrelación con la sociedad.

– La inserción de la historia de la localidad en el programa de Historia de Cuba de las SUM estimula el estudio de la historia nacional y contribuye a la formación de valores filosófico, histórico, sociológico, ético, político en los estudiantes universitarios.

– El estudio de la historia de la localidad vinculado a la Historia de Cuba contribuye a la comprensión de los procesos y fenómenos en tiempo y espacio a partir del conocimiento del pasado para entender el presente y trazarse un futuro mejor.

– Con el esfuerzo, la voluntad y la preparación de los docentes puede incluirse el estudio de la historia local en el programa de Historia de Cuba de las SUM y contribuir así a graduar profesionales con una formación cultural más completa según las exigencias del momento.

– La metodología también resulta adecuada en la búsqueda del bienestar humano. Teniendo en cuenta que la ciencia también se hace más valiosa cuando enlaza sus metas cognitivas con la búsqueda del bienestar humano, consideramos y abogamos porque este cambio se realice de forma espontánea, sencilla y sin forzar nada para que sea de más fácil comprensión para los alumnos, de esta forma enriquecemos también sus niveles de responsabilidad, de humanismo, de sacrificio, de amor a la patria y unido a ello su espiritualidad.

-La ciencia es una empresa colectiva, la cual se enriquece a través de la discusión entre profesionales, quienes pueden pertenecer a diferentes ramas del saber, pero que deben compartir paradigmas, en el caso del estudio de la historia de la patria, se ha de partir, además de la concepción materialista dialéctica del mundo y del enfoque histórico cultural en el surgimiento y desarrollo de las formaciones económico sociales, de las tradiciones de pensamiento social presentes en la Historia de Cuba.

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Morales Varona Antonio. (2009, noviembre 25). El estudio de la historia local en el Programa de Historia de Cuba de la SUM de Jagüey Grande. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/estudiohistoria-local-programa-historia-cuba-sum-jaguey-grande/
Morales Varona, Antonio. "El estudio de la historia local en el Programa de Historia de Cuba de la SUM de Jagüey Grande". GestioPolis. 25 noviembre 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/estudiohistoria-local-programa-historia-cuba-sum-jaguey-grande/>.
Morales Varona, Antonio. "El estudio de la historia local en el Programa de Historia de Cuba de la SUM de Jagüey Grande". GestioPolis. noviembre 25, 2009. Consultado el 19 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/estudiohistoria-local-programa-historia-cuba-sum-jaguey-grande/.
Morales Varona, Antonio. El estudio de la historia local en el Programa de Historia de Cuba de la SUM de Jagüey Grande [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/estudiohistoria-local-programa-historia-cuba-sum-jaguey-grande/> [Citado el 19 de Septiembre de 2018].
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