Efectos económicos de la migración de Puertorriqueños a los Estados Unidos

  • Economía
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Capítulo I: Introducción

El tema “La Migración de los Puertorriqueños a los Estados Unidos: Sus efectos en la Economía de la Isla de Puerto Rico” involucra las causas que incidieron y motivaron a un pueblo de profundas raíces religiosas, hogareño y orgulloso de la tierra que lo vio nacer a trasladarse a un país prácticamente desconocido; de un idioma diferente; de una cultura y valores totalmente distintos y, hasta cierto punto, hostil hacia los nuevos inmigrantes.

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La migración puertorriqueña fue motivada por la aspiración, al igual que lo ocurrido por otros países latinoamericanos, a una nueva y mejor vida para el propio migrante, así como por su familia. El objetivo principal de este estudio es profundizar las causas que provocaron la migración hacia los Estados Unidos, junto a las repercusiones sociales y económicas para la isla que dejaron atrás, a partir de la primera migración acaecida en el año 1900 a la isla de Hawaii. El tema que seleccioné aplica concretamente a la realidad presente que vive a diario el puertorriqueño, pues es lamentable el ver a un ser querido o apreciado amigo a partir a otra tierra en busca de lo que su propio país le negó. El asunto de la migración puertorriqueña hacia los Estados Unidos ha distanciado a miles de familias que estaban acostumbradas a su entorno cultural y familiar y ha dejado en las familias de los migrantes la incertidumbre de lo que les depara. Para el gobierno de su país de origen, ello representa pérdidas en aspectos contributivos.

Por ende, la presente tesis abarcará temas sobre el nivel educativo del migrante puertorriqueño, entre otros asuntos, comenzando con la primera migración ocurrida en el año 1900 a la isla de Hawaii, hasta las más recientes. Asimismo, sobre los principales lugares de destino de los puertorriqueños, y la relación entre la migración y ciertos problemas económicos de Puerto Rico.

Todas las migraciones de puertorriqueños han tenido sus motivos de la época en cuestión. Lo que no se puede negar es el hecho de que los distintos gobiernos que ha tenido Puerto Rico, en ciertos momentos históricos, han patrocinado la migración o, al menos, han facilitado el éxodo de los trabajadores que no encontraron trabajo en Puerto Rico. El mejor ejemplo es la migración de puertorriqueños a los campos de sembradíos o “fincas” al noreste de los Estados Unidos a partir de la década del 1940.

Para el gobierno puertorriqueño, la migración se ha convertido, hoy día, en un gravísimo problema, ya que ésta ha provocado una considerable disminución en los recaudos, así como una “fuga de talento”. El asunto de la diáspora puertorriqueña hacia los Estados Unidos requiere de una atención urgente por parte del Gobierno de Puerto Rico. Se deben estudiar con seriedad, objetividad y meticulosidad las causas que lo han provocado desde el pasado hasta el presente. La situación exige una alianza entre el gobierno, el sector empresarial, las distintas facciones políticas, entidades privadas y económistas. La Universidad tiene mucho que aportar. Aunque las migraciones siempre han existido por diversas causas, la migración puertorriqueña ha causado problemas económicos y de fuga de talento en Puerto Rico. ¡Es ahora o nunca el momento de actuar!

Planteamiento del Problema

El problema de esta investigación es la alta tasa de migrantes jóvenes y puertorriqueños mudándose a los Estados Unidos. Se pretende presentar las causas que promueven el aumento a este comportamiento. La hipótesis más concreta es la crisis económica que atraviesa la Isla en la actualidad. Por ende, se desea presentar la relación entre la emigración puertorriqueña hacia Estados Unidos y la situación económica de la Isla. La pregunta de investigación es la siguiente:

¿Cómo ha contribuido la migración de jóvenes puertorriqueños hacia los Estados Unidos en la crisis económica local?

Objetivo General

Fundamentar las consecuencias de la migración de puertorriqueños hacia los Estados Unidos de América en la crisis económica de Puerto Rico, con el fin de presentar alternativas para detener ambas crisis.

Hipótesis

Mientras mayor sea la cifra de jóvenes puertorriqueños mudándose a los Estados Unidos de América mayor será la decadencia económica del país.

Variables
Para efectos de este estudio, se consideran dos variables importantes que están relacionadas entre sí e influyen significativamente en la estabilidad del país. Las mismas son las siguientes:

• La migración de puertorriqueños hacia Estados Unidos.
• La crisis económica puertorriqueña.
Método de Investigación

Para fines de esta tésis se utiliza la investigación descriptiva para abundar sobre la migración de puertorriqueños hacia los Estados Unidos de América y cómo afecta la crisis económica de Puerto Rico los cuales han persistido por décadas. El fin es explorar a través de investigaciones anteriores, eventos históricos y reportes de periódicos cómo se ha desarrollado el dilema de la migración durante la historia de Puerto Rico. Asimismo, como comienza la crisis económica puertorriqueña. Constantemente los medios de comunicación nos bombardean con estadísticas y encuestas sobre la problemática. Por ende, también se utiliza la investigación explicativa para determinar las causas de este fenómeno. Asimismo, el objetivo es que sea considerado para futuras
investigaciones relacionadas al tema en discusión.

Capítulo 2: Revisión de la Literatura

La migración de los puertorriqueños hacia otros países no es un fenómeno nuevo en nuestra historia. La mayoría de las veces, el motivo de esta conducta se debe una crisis económica, siendo Estados Unidos de América el destino preferido. Por ende, se hará referencia desde la primera migración puertorriqueña conocida en la historia hasta la actualidad conociendo las causas principales, las razones para tomar esa decisión, las características de los migrantes puertorriqueños, las crisis económicas y demográficas, y si la migración realmente es una solución o problema que afecta la economía puertorriqueña.

Desarrollo Histórico de las Migraciones Puertorriqueñas

El primer éxodo puertorriqueño importante que se conoce en la historia ocurrió a principios del siglo XX. Conforme al profesor Rosario-Natal (2001), la migración que abarcó entre 1900 a 1915 se debió a influencias socioeconómicas ya que la invasión de los Estados Unidos en el 1898 fue un detonante de la pobreza que sufría la Isla en ese momento. Para el año 1901 el Gobernador Allen certificó un promedio de 6,000 habitantes que emigraron hacia los Estados Unidos de América, llegando a los 90,000 para el año 1944 (Vázquez, 1968). Y es que las oportunidades estaban, ya que se abrió la brecha de la libertad para viajar a diferentes estados del continente, los vuelos eran más económicos y el mercado laboral era abundante. Para ese entonces, Puerto Rico vivía un período de pobreza inmensa cuya causa principal se le atribuyó a la invasión de los norteamericanos y la Segunda Guerra Mundial.

El gran auge que tornó la relación entre Estados Unidos y una mejor calidad de vida motivó que éstos dejaran lo poco que tenían para cumplir con un sueño que eventualmente se convirtió en un desengaño. Se dice que a base de engaños, los puertorriqueños creyeron en la promesa de que en Hawaii había un mejor futuro económico, y por eso se da este fenómeno. Durante las primeras décadas de 1900, corporaciones azucareras buscaban boricuas para llevárselos a Hawaii. La mayoría venían de las regiones montañosas y tenían que embarcar a Louisiana, llevados en tren a California para llegar finalmente a Hawaii. Su trayectoria no era muy alentadora y eran amenazados con armas y tratados como indigentes. A veces estas travesías duraban hasta un mes. No obstante, no todos llegaron hasta Hawaii y algunos realizaron sus vidas en New Orleans y California que son los estados que quedan de camino. Otros tuvieron mala suerte y terminaron pidiendo en las calles. La discriminación y el racismo fueron factores significativos en la vida de los puertorriqueños durante todos estos años. Hoy día los descendientes de los primeros puertorriqueños que migraron a Hawaii se han integrado a la vida social hawaiiana. La emigración a la isla de Hawaii fue de tal magnitud que entre los años 1900 a 1901, cerca de 5,000 puertorriqueños partieron del puerto de Guánica, Puerto Rico, en busca de una mejor calidad de vida (Whalen, 2002).

Para ese entonces, el gobernador Allen creía conveniente provocar una masiva migración de puertorriqueños cuya razón fue económica ya que el país vivía momentos de pobreza alarmante. Éste entendía que mantenerlos en la Isla resultaba costoso, pero al mudarse a ciertas regiones de Estados Unidos fomentaba riquezas para ellos ya que los consideraban trabajadores “baratos” en cuanto a la paga. Para ese entonces tomó auge el crecimiento de las industrias agrícolas y manufactureras norteamericanas, momento conveniente para el éxodo de puertorriqueños hacia Estados Unidos.

Eventualmente, otros movimientos similares se repitieron desde la década de 1940 hasta 1970. Empezando con la migración de 150,000 puertorriqueños, que eventualmente alcanzaron cifras tan altas como 237,000 entre los años 1950 hasta 1954 (Vázquez, 1968). Entre 1950 y 1959 llegó a un censo de 460, 829 puertorriqueños (Duany, 1999). La concentración mayor fue en la ciudad de New York, aunque Philadelphia, New Jersey y Chicago sintieron el fenómeno. A partir de este momento surgieron muchas ayudas para fomentar precisamente la migración de los puertorriqueños. Por ende, se creó un departamento el cual ofrecía orientación sobre los derechos de los puertorriqueños el cual llamaron División de Migración (Whalen, 2002). De hecho, uno de los beneficios que tenían los puertorriqueños era la facilidad de viajar ida y vuelta hacia Estados Unidos de manera económica, como parte de las estrategias para eliminar el desempleo y la pobreza del país.

Irónicamente, el panorama de progreso no era lo que esperaban, ya que la mayoría vivieron en condiciones socioeconómicas muy bajas y muchas limitaciones. Por ejemplo, conformaban el grupo étnico de mayor deserción escolar y es que le limitaban las posibilidades de estudiar en centros capacitados porque no eran bienvenidos. La misma situación experimentaban en el aspecto laboral, vivienda y en general solamente por su descendencia. Aunque también atribuyen a las condiciones en que vivían los puertorriqueños en New York por el colapso de las fábricas que eventualmente fue sucediendo, el motivo principal de su emigración.

No obstante, todas estas decadencias los llevaron a conformar diferentes grupos defensores de sus derechos. Muchas de estas organizaciones llevaron sus quejas a tribunales y ganaron los casos (e. g., PRLDEF, Defensa Legal de Puertorriqueños, Young Lords, entre otros).

Por consiguiente, fomentó a que se mudaran a otros Estados cercanos para buscar mejores oportunidades. Este movimiento tuvo su momento pico para el período de 1970 en donde algunos decidían irse a otro Estados y otros de regreso a la Isla. Ya para el decenio de 1980 los números bajaron a 116, 571 emigrantes (Santiago y Rivera-Batiz, 1996).

Otro momento significativo de emigración en Puerto Rico se dio en el año 2006 cuya cifra ascendió a 37,000 (Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, 2010). Las razones fueron varias, pero la principal fue la crisis económica donde veían progreso trabajando en los campos de sembradíos o “fincas” al noreste de los Estados Unidos de América. Esta crisis se debió influyentemente por el desempleo y la obtención de un salario muy por debajo de lo básico (Vázquez, 1968). Conforme a Rivera-Batiz (1989) algunas profesiones específicas son muy bien renumeradas en Estados Unidos a comparación de la Isla. Profesiones tales como: enfermeros, maestros, policías, entre otros. Consecutivamente hasta el año 2009 más de 300 mil personas que residían en Puerto Rico se mudaron a los Estados Unidos según el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (2010). Se estima cerca de 100,000 desde el 2013 hasta abril de este año (Marrero, 2014). Nunca paró la migración y aunque existen momentos picos, la realidad es que este comportamiento forma parte de la cultura puertorriqueña. Es preciso aclarar lo que se define como un puertorriqueño para el gobierno norteamericano: “Un puertorriqueño de los EstadosUnidos, conocido como puertorriqueño
estadounidense (Inglés: Stateside Puerto Ricans o Puerto Rican Americans), es un ciudadano estadounidense nacido en Puerto Rico o en uno de los estados de los Estados Unidos de América, de padres de origen puertorriqueño, y quien ha vivido una parte significante de su vida en uno de los estados de los Estados
Unidos o en Washington D.C.”.La definición de lo que es un puertorriqueño para el Gobierno de los Estados Unidos es tan interesante que, inclusive, aún en la década del 1930 los estadounidenses les llamaban a los naturales de la Isla como “los españoles de Puerto Rico”. Todo ello debido quizás a la influencia tan marcada de la cultura española en la isla o a que España les había concedido a los puertorriqueños la ciudadanía española (Aún hoy día es tema de debate si la ciudadanía española desapareció al concederse la de los Estados Unidos). A causa de la necesidad de combatientes para la Primera Guerra Mundial y por detener las ansias de miles de puertorriqueños por lograr su independencia política, el Gobierno de los Estados Unidos les concedió a los nativos de la Isla la ciudadanía estadounidense en el 1917. Es dentro de ese marco que hay estudiosos que alegan que a los puertorriqueños no se les puede considerar como migrantes, pues son ciudadanos de los Estados Unidos. Mi punto de vista como puertorriqueño es que la concesión de la ciudadanía en el 1917 no alteró el “status” colonial de la Isla y esta vergonzosa situación colonial fue encubierta en el 1952 mediante la creación del Estado Libre Asociado de Puerto Rico. A miles de puertorriqueños se les engaño al decirles que los vestigios coloniales habían sido resueltos, cuando la realidad, conforme al derecho internacional, es que el “status” de Puerto Rico ha sido siempre ilegal. Por tanto, los puertorriqueños que van en busca de mejorar su calidad de vida a los Estados Unidos son tan migrantes como cualesquiera personas de otro país, independientemente de que son ciudadanos estadounidenses de segunda clase o inferiores políticamente a los de la metrópolis. Aclarado en entuerto de que si los puertorriqueños son migrantes o no lo son cuando parten a los Estados Unidos en busca de trabajo, procedo a profundizar en mi tésis.

Uno de los asuntos migratorios que más se estudian estadísticamente lo es el aumento o decrecimiento del número de personas que migran. En el caso que trato, es evidente que la migración puertorriqueña, salvo algunas excepciones, se ha mantenido creciendo como lo demuestran los datos a continuación:

Algunas de las Residencias Seleccionadas por los Puertorriqueños

Los estados que se muestran en la tabla de residencias seleccionadas (Tabla 1) son los que más han escogido los puertorriqueños durante la última década para hacer una nueva vida. El estado de Florida es el preferido de los puertorriqueños que parten de la Isla; el estado de New York ya no es el predilecto de los habitantes de la Isla, a pesar de que hubo en éste un incremento de 20,265 personas. El estado de New York, otrora destino casi obligatorio de los puertorriqueños que buscaban trabajo, ha estado recibiendo personas de origen puertorriqueño, pero mayormente de otros estados de la Nación. Decidí incluir el estado de Hawaii en la tabla de residencias seleccionadas, pues fue el primer gran destino de la diáspora puertorriqueña. Sobre el estado de Florida abundaré adelante, ya que lo considero una apropiada muestra para explicar el porqué de las más recientes migraciones hacia los Estados Unidos.
Por medio de la tabla de residencias seleccionadas por los puertorriqueños ha quedado evidenciado que la migración de los nativos de la Isla va consistentemente en aumento. (Para más detalles sobre las diferentes cifras por décadas y años, véase Apéndice A).

Causas de la Migración Puertorriqueña

Para fines de este estudio, la migración se define como el “desplazamiento geográfico de individuos o grupos, generalmente por causas sociales o económicas” (DRAE, 2014). Esto implica dos situaciones: cuando los individuos entran a un país, o por el contario, cuando deciden salir de ese país (este último se conoce mejor como emigración). En el caso de Puerto Rico, nos referimos a la salida o reubicación de residentes hacia estados del continente norteamericano, conducta que ha sido estudiada por décadas, ya que es un fenómeno que se da constantemente.

Expertos tales como Duany (1993, 1999, 2001), Rosario-Natal (2001), Vázquez-Calzada (1963 1968) y Rivera-Batiz (1898) han estudiado los posibles factores que fomentan la migración de Puerto Rico hacia Estados Unidos. Definitivamente, todos acuerdan que el desempleo, la crisis económica y la calidad de vida son factores determinantes para migrar a otro país más desarrollado. Cuando deciden migrar es porque ven el estancamiento económico y buscan alternativas para conseguir trabajo o ganar más por el bien propio y/o de sus familias. De hecho, está pasando:

La crisis económica (con pérdida de empleos, aumento en imposiciones contributivas, reducción de salarios, y alta preocupación por la seguridad y criminalidad, entre otros) ha levantado una nueva oleada migratoria con cifras extraoficiales que apuntan hacia más de 3,000 personas que se van cada mes (Otero, 2014}).

Es decir, que en la actualidad Puerto Rico cuenta con un estimado de 3.5 millones puertorriqueños (40%) versus 5 millones que residen actualmente en Estados Unidos (60%); para el 2003 era 3.8 millones de habitantes (Otero, 2014). Y es que la mayoría optan por irse con toda su familia y por eso agrava más la crisis.

Las Razones más Comunes de la Migración Puertorriqueña

Como se mencionó anteriormente, el desempleo y la obtención de un salario relativamente bajo conforme al nivel de vida fomentan la migración masiva. Otro factor a considerar es la calidad de vida en cuanto a seguridad. Existe una variedad de ejemplos en donde jefes de hogar deciden abandonar la Isla en busca de mejores salarios y para no quedarse desempleado. Un ejemplo de esto es un reportaje del periódico el Nuevo Día que se titula “Recogerán melones en Estados Unidos por mejor paga” fechado el 6 de abril de 2014 (Santiago, Caraballo, 2014). Los protagonistas de esta historia son tres jóvenes entre las edades de 19 hasta 31 años que decidieron solicitar trabajo en una compañía norteamericana que se dedica al recogido de melones. Esta compañía llamada R&R Harvesting, Inc., ha reclutado a más de diez personas residentes de Puerto los cuales trabajan 35 horas semanales de lunes a sábado cuyo pago salarial es $10.26 por hora. Mientras que en Puerto Rico con la misma jornada el salario es de $35 diarios como se observa en la Figura 1.

Razones bastantes atractivas para quienes tienen familia y desean buscar una mejor calidad de vida. Y está tendencia aún continúa, ya que el antropólogo Ismael García Colón afirma que entre 1,000 a 2,000 puertorriqueños viajan a Estados Unidos para trabajar como agrícolas durante las temporadas de mayor demanda, conforme a una encuesta que hizo en el 2010 (Delgado, 2014).

Dicha encuesta que entrevistó a 196 participantes, el 73% de éstos confirmaron ser residentes de Puerto Rico (Delgado, 2014). Aún más increíble es que muchos de estos obrero puertorriqueños (que adoptaron este estilo de vida desde la década de los ’60) traen a sus hijos y/o amigos a trabajar la tierra.

Figura 1. Esta gráfica expone la diferencia entre el salario que ganaría un puertorriqueño al recolectar melones en la compañía norteamericana R&R Harvesting y la remuneración que recibiría si fuese una manufacturera local con el mismo horario. Evidentemente, existe una diferencia de $149.10. Este análisis se base en la información obtenida en Santiago, Caraballo, (2014)

Entre los destinos preferidos están en primer lugar el estado de la Florida (la ciudad de Orlando principalmente) en donde muchos encuentran “un mejor negocio […] por los servicios, la seguridad y la comunidad que encuentran”

(Otero, 2014). En segundo lugar, Texas que se ha convertido también en otra

“Tierra Prometida” para muchos boricuas (puertorriqueños). Estadísticas recientes como la que presenta la demógrafa Judith Rodríguez estima que durante el período de 2013 a 2014 se han mudado cerca de 100,000 puertorriqueños (Marrero, 2014). Si lo comparamos en años anteriores, el registro se acerca a la crisis vivida en los años ’80 en donde 116, 571 puertorriqueños (Santiago y Rivera-Batiz, 1996) decidieron migrar fuera del país. No obstante, este fenómeno se da durante una década, versus la tendencia reciente que va por año, que es aún más preocupante. Es decir que la razón principal para migrar a Estados

Unidos sin duda es un mejor salario, y por supuesto, poder encontrar empleo.

Capítulo III: Otros Tipos de Migración

Aunque sé que muchísimas personas pueden discrepar de mi parecer respecto a este capítulo, es mi deber de universitario el expresar mis puntos de vista sobre tal o cual asunto mediante en convencimiento intelectual y no a través de la imposición de mis criterios por medio de la fuerza o cualquier otro método violento. Para mí, el alistamiento militar y el asistir a universidades fuera del país que le vio nacer y criar, son unos tipos o categorías de migración. Como puertorriqueño, sé de mi propio conocimiento que la mayoría de los compatriotas que se alistan en las fuerzas armadas de Estados Unidos lo hacen por motivos económicos y por asegurarse un futuro mejor cuando sus fuerzas físicas mengüen, independientemente de que pueda llegar el momento de ir al campo de batalla. Por otro lado, el educarse universitariamente en otro país no implica que ello sea algo malo. De hecho, en muchas situaciones se debe hacer para poder obtener una educación de calidad o por la carencia de una materia universitaria que no se ofrece o se negó en el propio país. Ahora bien, a lo que me refiero es que los que se alistan en las fuerzas armadas de Estados Unidos, así como los que se matriculan en universidades de Estados Unidos o de cualquier otro país, dejan de aportar a las finanzas del gobierno y contribuir al desarrollo del país con sus capacidades. Si los puertorriqueños que parten de su isla, ya sea para ingresar a las fuerzas armadas o para hacer una carrera universitaria en Estados Unidos no se quedan a residir permanentemente en los Estados Unidos continentales y regresan a su terruño, entonces el país (Puerto Rico) se beneficia con los conocimientos adquiridos por estos. Aunque no tengo todos los datos estadísticos para probar fuera de toda duda mis argumentos, todo puertorriqueño sabe que muchísimos de los que ingresan al ejército de Estado Unidos y a las universidades de la Nación, terminan quedándose a vivir permanentemente en suelo estadounidense. ¡Aquí es que radica mi preocupación en este asunto!

Sobre el asunto que he tratado en este capítulo, incluyo dos tablas sobre los puertorriqueños que en algún momento de sus vidas han partido de la Isla, ya sea para ingresar a las Fuerzas Armadas o a las distintas universidades de Estados Unidos.

Participación de Puertorriqueños en la Fuerzas Armadas de Estados Unidos

Primera Guerra Mundial:
1914-1918 18,000 Registrados*
Segunda Guerra Mundial:
1939-1945 65,000 Registrados*
Conflicto de Corea:
1950-1953 61,000 Registrados*
Guerra de Vietnam:
1959-1975 48,000 Registrados*
Guerra del Golfo Pérsico:
1990-1991 2,637 Registrados*
Guerra de Iraq-Afganistán:
2001-2011 15,000 Registrados*

*Observación: El que hayan sido registrados no implica que hayan estado necesariamente en combate. A la fecha de este escrito, han muerto 1,350 soldados puertorriqueños sirviéndole con honor y valentía a la Nación estadounidense. Más de 200,000 puertorriqueños han salido al menos una vez de su país para servir en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos. A mi entender, esto es un tipo o categoría de migración, basado en el “status político de Puerto Rico.
Tabla 2. Fuente: Maritza Rivera. Día del Veterano: Participación Puertorriqueña en El Ejército de Estados Unidos. Biblioteca de la Escuela José Celso Barbosa,

San Juan, Puerto Rico.
ALGUNOS DE LOS PAISES CON UN NUMERO MINIMO DE 1,000 ESTUDIANTES QUE
ASISTEN A LAS UNIVERSIDADES DE EE.UU

1. China 274,000
2. India 103,000
3. Corea del Sur 68,000
4. Arabia Saudita 54,000
5. Canadá 28,000
6. Taiwán 21,300
7. Japón 19,300
8. Vietnam 16,000
9. México 15,000
10. Brasil 13,300
11. Puerto Rico 13,230
12. Colombia 7,100

Tabla 3. Fuente: Andrés Oppenheimer. “Estudiantes Latinoamericanos en las Universidades de los Estados Unidos”. El Nuevo Herald (19 de noviembre de 2014); Institute of International Education, Open Doors. Extraído de: http://nces.ed.gov/programs/digest/d10/tables/dt10_234.asp
Fundamentados en la Tabla 3, algunos estudiosos del fenómeno migratorio de Puerto Rico podrían plantear que el número de 13, 230 estudiantes puertorriqueños que estudian en universidades de Estados Unidos no es una cifra para alarmarse, y que Puerto Rico cuenta aún con suficientes estudiantes universitarios y profesionales en la isla para “echar hacia adelante al país”. Este argumento no es del todo cierto, pues cada año, a manera de ejemplo de lo que pretendo demostrar, tan solo en el Recinto Universitario de Mayagüez se lleva a cabo una feria de empleo en donde se dan citas más de 200 compañías de los Estados Unidos con el fin de reclutar graduados de dicho Recinto. Y, como si fuera poco, La Agencia Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) recluta anualmente ingenieros puertorriqueños. El asunto de la reclutación de puertorriqueños en distintas áreas del saber humano para ir a trabajar a los Estados Unidos ha sido tan impactante que incluye al campo de la salud y de la seguridad pública.

Según la Dra. María E. Enchautegui, en el Censo del año 2,000 fueron 7,631 personas nacidas en Puerto Rico de 20 años o más que migraron a los Estados Unidos entre 1995 y 2000 estaban asistiendo a la universidad. Esto, añade la Dra Enchautegui, equivale a 8 % de todos los que migraron para esos años. Los datos de la Universidad de Puerto Rico en Mayagüez y en Río Piedras ponen la cifra de graduados que se marchan a estudiar a la Nación estadounidense entre 8% y 10%. No se puede concluir que estas personas regresarán y aplicarán los conocimientos aprendidos en Puerto Rico, pero sí se puede concluir que el grupo de personas que dejan la Isla para irse a estudiar a los Estados Unidos es pequeño relativo al flujo migratorio total de los años arriba mencionados (Enchautegui, 2008).

Mi punto de vista sobre los datos y análisis certeros de la distinguida Dra. Enchautegui es que su informe se redactó en el año 2008 basado en la documentación estadística que se tenía para ese entonces. Ahora bien, el número de 13,230 estudiantes puertorriqueños que para la fecha del año 2014 estudian en Estados Unidos arrojan una diferencia de 5,599 estudiantes con respecto a los 7,631 del Censo del año 2,000. Aunque el incremento de los 5,599 en un periodo de catorce años no es asombroso, sí evidencia que cada vez son más los estudiantes puertorriqueños que optan por hacerse de un título universitario en la Nación y no en su propio país.

Otro asunto que encontré interesante tocante al informe de la Dra. María E. Enchautegui es que en el Censo del año 2,000 hubo un número de 135,000 personas nacidas en Puerto Rico y que poseían un grado de bachillerato (licenciatura), maestría o doctorado (BMD), que residían en los Estados Unidos. De éstas, 18,211 habían radicado residencia en los Estados Unidos entre los años 1995 y 2000. Por otro lado, y de conformidad con el mismo informe, la pérdida neta anual de profesionales puertorriqueños que parten hacia los Estados Unidos se situó entre 2,000 y 2,400 (Enchautegui, 2,008).

Lo descubierto por la Dra. María E. Enchautegui confirma mi punto de vista con respecto a que un número de importancia de estudiantes puertorriqueños que asisten a las universidades de Estados Unidos se quedan residiendo en ese país, y no es menos cierto que los puertorriqueños que ingresan a las fuerzas armadas hacen lo propio. De hecho, a los boricuas (puertorriqueños) que en la isla solemos llamarles “puertorriqueños de segunda y tercera generación”, son los descendientes de los puertorriqueños que migraron hace décadas para trabajar en la agricultura, así como de los militares boricuas que se alistaron en las Fuerzas Armadas y, durante los últimos años, de los estudiantes universitarios.

No debo concluir este capítulo sin antes aclarar que no estoy en desacuerdo con el ingreso de puertorriqueños al ejército de los Estados Unidos ni tampoco a las aspiraciones de muchísimos de mis compatriotas a estudiar en el lugar o país que entiendan más les favorece; tan sólo me preocupa el no regreso de estos a su patria, acompañados de sus experiencias y nuevos conocimientos adquiridos. Asimismo, he aprendido a través de la redacción de esta tésis que la migración tiene unas características generales y otras particulares de cada país. Por ejemplo, las primeras migraciones puertorriqueñas fueron a causa del altísimo desempleo en la isla. Aparte de ello, las de los últimos treinta años y pico tienen el elemento del desempleo en unas ocasiones, pero en otras tienen también la búsqueda de una mejor calidad de vida., pues el alto costo de la vida en Puerto Rico es insostenible para miles de familias. A manera de ejemplo, el ingreso promedio anual es de $19,518 dólares, lo que está muy por debajo de la Nación estadounidense. Reconozco, además, que el ingreso de miles de puertorriqueños a las Fuerzas Armadas, así como el de los estudiantes universitarios que trabajan en la Nación, es una fuente importante de remesas que son necesarias para el sustento de las fa

milias que no pueden acompañarles por el momento.

Finalmente, y para concluir este capítulo, muestro una relación comparativa del número de migrantes por ocupación para los años 2010, 2011 y 2012:
Tabla 4. Fuente: Rodríguez Ayuso, Idania y Velázquez Estrada, Alberto L. (2010,2011, 2012). “Perfil del Migrante”. Instituto de Estadística de Puerto Rico/ U.S. Census Bureau.Encuesta sobre la Comunidad. Public Use Microdata Sample, 2010, 2011,2012.

Conforme a la Tabla 4, la migración de puertorriqueños con títulos universitarios y demás trabajadores diestros hacia los Estados Unidos requiere de una revisión de la política educativa del gobierno; de las aspiraciones de los trabajdores y de las necesidades del sector empresarial para tratar de detener el flujo migratorio de los puertorriqueños.

Capítulo IV: Algunas Consecuencias de la Migración

Impacto de Fuga de Cerebros (Talentos):

A modo de ejemplo seleccionaré a los profesionales de la salud, quienes tienen sobre sus hombros la salud y el bienestar emocional del pueblo. Debido a la migración, Puerto Rico ha perdido en los años 2010, 2011 y 2012 el número de 4,018 profesionales.
Impacto Familiar:

La nueva ola de puertorriqueños que abandonan la Isla para buscar trabajo en los Estados Unidos u otros países propicia que cada vez más los ancianos queden sin una red de apoyo de familiares cercanos que suele ser fundamental para este segmento poblacional (Cordero, Gerardo, 2014).
Asimismo, el proceso migratorio puede crear tensiones entre los familiares del trabajador migrante y en los casos extremos ocasionar la desintegración de la familia. .Aunque esta situación no es la norma, de existir la posibilidad de que ello pueda ocurrir en el hogar del trabajador migrante, se debe solicitar la ayuda inmediata de un consejero espiritual o profesional.

♦ Impacto a la Finanzas del Gobierno:

Mientras menos trabajadores hayan ocupados en la fuerza laboral del país, menos serán los recaudos, afectando de este modo los servicios a la ciudadanía y compromisos de pagos del gobierno.

El poder adquisitivo del gobierno de Puerto Rico se ha reducido en un 9% durante la última década, lo cual, sumado a los fuertes recortes que se avecinan, afecta seriamente su capacidad para dar servicios. Un examen de los ingresos y gastos del gobierno, ajustados a la inflación, muestran claro el panorama.

Para 2005, los gastos públicos fueron de $9,311 millones. Esto equivale a una capacidad de compra de $11,193 millones a los precios de hoy. Esto es $1,593 millones más de lo que tiene el gobierno en gastos para el actual año fiscal. De hecho, esa incapacidad del gobierno de cubrir sus gastos impulsó el endeudamiento público que, en parte, afectó seriamente las finanzas y causó una degradación en el crédito de Puerto Rico.

El gobierno de Puerto Rico les debe a los bancos la cantidad de $73,000,000 millones en préstamos. Las pésimas decisiones administrativas de los gobiernos de turno, la falta de un programa serio de gobierno para fomentar la creación de diversas industrias nativas controladas por gerentes puertorriqueños, la falta de voluntad para resolver el “status” político de Puerto Rico, la politiquería de los partidos políticos y el contar con los fondos federales como un medio de salvavidas, en vez de fomentarse el capital puertorriqueño, ha llevado al Gobierno al lugar en que se encuentra, y ante este panorama la migración imparable de puertorriqueños mayormente hacia los Estados Unidos por causas de una mejor calidad de vida y falta de trabajo, no abona a la solución. De hecho, se estima que la migración boricua podría causar la pérdida a la economía de Puerto Rico de casi $2,000,000 millones en ingresos, debido a los 300,000 puertorriqueños que han migrado o que lo harán hasta el año 2020 (Díaz, Marian 2013).

Capítulo V: Dos Épocas Distintas, pero con la Misma Aspiración Como parte de esta tésis decidí entrevistar a dos personas muy cercanas a mi vida, el uno, mi padre y el otro, un amigo de la niñez. Todo ello para conocer el porqué decidieron partir a tierras lejanas y extrañas, llena de culturas diversas sin saber lo que les depararía el futuro. Mi padre representa al trabajador agrícola y mi amigo al trabajador industrial.

Estoy muy consciente de que la muestra de dos personas en el universo de miles de puertorriqueños que migraron a los Estados Unidos no es del todo confiable, pero lo que he pretendido con las dos entrevistas que muestro adelante es descubrir el pensar de dos generaciones de boricuas y si esa diferencia en tiempo (40 años) influyó de alguna manera en sus decisiones de migrar hacia los Estados Unidos.

MIGRACIÓN: DOS ÉPOCAS DISTINTAS, PERO LA MISMA ASPIRACIÓN

NOMBRE: Manuel Martínez Milán
LUGAR DE NACIMIENTO: Toa Baja, Puerto Rico
EDAD: 98
ESTADO CIVIL: Divorciado
1. ¿Cuándo emigró a los Estados Unidos? Década:

50 / X / 60 / / 70 / / 80 / / 90 / /
2. ¿Por qué emigró a los Estados Unidos?

Desempleado / / Mejor calidad de vida / / Aventurar / / Mejor sueldo / X /

3. ¿Qué clase de trabajo realizaba en Puerto Rico antes de emigrar a Estados Unidos?

Chofer en un Ingenio Azucarero

4. ¿Cuál era su condición económica en Puerto Rico antes de emigrar a los Estados Unidos?

Buena / / Regular / X / Mala / /

5. ¿Cuál era su nivel académico en Puerto Rico antes de emigrar a los Estados Unidos?

Elemental / X / Intermedia / / Secundaria / /

6. ¿Aceptó su familia su decisión de emigrar a los Estados Unidos?

Sí / X / No / / Condicionado / /

7. ¿Hablaba usted el idioma inglés cuando emigró a los Estados Unidos?

Bueno / / Regular / / Deficiente / X / Nada / /

8. ¿Qué clase de trabajo realizó en los Estados Unidos?

Chofer en Granja Agrícola

9. ¿Se discriminó contra usted por ser puertorriqueño?

Sí / / No / X /
10. ¿Reunió el trabajo realizado por usted en los Estados Unidos sus expectativas?

Sí /X / No / / En parte / /
11. Desde su punto de vista, ¿Fueron las condiciones de trabajo y el sueldo que usted recibió en los Estados Unidos justos en comparación con las de Puerto Rico?
Sí / X / No / / En parte / /
12.¿Cómo recibió usted la cultura estadounidense?
Aceptada / X / No aceptada / / En parte aceptada / /
13.¿Se quedó a vivir en los Estados Unidos?
Sí / X / No / /
14.¿Por cuanto tiempo se quedó a vivir en los Estados Unidos?
5 años / / 10 años / / 20 años / / 30 años / X / 40 años / / No aplica / / (Según conteste la No. 13)
15.¿Por qué regresó a Puerto Rico?
Ahnelo de ver a mi familia y a mi isla

FECHA: 18 de diciembre de 2014
ENTREVISTADOR: William Martínez Martínez
ESTUDIANTE ID: UB30627BBU39202

MIGRACIÓN: DOS ÉPOCAS DISTINTAS, PERO LA MISMA ASPIRACIÓN
NOMBRE: Maximino Márquez Rosado
LUGAR DE NACIMIENTO: Bayamón, Puerto Rico
EDAD: 58
ESTADO CIVIL: Soltero
1. ¿Cuándo emigró a los Estados Unidos? Década:

50 / / 60 / / 70 / X / 80 / / 90 / /
2. ¿Por qué emigró a los Estados Unidos?

Desempleado / / Mejor calidad de vida / X / Aventurar / / Mejor sueldo / /

3. ¿Qué clase de trabajo realizaba en Puerto Rico antes de emigrar a Estados Unidos?

Carnicero y Tendero

4. ¿Cuál era su condición económica en Puerto Rico antes de emigrar a los Estados Unidos?

Buena / / Regular / / Mala / x /

5. ¿Cuál era su nivel académico en Puerto Rico antes de emigrar a los Estados Unidos?

Elemental / / Intermedia / x / Secundaria / /

6. ¿Aceptó su familia su decisión de emigrar a los Estados Unidos?

Sí / X / No / / Condicionado / /

7. ¿Hablaba usted el idioma inglés cuando emigró a los Estados Unidos?

Bueno / / Regular / / Deficiente / / Nada / X /

8. ¿Qué clase de trabajo realizó en los Estados Unidos?

Encargado de Mantenimiento

9. ¿Se discriminó contra usted por ser puertorriqueño?

Sí / X / No / /
10. ¿Reunió el trabajo realizado por usted en los Estados Unidos sus expectativas?

Sí / / No / / En parte / X /
11. Desde su punto de vista, ¿Fueron las condiciones de trabajo y el sueldo que usted recibió en los Estados Unidos justos en comparación con las de Puerto Rico?
Sí / / No / X / En parte / /
12.¿Cómo recibió usted la cultura estadounidense?
Aceptada / / No aceptada / X / En parte aceptada / /
13.¿Se quedó a vivir en los Estados Unidos?
Sí / X / No / /
14.¿Por cuanto tiempo se quedó a vivir en los Estados Unidos?
5 años / / 10 años / / 20 años / X / 30 años / X / 40 años / / No aplica / / (Según conteste la No. 13)
15.¿Por qué regresó a Puerto Rico?
Ahnelo de ver a mi familia y a mi isla
FECHA: 19 de diciembre de 2014
ENTREVISTADOR: William Martínez Martínez ESTUDIANTE ID: UB30627BBU39202

•Comentarios acerca de las entrevistas a los Sres. Martínez Milán y Márquez Rosado. De las entrevistas se desprende que los dos motivos expresados por los entrevistados para partir hacia los Estados Unidos armonizan con la “Razón Para Mudarse de los que Parten Rumbo a Florida” (véase Figura 2), en la que el 28% de los encuestados afirmaron motivos de situación económica personal. Por otro lado, el 46% indicó en la misma encuesta razones de una mejor calidad de vida. Cuando el Sr. Martínez Milán migró a los Estados Unidos, fue a trabajar a una finca agrícola y este trabajo era el que llevarían a cabo la mayoría de los migrantes puertorriqueños para la época; no obstante, la partida del Sr. Márquez Rosado ocurrió cuando aún migraban trabajadores boricuas para las fincas, pero al mismo tiempo para trabajar en las fábricas como obreros, mayormente en los estados de New York y New Jersey. Además, en el momento que el Sr. Martínez Milán migra había en la Isla un alto nivel de desempleo; en cambio, cuando el Sr. Márquez Rosado lo hace, Puerto Rico estaba pasando por un proceso de transformación de una economía agrícola a una industrial.

Otro aspecto acerca de las contestaciones de los entrevistados es que ambos tienen un nivel escolar bajo, lo que les dificultaría encontrar un trabajo de mejor remuneración y beneficios, así como que ninguno de los dos dominaba el idioma inglés al momento de migrar, lo que era la norma de la mayoría de los puertorriqueños que migraban a los Estados Unidos. De hecho, uno de los motivos de los puertorriqueños para ingresar a las Fuerzas Armadas era aprender el idioma inglés, junto a los demás beneficios que recibirían.

Finalmente, los Sres. Martínez Milán y Márquez Rosado, aunque vivieron por más de diez años en los Estados Unidos, decidieron regresar a su terruño tropical que es lo que más ahnelaban los trabajadores migrantes puertorriqueños, aunque sus compromisos y situaciones económicas se lo han impedido en muchísimas ocasiones.

Capítulo VI: Metodología

Características de los Migrantes Puertorriqueños

La mayoría de estos obrero provienen de pueblos tales como: Villalba, San Lorenzo, Yauco, Isabela, Caguas, Patillas, San Sebastián siendo el primero de éstos con el mayor número conforme a la encuesta del antropólogo García-Colón (2010, en Delgado, 2014). De hecho, en el Apéndice B se encuentran datos más detallados sobre estas estadísticas.

Mucho se dice que los boricuas que deciden abandonar el país son personas talentosas, o por lo menos, son más preparados que décadas anteriores. Conforme a los datos presentados por el Censo 2010, entre el período 2006 y 2011 los emigrantes se encontraban entre las edades de 18 a 44 años, el 84% tenían diploma de cuarto año (en algunos caso alcanzaron grados menores), el 11% un bachillerato y el 5% alcanzó un post-grado (Otero, 2014). Un ejemplo de esto ocurrió para el año 2012 cuando cerca de 2,500 maestros abandonaron el país, mientras otras profesiones del área de servicio sobrepasaron los 10 mil (Instituto de Estadísticas de Puerto Rico (2012).

Datos recientes muestran que la brecha entre emigrante de regiones rurales y urbanas son cada vez más cercanas con cifras entre 53% y 47% respectivamente (Caquías-Cruz, 2014). También, son los hombres quienes encabezan las cifras de migración con un 61% y cuyas edades son menos de 35 años de edad (41% de los encuestados). Curiosamente, la mayoría poseen un nivel educativo de Bachillerato abarcando un 48%. Ya que el 46% de éstos se encuentran desempleados, el 23% admite que consiguen dinero “en lo que aparezca” y, por ende, la razón más convincente para mudarse a los Estados Unidos es para tener una mejor calidad de vida (Caquías-Cruz, 2014). Comparando estos datos con décadas anteriores, definitivamente el puertorriqueño de hoy posee muchas ventajas en cuanto a que son más preparados académicamente, poseen experiencia laboral y dominan o tienen un conocimiento del inglés convirtiéndolos en bilingües, candidatos idóneos para el mundo laboral del continente norteamericano.

Tal como mencioné, abundaré sobre el estado que se ha convertido en el “escape” de los puertorriqueños que buscan una mejor calidad de vida, ya sea por medio de la obtención de una mejor paga por los servicios rendidos; por conseguir una educación superior para sus hijos; por aprender el idioma inglés; por conseguir trabajo, o por, sencillamente, escapar de la criminalidad que agobia a la Isla, debido mayormente al trasiego de drogas ilícitas. Este estado es Florida. El clima de Florida, aunque no del todo, es parecido al de Puerto Rico. Su topografía tiene ciertas similitudes y cuenta con una gran población de origen hispanoamericano que habla el idioma español y gusta de la música tropical. Por otro lado, el estado de Florida está descollando económicamente y su creciente población le está concediendo poder político en el Congreso. Por esta y otras razones, Florida es por lógica el lugar preferido de los puertorriqueños que parten de la Isla o viven en otros estados de la Nación.

Una encuesta llevada a cabo en Puerto Rico a cuatrocientas personas en el mes de agosto de 2014 por la firma Gaither (Caquías-Cruz, 2014) reveló resultados interesantes sobre el nuevo migrante de la Isla. Por ejemplo, las personas que se fueron a trabajar a los Estados Unidos desde el 1900 hasta el 1950 no tenían trabajo, eran de bajos recursos económicos y poca escolaridad. En cambio, la encuesta realizada por la firma Gaither arrojó que la inmensa mayoría de aquellos que desean irse tienen empleo en Puerto Rico y poseen un grado universitario. Más del 60% contestó en el cuestionario que ganaban no menos de $20,000.00 al año. Otro asunto de importancia de la encuesta es que en la migración hacia el estado de Florida se están yendo familias enteras y ello se observa en la venta de sus casas y automóviles. Por otra parte, la encuesta mostró además, que los motivos principales de los que se dirigen a la Florida son: el 46% mejorar la calidad de vida y el 28% mejorar la situación económica personal (Véase Figuras 2 y 3).
Finalmente, la encuesta corroboró que el migrante de la Isla que parte a Florida pertenece a la actual fuerza trabajadora del país y atrás dejará su casa y enlace con la banca de Puerto Rico (Caquías-Cruz, 2014).
Figura 2. Fuente: Firma Gaither (Caquías-Cruz).Migran a Florida los
Profesionales y Trabajadores. El Nuevo Día (10 de noviembre de 2014):pp. 24-25
Figura 3. Fuente: Firma Gaither (Coquías-Cruz). Migran a Florida los
Profesionales y Trabajadores. El Nuevo Día (10/nov./2014):pp.24-25
La Crisis Económica de Puerto Rico
El gobierno civil norteamericano se inauguró en Puerto Rico con la Ley Foraker de 1900. A partir de ese momento, la sociedad puertorriqueña sintió los vientos huracanados de dos procesos entrelazados: el desarrollo del capitalismo agrario y la americanización del país en todos sus órdenes. El periodo que va de 1900 a 1930 alberga una gran paradoja o contradicción. La economía agrícola se desarrolló ampliamente en estos años, hasta alcanzar niveles de producción y eficiencia nunca antes vistos, pero la mayoría del pueblo siguió viviendo en condiciones miserables (Scarano, 2000).
Para finales del año 1900, Puerto Rico era aún un país fundamentalmente agrícola que cursaba una etapa primaria o temprana de su desarrollo capitalista. El desarrollo económico logrado por los Estados Unidos permitió un flujo de capital cuantioso hacia Puerto Rico después del 1900. De conformidad con Francisco A. Scarano (Scarano, 2000), la Isla lucía un campo propicio a los dueños del capital norteamericano, ya que ésta parecía ventajosa por varias razones: tierras fértiles que se podían comprar a un buen precio, la fuerza laboral era abundante y diestra; existía acceso al mercado de la metrópolis, y el gobierno dominado por norteamericanos era estable y tenía interés en cooperar con los inversionistas norteños. Se estima que ya para el 1930 los norteamericanos habían invertido en Puerto Rico unos $120 millones.

El capitalismo agrario trajo consigo a la Isla los siguientes cuatro aspectos notables (Scarano, 2000):

• El número de habitantes aumentó a un ritmo más rápido que en épocas anteriores;
• La población de pueblos y ciudades creció mucho más que la de las zonas rurales y la de la costa más que la del interior;
• Se redujeron las muertes ocasionadas por algunas enfermedades tradicionales, aunque progresaron otros males, y
• Comenzó una emigración numerosa de puertorriqueños hacia los Estados
Unidos, principalmente de trabajadores jóvenes.
Veamos los siguientes datos poblacionales sobre lo mencionado
anteriormente:

La historia de Puerto Rico desde el 1940 hasta el 1968 ofrece uno de los ejemplos más claros del tránsito de una sociedad agrícola a una industrial, y este proceso que algunos estudiosos de las ciencias económicas han denominado “modernización” ciertamente fue en Puerto Rico un hecho que la propia historia lo registra como dramático(Scarano, 2000).

No obstante a lo arriba señalado, lo cierto es que a partir del año 1948, fecha en que se elige al primer gobernador puertorriqueño mediante el voto popular, ninguno de los gobiernos que han administrado el territorio no incorporado de Puerto Rico (colonia), le han dado una importancia verdadera a la economía agrícola, lo que la ha llevado a la crisis en que se encuentra hoy día. De hecho, cabe señalar, que todos los gobiernos que han dirigido los destinos de Puerto Rico no se han preocupado genuinamente por crear capital nativo y, por el contrario, lo que han hecho como política pública es hacer a la Isla más dependiente de los Estados Unidos, lo que es, indudablemente, una pésima estratégia económica. El Producto Interno Bruto se compone básicamente de la siguiente manera: Agricultura-1%; Industria-45% y Servicios-54%. La mayoría de las industrias no están en manos puertorriqueñas.

Al presente, la Isla se encuentra en la peor crisis económica conocida en la historia. Lamentablemente, las voluptuosas deudas y las malas decisiones del gobierno por décadas fomentaron esta recesión en donde nuestro crédito es considerado “chatarra”. El constante aumento de las contribuciones, desempleo, el costo de la vida, desvaloración de la propiedad, tomar prestado dinero aumentando las deudas, y que los ciudadanos tengan que pagar por estas malas decisiones han promovido el éxodo puertorriqueño más crítico conocido en la historia de Puerto Rico.

Para el decenio de 1940 surgieron cambios significativos a nivel socioeconómico. Para ese entonces, se reestructuran y expanden corporaciones importantes tales como la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE), como base para constituir la economía puertorriqueña. Y así fue, ya que este impulso importante fundamentado por la industrialización y el desarrollo de una clase trabajadora contribuyó a este logro. Pero, en la actualidad se han convertido en un dolor de cabeza porque poseen deudas millonarias y su mantenimiento es insoportable.

Por ejemplo, la AEE carga una deuda enorme que sobrepasa los $8,600 millones de dólares para el año 2014(González, Joanisabel 2014). Esto es un estimado de las deudas que tienen las principales agencias gubernamentales del Estado Libre Asociado de Puerto Rico con AEE, la cual la está pagando la clase trabajadora de Puerto Rico. Lo curioso es que existe un subsidio de tarifa fija para residenciales públicos que alcanzan cifras de 40,000 beneficiarios y cuyo propósito es “facilitar el pago de electricidad y así evitar que los inquilinos sean desalojados” (Tribuna Puerto Rico, 2014). Sin embargo, esta iniciativa ha sido todo un fracaso porque existe un déficit de $28.7 millones de dólares (Tribuna Puerto Rico, 2014). Esto es solo un ejemplo de la situación que están experimentando en conjunto con otras agencias gubernamentales y cuyos déficit realmente son impresionantes; causa mayor de nuestro declive económico.
Otro ejemplo es el programa de alimentos traído por el gobierno federal para el año 1975. Lo que se conoce actualmente como el Programa de Asistencia Nutricional (PAN), fue (y sigue siendo) para los puertorriqueños una ayuda para combatir la alza en el costo de la vida y mantener niveles de nutrición apropiados. Para el año 1981, el 56% de la población ya se beneficiaban de este servicio (Martínez-Borrás, 2014). En la actualidad, ya se considera parte de la crisis fluvial porque un promedio de 1.3 millones de personas se benefician de este servicio (Otero, 2014), lo que agrava aún más la situación.

Pero esta crisis lleva años, y no es algo que llega de momento. Las malas decisiones de los que han estado a cargo del mando del país han deteriorado poco a poco la economía local. Comenzando desde la gobernación de Rafael Hernández Colón con la crisis petrolera y el aumento de contribuciones para “aliviar” la situación, que luego Carlos Romero Barceló siguió fomentando con más aumentos y préstamos. A partir de este momento es que comienzan a solicitar préstamos para solventar algunas deudas que hasta el momento no se han podido saldar.

Ya para la década de los ’90 se atribuye una mejoría económica porque se visualiza progreso en la construcción y desarrollo de edificios y servicios para el buen funcionamiento del país, los cuales se llevaron a cabo bajo la gobernación de Pedro Roselló. Un ejemplo de esto es el Tren Urbano que tuvo su momento de auge pero en la actualidad forma parte del déficit económico porque nunca se pudo saldar su inversión. Asimismo, el gobierno estadounidense eliminó la sección 936 del Código de Rentas Internas federal que fomentó el cierre de muchas fábricas puertorriqueñas.

Bajo la gobernación de Sila María Calderón comienza a sentirse la presión de la deuda pública y se encuentra como alternativa frenar el desarrollo de infraestructuras. Eventualmente, acontece la famosa recesión del año 2006 bajo el mandato del exgobernador Aníbal Acevedo Vilá quien trae a Puerto Rico el Impuesto de Venta y Uso (IVU) e incluso detuvo las operaciones de las agencias gubernamentales por un período de 15 días para “amortiguar” la crisis.

Cuando llega Luis Fortuño a la gobernación se crea la Ley 7 del 9 de marzo de 2009: Ley Especial Declarando Estado de Emergencia Fiscal y Estableciendo Plan Integral de Estabilización Fiscal para Salvar el Crédito de Puerto Rico, que provoca el despido de no menos de 15,000 empleados públicos. Al final, deja el país con una increíble deuda de $16,555 millones, aumentándola dramáticamente durante su cuatrienio.

Eventualmente, se verán las consecuencias de las decisiones que está tomando el actual gobernador, Alejandro García Padilla, con el cierre de tantas escuelas y el “alquiler” del Aeropuerto Luis Muñoz Marín a una empresa privada
para aliviar la deuda que la Autoridad de los Puertos experimenta.

Según el economista Gustavo Vélez, de Inteligencias Económica, pronostica que Puerto Rico tendrá pérdidas entre $70,000 millones a $80,000 millones hasta el año 2016. Su teoría es la siguiente:

La pérdida de sobre 200,000 empleos desde el 2006 al presente implica una pérdida de ingresos de entre 5,000 a 6,000 millones. A ello se suma que desde el 2005 los ingresos por concepto de salarios apenas han crecido. Esto a su vez ha generado que entre el 2005 y el 2008 los consumidores se excedieran en cuanto a sus niveles de consumo versus el ingreso. De igual forma el país se ha empobrecido como consecuencia del colapso de las principales estructuras productivas como la manufactura, la banca y la construcción, las cuales han implicado la pérdida de más de $55 millones en riqueza local. Otro elemento que ha agilizado el empobrecimiento del país es la pérdida de valor de los bienes raíces. Se estima desde el 2006 al presente en 30,000 millones como resultado de la corrección de los valores del “real estate” comercial y residencial (Vera-Rosado, 2014a).

Asimismo, Gustavo Vélez relaciona la emigración de miles de talentos que no ejercerán su profesión en la Isla y no estimularán, por tanto, la economía local. La historia económica del país ha tenido muchas altas y bajas. Lo interesante es que la migración hacia otro país ha sido considerada para los puertorriqueños la vía fácil para resolver sus problemas. Sin embargo, la realidad es que no es una decisión sabia para arreglar la crisis.

La Crisis Demográfica de Puerto Rico

Otro aspecto a considerar es la crisis demográfica. Actualmente, la población puertorriqueña cuenta con más del 17% de personas cuya edad sobrepasa los 65 años (García-Pelatti, 2014). Se dice que el 40% (i. e., 304,030) de éstos viven bajo un nivel socioeconómico pobre en donde no se le satisface las necesidades básicas. La Organización de las Naciones Unidas pronostica que para el 2025 este sector aumentará a 1,100 millones llegando a los 2,000 millones para el año 2050 (Rodríguez-Troche, 2013). Estas estadísticas se basan por la tasa alta de emigración que sufre nuestra Isla actualmente, y que se predice continuará en aumento. Si como afirma Heidie Calero de H. Calero Consulting, para finales de esta década la cifra de migrantes aumentará a 50,000 (GarcíaPelatti, 2014), entonces esto fomentará que la población puertorriqueña siga envejeciendo aún más. En adición, la Isla se reducirá a un 3,3 millones de habitantes para el año 2020 según la Junta de Planificación, llegando a las cifras parecidas a las del año 1984 y sobrepasando la crisis más alta sufrida en la historia de la década de 1950 por 470,000 (García-Pelatti, 2014). Este déficit además de ser un problema demográfico, también afecta la economía local ya que esta población requiere de cuidados especiales que cuestan mucho, fomentando aún más el estancamiento económico.

La Desaparición de la Clase Media en Puerto Rico

En la actualidad, considerar a una persona o familia de clase media es un tema en cuestión ya que cada vez se disminuye la brecha entre la clase media y la pobre. Por ende, muchos optan por viajar fuera del país para tratar de mantener ese nivel de vida. Conforme Vera-Rosado (2014b), la clase media se redujo a un 25% versus hace unos diez años atrás que alcanzaba el 40%. Lo más alarmante es que precisamente es esta clase la que mantiene la poca economía puertorriqueña estable que conocemos y es la que estamos perdiendo por las masivas migraciones de los últimos años.

La clase media surge dentro del período entre 1940 a 1960 debido a la inmersión de industrias y fábricas que produjo el alza de empleos con buen salario (Gutiérrez en Vera-Rosado, 2014b). Gracias a esto, muchos puertorriqueños salen de la pobreza y suben a un nivel económico bastante estable para su supervivencia. A partir de ese momento comienza el progreso del pueblo con la implementación de infraestructura en el país.

Se considera clase media los que ganan un ingreso entre $30,000 hasta $100,000 según Jaime Benson (Vera-Rosado, 2014b). Sin embargo, en la actualidad son muy pocos los que generan ese ingreso y, por ende, se visualiza una desaparición de esta clase concretando significativamente al pobre y al rico. El economista Benson visualiza esta teoría desde hace ochos años (Vera-Rosado,
2014b).

Capítulo VII: Discusiones y Conclusiones

La Migración no es la Alternativa

Quizás resulte lógico pensar que mientras menos personas vivan en el país menos será la crisis y mayor será la repartición. Pero la realidad es que “la migración no es, ni puede ser, solución para el problema de desbalance entre población y recurso” como lo determina Vázquez-Calzada (1963).

Un estudio estadístico que desarrolló Walter H. Bruckman (1978) llegó a la conclusión de que la migración es “halada o empujada”. Se dice que es halada cuando “se produce como consecuencia del atractivo que pueda ejercer la región de arriba sobre el migrante (Bruckman, 1978). Mientras que la empujada “se produce como consecuencia de una condición socioeconómica desfavorable, que expulsa al individuo de la región” (Bruckman, 1978).

Desde ese punto de vista, se llega a la conclusión que antes del 2006 la migración puertorriqueña fue de tipo halada ya que a la mayoría le atraían la idea de una mejor calidad de vida en todos los aspectos. Después del 2006, la migración ha sido empujada porque es cuando se conoce el inicio de la recesión y ésta se ha mantenido hasta estos tiempos. El alza de las contribuciones, el desempleo, y el costo de vida que incrementa cada vez más, “empuja” al ciudadano a abandonar el país porque se encuentra en un callejón sin salida.

De hecho, no es una estrategia nueva ya que para el año 1901 declararon la

Isla “sobrepoblada” según el gobernador de esa época, Charles Allen (Whalen, 2002). Aseguraba que tenía los trabajadores necesarios y era requerido salir de la gente pobre y atraer gente con capital. Por ende, utilizó la técnica de “halar” a esa población del sector rural preferiblemente que no tenía trabajo fijo y le vendió sueños para que “voluntariamente” abandonaran el país.

Entonces, ¿es viable la migración? Realmente no. Cuando migran principalmente profesionales a otros países con mejores oportunidades, contribuye a pérdidas millonarias a la economía local. Al ser jóvenes menores de 35 años los que deciden abandonar el país, fomenta a que la población envejezca y contribuye a muchos más gastos para servicios públicos. De seguir esta tendencia continuaremos dependiendo de fondos federales que en algún momento se acabarán y nos hundirán a la extrema pobreza. Falsamente se crea la expectativa de que se reducirá el desempleo y los recursos, cuando la realidad es que dichos recursos nunca han sido manejados incorrectamente. En cuanto al desempleo, no tiene que ver directamente con el número de residentes, más bien, con el cierre de industrias y manufactureras que ha sufrido la Isla desde la década de los ’90. En pocas palabras, mientras menos personas hayan en un país menor será el consumo de bienes y servicios, y el estancamiento económico se agravaría aún más.

Soluciones para Disminuir estas Crisis

Ya conociendo las consecuencias que provoca la significativa migración de puertorriqueños hacia los Estados Unidos, es necesario encontrar soluciones factibles. La educación es un factor determinante en un país, por ende, es importante inculcar el amor a la patria, el amor a lo manufacturado o fabricado en Puerto Rico. Para evitar el éxodo de talento puertorriqueño, sería una gran oportunidad concienciar a estudiantes universitarios y en cierta forma
“obligarlos” a que trabajen por un par de años en Puerto Rico produciendo capital local y reteniéndolo en la Isla (García-Pelatti, 2014). Volver a los tiempos de las grandes manufactureras e industrias que son inyecciones sumamente importantes para la economía. Puerto Rico tiene recursos valiosos que muchos países darían la vida por tener y se están perdiendo por falta de planificación. La agricultura es otro recurso valioso que nos ayudaría a recuperar nuestra economía local. Incentivar y ayudar a los trabajadores que aportan al país con bonos para la compra de su vivienda principal. De la misma manera a las micro, pequeñas y medianas empresas ayudarlas para que sus negocios continúen operando y nuevamente concienciar al pueblo a consumir lo hecho en Puerto Rico.

Se debe atender el asunto migratorio sin evasiones; el pueblo debe entender que llegó la hora de responder por los errores de los distintos gobiernos y que, por tanto, se deben hacer sacrificios. Por otro lado, el gobierno que sea elegido por el pueblo debe de echar a un lado la politiquería perjudicial y trabajar mano a mano con la oposición política; ser responsable en los asuntos fiscales, ser transparentes con el pueblo de Puerto Rico, fomentar la creación de industrias que estén administradas por puertorriqueños y, finalmente, se debe atender el centenario asunto del sistema colonial de Puerto Rico que es un obstáculo para el desarrollo económico del país.

En resumen, más que buscar obstáculos para que los ciudadanos se cansen y decidan abandonar el país porque se sienten abandonados por el gobierno, es buscar alternativas que eventualmente beneficiarán a cada uno de los puertorriqueños. Pensar solamente en solucionar sus problemas sin pensar en los demás, no contribuye al progreso de un país. Está en las manos de todos los puertorriqueños dar su aporte para que todos se beneficien.

Conclusiones

La presente tesis presentó como meta conocer de fondo el fenómeno de la migración puertorriqueña hacia Estados Unidos y su inseparable vínculo con la crisis económica de la Isla. Este fenómeno ha tenido sus variaciones por décadas y las razones siempre han sido las mismas, la cuestión económica. Sin embargo, las expectativas, la situación económica y demográfica, las características de los migrantes y hasta las estadísticas han sido de constantes cambios.

Por ende, se hizo el análisis de la situación desde la perspectiva histórica para demostrar que las causas siempre fueron las mismas aunque las
circunstancias fueron diferentes. El problema es que la situación se ha agravado aún más en los últimos años y se está convirtiendo en una crisis nacional.

Lamentablemente, en vez de buscar soluciones la gente opta por huir ante la adversidad sin conocer posiblemente las consecuencias que esto conlleva. Entonces, es sumamente importante darle la atención que amerita esta situación, y esa responsabilidad la tiene tanto el gobierno como el pueblo puertorriqueño. Lo contrario a décadas atrás, muchos deciden realizar sus vidas en Estados Unidos y se quedan por muchos años, varios casos esperan hasta su jubilación para regresar a la Isla. Uno de los grandes problemas que experimenta Puerto Rico, ya que su población se encuentra envejeciendo y se proyecta continúe así por largos años.

Las características de los migrantes puertorriqueño han evolucionado. Antes, los hombres se sacrificaban para viajar hacia el continente norteamericano para poder sustentar a su familia en Puerto Rico. Ahora, no sólo las mujeres toman la decisión de radicarse y buscar oportunidades de trabajo en Estados Unidos, sino que se lleva a la familia completa para que también disfrute de los beneficios que el país vecino ofrece. Lo que contribuye a que las cifras sean tan alarmantes. Otro aspecto importante es que los migrantes actuales son más capacitados y con experiencia laboral suficiente como para competir en el campo laboral norteamericano.

No obstante, estas son parte de las decisiones han llevado a la crisis que sufre la Isla en estos momentos. Aunque no se le puede atribuir solamente a la migración de puertorriqueños, ya que las malas decisiones de los gobiernos de turno y la corrupción acabó con la estabilidad económica del país. La decisión de tomar préstamos y más préstamos, el cierre de tantas fábricas, de las escuelas, la Ley 7 del 2009, entre otras atrocidades, fomentaron este declive que ahora la clase trabajadora deben pagar para “rescatar” al país.

Por otra parte, se llega a la conclusión de que la migración no es una alternativa para reformar la crisis económica. Esta conducta impulsa al estancamiento de la construcción, de los servicios, de la banca, entre otras industrias. Hay suficientes recursos, el problema es que no saben administrarlo adecuadamente.

Como se mencionó anteriormente, menos gente menos consumo y obviamente, menos movimiento económico. Y eso está demostrado conforme se analiza la historia de Puerto Rico. Hay que moverse, hay que trabajar con los recursos disponibles. Ya la espera se acabó y es momento de actuar.
Todos los puertorriqueños que amamos el pedacito de tierra que Dios nos dio debemos poner nuestro granito de arena para que enfrentemos juntos los retos de la peor crisis económica de nuestro país. ¡Las generaciones presentes y futuras nos lo agradecerán!

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Martínez Martínez William. (2015, enero 16). Efectos económicos de la migración de Puertorriqueños a los Estados Unidos. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/efectos-economicos-de-la-migracion-de-puertorriquenos-a-los-estados-unidos/
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Martínez Martínez, William. Efectos económicos de la migración de Puertorriqueños a los Estados Unidos [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/efectos-economicos-de-la-migracion-de-puertorriquenos-a-los-estados-unidos/> [Citado el 22 de Abril de 2019].
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