Estrategias y acciones mediombientales en la Industria Hotelera

ESTRATEGIAS Y ACCIONES MEDIOAMBIENTALES EN LA
INDUSTRIA HOTELERA
Salvador García de León
INTRODUCCIÓN
El turismo es una de las actividades económicas más importantes en el mundo
actual tanto por su contribución al PIB, la magnitud de las inversiones que se
destinan a este sector, los puestos de trabajo y divisas que genera como por el
papel que tiene en el desarrollo regional.
En México, la industria turística participa con poco más del 8.7% del PIB
nacional y con cerca del 7% de los empleos remunerados. Dentro de este
sector destaca por su relevancia la industria hotelera la cual en el 2015 contaba
con poco más de 606 mil habitaciones distribuidas en 13 mil 141
establecimientos de una a cinco estrellas En el mismo año, estos alojamientos
atendieron a 106.1 millones de huéspedes (80.4% nacionales y 19.6%
extranjeros), destacándose los centros de playa por el alto número de personas
atendidas: 28.6 millones que representan el 30% del total (SECTUR, 2015).
De la información anterior destaca tanto la amplitud de la infraestructura
hotelera existente en el país como la elevada cantidad de huéspedes que
periódicamente atiende el sector, lo cual conlleva a que los establecimientos
realicen sistemáticamente un variado número de actividades que se
caracterizan por consumir de manera relevante recursos como agua, energía
eléctrica, papel, bebidas, productos alimenticios, de limpieza y de uso personal
y emitir residuos contaminantes sólidos, líquidos y gaseosos que, de no
gestionarse adecuadamente para disminuir su impacto en el medio ambiente,
pueden contribuir a la generación o agravamiento de problemas de diversa
índole a nivel local.
Por ejemplo, a mayores desequilibrios hidrológicos, degradación de la calidad
de las reservas de agua, de las costas, el paisaje y del medio ambiente marino;
erosión de los suelos, destrucción de hábitats naturales, incidir en la salud de
los turistas y la población del lugar y en última instancia afectar la sostenibilidad
futura de la industria.
Frente a esta situación diversos trabajos han constatado que los
establecimientos hoteleros responden a esta problemática de manera diferente,
desde los que evaden en gran medida la legislación en materia medioambiental
hasta las que asumen en forma voluntaria iniciativas responsables
ecológicamente.
Este trabajo tiene como objetivo central el presentar algunos de los enfoques
teóricos predominantes con los que se pretende explicar las razones por las
cuales las empresas hoteleras asumen estrategias medioambientales
proactivas, el proceso de implementación de las iniciativas en la materia y un
marco de acciones para su desarrollo.
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GESTIÓN AMBIENTAL Y ACTUACIONES ESTRATÉGICAS
La gestión ambiental en la industria hotelera puede definirse como el conjunto
de iniciativas desarrolladas por sus establecimientos para reducir el impacto
originado por sus operaciones en el medio ambiente. En el caso de México, las
iniciativas de carácter obligatorio tienen como marco normativo para su
desenvolvimiento legislaciones como la Ley General del Equilibrio Ecológico y
la Protección al Ambiente y su Reglamento en Materia de Prevención y Control
de la Contaminación de la Atmósfera, Ley de Aguas Nacionales y su
Reglamento, Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los
Residuos y su Reglamento y las Normas Oficiales Mexicanas (NOM’s).
La configuración y alcance que asuman estas actividades, de su grado de
inserción con los objetivos, procesos, áreas funcionales y de la relación de la
empresa con su entorno determina su posicionamiento ambiental y da forma a
lo que suele denominarse estrategia ambiental de la organización. No obstante
que existen propuestas taxonómicas diversas de las estrategias ambientales,
sin embargo, en su inmensa mayoría se refieren a una serie de estadios que se
diferencian por el nivel de desarrollo logrado por las empresas en la gestión
medioambiental. A manera de ejemplo, en este artículo se han dividido en tres
categorías: estrategia ambiental pasiva o indiferente, estrategia ambiental
reactiva y estrategia proactiva.
Estrategia ambiental pasiva o indiferente. Se caracteriza por una posición de
inactividad del establecimiento ante los impactos al ambiente que genera, de
resistencia a la adopción de las medidas necesarias salvo en el caso de
contingencias en la materia. Internamente esta actitud se refleja en aspectos
como el no ser la protección del medio ambiente parte de los objetivos
empresariales, el nulo o mínimo tiempo y recursos dedicados a ello, incluso con
el riesgo de ser penalizado por incumplimiento de la reglamentación
correspondiente, y de no disponer de un responsable que se ocupe de tales
cuestiones.
Estrategia ambiental reactiva. Entre sus peculiaridades destaca el concernir a
hoteles que se limitan a cumplir con la legislación ambiental vigente y los
avances que en ella se presenten dedicando a este fin el tiempo y los recursos
financieros necesarios. Asimismo, en que las medidas adoptadas no significan
un cambio de importancia en la producción de los servicios, métodos de trabajo
y estructura organizativa ni en pretender obtener algún tipo de certificación
ambiental.
Estrategia proactiva. Concierne a alojamientos que en mayor o menor medida
realizan acciones ambientales por encima de lo estipulado en su marco legal
como parte fundamental de sus prácticas socialmente responsables. A estas
acciones generalmente se les identifica con los términos de iniciativas
proactivas o voluntarias.
El objetivo medioambiental es un elemento importante de los planes y políticas
de la empresa y sus actuaciones en la materia han implicado cambios
relevantes en su gestión, en los procesos de producción del servicio y en los
métodos de trabajo. Las responsabilidades de los asuntos ambientales están
claramente asignadas dentro de la estructura organizativa a personas
debidamente capacitadas y en determinadas ocasiones hacen uso de los
servicios de profesionales externos especializados. Parte de los
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establecimientos están en proceso de obtención de certificaciones o
reconocimientos medioambientales o ya cuentan con éstos.
FACTORES QUE INCIDEN EN LOS COMPORTAMIENTOS AMBIENTALES
PROACTIVOS
Entre los enfoques teóricos que intentan delimitar los factores determinantes de
los comportamientos ambientales proactivos o voluntarios se encuentran la
perspectiva de productividad de los recursos, perspectiva de los stakeholders y
la perspectiva cognitiva, así como las barreras existentes a la gestión
ambiental.
Perspectiva de productividad de los recursos
Desde esta perspectiva se considera que la disminución del impacto ambiental
por parte de la empresa puede resultar rentable ya sea permitiendo la
reducción de costos de operación, o bien, contribuyendo al aumento de los
ingresos. Esto último por la posibilidad de aumentar su cuota de mercado con
clientes que tienen una marcada preferencia por aquellos servicios que son
más respetuosos con el medio ambiente.
Porter y Van der Linde (1999) extendieron la idea de que las compañías
pueden abatir costos y simultáneamente mejorar el desempeño
medioambiental y su competitividad a través de la implementación de
estrategias ambientales que aumenten su eficiencia operativa o sea la
productividad de los recursos.
El objetivo de hacer coincidir el respeto al medio ambiente con la rentabilidad
económica puede sintetizarse en el concepto de ecoeficiencia, específicamente
en lo relativo a la capacidad de las empresas, en este caso de las hoteleras,
para producir más con menos, es decir ser económicamente más eficientes,
añadiendo valor y generando una disminución de los impactos ambientales.
En el caso de los establecimientos de alojamiento las acciones ecoeficientes
pueden alcanzarse a través de medidas como la reducción del consumo
energético, del agua, residuos, materiales tóxicos, emisiones y vertidos;
incorporación de energías alternativas, control de la temperatura ambiental,
reciclaje de residuos y la comunicación permanente a los grupos de interés de
los avances y logros alcanzados (López de Carvajal, 2012).
Por consiguiente, los beneficios derivados de la aplicación de la ecoeficiencia
son un estímulo que puede favorecer la implantación de acciones ambientales
proactivas, es decir voluntarias.
Perspectiva de los stakeholders
Bajo está perspectiva se considera que las acciones ambientales voluntarias se
derivan, fundamentalmente, de las presiones que en materia ambiental ejercen
sobre los establecimientos de alojamiento sus grupos de interés o
stakeholders. El concepto de stakeholder fue definido por Freeman (1984) para
referirse a cualquier individuo o grupo que puede afectar o es afectado por la
consecución de los objetivos de la organización. Por consiguiente, según este
punto de vista se requiere que los establecimientos contemplen en sus
estrategias corporativas las exigencias de los diferentes grupos interesados en
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cuanto a la minimización de los impactos medioambientales que sus
operaciones están generando; que amplíen su visión tradicional de orientarse
esencialmente a la creación de valor para la empresa y también consideren las
expectativas y los apremios de una variedad de stakeholders mucho más
amplia que la representada por los propietarios/accionistas. En el caso de las
compañías hoteleras los stakeholders pueden agregarse en tres conjuntos:
grupos institucionales, grupos organizacionales y grupos sociales.
Grupos institucionales
Los grupos institucionales incluyen entidades blicas, privadas y no
gubernamentales que entre sus prioridades se encuentra el conseguir que las
empresas se comprometan a participar con iniciativas voluntarias que
coadyuven al logro de un turismo sustentable. Para ello fomentan e incentivan
el desarrollo de buenas prácticas ambientales y de sistemas integrales de
gestión ambiental, fundamentalmente mediante el otorgamiento de
reconocimientos de diversa índole (ecoetiquetas, distintivos, etc.).
En México, ejemplo de ello son los procesos voluntarios de autorregulación
ambiental estipulados en la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección
al Ambiente y promovidos a nivel federal por la Secretaría de Medio Ambiente y
Recursos Naturales y por las entidades federativas en los cuales empresas
como las hoteleras se comprometen y demuestran a través de auditorías
mejoras en su desempeño ambiental respetando la legislación y normatividad
vigente y superándola con el logro de mayores niveles en materia de protección
ambiental. En este caso los hoteles se pueden hacer acreedoras a un
Certificado de Calidad Ambiental, o bien, al Reconocimiento de Excelencia
Ambiental y a sus correspondientes sellos (Poder Ejecutivo Federal, 2010).
Asimismo, forman parte de estos grupos de interés institucionales los
organismos dedicados a promover y llevar a cabo procesos de certificación de
la norma ISO 14001, la cual es una norma voluntaria aceptada
internacionalmente que establece las especificaciones necesarias para
implementar un Sistema de Gestión Ambiental tratando de que se mantenga el
equilibrio entre el mantenimiento de la rentabilidad y la reducción del impacto
ambiental a causa del desarrollo de las actividades productivas de las
organizaciones, incluyendo las hoteleras.
Igualmente, hay en el país una serie de instituciones que entre sus tareas se
encuentra el impulsar y otorgar el distintivo ESR (Empresa Socialmente
Responsable) basándose en un proceso de autodiagnóstico a organizaciones
que voluntaria y públicamente se comprometan con una gestión socialmente
responsable en diversos ámbitos de su actuación interna y externa, y de
manera cada vez s sobresaliente, en el cuidado y preservación del medio
ambiente.
Grupos organizacionales
Los grupos organizacionales incluyen a los stakeholders que tienen una más
estrecha vinculación e interacción con los establecimientos de alojamiento:
clientes, tour operadores y agencias de viajes, directores, asociaciones o
cadenas a la que pertenecen, accionistas, empleados y competidores.
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En el caso de los clientes el aumento de su sensibilidad y preocupación por el
medio ambiente se ha traducido en una demanda creciente de bienes y
servicios que lo respeten y en el surgimiento y desarrollo de un nuevo tipo de
consumidor, el “consumidor verde” o “consumidor responsable” referido a
personas preocupadas por la conservación del medioambiente, que buscan
satisfacer sus necesidades con productos y servicios que tengan sobre éste el
menor impacto negativo.
Es indudable que en la industria hotelera cada vez en mayor medida los
clientes ocupan una posición más relevante como grupo de presión en cuestión
de iniciativas ambientales proactivas. Pero, las actuaciones que en esta
materia asumen los establecimientos puede variar en función del tipo de
turismo que predominantemente atienden (por trabajo o negocios, de sol y
playa, cultural, ecoturismo, etc.). En primer término, por la clase de actividades
que llevan a cabo los huéspedes durante su estancia y en función del nivel de
contacto y cercanía con el entorno natural. En segundo lugar por el tiempo
promedio de estancia pues a mayor duración se facilita el que lleven a cabo
distintas actividades ecoturísticas. Por último, por las razones por las cuales el
cliente selecciona un alojamiento en particular.
Asimismo, el país de origen de la clientela del hotel puede incidir en una más
amplia aplicación de acciones medioambientales, especialmente con turistas
de nacionalidades con mayor conciencia ecológica. Por ejemplo, alemanes,
austriacos, suecos, finlandeses, noruegos y suizos. De igual manera, las
agencias de viajes y tour operadoras muestran interés por las actuaciones
ambientales de los alojamientos a contratar en función de la nacionalidad de
sus clientes.
Dentro de los grupos organizacionales el director del hotel ocupa un papel
destacado en las decisiones ambientales. Igualmente, la pertenencia de un
establecimiento a una asociación o cadena es un factor que puede influir
favorablemente en la implementación de medidas ambientales por posibles
presiones para establecer estrategias comunes.
En lo que respecta a los accionistas se considera que los asuntos ambientales
no ocupan un lugar muy relevante es sus prioridades. Una posible explicación a
esta actitud es que no obstante tener un cierto conocimiento sobre esta
problemática, sus preferencias se inclinan preponderantemente hacia la
búsqueda de la maximización de beneficios económicos y del valor de las
acciones. Sin embargo, cabe señalar que se dan posturas contrarias cuando
los accionistas son inversionistas a largo plazo (Diez et al., 2008).
Aunque por lo general los empleados no muestran un especial interés por la
adopción de actuaciones ambientales, sin embargo, tales medidas son
comúnmente bien recibidas, particularmente cuando conllevan a una mejoría
en las condiciones de higiene y seguridad en el trabajo (Armas, 2006).
En cuanto a la competencia se pueden presentar situaciones en las que un
competidor desarrolle estrategias medioambientales más proactivas que el
resto de sus rivales para obtener ventajas competitivas, originando presiones
que pueden llevar a que éstos últimos respondan con acciones similares para
mantener su mercado.
Indudablemente, la relevancia que cada grupo de interés le otorgue a la
protección ambiental incidirá en la conformación de las acciones que el hotel
llevará a cabo. Pero el logro de respuestas a las peticiones de cada grupo de
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interés dependerá en gran medida de su poder o capacidad para influir sobre la
empresa y de la legitimidad y urgencia de sus demandas.
Grupos sociales
Los grupos sociales se conforman fundamentalmente por dos tipos de
participantes, ambos con una relevante presencia en los asuntos relacionados
con la protección del medio ambiente: los grupos ciudadanos y los medios de
comunicación. De los grupos de ciudadanos destacan como más importantes
las asociaciones comunitarias locales que generalmente son un elemento de
presión para que los hoteles adopten acciones medioambientales avanzadas
para proteger el entorno y compromisos con el desarrollo social y económico
comunitario. Igualmente, las ONG’s de ecologistas que tanto en la fase de
ubicación y construcción de nuevos alojamientos hoteleros como durante su
operación intervienen y movilizan a grupos de presión cuando se trata de obras
o situaciones que implican la destrucción de recursos naturales, alta
contaminación del medio ambiente y la ruptura del equilibrio ecológico. Incluso,
en casos extremos llegan a emprender acciones legales para tratar de
penalizar a las empresas causantes de tales problemas.
Los medios masivos de comunicación destacan por su enorme potencial para
dar a conocer y difundir conductas medioambientales proactivas o poco
responsables con las consecuentes repercusiones favorables o desfavorables
en la reputación de una compañía.
Perspectiva cognitiva
La perspectiva cognitiva pretende proporcionar elementos de juicio adicionales
a los enfoques anteriores para comprender por qué los hoteles con
características similares y que operan en un mismo contexto asumen posturas
diferentes respecto al alcance de las iniciativas ambientales proactivas, o sea
voluntarias.
Esta visión enfatiza en el hecho de que los directivos de los hoteles tienen
percepciones diferentes con relación a los problemas medioambientales, a la
responsabilidad de la empresa en este campo y a las oportunidades y
amenazas que representa el asumir conductas orientadas a disminuir los
impactos medioambientales negativos que en su operación genera la empresa.
El concepto de percepción lo referimos a un proceso cognoscitivo a través del
cual las personas captan información relativa a la relación entre industria
hotelera y medio ambiente y a la existencia de instrumentos ambientales
voluntarios disponibles; a su interpretación y a la construcción de una
representación mental propia sobre el problema; a la evaluación con base en
una escala de valores personales la cual se encuentran imbricada con la del
contexto empresarial para arribar a un juicio que puede ser favorable o
desfavorable y, por último, a la decisión de adoptar o no adoptar una conducta
o línea de actuación concreta con respecto al problema, en este caso sobre la
instrumentación de acciones medioambientales.
Entre los factores que inciden en la estructuración de estos juicios o
interpretaciones de los directivos respecto a los asuntos ambientales se
encuentran sus asociaciones emocionales positivas o negativas, la
sensibilización individual en cuanto a su preocupación por el entorno natural;
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consideraciones relativas a pérdidas y ganancias, a visualizar tales asuntos
como una oportunidad para conseguir ventajas competitivas o interpretar la
incertidumbre asociada a las inversiones medioambientales como una
amenaza (Murillo, 2007).
Barreras a la gestión ambiental
En el desarrollo de las perspectivas anteriores se han mencionado diversos
factores que favorecen o ejercen presión para la adopción de acciones
medioambientales voluntarias, sin embargo, como contraparte existen también
una serie de barreras a su desenvolvimiento como las que se describen a
continuación:
La prioridad de otros asuntos debido a las dificultades económicas actuales
y al incremento de la intensidad competitiva.
El alto costo de inversión de iniciativas ambientales relevantes y el hecho de
que la repercusión en los resultados de la empresa por lo general no son de
corto plazo.
Falta de capacidad técnica y ausencia de planes de formación de personal
para implementar debidamente las medidas de gestión ambiental.
Insuficiencia de instrumentos gubernamentales para la gestión ambiental
(estímulos fiscales, apoyos económicos no reintegrables, sistemas de
amortización acelerada, financiamiento de bajo costo, etc.).
Desconocimiento de segmentos empresariales del sector respecto a las
dimensiones de la problemática ambiental y de las buenas prácticas
existentes. Asimismo, los limitados esfuerzos de las autoridades
competentes por divulgar más ampliamente tales asuntos.
EL PLAN DE MANEJO AMBIENTAL
El conjunto de acciones ambientales derivadas de las legislaciones vigentes y
de las posiciones proactivas, o sea voluntarias, tienen desde la óptica de los
procesos administrativos un eje rector: la preparación de planes de manejo o
mejora ambiental cuya implementación comprende aspectos como las
siguientes:
Paso 1:Formalizar el compromiso de la dirección empresarial. La iniciativa
de asumir la empresa un Plan de Manejo Ambiental debe ser impulsada y
guiada desde la Dirección Empresarial y plasmada formalmente.
Paso 2:Conformar el grupo de trabajo. Implica el constituir el equipo que va
liderar las tareas de implementación del Plan el cual deberá apoyarse en los
distintos miembros de la empresa, incluyendo a los trabajadores por el gran
conocimiento que tienen del funcionamiento cotidiano del negocio.
Paso 3:Identificar los grupos de interés relevantes. Comprende el
determinar qué grupos de interés se considerarán como relevantes en términos
de los que tienen el mayor impacto en el logro de los objetivos de la empresa y
de los que como resultado de sus operaciones experimentan repercusiones
más significativas.
Paso 4:Realizar un diagnóstico interno. Incluye el llevar a cabo una
evaluación integral de la situación actual de la empresa en cuanto a prácticas
medioambientales que de manera general, aislada o probablemente sin ser
conscientes de ello, se vienen realizando.
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Paso 5:Identificar la expectativas de los grupos de interés. Con la
realización de esta fase se pretende identificar los temas y acciones que en
materia ambiental cada grupo relevante considera como importantes para el
desarrollo de sus relaciones con la empresa.
Paso 6:Formular un informe de resultados. Abarca el elaborar un reporte en
el que se consoliden los resultados obtenidos del desarrollo y análisis de los
pasos 4 y 5 y se señalen las principales fortalezas, debilidades y oportunidades
en la materia
Paso 7. Definir los objetivos generales y estrategias. La configuración de
objetivos y estrategias del Plan es una forma de explicitar el compromiso de la
empresa en relación no sólo con el cumplimiento de la normatividad, sino con
la adopción de superiores estándares de gestión ambiental, viables desde el
punto de vista técnico y económico.
Paso 8:Seleccionar las acciones de carácter prioritario. En función de los
objetivos y estrategias del Plan, de los recursos con que se cuente, de su costo
de implementación, del impacto que pueden tener en su desempeño, se deberá
proceder a elegir las acciones que se consideren como más oportunas y
viables.
Paso 9:Preparar un Programa de Acción. Para las acciones consideradas
como prioritarias se deberán determinar las que se implementarán en el corto
plazo (en el transcurso de un año) y las que corresponderán al mediano plazo
(a más de un año), los objetivos específicos a perseguir, las actividades a
desarrollar, su programación, los responsables de llevarlas a cabo y los
recursos presupuestales requeridos.
Paso 10:Definir los indicadores de seguimiento y evaluación. Comprende
el preparar un conjunto de indicadores ambientales para evaluar los resultados,
el seguimiento de la evolución de las medidas adoptadas, la identificación de
nuevas áreas de mejora y la corrección de desviaciones.
Paso 11 Comunicar el Programa de Acción y capacitar al personal:
comprende el difundir internamente el Programa de Acción, destacar su
relevancia, sensibilizar a los trabajadores sobre la importancia de su activa
participación en la consecución de los fines propuestos y capacitar al personal
que participará en la gestión de las diferentes áreas de actuación
medioambiental.
Paso 12:Ejecutar el Programa de Acción. El siguiente paso incluye el
asignar y ejercer los presupuestos y la puesta en marcha de las acciones de
acuerdo al cronograma establecido. Además, en esta fase corresponde al
equipo que encabeza las tareas de implementación del Plan dinamizar el
proceso y coordinar el desarrollo de todas las actuaciones previstas.
Paso 13:Seguir y controlar el Programa de Acción. Transcurrido el periodo
establecido para la ejecución de las acciones programadas se deberán medir y
evaluar periódicamente los avances y el grado de consecución de los objetivos
propuestos. Asimismo, analizar cualquier problema o desviación que pueda
surgir para llevar a cabo las correcciones necesarias.
Paso 14:Difundir los logros alcanzados. La comunicación regular con los
grupos de interés de la empresa a través de distintos medios (memorias,
informes, declaraciones de impacto, publicidad, etc.) para darles a conocer las
acciones en la materia implementadas y los resultados obtenidos, es de
primordial importancia por ser uno de los principales mecanismos para incidir
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sobre estos grupos e impulsar la generación de beneficios derivados de las
prácticas socialmente responsables asumidas.
Los Programas de Acción
A continuación, y a manera de ejemplo, se describen una serie de actividades
medioambientales esencialmente voluntarias que pueden conformar los
Programas de Acción.
Gestión de la energía
Utilizar sensores y temporizadores que apaguen automáticamente las luces
innecesarias en zonas de uso intermitente.
Reducir el número de puntos de luz encendida y de ascensores o de
escaleras mecánicas en operación en horas de escasa utilización.
Emplear por la noche y en temporadas de bajas temperaturas mantas
térmicas en las piscinas para evitar pérdidas de calor.
Disminuir en jardines el número de luminarias encendidas en horarios
predeterminados.
Instalar en el aire acondicionado dispositivos de regulación individual de
temperatura y de detección automática para su apagado cuando se abran
ventanas de la habitación.
Colocar sistemas de iluminación de bajo consumo.
Realizar mejoras en equipos con varios años de uso e ineficientes para
lograr ahorros de energía, o bien, sustituirlos por unidades
tecnológicamente más avanzadas, de alta eficiencia.
Instalar sistemas basados en energías renovables para la generación de
electricidad y calentamiento de agua.
Verificar periódicamente los equipos y realizar el mantenimiento necesario
para asegurarse de que su operación sea óptima.
Utilizar blancos cuyo mantenimiento requiera menos consumo de energía
como las sábanas y toallas de color o los productos de algodón ecológico
que pueden lavarse a baja temperatura.
Controlar la temperatura del agua en las habitaciones según la temporada
de que se trate, así como en la lavandería.
Gestión del agua
Incorporar sistemas de riego programado que permitan ajustar las
necesidades de riego según los tipos de suelos y especies de plantas de
jardines y del césped.
Realizar revisiones sistemáticas de las instalaciones de suministro de agua
para detectar oportunamente fugas.
Elegir para el acondicionamiento de áreas verdes especies de plantas
autóctonas por requerir menos agua y menor mantenimiento.
Situar en las habitaciones carteles sugiriendo y agradeciendo a los clientes
el uso moderado del agua.
Colocar en las habitaciones y en los servicios de zonas comunes reductores
de consumo de agua en lavabos y regaderas.
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Instalar inodoros de bajo consumo de agua que trabajen con volúmenes de
menos de 6 litros, con dispositivos o válvulas que regulan la salida de agua
o con sistemas de retención de descargas. Asimismo, equipar baños de
caballeros con mingitorios ecológicos o secos que no consumen agua ni
requieren tubería de suministro.
Ofrecer a los clientes la opción de que decidan cuando cambiar las toallas.
Una medida de este tipo se reflejará tanto en ahorros de agua como en
energía eléctrica y en detergentes.
Gestión de aguas residuales
Instalar una planta de tratamiento de aguas residuales para su reutilización
en riego de zonas verdes y otros usos.
Minimizar el empleo de cloro, lejía, detergentes y otras sustancias químicas,
especialmente las catalogadas como peligrosas.
Incluir métodos naturales y el uso de fertilizantes y de plaguicidas orgánicos
en las áreas verdes a fin de evitar la contaminación de los suelos y mantos
freáticos que provocan los productos químicos.
Gestión de residuos
Incorporar compactadoras de cartón para facilitar el almacenamiento y
transporte de cartón destinado al reciclado.
Separar en cocina desechos orgánicos y en áreas verdes hojas y restos de
plantas para convertirlos en abono.
Emplear trampas de grasas en cocinas para evitar que ingresen al
alcantarillado.
Ubicar en diferentes puntos del establecimiento recipientes con la
identificación correspondiente para que los huéspedes depositen
separadamente los residuos orgánicos, inorgánicos y las pilas. Estas
últimas no mezcladas con los anteriores debido a que son altamente
contaminantes para el medio natural por contener metales pesados.
Asimismo, adquirir contenedores especiales para concentrar los residuos
orgánicos e inorgánicos depositados en los recipientes mencionados
anteriormente para su posterior envío a plantas externas de reciclado.
Instalar sistemas de refrigeración en cuartos de basura para disminuir en lo
posible las molestias derivadas de malos olores.
Mediante una buena gestión de stocks, reducir el tiempo de
almacenamiento de materiales de diversa índole, bebidas y alimentos para
evitar la generación de residuos por caducidad y obsolescencia de los
mismos.
Gestión de aprovisionamiento
Tratar, en la medida de lo posible, de adquirir los productos que vienen en
tarros, botes u otras presentaciones similares que no son de vidrio por los
que vienen en envases de vidrio por ser una de los materiales más
respetuosos con el medio ambiente y 100% reciclables.
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En los casos que sea factible, comprar productos en envases a granel con
el fin de reducir al mínimo residuos de envases y embalajes. Por ejemplo,
en el caso de la mantequilla, azúcar, miel, mermelada, etc., que están
envasadas en porciones individuales sustituirlas por productos a granel. En
este caso el manejo de productos a granel conlleva también a un importante
ahorro en bolsas de plástico necesarias para concentrar la gran cantidad de
envases vacíos que se generan y depositarlos en la basura.
Utilizar papel reciclado o ecológico, por ejemplo en las formas que emplean
los clientes para evaluar la calidad del servicio, en los sobres de
correspondencia interna, cartas, facturas, carteles, servilletas de papel,
posavasos y cubrebandejas. Asimismo, papel higiénico que además de
reciclado no esté tratado con colorantes.
Adquirir detergentes y productos de limpieza biodegradables compatibles
con las tecnologías de tratamiento de aguas residuales.
Gestión de ruidos
Insonorizar o aislar acústicamente aquellas zonas del hotel donde exista un
elevado nivel de ruidos como pueden ser los cuartos de máquinas o salones
de fiestas.
Incorporar equipo que minimice la emisión de ruidos con niveles acústicos
elevados.
Sensibilización ambiental
Informar a las partes interesadas (clientes, agencias de viajes, trabajadores,
comunidad local, accionistas, organismos gubernamentales, etc.), de
manera amplia y a través de distintos medios, sobre los compromisos
asumidos por el hotel, de los avances logrados y de las metas propuestas
en materia de gestión ambiental.
Promover entre los huéspedes actividades de educación ambiental y evitar
deportes que impliquen un gran impacto sobre la naturaleza.
Capacitar de manera sistemática al personal del establecimiento para
sensibilizarlo y prepararlo debidamente para el manejo de las buenas
prácticas ambientales. Asimismo, invitarlo a participar en este esfuerzo con
iniciativas innovadoras a las que la dirección del hotel deberá responder con
estímulos de diversa índole.
Contribución al desarrollo de la comunidad
Respaldar los esfuerzos locales y de comunidades aledañas en materia de
conservación de la naturaleza y educación ambiental.
Favorecer la contratación de personal de la zona y la adquisición de bienes
y servicios locales.
Participar en el desarrollo de programas locales de formación de personal
para la industria de la hospitalidad.
Colaborar, conjuntamente con socios locales, en el desarrollo de obras
orientadas a mejorar el bienestar de la población.
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REFLEXIONES FINALES
Consideramos que en la medida en que se tenga un conocimiento más amplio
y profundo sobre los factores y motivaciones que inciden de manera
significativa en los niveles de actuación ambiental de los distintos segmentos
hoteleros, las autoridades competentes tendrán a su disposición elementos
adicionales para formular nuevos instrumentos de política que incentiven con
mayor vigor la implementación de iniciativas ambientales voluntarias y
fortalezcan la normatividad de carácter obligatorio. Asimismo, una amplia
divulgación entre dichos segmentos de los problemas medioambientales que
generan sus operaciones y de la manera de afrontarlos eficientemente
apoyándose en planes de manejo o mejora ambiental puede coadyuvar a su
solución.
FUENTES DE CONSULTA
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resultados de la empresa hotelera, Tesis Doctoral, Universidad de la Laguna,
España.
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Freeman, R.E. (1984). Strategic Management: A Stakeholder Approach,
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Murillo, J.L. (2007). “Análisis multiteórico de la estrategia medioambiental de la
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SECTUR (2015). Compendio Estadístico del Turismo en México 2015. En:
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20/05/2017).

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García de León Salvador. (2017, julio 4). Estrategias y acciones mediombientales en la Industria Hotelera. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/estrategias-acciones-mediombientales-la-industria-hotelera/
García de León, Salvador. "Estrategias y acciones mediombientales en la Industria Hotelera". GestioPolis. 4 julio 2017. Web. <https://www.gestiopolis.com/estrategias-acciones-mediombientales-la-industria-hotelera/>.
García de León, Salvador. "Estrategias y acciones mediombientales en la Industria Hotelera". GestioPolis. julio 4, 2017. Consultado el 22 de Febrero de 2018. https://www.gestiopolis.com/estrategias-acciones-mediombientales-la-industria-hotelera/.
García de León, Salvador. Estrategias y acciones mediombientales en la Industria Hotelera [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/estrategias-acciones-mediombientales-la-industria-hotelera/> [Citado el 22 de Febrero de 2018].
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