Cómo iniciar un negocio mientras trabaja para alguien más

Las historias de cómo empezar un negocio a costa del negocio de su empleador tienen el mismo tono sensacionalista que se usa para esparcir los rumores sobre asuntos de oficina o conspiraciones políticas. Una persona que quiere iniciar un negocio, pero aún trabaja para alguien más, en muchas ocasiones es muy cautelosa en cuanto a las llamadas telefónicas furtivas, en el deseo de confesar lo que está haciendo, de ocultar papeles personales bajo una carpeta, de aparentar idas casuales al fax o a la impresora, rogando en silencio que nadie lo vea.

Con el tiempo en contra, la tentación de “husmear” desde los confines del cubículo a veces es demasiado intensa como para pasarla por alto, y se descubrirá preguntándose si la palabra –“ética”– va a rondar cada uno de sus actos profesionales. Sin embargo, con una perspectiva ética adecuada y buen ojo para tomar precauciones, emplear unas cuantas horas de su tiempo laboral le beneficiará no sólo a usted, a medida que se aproxima al autoempleo, sino a su jefe, dado que muchos “tramposos” admiten trabajar mucho más para que no los sorprendan.

La Productividad Como Seguro.

Nechelle Feaster, de 24 años, admite que apoyarse en la empresa donde trabajó le valió mucho durante los dos años que le llevó concretar su empresa de multimedia. Entre 1996, cuando lanzó De Tai Technologies, como empresa de medio tiempo, y 1998, cuando finalmente renunció a su trabajo, Feaster pagó sus cuentas trabajando en las industrias médica y de entretenimiento.

Ambos empleos le sirvieron no sólo para pagar la renta, sino que contribuyeron a iniciar su propio negocio, ya que las herramientas que necesitaba, como computadora, fax y fotocopiadora, estaban en la compañía donde era empleada, aunque a veces no era conveniente usarlas. “Siempre estás viendo por encima del hombro –recuerda Feaster– tratando de resolver las cosas lo más rápido posible; imprimes a toda velocidad, tratando de aparentar que estás haciendo algo relacionado con las tareas diarias de la oficina; nada de afuera”.

Aunque Feaster les contó a sus compañeros sobre su próximo negocio, éstos desconocían las implicaciones de su otro trabajo, y pese a que sus jefes nunca le pedían explicaciones, ella acabó por pedírselas a sí misma.

Se trata de saber hasta qué punto está uno atormentado, no por la culpa, sino por la ansiedad, tratando de hacer todo al mismo tiempo. “En mi último empleo creían que yo era una supertrabajadora, porque siempre estaba en mi escritorio, pero en realidad es que no tenía tiempo ni de platicar, porque tenía que hacer malabares con mi empleo y con mi negocio.

Aprovechaba mi tiempo mucho mejor; si no hubiese tenido que alternar con mi propio negocio, hubiera hecho cosas que hubieran sido una pérdida de tiempo, como tomar descansos adicionales o llamar a mis amigos. El negocio hizo que me concentrara más.”

Para algunos empresarios como Feaster, la ansiedad los empuja a cumplir mejor en ambos terrenos laborales. “Mi empleo no se afectó negativamente, de hecho, sucedió lo contrario. Creo que me habría causado mucha más ansiedad si mi negocio hubiera afectado a mi empleo, y entonces quizá me hubieran sorprendido.”

Recuerde la Regla de Oro

Si cuando niño no tuvo que repetir el mantra de los niños buenos “no hagas a los otros lo que no quieras que te hagan a ti”, sería momento de hacerlo si se encuentra en un atolladero ético.

Sobre todo cuando tienen que contratar empleados, algunos empresarios descubren el camino difícil: lo que era válido cuando no eran jefes ahora lo es. Otro argumento para observar la regla de oro: usted sabe quiénes son sus amigos pero, ¿sabe quiénes son los amigos del jefe?

Terrence Young, propietario de New Image Enterprises, Inc., empresa consultora en Portland, llama a sus clientes durante su trabajo en una agencia de publicidad, pero está atento de no cruzar la línea de la ética personal. “Realmente es difícil trabajar en un negocio propio a partir de las 5 ó 6 de la tarde, cuando los clientes comienzan a preguntarse por qué no les llamé durante el día”, dice Young, de 28 años. “Cuando hago las llamadas no perjudico a mi jefe ni pienso que sea un conflicto de intereses porque no ofrezco trabajos de publicidad.” Con la suerte de trabajar a tres cuadras de su casa, Young se escapa durante la comida a enviar correos electrónicos y hacer todas las llamadas telefónicas posibles, para no realizarlas desde la oficina. “Estoy seguro de que no interfiere con mi empleo, porque si haces algo que interfiera con tu empleo de tiempo completo, seguramente te saldrá el tiro por la culata”, advierte Young.

“En primer lugar, echará a perder tu empleo actual. En segundo, nunca se sabe quién conoce a quién. Si los clientes averiguan que no tienes ética, tú solo te pones la soga al cuello.”

Manténgalos Separados.

La mayoría de los dilemas cuando se inicia un negocio a costa del de su empleador se relaciona con las interrogantes de si es correcto hacer contacto con los clientes de su jefe, si se pueden aplicar las ideas del trabajo que se relacionen con éste, y qué tanto puede desviarse de la amenaza de una cláusula de “no competencia” en su contrato laboral.

Algunos empresarios optan por eludir estas restricciones, y emplean su tiempo laboral en cualquier otra cosa que no sea en su propio negocio. Christopher Jones, dueño de la empresa de consultoría y desarrollo empresarial Progressive Solutions, en Nueva York, sabía que debía adquirir experiencia en el mundo profesional antes de lanzarse a iniciar su propio negocio, pero no quería arriesgarse para obtenerla.

Antes de dedicarse de tiempo completo a su compañía en 1991, trabajó durante dos años en diversas empresas, entre las que figuraban una de alarmas y otra de programas de contabilidad. “Siempre es difícil disimular y no esconder nada, al menos para mí”, dice. “Realicé todo mi trabajo (del negocio) en las noches y los fines de semana, pero mi jefe nunca notó que yo estaba agotado todo el tiempo. No le dije lo que estaba haciendo porque creo que lo que uno haga fuera de las horas de trabajo no es de la incumbencia del jefe.”

Antes de esta separación de “Iglesia y Estado”, el empresario de 31 años agrega: “Otra cosa que me ayudó a reflexionar éticamente es que nunca competí en el mismo terreno. Una exigencia fue trabajar en sitios que fueran semejantes pero no de la competencia. Aunque es difícil, vale la pena cuando uno está en la etapa de inicio de su propia empresa.”

Aplique La Ética en Los Negocios

¿Sigue buscando una guía sobre las implicaciones éticas de engañar a su jefe? Incluso para los expertos, nada se presenta en blanco y negro. Joe Badaracco, profesor de ética comercial en la Escuela de Negocios de Harvard, opina que no existen reglas concretas cuando se trata de las implicaciones éticas del engaño. Depende del contrato implícito que tenga, señala. “Creo que lo principal es: ¿está usted realizando su trabajo? ¿Lo hace como espera la compañía que lo haga? Es probable que esté en riesgo si se aparta mucho de eso. Sin embargo, no estoy seguro de que robar tiempo no tenga alguna diferencia con robar algo en una tienda”, agrega Badaracco. “Por otro lado, mi impresión y mi esperanza es que a la gente se le pague por hacer el trabajo, no por sentarse en su silla.”

Es decir, aunque para algunos el “robo” de tiempo y recursos equivale a atracar los intereses (en especial las ganancias) de su jefe, Badaracco opina que en tanto el trabajo se realice, es algo que se puede perdonar y olvidar. ¿Pero el jefe opinará igual? Badaracco advierte que algunas veces es mejor no abrir su corazón ante un superior. “A los jefes les gusta creer que son dueños en alma y cuerpo de sus empleados”, agrega. Es quizá una ilusión, pero dependiendo de su jefe, a veces es una ilusión necesaria, y tal vez es mejor no decepcionarlo. ¿La última palabra?

Como aliento para los entrepreneurs inquietos por lanzar su propia empresa, pero que aún trabajan para otras compañías, Badaracco aconseja que la ética siempre dependerá de cada situación. Ponga a trabajar su juicio. “Mi punto de vista general es que si en buena conciencia usted puede decir que está haciendo su trabajo, el resto de su vida le corresponde sólo a usted.”

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Millard Elizabeth. (2009, mayo 1). Cómo iniciar un negocio mientras trabaja para alguien más. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/como-iniciar-un-negocio-mientras-trabaja-para-alguien-mas/
Millard, Elizabeth. "Cómo iniciar un negocio mientras trabaja para alguien más". GestioPolis. 1 mayo 2009. Web. <https://www.gestiopolis.com/como-iniciar-un-negocio-mientras-trabaja-para-alguien-mas/>.
Millard, Elizabeth. "Cómo iniciar un negocio mientras trabaja para alguien más". GestioPolis. mayo 1, 2009. Consultado el 23 de Septiembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/como-iniciar-un-negocio-mientras-trabaja-para-alguien-mas/.
Millard, Elizabeth. Cómo iniciar un negocio mientras trabaja para alguien más [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/como-iniciar-un-negocio-mientras-trabaja-para-alguien-mas/> [Citado el 23 de Septiembre de 2018].
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