Cultivar la educación del Corazón

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Estoy segura que todos sabemos lo importante que es la educación, pero ¿Qué pasa con nuestras sociedades? y ¿ Qué es la Educación del Corazón? .

Tenemos escuelas, institutos y universidades repletas de niños, jóvenes y adultos “educándose”. 

Contamos con una creciente población de graduados, egresados de las mejores universidades del mundo.

Nuestros gobiernos incorporan entre sus líneas estratégicas prioritarias, la educación y exigen fuertes sumas de dinero en inversión para la mejora de éste sector.

Contamos con nuevas tecnologías y vivimos en la era de la comunicación, en un mundo globalizado, donde podemos disponer en tiempo real de lo más novedoso en información e investigación. Entonces, ¿Por qué nuestras  sociedades parecen estar cada vez más  sumergidas  en ese flagelo que hemos llamado “La Descomposición Social”?

¿Qué nos está faltando?

Pareciera; que sólo nos hemos ocupado de formar individuos para producir y satisfacer necesidades personales o materiales, individuos para ocupar puestos de trabajo, que por cierto, son cada vez más difíciles  de conseguir.

¿Es que acaso, sólo formamos empleados?

Buena parte de nuestras vidas, la pasamos estudiando y acumulando conocimientos o más bien información, que luego,. no necesariamente, se refleja en un cambio exponencialmente positivo  para nuestras sociedades.

¿Cómo estamos aplicando esta información?

¿Cómo digerimos ese conocimiento?

¿Dónde está nuestra visión de un mundo globalizado, que no sólo requiere desarrollo económico, sino también humano, con una educación del corazón?

¿Dónde está el reflejo de esos seres humanos?

¿Vivimos realmente en un estado de bienestar o lo hemos perdido?

Hoy vemos sociedades  enteras sumergidas en la pobreza, el hambre, la desigualdad, los índices de violencia son cada vez más alarmantes.

Particularmente pienso, que nos falta lo que podríamos llamar “La Educación del Corazón” , esa que  se ocupe de formar seres humanos que ante todo aprendan a valorar  la vida en sí misma, seres humanos comprometidos con su felicidad y con la felicidad del otro.

Creo firmemente, que es justamente el desarrollo de habilidades humanas como: La empatía, la tolerancia, la bondad, la generosidad, el respeto, la responsabilidad (vista desde nuestras acciones como generadoras de realidades) lo que nos está faltando.

Pero, ¿Cómo y dónde podemos Cultivar la Educación del Corazón?

Esta pareciera una respuesta sencilla a simple vista, algunos pensarían inmediatamente, en las escuelas, otros quizá, vayan un poco más allá y piensen que en efecto los centros educativos son por excelencia los ideales para tan importante tarea, pero lógicamente apoyados por la educación del hogar, esa que obtenemos de primera mano de nuestros padres o cuidadores más inmediatos.

Cuando le metemos la pupila al tema, caemos en cuenta que en realidad la respuesta no es tan sencilla, ni tan simplista, porque ciertamente, la lógica nos dice, al menos en teoría, que no hay un padre en el planeta que no quiera un mundo mejor para sus hijos, y en efecto con sus recursos, hacen todo lo que esta a su alcance para hacer de su hijos, los mejores seres humanos que ellos puedan formar y se introducen en esa hermosa aventura, sin tan siquiera saber cómo y por si fuera poco, en nuestras actuales sociedades, sin muchas veces tener el tiempo que para ello se requiere.

He escuchado incluso hablar de escuela para padres, pero la realidad, es que la propia supervivencia nos arropa y  las mejores intenciones, por lo general, van a dar al traste.

Todo maestro con verdadera vocación, quiere exactamente eso para sus alumnos, formar  como si fuera un padre, formar individuos íntegros y aptos para construir un mundo mejor.

Seguramente, lo que nos falta es una reforma estructural de nuestros sistemas en general, de nuestras sociedades, darle un nuevo orden y un nuevo sentido, al para qué y por qué hacemos las cosas, para qué queremos lograr tal o cual meta, cuál es el propósito de nuestros gobiernos, de nuestras instituciones.

Es el pensar y reflexionar, por ejemplo, cuando decidimos formar un hogar y tener hijos ¿Cuál es mi propósito al unirme a ésta persona y cuáles son mis condiciones para tener una familia numerosa? o cuando voy a un centro educativo preguntarnos ¿Qué busco yo de estos estudios, finalmente, apuntan a formarme para ser quién quiero ser?, o mejor aún, ¿Es que acaso estoy claro de cuál es mi propósito de vida?, preguntarnos, cuando elegimos a un gobernante, ¿Qué aspiramos de esa persona y por qué es la idónea para ese puesto?, como sociedad ¿Es este el sistema de gobierno que nos llevará a ser la sociedad que queremos? Pero, ¿Qué sociedad queremos ser? ¿Esta? ¿Qué medidas tomar y cuándo vamos a cambiar?, A cambiar ¿Qué?.

Visto así, el Cultivo de la Educación del Corazón, como proyecto podría ser titánico, pero no imposible, cuando seamos nosotros mismos los ciudadanos de éste planeta los que impulsemos y propiciemos ese cambio estructural al cual me refiero, ese día seremos capaces de ver qué el lugar para Cultivar éste tipo de educación a la cual me refiero, es en cualquier lugar, en cualquier momento y a cada paso, es decir, todo comienza por mi mismo y todo finalmente vuelve a mí mismo.

Y aunque parezca, utópico, aunque queramos resultados para ayer, el mundo tiene miles de años y cada día se reinventa, no es de un día para el otro que veremos los resultados de éste tipo de Educación, esto es algo que se cultiva cada instante, y que comienza desde la reflexión de cada individuo y se va multiplicando hasta tocar el corazón del que tienes al lado, sea tu hijo o tu vecino, pero somos nosotros mismos, es allí dentro de nuestro propio corazón, donde debemos iniciar el cambio y no en otro lugar, o en otro tiempo.

Si así fuera, llegara un día en que se propague al punto que en lugar de ver películas violentas, seamos capaces, sin quejarnos, de apagar el televisor y buscar un libro o una agradable conversación con otra persona.

En su obra “El Principito”, el escritor  francés  Antoine de Saint – Exupéry  decía: “Sólo se puede ver bien con el corazón”; lo esencial es invisible a los ojos”. Pienso, exactamente, como expresaba El Principito y concluyo entonces afirmando, que es justo allí, donde debemos enfocarnos, en cultivar una educación del corazón.

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Ramirez V Fanny. (2018, mayo 29). Cultivar la educación del Corazón. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/cultivar-la-educacion-del-corazon/
Ramirez V, Fanny. "Cultivar la educación del Corazón". GestioPolis. 29 mayo 2018. Web. <https://www.gestiopolis.com/cultivar-la-educacion-del-corazon/>.
Ramirez V, Fanny. "Cultivar la educación del Corazón". GestioPolis. mayo 29, 2018. Consultado el 20 de Junio de 2018. https://www.gestiopolis.com/cultivar-la-educacion-del-corazon/.
Ramirez V, Fanny. Cultivar la educación del Corazón [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/cultivar-la-educacion-del-corazon/> [Citado el 20 de Junio de 2018].
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