Cultura escolar y su utilidad para enfrentar problemas sociales y potenciar el desarrollo local (Cuba)

  • Otros
  • 22 minutos de lectura

La cultura sigue siendo centro de atención para la ciencia, pues sin ella, no hay libertad posible.  La certeza de ese pensamiento, que no se limita a la cultura artística, sino que implica el concepto de una cultura general integral, incluyendo preparación profesional  y conocimientos elementales de una amplia gama de disciplinas relacionadas con las ciencias, las letras y las  humanidades, alientan hoy nuestros esfuerzos (Fidel Castro,2002).

Esos esfuerzos que conducen a potenciar la cultura escolar para que ella a su vez conduzca al reconocimiento de la cultura de cada comunidad para que sea reflejada en la realidad de cada territorio como parte del necesario desarrollo local que hoy se exige y del cual la nueva Universidad cubana ha de ser protagonista, he ahí el centro de atención de la presente propuesta.

INTRODUCCIÓN:

Incursionar en las concepciones de la ciencia desde la óptica de la axiología es un reto, disímiles son los autores que desde diferentes ángulos han investigado sobre el papel de esta en la formación del hombre, volver sobre este particular es una necesidad de estos tiempos, donde la ciencia va siendo más importante en la caracterización de cualquier sociedad.

Carlos Marx en su descubrimiento de la concepción materialista de la historia, había argumentado este referente, al considerar que la producción es la condición básica de la existencia de la ciencia y que sus necesidades constituían la fuerza motriz del desarrollo. Marx también reveló tempranamente cómo en la actividad humana se plasman los conocimientos, ideas, sentimientos, valores de los hombres, siendo entonces el proceso de creación de la cultura, la realización de la fuerza del pensamiento.

La ciencia en su proceso histórico ha devenido, no solo en elemento central de la economía, la política y la cultura, sino también en el tipo de educación y la forma en que se manifiestan los hombres ante la producción científica.

De ahí que sea tan importante volver a los clásicos del marxismo, para recordar una vez más que desde sus perspectivas, el ideal de la ciencia se funde con el ideal de la transformación revolucionaria del mundo, o sea ciencia y valores humanos deben  estar estrechamente vinculados como necesidad de supervivencia de la especie.

Como cultura escolar se entienden los patrones de significados que son transmitidos históricamente, y que incluyen los valores, las normas, las creencias, los rituales, los mitos y las ceremonias comprendidas, quizás en distinto grado, por los miembros de la comunidad escolar (Stolp, 1994).

Es aquella que los identifican como integrantes de ella y, lógicamente, les permite comprender y comunicarse entre sí; siendo este sistema de significados lo que generalmente estructura lo que la gente piensa y, por tal razón, la forma en que actúa, entendiendo que la cultura permite grados de visibilidad a través de esos patrones de significados y que igualmente es lo bastante estable como para  ser reconocida, pero a la vez es dinámica (Martínez-Otero, 2003).

Se asume también como creación humana, expresión concentrada de la multifacética actividad humana, material y espiritual, en sus dimensiones práctica, cognoscitiva, valorativa y comunicativa, constituyendo manifestación del proceso de devenir y ascensión humana.

El  doctor (Martínez-Otero, 2003) considera que el interés por la cultura de la escuela nace de la necesidad de analizar el impacto de la  cultura organizativa en el proceso formativo. El conocimiento de la influencia que sobre la educación ejerce la  cultura del centro es el punto de partida de su fortalecimiento o modificación.

Con estas premisas define la cultura escolar como el conjunto de conocimientos, estados anímicos, acciones y nivel de desarrollo alcanzado por una comunidad educativa, la cultura admite grados de “visibilidad” y se proyecta en las rutinas, costumbres, normas, estilos educativos, creencias, actitudes, valores, símbolos, relaciones, discursos y metas. La realidad cultural “permanece”, se difunde y evoluciona, progresiva o regresivamente.

La cultura escolar es el resultado de significados que se seleccionan, intercambian y propagan. Desde la antropología educativa el concepto de cultura escolar se torna imprescindible para el análisis y la mejora del proceso formativo, porque brinda claves sobre la gramática y la semántica institucional. Cada comunidad educativa posee su propia cultura escolar. Por más que haya ciertos “universales culturales”, cada institución escolar tiene su idiosincrasia, es decir, su “singularidad cultural”. La cultura escolar penetra por todos los rincones del centro educativo. Ejerce, de hecho, un impacto (patente y latente) en el proceso formativo.

Lo antes expuesto conduce a considerar como un problema científico: insuficiente tratamiento a la cultura escolar en el proceso docente educativo para enfrentar los retos que imponen los problemas sociales el abordaje de esta y su curso en la contemporaneidad, para el cual se ha considerado como objetivo: Evaluar la utilidad de la cultura escolar en el proceso docente educativo para enfrentar los problemas sociales y potenciar el desarrollo local.

DESARROLLO.

Consideraciones generales sobre el tratamiento al concepto de ciencia.

La acumulación y transmisión de conocimientos  contribuye al desarrollo social. Este conocimiento se dice que es científico cuando descubre la esencia de los nexos y relaciones que existen entre los diferentes entes y fenómenos del mundo, que lo diferencia del conocimiento empírico.

La transmisión de conocimientos científicos  ha desempeñado y desempeña un papel determinante en la enseñanza escolar, de ahí que muchos de los problemas relacionados con el aprendizaje de los escolares constituyen problemas científicos y a la vez  “problemas sociales de las ciencias”.

El conocimiento científico sirve de base a la ciencia pero para constituirse en esta necesita ser estructurado y organizado sobre la base de un determinado objeto y disponer de un método específico en correspondencia con ese objeto.

Según García Gallo (1980), todas las ciencias incluyendo la más general que es la Filosofía Marxista-Leninista y la más abstracta que es la Matemática, están integradas por:

  • Conocimientos empíricos, tomados del saber popular, analizados y sistematizados por vía experimental, mediante la observación reiterada.
  • Conocimientos teóricos, que explican los hechos en su conjunto, descubriendo en ellos las leyes que los rigen y agrupándolos en un sistema único que son las teorías.
  • Bases y deducciones filosóficas sobre las cuales se apoya y que continúan y culminan las teorías.

Este destacado científico cubano define la ciencia como: “la expresión más alta de la práctica, cuyo objeto es reflejar la realidad y proporcionar un conocimiento verdadero de la esencia de los fenómenos y procesos de la naturaleza, de la sociedad y de las leyes que la rigen, mediante una forma lógico-abstracta (1980).

Esta definición, al considerar el (conocimiento verdadero de la esencia de los fenómenos y procesos de la naturaleza y de la sociedad, y de las leyes que las rigen), está haciendo alusión a los conocimientos científicos estructurados y organizados; declara explícitamente el objeto que consiste en (reflejar la realidad y proporcionar) ese conocimiento y la (forma lógico-abstracta) de reflejar esa realidad y proporcionar ese conocimiento, es el método.

En su definición de “ciencia” está siendo consecuente con los requerimientos que declara anteriormente para que un conocimiento científico se convierta en ciencia.

  1. I. Lenin plantea que la ciencia es una forma específica de actividad, de trabajo especializado, de búsqueda humana de la verdad.

En esta definición se aprecia la “búsqueda humana de la verdad “como el objeto, “una forma específica de actividad de trabajo especializado” necesariamente requiere de conocimientos científicos estructurados y organizados y un “trabajo especializado de búsqueda” presupone la existencia de un método específico.

En esta se alcanza un adecuado equilibrio entre la concreción, la síntesis y la generalización; a nuestro juicio, manifestación de la capacidad de Lenin de penetrar en la esencia de los fenómenos naturales y sociales de su época y de los que le antecedieron.

No resulta difícil percatarse que el conocimiento sistematizado en cualquier campo no tiene necesariamente que ser científico, de ahí la necesaria aclaración de que suele aplicarse sobre todo a la organización de la experiencia sensorial objetivamente verificable.

La experiencia sensorial se concreta en conocimientos adquiridos por el hombre en su relación con la naturaleza y con el propio hombre, al ser objetivamente verificable es científico y de hecho se declara su carácter organizado; por otro lado verificar esa experiencia es el objeto y la forma en que se realiza esa verificación es el método.

En el Diccionario Filosófico Rosental y Ludin definen:

“Ciencia es forma de la conciencia social, constituye un sistema, históricamente formado, de conocimientos ordenados cuya veracidad se comprueba y se puntualiza constantemente en el curso de la práctica social”.

En esta definición se aprecia con facilidad la presencia del conocimiento científico históricamente estructurado y ordenado, se hace referencia a la comprobación de la veracidad de este conocimiento pero no se declara explícitamente como objeto de la ciencia ni se hace referencia a la necesaria presencia de un método en la realización de esta comprobación.

Los clásicos del marxismo fueron los que pudieron dar una clasificación más exacta de las ciencias al deducir ésta a partir del movimiento de la materia en su evolución según la esfera de incidencia. En el enfoque marxista es concebida la ciencia como un todo complejo que revela sus múltiples conexiones con la sociedad.

La historia muestra que lo importante, lo determinante en el desarrollo de una ciencia, lo constituyen las exigencias de la realidad material.

Son muchos los ejemplos que existen sobre la utilización de la ciencia a merced de intereses mezquinos, así como la imperiosa necesidad de una educación basada en principios éticos que comprenda el peligro que impone para la especie humana, la utilización de la ciencia y sus resultados en experimentos que lejos de resolver las crecientes necesidades del hombre, pone en peligro su existencia en los siglos venideros.

Se habla de producción de semillas transgénicas, de la utilización de productos que esterilizan cultivos enteros, plagas, cual fruto de laboratorio, capaces de eliminar sembrados enteros, de la realidad virtual como forma de inculcar sentimientos de superioridad, de teorías que justifican la utilización de la guerra como solución a las carencias de alimentos y peor aún se invierten enormes recursos en utilizar a los alimentos como fuente de energía para autos e industrias  en detrimento de las crecientes necesidades alimentarias que sufre el planeta.

Se está  ante un problema con implicaciones generacionales, por lo que urge una solución que pase por el prisma de una educación ética ante el papel cada día más necesario de la ciencia y la responsabilidad de los científicos ante los resultados de la misma.

Hoy en día es escasa la práctica científica alejada de los intereses de aplicación con fines económicos o de otro tipo, incluso, prácticas prohibidas por su impacto biosocial, lo cual tiene implicaciones en la actividad científica, en la vida de los científicos, las instituciones que lo acogen y sus relaciones en la sociedad.

En gran medida el desarrollo científico y tecnológico de este siglo ha sido impulsado por intereses vinculados al afán de  la hegemonía mundial de las grandes potencias y a las exigencias del desarrollo industrial y las pautas de consumo que se producen y se difunden desde las sociedades que han marcado la avanzada en los procesos de modernización. No es por gusto que los problemas éticos ligados a la ciencia constituyen preocupaciones cotidianas.

La ciencia ha tenido disímiles aristas en su interpretación y su papel en la sociedad y más aún en la formación ética del hombre como ente valorativo. Su  tratamiento desde lo conceptual hasta lo aplicativo ha encontrado un sinnúmero de polémicas que hacen de este tema algo interesante y controvertido.

Pero sin lugar a dudas que una arista importante en el tratamiento a la polémica de la ciencia, lo es la relación ciencia-hombre-axiología, aspectos estos que están presentes desde los mismos inicios de la aparición de la ciencia.

Se refiere a la posición y consideración ética que en el proceso de producción científica asume el hombre, que le permite poner a esta en beneficio de resolver las necesidades del conocimiento, sin que lacere su existencia y convivencia.

Todo esto, si tenemos en consideración  que en los últimos tiempos (según el Doctor Jorge Núñez Jover, 2004) la atención en torno  al problema de la ciencia, se ha desplazado de los productos  de esta (en particular los conocimientos con énfasis en la teoría científica) a la actividad científica misma, es decir a “la ciencia en el proceso de ser hecha” aspecto este que visto así puede ser contradictorio con los principios éticos, no solo que asume el científico, sino la comunidad científica.

La cultura escolar su utilidad en el proceso docente educativo para enfrentar los problemas sociales y potenciar el desarrollo local.

El desarrollo acelerado de la ciencia y la tecnología contemporánea y su influencia creciente en las distintas esferas de la vida social, son características esenciales del mundo actual.  En consecuencia, se requiere del desarrollo intensivo de la educación y la cultura en general.

Por estos motivos el sistema educativo debe ser dinámico, capaz de contribuir a la formación científica del mundo de los estudiantes, para que puedan interpretar y trasformar los fenómenos que se dan en todas las esferas de la sociedad.

Es la escuela la encargada de formar a las nuevas generaciones, por ello se debe nutrir de investigaciones, que como resultado aporten más para elevar al máximo el nivel de adquisición de los conocimientos y el desarrollo de habilidades.

La educación es una parte esencial de la vida, un componente de la práctica social, que permite no solo la conservación y reproducción del conocimiento, expresado en la teoría, procedimientos y habilidades para la producción de bienes materiales a partir de los recursos que ofrece la naturaleza, sino también de las costumbres, los patrones, las normas y valores que caracterizan al sujeto como portador de una cultura específica.

Como fenómeno de la práctica social la educación está condicionada por dos aspectos, una vez que establecen su relación con la ciencia y  determinan el contenido y las formas en que se realiza:

Primero: el grado de desarrollo económico y social alcanzado, que se explica en el nivel de los conocimientos teóricos y las habilidades prácticas acumuladas por la humanidad (como consecuencia del nivel alcanzado por la ciencia), así como, en los sistemas de valores socialmente aceptados en un momento histórico concreto.

Segundo: los intereses, necesidades, puntos de vistas y concepciones del mundo de las clases sociales a cada momento histórico concreto que se expresa tanto en la selección del contenido de la educación como en la forma y método para realizarlo.

En la actualidad  en su concepción sobre la educación la mayoría de las naciones han incorporado a esta, objeto y contenido que tratan de estar más cerca de  la relación ciencia educación como  condición indispensable para el mantenimiento de la sociedad (Aikenhead, 1985).

Se trata pues de enseñar a los estudiantes para que sepan desarrollarse en un mundo caracterizado por los avances de la ciencia y la técnica y que presupone una contradicción con los discursos académicos sobre todo en lo concerniente a la formación axiológica, lo que se trata es que mediante la educación y su posición más cerca con la ciencia, sean capaces de adoptar actitudes responsables y tomar decisiones frente a ese desarrollo y sus consecuencias, que luego serán en gran medida la herencia educativa que se revertirá en su posición como científico.

La educación ha de nutrirse constantemente de la ciencia, que como resultado aporta un conocimiento más profundo que contribuye a elevar la preparación del hombre.

Pero en la misma medida que se da esta relación dialéctica, la educación debe ser capaz a partir de los avances científico técnicos, ir cultivando en los educandos sentimientos que lo pongan en posición de  valorar  hasta qué punto los descubrimientos de la ciencia son perjudiciales o no para su especie.

Ha de evaluarse que los valores son formaciones espirituales, que en el plano individual son formaciones psicológicas complejas reguladores de conducta en tanto, en lo social son expresión de la cultura y componentes de la ideología, son o han de ser movilizadores sociales.

Entre cultura y escuela hay íntima relación. La cultura escolar es educativa en el sentido de que cala en la personalidad. Por otro lado, cada miembro de la comunidad contribuye con su sello a generar esa cultura.  La cultura escolar depende estrechamente de las personas que constituyen la comunidad educativa, pero también de la sociedad en que se encuentra la institución.

Se asume que la cultura escolar está integrada por normas que escritas o no cumplen una función reguladora de la vida de la comunidad escolar;  tanto en el comportamiento como en la utilización de espacios y  la realización de actividades.

La enriquecen los mitos o narraciones de sucesos extraordinarios que se suceden en las comunidades educativas, teniendo como protagonistas a personalidades, directivos, dirigentes estudiantiles, líderes reconocidos como tal, capaces de dinamizar los procesos.

Los símbolos constituyen también un factor que potencia la cultura escolar, son representaciones convencionalmente aceptadas por los miembros de la institución educativa y que contribuyen a la construcción y el fortalecimiento de la identidad colectiva. Los símbolos (insignias, escudos, logotipos) permiten atraer la atención, al tiempo que condensan y difunden la filosofía del centro educativo. También la forma de vestir, el diseño del mobiliario y la configuración del espacio tienen un valor simbólico.

Son contemplados además los ritos, entendidos como el conjunto de reglas establecidas por la comunidad educativa en las actividades. Estos pueden ser visualizados en actos de apertura del curso, aniversarios, graduaciones, matutinos, actos de tipo político, cultural, recreativos que refuerzan los sentimientos de pertenencia y posibilitan el encauzamiento de la cultura organizacional.

El lenguaje y el estilo de comunicación propios de los miembros de un centro educativo constituyen una de las señas de identidad del mismo. Las producciones de diversos materiales (vídeos, libros, revistas) nacidos de la actividad de la institución  llevan el cuño de la cultura escolar.

Todo ello conforma un sistema de valores propios de dicha comunidad educativa y lo trascendental ahora es llegar a la comunidad para seguir siendo el centro cultural más importante capaz de aportar al desarrollo local.

La fusión entre educación y cultura lleva a tomar conciencia de la proyección del binomio en toda la vida escolar, tanto en lo que se refiere a la vertiente técnica como a la dimensión moral. La cultura, intencionada o inintencionadamente, penetra en el  educando a través del proceso de enseñanza-aprendizaje, pero también por medio de las relaciones personales. Habrá pues que cuidar estas dos grandes manifestaciones de la cultura escolar, de manera que confluyan hacia un único fin: la formación integral de las nuevas generaciones.

Son muchas las funciones que desempeña la cultura escolar. La cultura permite establecer las cualidades de la institución. La cultura escolar proporciona una identidad a los miembros del centro educativo. Se puede decir, en efecto, que gracias a la cultura cada institución posee un conjunto de rasgos que la diferencian de las demás. Por grandes que sean las semejanzas entre centros, siempre habrá algunas diferencias significativas que permitirán hablar de idiosincrasia escolar.

La cultura escolar se debate permanentemente entre dos tendencias: la estabilidad y el cambio. La cultura ha de cumplir una función energizante y renovadora de la vida educativa, sin prescindir por ello de sus raíces, lo que supondría de hecho el fin de la escuela.

En estrecha relación con lo anterior, es también lugar común señalar que la cultura escolar cumple una función adaptativa orientada principalmente a garantizar la continuidad del centro educativo. La institución escolar busca su propia supervivencia que necesariamente pasa por acomodarse a las circunstancias.

Ante  el debate de las posibilidades de la cultura escolar y su utilidad en el proceso docente educativo para enfrentar los problemas sociales y potenciar el desarrollo local en el municipio Mella, cuáles son las contradicciones que se enfrentan.

El municipio Mella, es eminentemente agrícola con una infraestructura que se basa en la producción cañera y sus derivados, cuenta con un alto grado de estabilidad en su producción porcina, son estables sus producciones de áridos, así como en la esfera de la pesca.

Desde el punto de vista cultural cuenta con una casa de cultura municipal y un fuerte grupo de jóvenes integrantes de la brigada José Martí, que vinculados a los diferentes centros de educación potencian el trabajo  con los artistas aficionados, posee un museo con importantes piezas y una rica historia que sigue siendo subutilizado, aún cuando los especialistas promueven importantes actividades, cuenta con un cine y una biblioteca dotada con sala de navegación. Una emisora radial con variada programación.

Posee 57 centros educacionales, donde se desempeñan 1296 maestros y profesores, de ellos 392 han obtenido su título de máster, sólo 1 ha culminado su doctorado. El centro universitario desarrolla el proceso docente educativo en 4 especialidades de alta demanda y necesidad, la educación primaria, contabilidad, procesos agroindustriales y agronomía.

De sus aulas han egresado dirigentes que hoy desempeñan importantes responsabilidades, como es el caso de la presidenta y vicepresidenta del gobierno municipal, funcionarios del partido, directivos del ministerio de trabajo, la agricultura, por sólo citar algunos.

El territorio posee una vasta historia, que contempla hechos como la presencia y campamento del Presidente de la República en Armas, Carlos Manuel de Céspedes, hospitales de sangre donde acampó y estuvo gravemente herido Antonio Maceo en compañía de su esposa y su médico Félix Figueredo, hechos de mayor relevancia como la histórica Protesta de Baraguá, el inicio de la invasión a Occidente en 1895.

La singular labor revolucionaria de Oscar Lucero, la presencia en tres oportunidades de nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro luego del triunfo, pero incluso en edades juveniles llegaba al territorio a juegos de béisbol, desde aquí se proclamó el juramento de Baraguà y tantos otros hechos que hacen temblar de orgullo, pero qué ocurre.

Pues esa gran contradicción social que requiere un tratamiento desde la ciencia está en el hecho de que los mellenses no se sienten plenamente orgullosos de su tierra natal, los jóvenes manifiestan en encuestas y entrevistas que están aquí de forma eventual y la mayoría posee el deseo de marcharse a otros lugares para desempeñarse como profesionales. Para enfrentar las problemáticas está faltando:

  • Una comprensión conceptual.
  • Aplicar conceptos y modelos a las situaciones dadas.
  • Limitaciones para aplicar procedimientos lógicos y comunicar ideas de forma oral y escrita.
  • Potenciar el trabajo con la historia local.
  • Desconocimiento de la utilidad y el carácter instrumental de la cultura escolar en el proceso de desarrollo local.

Será esta la solución a los problemas de improductividad que se presentan, será la solución  a la falta de opciones recreativas más acogedoras, será el camino para la ineficacia en la aplicación de los proyectos de desarrollo local.

Por qué, aún cuando existen los recursos humanos e incluso materiales no se revierte esta situación, puede la potenciación de la cultura escolar encauzar las deficiencias. Muchas son las interrogantes que se derivan, pero faltan soluciones.

Si se entiende como cultura escolar  aquellos comportamientos que de forma regular se suceden entre individuos, las normas de trabajo que caracterizan a un grupo, los valores o sistemas de valores que son aceptados, defendidos, representados, transmitidos, conjunto de conocimientos, estados anímicos, acciones y nivel de desarrollo alcanzado por una comunidad educativa, por qué esta no se convierte en herramienta de trabajo.

La adecuada utilización de la cultura escolar ha de conducir a cambios de conducta con énfasis en la actuación,  se requiere mayor concentración en la esfera afectiva y axiológica que conduzca a la defensa de lo mío como parte de lo nuestro.  La historia local debe pasar a un primer plano en la actuación de maestros, familiares, dirigentes estudiantiles y políticos pero todo ello ha de encontrar el amor infinito de cada educador.

El excelente profesor que es Horacio Díaz Pendás, constituye una inspiración constante, de su pluma se asumen estas ideas, nacidas de la labor diaria en la docencia, el aprendizaje, de la vida.

Según Horacio (2010), el educador es un especial ser humano que trabaja a favor del mejoramiento humano, es un patriota formador de patriotas, formador de revolucionarios al que no debe faltarle el conocimiento de la historia, en particular de la Historia de Cuba, como componente esencial de la cultura general integral de cada cubano.

El maestro debe ser ese revolucionario que con su ejemplo forme valores, inculque sentimientos y desarrolle cualidades humanas, formador de una ética, junto a la familia y el resto de la sociedad.

El profesor debe ganarse la autoridad y el respeto por la calidad de sus clases y desde esa fortaleza, mantenerse en el camino de ser consecuente con su pensamiento y acción, teniendo siempre presente que la autoridad emana del ejemplo, de la sólida preparación cultural y de la autoexigencia.

En tanto, la clase de Historia, exige, saber proyectar los objetivos a partir de la realidad cultural de sus alumnos, la clase es el marco más importante para la formación patriótica, para el desarrollo de la ideología a partir del contenido histórico. La clase de Historia es el ámbito más idóneo para fomentar ideas, para sembrar conciencia y sobre todo para enseñar a defender ideas y principios.

La clase como acto único e irrepetible no puede admitir esquemas rígidos ni fórmulas estrechas, tiene la obligación de enseñar métodos de estudio para propiciar que los alumnos sean agentes activos de su propio aprendizaje, por ello el propio Horacio (2010) propone concebir las actividades como sistema, utilizar la influencia emocional de la palabra junto a los elementos probatorios de lo que expresamos, propiciar situaciones de aprendizaje que permitan a los alumnos razonar, debatir, hacer valoraciones hay que llegar al corazón y a la inteligencia de los alumnos con el contenido  y el sentimiento de la enseñanza de la Historia. Se asume pues que una fuerte cultura escolar ha de conducir por este camino.

La enseñanza de la Historia constituye una estrategia de educación patriótica, antiimperialista, latinoamericanista e internacionalista, una estrategia de educación política e ideológica, de educación en valores. De ahí que vincular de manera orgánica la historia nacional con la historia local debe ser dirección principal de la asignatura, siendo preciso determinar de manera explícita dichos contenidos en todos los temas o unidades que corresponda, acompañado  de otras vías como las visitas a museos, tarjas, monumentos, concursos, encuentros con combatientes,  conferencias.

El conocimiento de la historia es arma al servicio de la cultura, al servicio de enseñar a pensar y a defender ideas, procesos a los que no se puede renunciar en la preparación de las nuevas generaciones. He aquí quizás el mejor camino, utilizar la cultura escolar para con ella encauzar los problemas locales hacia una visualización de mejores modelos de actuación, sin olvidar que cada escuela, comunidad, familia e individuo es portador de una cultura, que será defendida en tanto y cuanto se comprenda la validez de esa cultura superior que impulsa el desarrollo hasta transformar el entorno a la condición deseada que genere satisfacción sobre la base del conocimiento.

CONCLUSIONES.

  • La ciencia en su devenir histórico ha estado relacionada con enfoques desde el punto de vista axiológico que han permitido valorar la dimensión y trascendencia histórica de su producción, así como al científico, y a la comunidad de científicos que participan en su proceso.
  • La ciencia pone a la educación en el imperativo de buscar alternativas que permitan, no solo dinamizar los procesos de esta, sino educar a las jóvenes generaciones en la necesidad de adoptar una posición ética ante los disímiles fenómenos de la sociedad.
  • La cultura escolar constituye una eficaz herramienta en el proceso docente educativo para enfrentar los problemas sociales y potenciar el desarrollo local.
BIBLIOGRAFÍAS:
  1. Andréiev Problemas lógicos del conocimiento científico. Editorial Progreso. Moscú. 1984.
  2. Bamchs A, Mario. Representaciones sociales e identidad de género. En revista Avemos. Vol. 2 No1 http://www.Revele.com.ve.
  3. Blanco Pérez, Antonio. Filosofía de la Educación. Selección de lecturas. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 2003.
  4. Bermúdez Sarguera, Rogelio y Maricela Rodríguez Robustillo. Teoría y metodología del aprendizaje. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 1996.
  5. Bressler Cutié, Alberto. Algunas reflexiones sobre la memoria. En Del Caribe No 32 del 2000. Santiago de Cuba.
  6. Biblioteca de Consulta MICROSOFT. Encarta 2004. 1993-2003 Microsoft corporación. Reservados todos los derechos.
  7. Calderón Frías, Orlando. Ideología de la Revolución y Cultura Política: una propuesta metodológica para la educación. Editorial Pueblo y Educación, Cuba,
  8. Castro Ruz, Fidel. Ciencia, Tecnología  y Sociedad  tomo I, 1959-  1989,     tomo   II, 1988-1991.  La  Habana. Editora Política, 1990.______: Discurso inaugural del XVIII Festival Internacional de Ballet, La Habana, 20 de octubre de 2002.
  9. Chávez Rodríguez, Justo. Filosofía y Educación en América Latina. En Educación .No 85, mayo- agosto de 1995.
  10. Díaz Pendás, Horacio. Apuntes martianos para las clases de Historia de Cuba y otras ideas. Editorial Pueblo y Educación, Cuba, 2010.
  11. Diccionario de Filosofía. Traducido por Razinkov. Editorial Progreso. Moscú, 1984.
  12. Domínguez, Isabel. Controversia de la generación en Revista Temas No 4 de 1995.
  13. Feld, Claudia. Taller de tesis sobre memoria social. En http://www.claudia.con.ar/taller memoria//.
  14. Fabelo Corso, José Ramón. Los valores y sus desafíos actuales. Editorial José Martí, 2003.
  15. Federico, Engels. Dialéctica de la Naturaleza. Editorial de Ciencias Sociales. La Habana. 1982.
  16. García Gallo, Gaspar Jorge, Filosofía ciencia ideología. Editorial Ciencia Técnica, La Habana. 1980.
  17. Hart, Armando “Discurso en el acto por el aniversario 35 de las palabras de Fidel a los intelectuales” en Periódico Granma, 11 de junio de 1993.
  18. Kelle y Kovalson. Ensayo sobre la teoría marxista-leninista de la sociedad. Moscú. Editorial Progreso. 1980.
  19. Klingber, Lothar. Introducción a la Didáctica General. Editorial Pueblo y Educación. La Habana, 1978.
  20. Leal Spengler, Eusebio: Conferencia en el segundo evento La nación y la Emigración. En Periódico Granma, 8 de noviembre, 1995.
  21. Lenin, V. I. Cuadernos filosófico. La Habana. 1979.
  22. Martínez Otero, Valentín. Cultura escolar y mejora de la educación. Organización de centros.
  23. Mateos, Abdón. Historia. Memoria, tiempo presente. En amteos @.ser. UNED.es.universidad nacional de Educación a distancia (UNED), Madrid.
  24. Mendoza Portales, Lissette. Cultura y valores en José Martí .Editorial Pueblo y Educación, 2008.
  25. Núñez Jover, Jorge. Problemas sociales de la ciencia y la tecnología. Ciencia, técnica y tecnociencia (soporte magnético).
  1. ___________________ Ciencia, tecnología y sociedad de los estudios de ciencia, tecnología y sociedad en Cuba. Universidad de la Habana (soporte magnético)
  2. __________________. La ciencia y la tecnología como fenómeno social, 1997.
  1. _______________. Guía para la elaboración del trabajo de Estudios sociales de la Ciencia y la Tecnología para exámenes de mínimo de doctorado y de categoría docente. Universidad de Camagüey.
  2. Pérez Blanco, Antonio. Introducción a la sociología de la educación. Editorial Pueblo y Educación. La Habana. 2001
  3. Quintana Suárez, Raúl. El ideario educativo de Fidel Castro en la formación de maestros. Editorial Pueblo y Educación, Cuba, 2010.
  4. Rodríguez, Z. Ciencia y Valor. En: Filosofía y Ciencia. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1985.Rosental M. y P. Ludin. Diccionario Filosófico. Editora Política. Ciudad de La Habana, 1973.
  5. Stolp. Manual de cultura escolar. Fundación origen. 1994.
  6. Vilche, Amparo/Carlos Funó. Ciencia tecnología, sociedad: Implicaciones en la educación científica para el siglo XXI (soporte magnético).

Hazle saber al autor que aprecias su trabajo

Estás en libertad de marcarlo con "Me gusta" o no

Tu opinión vale, comenta aquíOculta los comentarios

Comentarios

comentarios

Compártelo con tu mundo

Cita esta página
Segura Aguilar Yarisleydis. (2018, marzo 14). Cultura escolar y su utilidad para enfrentar problemas sociales y potenciar el desarrollo local (Cuba). Recuperado de https://www.gestiopolis.com/cultura-escolar-y-su-utilidad-para-enfrentar-problemas-sociales-y-potenciar-el-desarrollo-local-cuba/
Segura Aguilar, Yarisleydis. "Cultura escolar y su utilidad para enfrentar problemas sociales y potenciar el desarrollo local (Cuba)". GestioPolis. 14 marzo 2018. Web. <https://www.gestiopolis.com/cultura-escolar-y-su-utilidad-para-enfrentar-problemas-sociales-y-potenciar-el-desarrollo-local-cuba/>.
Segura Aguilar, Yarisleydis. "Cultura escolar y su utilidad para enfrentar problemas sociales y potenciar el desarrollo local (Cuba)". GestioPolis. marzo 14, 2018. Consultado el 24 de Mayo de 2018. https://www.gestiopolis.com/cultura-escolar-y-su-utilidad-para-enfrentar-problemas-sociales-y-potenciar-el-desarrollo-local-cuba/.
Segura Aguilar, Yarisleydis. Cultura escolar y su utilidad para enfrentar problemas sociales y potenciar el desarrollo local (Cuba) [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/cultura-escolar-y-su-utilidad-para-enfrentar-problemas-sociales-y-potenciar-el-desarrollo-local-cuba/> [Citado el 24 de Mayo de 2018].
Copiar
Imagen del encabezado cortesía de adam_jones en Flickr
DACJ