Ensayo sobre el Autogobierno

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Sebastián Camilo Pérez Moreno
2018
Ensayo sobre: El autogobierno.
Es preciso mencionar que en un acto en el cual se debe tener consciencia de sí y de los
demás es necesaria la manifestación del arte, pero no cualquiera, sino aquella que permite
reconocer los pensamientos de los que conforman a la sociedad basados en lo que en mí
concierne. Se trata de no precisamente un tipo de aceptación social, sino más bien una
antelación a lo que el ser pretende con los demás. Porque somos individuos lo
suficientemente dotados como para reconocer que tenemos tantos errores como virtudes,
y que es necesario una interpretación de los mismos para lograr manejarlos. Porque el
humano no es aquel que es intachable, sino que por el contrario es quien reconoce sus
errores y se encarga de remediarlos de tal forma que se conviertan en virtudes. Pero el
humano tampoco es aquel virtuoso e irremediable, sino quien es capaz de manejar tal
pulcritud con sencillez, sin ningún tipo de privilegio por serlo, sino que están al servicio
del ser y de la comunidad.
El individuo no es aquel que solo piensa en sí mismo, sino que tiene tanta consciencia al
respecto lo que le permite reconocer los pensamientos de los demás, la llamada
“conciencia de clase” lo cual se diferencia a la con(s)ciencia precisamente porque el
segundo es el conocimiento del ser integrado a la ciencia, al saber, el cual tiene la
capacidad fundamental de reconocer dicha clase. Esos dotes o virtudes asignados bien sea
por la naturaleza o por los genes, son los que permiten desenvolver el alma apresada en
un cuerpo mundano, que precisamente nos aleja cada vez de dichas virtudes, porque el
cuerpo se ha encargado de dañar el de los demás, y junto con ellos al alma.
Es por esto que el arte es lo que cobra vida en función de la integración de cada uno de
los individuos, porque esporádicamente reconocemos nuestra existencia y por ende la de
los demás, pero no es suficiente. Si bien el arte es bella, hermosa, hábil y dichosa en sí
misma, el arte de vivir implica más que situaciones esporádicas. Esto es porque se trata
de comprender las funciones y el agrado de la vida, que a muchos atormenta y a otros
provoca orgasmos, así que vivirla no suena tan descabellado pese a las limitaciones de la
misma mente frente al desarrollo del ser.
Pero si el arte como la vida son muy complejas, imaginen el arte de vivir ¡que
complicado es! Sin embargo, no es tan difícil después de todo, solo se trata de... ¿vivir?
Así es, algo redundante y que es lo que principalmente se ha ido olvidando a lo largo de
la “evolución” de las sociedades. Pero ¿por qué? Si es tan inherente a la libertad... Un
momento... Ahora todo tiene sentido. Sí, sí, lo tiene porque aquel que es libre vive, aquel
que vive es libre. ¿entonces por qué estamos esclavizados hasta por nuestros propios
deseos? Es bastante gracioso decir o pensar si quiera que se es esclavo de lo que uno
anhela y desea, porque al fin y al cabo es por lo que una persona “vive”... ¿Vive? ¿Vivir
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es ser esclavo de querer salir adelante? ¿de una casa bonita? ¿de un buen auto? Todos
anhelan esto, pero ¿eso es ser libre? ¿eso es vivir? ¡Pero joven, usted si no quiere salir
adelante no vivirá! ¿quién dice que salir adelante es inherente a la vida? Aquellos se
preocupan tanto por salir adelante que se les olvida existir, olvidan que no se trata de ser
subyugado, durante los años de su vida piensan que han sido libres, que han vivido,
cuando se olvidaron de realmente de estas virtudes por lo que el mundo les ha ofrecido a
lo largo de sus vidas, porque el arte de vivir si que es inherente a la libertad, ¿entonces
por qué no somos libres si “vivimos”? Es porque realmente no se vive, nunca se vivió y
luego de la muerte no se podrá vivir más.
Por lo tanto es necesario comenzar a desarrollar el objetivo de nuestra creación, lo que ya
fue llamado redundante párrafos atrás, pero que es necesario para la propia existencia, ¡la
vida! Sin embargo esto no significa que sea fácil y nunca lo será, porque la naturaleza del
origen humano no es y jamás será la facilidad de existir ni de la consecución de los
medios para ello, sino que por el contrario se trata del más complejo juego en el cual se
debe obrar con cuidado para no perder la única vida que se tiene en él. Así que la filosofía
de vida de las personas debe consistir en desarrollar cada una de las capacidades que la
misma naturaleza en su dificultad le ha brindado a los individuos para subsistir dentro de
ella, y esto no es un paseo simplemente al que tú vas a disfrutar, sino aquel por el cual
debes luchar para gozarlo.
Es en este punto de la vida donde se debe resaltar no jerárquicamente pero si con
solvencia el gobierno propio, la autoridad sobre sí mismo, que permite el crecimiento de
cada individuo y su libre desarrollo. Si bien es cierto que las manifestaciones de autoridad
producen una jerarquización en la sociedad, sobre las relaciones de los individuos que la
conforman, la que manifesta el propio ser sobre sí concede miles de posibilidades que
permiten aclarar el papel de cada uno en la organización social en la que se encuentra. Por
esto se ha visto tergiversado su buen uso y en cambio de darle su utilidad han sumido tal
concepto al de gobierno, al de Estado en organizaciones políticas, lo cual aleja en
definitiva a la autoridad sobre el propio ser para darle paso a una minoría que sea la que
se encargue de ello, ya que se han debilitado las mentes de los individuos de tal forma
que no se elogia la dificultad con la que la naturaleza nos concibió, sino que es evadida de
forma que se le brinda el poder más importante de los individuos a una supuesta
organización que pretende su bienestar, cuando se encarga de hacer todo lo contrario.
Este gobierno que tiene una figura de supuesta libertad, que llega como un caudillo
vociferando a diestra y siniestra ¡te daré libertad, sígueme! En contraste al virtuoso
autogobierno, el otro en forma de autoridad se ha encargado de designar tareas a los que
llama sus “gobernados” por lo que precisamente se asigna en modo peyorativo su función,
la cual es centralizar el poder en una minoría que dirige los deseos de sus gobernados.
Aunque el gobernante puede decir que obra conforme a las intenciones de quienes le
asignar ese poder pero sin embargo los individuos por naturaleza no pueden mantener una
mayor potestad a la propia, porque no es nuestro instinto. Aún así se han encargado
deliberadamente de asignarle a través de la bella democracia, pero en su concepción más
baja (que es la representativa), a un solo individuo en representación de todo el grupo, lo
cual está en contra de la esencia de la democracia como tal sencillamente porque el poder
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del pueblo no es para uno solo, sino para el pueblo. Pero esto no es la dictadura del
proletariado sino que por medio de la participación individual esa autoridad sea devuelta
al ser, a sí mismo y a su propio gobierno, aquel que permite el desarrollo de todas la
facultades humanas.
Aún así la historia se ha encargado de dar testimonio que han sido los mismos individuos
con su comportamiento mezquino quienes no han sabido demostrar su propia
gobernabilidad, por lo tanto su libertad. Así que para fácilitar el asunto con respecto a esta
falta de autoconocimiento se decidió consensuadamente que uno de los individuos
pertenecientes de una sociedad gobernara y hablara por todos, porque cada uno no tuvo la
capacidad suficiente de gobernar su conducta y decidió dejarle ese poder a otro. ¿No
suena incluso estúpido decir que decidieron por sí mismos y de manera consensuada dejar
su capacidad de decisión en manos de alguien más? ¡Vaya lógica! Sin embargo es lo que
ha sucedido, lo cual generó como consecuencia la decadencia de la moral, la ética, el
autoconocimiento y el autogobierno, entre múltiples virtudes que son características de
los seres humanos. Sin saberlo la misma sociedad, con dicha decisión ha asumido la
voluntad de todos los individuos conformantes de una civilización.
En contraste, ha surgido una serie de grupos de individuos que por su propia cuenta han
logrado demostrar con base en su conducta, la misma que ha sido mezquina y propicia
para darle funcionalidad al gobierno, que no necesitan de él ni de las leyes que han
inventado para darle permanencia a su “organización” de modo que son una especie de
contracorriente la cual simplemente la conforman individuos que se han encargado de
pensar, de buscar la libertad, la verdadera. Porque es este mismo Estado quien ha vendido
una falsa liberación, pretendiendo establecer un régimen el cual aleja a los pertenecientes
de la sociedad que gobierna de la libertad, de lo que ella implica junto con su dificultad
de ejercerla.
Estos individuos conociendo las perversas intenciones de aquellos gobernantes han
dedicado su vida a reconocer cada uno de los factores determinantes de que este
permanezca en el lugar el cual se encuentra y de modo sustancial erradicar toda su
funcionalidad con base en el comportamiento decoroso, lo suficiente como para anular su
poder, aquel que nos pertenece a cada uno de los que integran una sociedad y que fue
voluntariamente expropiado. Esto fue precisamente dado por una de las funciones del
Estado en su querer mantenerse al mando, la cual se encarga de tergiversar la realidad de
modo que los individuos consideren como real y verdadera la libertad que dicen proponer,
que sin embargo como fue mencionado está en contra de la misma no por reconocer sus
límites, porque es inherente a su completo ejercicio, sino porque lo que propone es una
esclavitud en vez de libertad. Es un asunto complejo, porque pese a que existen seres
quienes recuperaron el poder de sí mismos, el gobierno propio, el Estado como otra de
sus funciones ha propiciado la erradicación de todos aquellos que indiquen estar en contra
de su estadia en la sociedad. Porque si ha permanecido es por la voluntad de un pueblo
que no es capaz de gobernarse a sí mismo, pero ello no implica que algunos de sus
integrantes no hayan reconocido esta virtud como imprescindible a la hora de conseguir
la liberación.
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Entonces esta es una muestra de la naturaleza humana, no aquella que simplemente la
rebaja a la maldad, sino aquella que está en una búsqueda constante de la libertad y de la
integración de toda la sociedad para un desarrollo óptimo de la misma, todo ello en
función del principio que le ha permitido evolucionar a la raza, el apoyo mutuo.
Históricamente la lucha por la existencia ha sido una teoría del porqué los seres humanos
han alcanzado la evolución que se entiende al día de hoy, sin embargo no es consistente
dadas nuestras características cognitivas que son las que han creado la brecha entre los
animales y los seres humanos. Si bien es cierto que todo ser viviente, por lo menos
animales, poseen rasgos cognitivos importantes que desarrollaron en el mismo modo que
han ido evolucionando, los humanos también lo han logrado de forma multivariada e
incluso exponencial.
Pero ese crecimiento cognitivo no se debe solo al ambiente, sino también a la motivación
de los individuos pertenecientes a la especie para aumentar las capacidades ya descritas
por el hecho de que nos han permitido subsistir pese a la gran cantidad de adversidades
que fácilmente hubiesen podido erradicar a la especie totalmente, sin embargo, por
ejemplo, el crecimiento cerebral permitió que las habilidades se desarrollaran con mayor
exactitud como por ejemplo el lenguaje, que precisamente se convirtió en una necesidad
del ser humano para sobrevivir, esto para determinar el vínculo que precisaba con su
homólogo, en tanto lograban entablar una comunicación enraizaban sus objetivos más a
fin, con el propósito de conseguirlos con mayor seguridad.
No solo en este aspecto el lenguaje se convirtió en una necesidad, sino también por el
hecho de mantener una fuerza psicológica en lo que concierne a esta dimensión del ser
humano, porque precisamente el conocer a los demás y sus pensamientos por medio de la
comunicación verbal fomenta el autoconocimiento y lo que conforma el pensamiento del
otro.
Es en este contexto en el cual se desarrolla una interrelación entre individuo-sociedad y a
su vez individuo-especie, en la cual se posee un equilibrio constante que es lo que permite
desarrollar todo aspecto biológico e interpersonal. El primero referencia la política que es
utilizada para organizar la sociedad y de cómo ésta se ha de vincular a cada individuo,
generando una proporción por la cual se mantiene la estabilidad emocional, interpersonal,
racional, entre las distintas dimensiones que conforman a cada ser humano. El segundo
precisamente comprende la función del ambiente, tanto social como ecológico, sobre el
desarrollo físico, emocional, psicológico, intelectual y de todos modos cerebral que es el
que nos caracteriza, para que se genere un vínculo simbiótico funcional, es decir que
subsistan por y para ellas mismas generando a su vez una homeostásis en los niveles ya
mencionados.
En estos términos se puede definir el objetivo de la existencia y por esto mismo al
autogobierno como una herramienta para conseguirlo, la felicidad que cada individuo
desea, en sus propias concepciones de lo que necesita para conseguirla y por lo tanto
alejándola más de lo que realmente es. Cuando esto se produce precisamente se suele
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generar una bilateralidad en cada interrelación por ejemplo inclinada hacía al individuo
que prescinde de la sociedad e incluso de la especie, generando una desviación de
intereses tanto individuales como colectivos lo que paulatinamente desequilibra la
sociedad e incluso al mismo individuo.
Lo mencionado al final del párrafo correspondería a una larga seríe de cuestiones sociales
que han conformado la instauración de la violencia como medio de obtención de
cualquier fin, con una fachada de libertad que es completamente falsa precisamente
porque al dejar de lado a la sociedad que concibió al individuo y someterla a sus intereses
crea una concepción condicionada de la libertad, que en efecto no corresponde a lo que
nuestra especie funciona para el mundo, y la sociedad como creación de la especie en la
que también ha causado desmanes que afectan la población civil.
Sin embargo para apelar a la felicidad, que debe ser para cada uno, es necesario pensar en
lo que el otro concibe como ser feliz junto con lo que se concibe a sí mismo, dado este
como punto de inflexión en el que se desvía del camino adecuado. No se trata de
comprender la felicidad de la misma forma, sino de reconocer la incomprensión que se
genera por no permitir la felicidad de los demás a causa de simplemente dejar de lado las
repercusiones que las propias decisiones generan en los demás, debilitando el carácter
individual y en ese mismo modo colectivo.
Bajo estas condiciones es evidente la involución de la especie humana dados por sus
ambiciones y entre otros aspectos que han deteriorado el desarrollo de los humanos, por
lo que es preciso mencionar el papel que el apoyo mutuo ha tenido sobre la evolución de
los seres humanos en tanto por medio de pacto libre se desarrollara un avance cognitivo y
tecnológico, científico, intelectual, artístico, entre otras facetas humanas las cuales bajo
otro medio no se hubiesen podido presentar.
Entonces por este motivo se comprende al apoyo mutuo como factor evolutivo, el cual se
debe precisar en la organización de una sociedad como un pilar determinante en el
desarrollo cognitivo y social de la misma puesto que brindar ayuda al otro ha generado
lazos de confianza, fraternidad y reciprocidad. Sin este factor como medio en el proceso
evolutivo este será más complicado, por lo que se verá estancada la población
precisamente por prescindir de un medio que ha sido útil, tanto en el crecimiento social y
cognitivo, incluso a nivel científico, tecnológico, entre otros.
Su utilidad radica precisamente en la medida que una sociedad o comuna entra en un
pacto con otra con el propósito de desarrollarse y de obtener lo que no poseen y necesitan
y asimismo brindarle a los demás aquello que se produce y que no tienen. En este sentido
se comprende el principio de reciprocidad que reivindica la libertad como derecho y
como deber de modo que si es aplicado con vigorosidad la población si o sí crece en los
niveles ya mencionados.
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De modo que aplicado el pilar de mutuo apoyo en la sociedad, es necesario decir que a
demás de ser un medio también es un fin por lo que en ambas situaciones el autogobierno
es una herramienta que precisamente le permite a cada individuo vislumbrar una realidad
no solo individual sino colectiva, la cual desarrolla la confianza junto con la fraternidad.
Así que en este sentido el autogobierno también se transforma en un medio y en un fin,
no solo útil sino imprescindible para la obtención de la libertad, la igualdad y la equidad.

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Pérez Moreno Sebastián Camilo. (2018, enero 22). Ensayo sobre el Autogobierno. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-autogobierno/
Pérez Moreno, Sebastián Camilo. "Ensayo sobre el Autogobierno". GestioPolis. 22 enero 2018. Web. <https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-autogobierno/>.
Pérez Moreno, Sebastián Camilo. "Ensayo sobre el Autogobierno". GestioPolis. enero 22, 2018. Consultado el 17 de Febrero de 2018. https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-autogobierno/.
Pérez Moreno, Sebastián Camilo. Ensayo sobre el Autogobierno [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/ensayo-sobre-el-autogobierno/> [Citado el 17 de Febrero de 2018].
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