Coaching ontológico para el control, el poder y la responsabilidad

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CONTROL, PODER Y RESPONSABILIDAD
1. A modo de introducción
Mi objetivo al escribir este artículo es mostrar como la filosofía cartesiana influye en
nuestras “prácticas de control” y qué posibilidades se abren para nosotros como Coaches
Ontológicos en nuestra forma de ser y de hacer cotidianas, al poder observar e intervenir en
este fenómeno.
La producción de este artículo es el resultado de la articulación del material que recopilé en
mis clases y Seminarios durante mi formación y otros aportes que tomo de diferentes
autores e interpretaciones.
En mi experiencia personal él “apropiarme” de la distinción control, abrió muchas
posibilidades en mi vida, sobre todo en el dominio de ser coherente con los valores
conforme a los cuales elijo vivir. Me refiero a valores como:
respeto y compasión por el otro, es decir ver al otro como un legítimo otro,
respetando su forma de observar al mundo
humildad, entender que yo veo al mundo como lo veo, dado el observador que soy
También rescato que cuando realmente estoy alerta a observar los momentos en que estoy
pretendiendo controlar a otros en determinadas situaciones, lo que experimento es un
estado de”liviandad y aceptación”, que me permite conectarme con mi verdadero poder y
ejercitar mi responsabilidad como habilidad de respuesta, para elegir quién ser en cada
situación.
Creo que como Coaches Ontológicos, si elegimos vivir esta interpretación en todo
momento y desarrollar las “prácticas y alertas” que nos permitan darnos cuenta “cuando la
deriva cultural nos atrapa y pretendemos controlar”, podremos servir más efectivamente a
los demás desde nuestra profesión, y vamos a ser más felices.
Quiero aclarar que no opino que el pretender controlar” sea malo o bueno. Lo que
podemos preguntarnos es si nos sirve o no, dado quién queremos ser y la forma en que
queremos vivir y crear nuestras relaciones con los otros y con los acontecimientos de la
vida.
Para esto también considero útil introducir las distinciones que inventé para diferenciar dos
tipos de control: “control existencial” y “control operativo”. Comparto con el lector un
ejemplo de cada tipo de control, para que saque sus propias conclusiones.
Control Existencial
Digo que yo estoy controlando existencialmente al otro” cuando ante un pedido mío me
dice que NO y yo no lo acepto y me enojo, y elaboro toda una serie de artilugios para que
haga lo que yo quiero.
Control Operativo
Desarrollo un control operativo por ejemplo, cuando llega el extracto bancario y controlo
los cheques debitados, los depósitos y los impuestos / gastos que me cobraron.
¿ Puede el lector ver alguna diferencia entre ambos?.
Recuerdo una frase que Jim Selman, uno de mis maestros en esta profesión, compartió en
un Seminario cuando me estaba formando como Coach. Los invito a que la copien y la
peguen en un lugar muy visible.
Querida Mechi:
Gracias por tu oferta de ayudar, pero hoy creo que tengo todo bajo control.
Firmado: DIOS
Para terminar con esta introducción, también me gustaría compartir con ustedes algo que
siempre les digo a mis Coachees (y a mí misma):
Los seres humanos no tenemos control sobre los resultados, pero sí podemos elegir
quién ser ante los resultados que tenemos.
Esta frase resume para mí lo que es vivir una vida desde el poder y la responsabilidad que
nos brinda la libertad.
1. Paradigma cartesiano: ¿ qué nos hace pensar que podemos controlar?. Cómo
la filosofía cartesiana influye en nuestras prácticas de control existencial.
Considero que la distinción “control” dentro del paradigma del Coaching Ontológico, es
una meta distinción(*), que subyace o está por debajo de todas las demás distinciones, y que
es esencial para observar y trabajar, dado que revela nuestro “ser cartesiano” en el mundo y
nos propone el desafío de observarnos y elegir desde la responsabilidad por cuál paradigma
queremos ser usados.
La interpretación de que podemos controlar está históricamente formada en la noción
cartesiana de que somos actores independientes, separados del mundo, de la naturaleza y de
los otros seres humanos y que podemos causar nuestras acciones y producir resultados
(*) No podemos observar algo para lo cual no tengamos una distinción. Las distinciones de la Ontología del
Lenguaje se pueden articular de otra manera dependiendo de que las usemos en un paradigma de control o en
un paradigma de respeto y aceptación, de allí que considere a la distinción “control” como una meta-
distinción, dado que para mí engloba a todas las demás.
intencionalmente, es decir, que nosotros somos individualmente la fuente de nuestras
acciones.
Rafael Echeverría en su libro “El Búho de Minerva”(1) señala con relación a la filosofía de
René Descartes:
“... la filosofía de Descartes inaugura toda la tradición filosófica moderna de la
subjetividad o filosofía centrada en el sujeto. La afirmación del yo, del sujeto pensante, se
constituye en la piedra angular de la reflexión filosófica.
La concepción cartesiana, por lo tanto, escinde lo real en dos partes esencialmente
diferentes: la conciencia y la materia, el alma y el cuerpo, el sujeto y el objeto”.
Sin duda esta filosofía tuvo una gran influencia en el desarrollo científico y tecnológico que
hoy disfrutamos (?). En la metodología investigativa occidental, el conocimiento se obtiene
mediante la observación apartada, desinteresada y objetiva. La lógica cartesiana, que
visualiza el universo no como un ente viviente sino como una máquina, postula una
separación total y absoluta entre observador y observado, entre alma y cuerpo, y entre
mente y materia. La observación se limita a lo que puede ser cuantificado.(2)
Esta escisión entre el hombre y la naturaleza, nos llevó a creer que desde la ciencia el
hombre puede controlar al mundo y domarlo para sus fines. No quiero entrar en este
artículo a desarrollar las consecuencias que provoca esta forma de pensar en nuestra
ecología y en la vida de nuestro planeta. considero útil mencionarlo para mostrar desde
dónde surge este paradigma y cuáles son las consecuencias del mismo, cuando lo que
queremos no es ya controlar la naturaleza, sino controlar a otros seres humanos.
Una forma gráfica de mostrar este mecanismo, que comúnmente llamamos “la caja”,
“EGO”, “cultura” (en el ámbito social) o la “estructura cartesiana del ser” sería:
FUTURO / POSIBILIDAD / COMPROMISO / Resultados extraordinarios
Descartes dijo: “Cogito, ergo sum”, PIENSO, LUEGO SOY. Esto implica que YO soy mi
EGO(*).
Mi EGO cree que él es YO, cree que él produce los resultados, mi EGO se cree que sus
juicios son la verdad. Mi EGO es una conversación auto-referencial, en donde la realidad
está interpretada con un solo propósito que es validar su propio punto de vista, entonces si
yo soy mi EGO, yo puedo lograr lo que él quiere que yo logre, pero nada más, porque es un
sistema cerrado (sólo lo que es posible dentro de “la caja”, lo que la cultura acepta como
(*) La distinción “Ego”, a los fines de artículo, la utilizo como sinónimo de “cultura” o “conversación auto-
referencial”.
REALIDAD / Lo conocido
Hacer Pensar acerca de
Causa Efecto
ACCION
El resultado nos hace
accionar:
Hablo con ella porque
me trata bien.
RESULTADOS
El resultado nos
hace accionar:
La quiero porque
me trata bien.
razonable). Esto es lo que hace una conversación auto-referencial, se auto-justifica, se auto-
organiza, interpreta todo relacionado consigo misma, con el único propósito de sobrevivir y
persistir.
En este paradigma somos máquinas “estímulo-respuesta” en donde cambiamos la acción
basándonos en los juicios sobre los resultados, pensando que lo que pensamos es la verdad
y que no hay otra posibilidad.
Pensamos que pensamos y pensamos que es nuestro pensamiento el que determina lo que
hacemos y cómo nos sentimos. Somos usados por esta interpretación. La mayoría de las
respuestas no nos pertenecen, pero somos tan arrogantes que creemos que tenemos el
control.
Hay un cuento muy conocido que muestra esta interpretación:
Se juntan dos amigas para cenar y la dueña de casa decide cocinar un peceto. Van a la
cocina, la anfitriona saca el peceto de la heladera y antes de colocarlo en la cacerola le corta
las puntas. Su amiga, extrañada le pregunta:
- ¿ Por qué le cortás las puntas al peceto?.
- ¡ Porque el peceto se hace así!.
- ¿ Quién lo dijo?.
La dueña de casa se queda sorprendida y reflexionando unos minutos decide llamar por
teléfono a su mamá, que le enseñó esta receta.
- ¡ Hola mami !. ¿ Cómo estás?. Mirá estoy aquí con Silvia y me hace una pregunta
que la verdad, se la contesto pero no estoy segura de por qué le contesto lo que le contesto.
A ver si me podés ayudar.. ¿ Por qué le cortás las puntas al peceto?.
- Hija, es obvio, porque se hace así.
Cortan la conversación y la inquietud se fue trasladando de generación en generación. La
mamá de la dueña de casa de esta historia decide llamar a su mamá.
- ¡ Hola mami !. ¿ Cómo estás?. Mirá, recién acabo de cortar con Liliana y me hizo
una pregunta que me dejó pensando.. Me podés decir ¿ por qué le cortás las puntas al
peceto?.
- Hija, yo le corto las puntas al peceto, porque cuando tu papá y yo nos casamos,
teníamos solamente una cacerolita y como el peceto que me vendían no me entraba, le
cortaba las puntas y las usaba para hacer albóndigas.
Cuando “pensamos” que algo está mal o queremos que ocurra lo que creemos que debería
ocurrir, cuando pasa algo o alguien hace algo que no coincide con nuestras expectativas,
entonces lo que hacemos es intentar controlar a esa persona o situación, para hacer que las
acciones del otro o lo que ocurre encaje con lo que para nosotros es correcto o debería ser.
Desde el paradigma del control, todo lo que no es conforme a mis expectativas, es
fuente de sufrimiento.
Esto nos lleva a un punto en que cuanto más hacemos para obtener eso que decimos querer,
menos obtenemos de eso mismo. Lo que queremos controlar, nos controla a nosotros.
Tomo un ejemplo que da Paul Watzlawick en su libro “Cambio, Formación y solución de
los problemas humanos” (3), que observado desde la mirada del Coaching Ontológico,
ejemplifica muy bien este fenómeno:
“En la psicoterapia conyugal, se puede observar frecuentemente, cómo ambos esposos
adoptan comportamientos que cada uno de ellos considera como la reacción más
apropiada frente a algo mal hecho por el otro. Es decir, cada uno de ellos considera el
comportamiento correctivo particular del otro, como aquel comportamiento que precisa
corrección. Así por ejemplo, una mujer puede tener la impresión de que su marido no es lo
suficiente abierto a su respecto, como para decirle dónde va, qué es lo que piensa, qué es
lo que hace cuando está fuera de casa, etc. Como es natural, intentará obtener la
información que desea dirigiéndole preguntas, vigilando su comportamiento y
sometiéndolo a prueba de otros modos. Si él, por su parte, considera la conducta de su
mujer demasiado entrometida, se negará a proporcionarle una información que en sí
puede ser bastante inocente y carecer de importancia ‘para enseñarle a no meterse en lo
que no le importa’-, pero en lugar de conseguir que ella renuncie a su actitud, tal tentativa
de solución no solamente no da lugar a que ella cambie de comportamiento en el sentido
que él desea, sino que hace que aumenten las preocupaciones y la desconfianza de ella: ‘si
no me quiere contar ni esas pequeñas cosas, es que debe haber algo más’. Cuanto menos
la informa él, más insistirá ella en enterarse, y cuanto más insista ella, tanto menos cederá
él”.
El Profesor Luis Cibanal en su artículo “INTRODUCCIÓN A LA SISTÉMICA Y
TERAPIA FAMILIAR” (4), esquematiza la situación anterior de la siguiente forma:
Marido Mujer
_______________________________________________
ME RETRAIGO TE REGAÑO
porque porque
ME REGAÑAS TE RETRAES
Tal como dice Maturana(a), una explicación (una razón) es un reformulación de nuestra
experiencia que satisface un criterio de aceptación, es un juicio después del acontecimiento
y si es una explicación aceptada, no sólo justifica la acción que ya transcurrió sino también
la siguiente. Mi opinión es que esto no es acción es reacción, lo que hacemos es una
reacción a lo que pensamos y sentimos.
(a) “LA OBJETIVIDAD, UN ARGUMENTO PARA OBLIGAR” , Humberto Maturana, Editorial Domen.1997
Somos el tipo de ser que piensa que la acción tiene que ver con la producción de resultados
y después valoramos la acción observando la utilidad del efecto. En esta estructura no hay
Ser, todo es reacción.
El paradigma de control nos enceguece al dominio del “SER” y nos atrapa en un “nunca
dejar de re-accionar” que como mucho puede gratificarnos pero nunca satisfacernos.
Por otra parte, dado que todos estamos en esta misma condición, las prácticas del control
son inevitablemente resistidas por los demás y entonces desarrollamos todas las maneras
posibles de juegos para controlarnos unos a otros. Al final nadie obtiene lo que desea y las
distinciones SER y HACER colapsan.
Dado que fuimos arrojados a este paradigma de control, no tenemos otra opción si venimos
de la creencia de que “acción” se refiere a producir efectos deseados.
Martín Heidegger desarrolla el tema del pensar, la acción (el actuar) y el ser, en su “Carta
sobre el humanismo”(5)(b):
“Estamos muy lejos de pensar la esencia del actuar de modo suficientemente decisivo. Sólo
se conoce el actuar como la producción de un efecto, cuya realidad se estima en función de
su utilidad. Pero la esencia del actuar es el llevar a cabo. Llevar a cabo significa
desplegar algo en la plenitud de su esencia, guiar hacia ella, producere. Por eso, en
realidad sólo se puede llevar a cabo lo que ya es. Ahora bien, lo que ante todo «es» es el
ser. El pensar lleva a cabo la relación del ser con la esencia del hombre. No hace ni
produce esta relación. El pensar se limita a ofrecérsela al ser como aquello que a él mismo
le ha sido dado por el ser. Este ofrecer consiste en que en el pensar el ser llega al lenguaje.
El lenguaje es la casa del ser. En su morada habita el hombre.
......
(b) Lo incluido sobre “Cartas sobre el humanismo” son extractos que elegí en función del tema desarrollado en
este artículo. Si el lector quiere leer el texto completo, remítanse a la Bibliografía consultada.
Para que aprendamos a experimentar puramente la citada esencia del pensar, lo que
equivale a llevarla a cabo, nos tenemos que liberar de la interpretación técnica del pensar.
Los inicios de esa interpretación se remontan a Platón y Aristóteles. En ellos, el pensar
mismo vale como ....procedimiento de la reflexión al servicio del hacer y fabricar. ...... Pero
este esfuerzo equivale al abandono de la esencia del pensar..... En la interpretación técnica
del pensar se abandona el ser como elemento del pensar.
......
Que el pensar es significa que el ser se ha adueñado destinalmente de su esencia.
Adueñarse de una «cosa» o de una «persona» en su esencia quiere decir amarla, quererla.
Pensado de modo más originario, este querer significa regalar la esencia. Semejante
querer es la auténtica esencia del ser capaz, que no sólo logra esto o aquello, sino que
logra que algo «se presente» mostrando su origen, es decir, hace que algo sea.
La capacidad del querer es propiamente aquello «en virtud» de lo cual algo puede llegar a
ser. Esta capacidad es lo auténticamente «posible», aquello cuya esencia reside en el
querer. A partir de dicho querer, el ser es capaz del pensar. Aquél hace posible éste. El ser,
como aquello que quiere y que hace capaz, es lo posible. En cuanto elemento, el ser es la
«fuerza callada» de esa capacidad que quiere, es decir, de lo posible.
.....
El lenguaje también nos hurta su esencia: ser la casa de la verdad del ser. El lenguaje se
abandona a nuestro mero querer y hacer a modo de instrumento de dominación sobre lo
ente. Y, a su vez, éste aparece en cuanto lo real en el entramado de causas y efectos.
.......
Antes de hablar, el hombre debe dejarse interpelar de nuevo por el ser, con el peligro de
que, bajo este reclamo, él tenga poco o raras veces algo que decir. Sólo así se le vuelve a
regalar a la palabra el valor precioso de su esencia y al hombre la morada donde habitar
en la verdad del ser”.
Jim Selman expresa esto de una manera muy simple:
LOS SERES HUMANOS NO HEMOS EXAMINADO LA NATURALEZA DE LA ACCION.
NOSOTROS CREEMOS QUE LA ACCION TIENE QUE VER CON LA PRODUCCION
DE RESULTADOS Y ENTONCES EVALUAMOS LA ACCION BASADOS EN LO QUE
PENSAMOS DE LOS RESULTADOS Y DESPUES REPETIMOS O CAMBIAMOS LA
ACCION BASANDONOS EN LO QUE NOS GUSTA O NO DE LOS RESULTADOS.
Esta no es una descripción de ACCION, es una descripción de RE-ACCION. La acción, en
esta estructura, es una respuesta al juicio que tenemos de los resultados.
En esta estructura no hay SER. Es el paradigma de la causa y el efecto. Hacemos lo que
hacemos basados en lo que pensamos y sentimos.
NO HEMOS EXAMINADO LA NATURALEZA DE LA ACCION DE OTRA MANERA,
EVALUAMOS LA ACCION Y OBSERVAMOS LA UTILIDAD DEL EFECTO.
Según Heidegger:
LA ESENCIA DE LA ACCION NO TIENE QUE VER CON LA PRODUCCION DE
EFECTOS. LA ESENCIA DE LA ACCION ES EL LOGRO. LA UNICA COSA QUE LE
OTORGA SENTIDO A LA ACCION ES EL LOGRO DE ALGO. LOGRAR ALGO ES
SATISFACER O MANIFESTAR LO QUE YA ES. LO QUE YA HA SIDO CREADO. SOLO
CUANDO MANIFESTAMOS EL LOGRO, LA ACCION PUEDE SER UNA EXPRESION
DE NUESTRO COMPROMISO Y SER.
Control es siempre una reacción a algo histórico, que ya está en el mundo.
Lograr o realizar algo es traer algo nuevo que no puede ocurrir sino a través de la
creatividad y el compromiso.
Compromiso es la capacidad humana de accionar, no de reaccionar.
Cuando incorporamos esto a nuestra vida en todos los dominios, nuestras prácticas de
control (control operativo) se convierten en medios para cumplir nuestros compromisos
más que el contexto que nos controla a nosotros mismos.
Lograr algo es manifestar lo que ya es, que ya es por el hecho de haberlo declarado.
Por ejemplo, yo puedo declarar un compromiso:
“Yo soy mi compromiso con la integridad, pienso, digo y hago en una misma línea”.
Esto para ya es un logro. Un logro, como acto lingüístico es una declaración, y como
toda declaración implica que mis acciones van a ser consistentes con lo que declaré.
Un resultado, como acto lingüístico, es una afirmación u observación.
Una vez hecha mi declaración, van a suceder cosas que no van a estar bajo mi control. Si
ante esas cosas que suceden yo me adapto a las circunstancias y cambio lo que digo, lo que
pienso y lo que hago dadas las circunstancias, estoy reaccionando y queriendo controlar lo
que sucede. No estoy desplegando mi SER, sino que mi EGO (lo que pienso) está tomando
el poder. No estoy siendo mi declaración, estoy pensando acerca de lo que sucede y
evaluando lo que me conviene. Estoy entrando en un juego que se llama “más de lo mismo”
o “para que arriesgarme si así está bastante bien”. Me estoy moviendo nuevamente en el
espacio de la CAJA, no en el espacio de lo que es POSIBLE(*) (fuera del CAJA), por el sólo
hecho de haberlo declarado.
Con lo anterior no estoy diciendo que no sea lógico o aceptable, que en el camino de llevar
a cabo acciones para ser consistente con mi declaración, incluya la posibilidad de evaluar
los resultados y corregir mis acciones. Seguramente el extracto que incluyo a continuación
del libro “SINCRONICIDAD” de Joseph Jaworski (6), aclare más esta idea.
(*) Posible, dentro de lo que mi estructura biológica me permite y dentro del dominio de la facticidad.
“En nuestra sensación habitual de compromiso, las cosas se hacen con el trabajo duro,
tenemos que sacrificarnos. Si todo empieza a desmoronarse, redoblamos nuestro esfuerzo o
nos decimos que no somos lo suficientemente eficaces, o que no estamos lo suficientemente
implicados para soportar semejante compromiso. Así, vacilamos entre dos estados del ser:
el primero es un tipo de auto manipulación por la que conseguimos hacer las cosas
diciéndonos que si no nos esforzamos más, no vamos a lograrlo; y el segundo es un estado
de culpabilidad en el que decimos que no somos lo suficientemente eficaces. Ninguno de
ellos tiene nada que ver con la naturaleza profunda del compromiso.
Cuando operamos en el estado mental en el que somos conscientes de ser parte del
despliegue, no podemos dejar de estar comprometidos, es imposible. No hay nada que
ocurra accidentalmente. Todo lo que ocurre es parte de lo que tiene que ocurrir en este
mismo momento. Sólo cometemos los errores que tenemos que cometer para aprender lo
que tenemos que aprender ahora mismo. Es un compromiso del ser, no del hacer.
Descubrimos que nuestro ser está inherentemente comprometido ya que eso forma parte
del proceso de despliegue. La única manera de no estar comprometido es perder esa
conciencia, volver a caer en la ilusión de que no estamos participando en la vida. Este
descubrimiento nos lleva a un estado paradójico de rendición íntegra, por la que nos
rendimos al compromiso: pongo en práctica mi compromiso escuchando y de ahí surge
“mi hacer”.
Una de las competencias básicas de un Coach Ontológico es dar poder a su Coachee para
que logre más de lo que cree que sería posible, más de lo que el sentido común dice. Esto
implica trabajar para “soltar el control”.
Trabajar una visión, no como una imagen del futuro donde se quiere llegar, sino como un
contexto para desplegar una manera de ser, que alinee todas nuestras acciones, es un gran
recurso para implementar en nuestro trabajo como Coachs.
Todos tenemos ejemplos en nuestra vida de haber vivido experiencias (aún no teniendo las
distinciones ontológicas) en las cuales produjimos resultados que no tenían que ver con lo
posible, dado el compromiso que teníamos con nuestra visión. Voy a dar un ejemplo
personal, para ver si puedo aclarar un poco más esto que quiero transmitir.
En una de las empresas en que me desempeñé en relación de dependencia, yo ocupaba el
puesto de Supervisora del Departamento de Promociones. Junto con un colega que tenía la
misma posición en México, en un evento en que trabajamos juntos en Orlando, USA, nos
comprometimos a volvernos a ver la próxima vez, siendo los dos nombrados Gerentes. En
ese momento a mi no se me ocurrió pensar que eso no era posible, teniendo en cuenta que
no tenía ninguna intención de “serrucharle el piso a mi jefe”, que no había ninguna
conversación que implicara que a mi jefe lo iban a cambiar de sector o despedir o que el
organigrama contemplara la posibilidad de que nombraran a un Gerente que dependiera de
otro Gerente. En ese momento la estructura contemplaba Supervisores reportando a
Gerentes, y Gerentes reportando al Director General. No recuerdo haber hecho todo este
análisis en esa oportunidad, lo hago ahora en función de ejemplificar como este fenómeno
de “ser” lo que quiero ser, independientemente del status quo, funcionó para mí. Yo fui
Gerente antes de ser nombrada, mi forma de actuar, mi forma de relacionarme con el
trabajo, mi forma de relacionarme con las demás personas, correspondían a lo que se
esperaba de un Gerente. Evidentemente mi amigo mexicano hizo lo mismo, dado que la
próxima vez que nos encontramos (que fue en menos de un año) los dos habíamos sido
nombrados Gerentes. En mi caso, se cambió el organigrama de la compañía y fui el primer
Gerente en reportar a otro Gerente.
Cuando nos animamos a ser aquello que queremos ser en función de nuestros compromisos
y no reaccionamos a nuestros juicios, cuando desplegamos todo nuestro poder y
accionamos independientemente de los resultados que vamos obteniendo o de lo que la
cultura dice que es lo lógico, cuando nos corremos del mecanismo de la reacción y no
estamos midiendo lo que pasa, para determinar cuál será nuestro próximo paso, lo
inevitable sucede. Y en realidad, dado lo que vinimos trabajando, me corrijo y digo: No
sucede, ya sucedió. Considero que a esto se refiere Heidegger cuando dice: “Llevar a cabo
significa desplegar algo en la plenitud de su esencia, guiar hacia ella, producere. Por eso,
en realidad sólo se puede llevar a cabo lo que ya es. Ahora bien, lo que ante todo «es» es
el ser”.
2. ¿ Cómo ser / hacer para salir del paradigma del control?. Aceptación y
Rendición. ¿ Qué implica aceptar? ¿ Qué implica rendirse?.
Una de las formas de intervenir en nuestra vida cotidiana, para salirnos de la deriva cultural
y ser usados por esta interpretación que propone el diseño ontológico es considerar la
pregunta:
¿ Quién soy yo? igual a ¿ A qué estoy comprometida?.
La posibilidad de crear una forma de ser distinta, siendo mis compromisos, me permite
distinguir la cultura a la que pertenezco y que me tiene y, me habilita para convertirme en
responsable de aquello que me está usando y elegir porqué interpretación quiero ser usada.
Siempre, siempre vamos a estar siendo usados por una interpretación, la invitación es a que
elijamos aquella que a nuestro juicio nos dé más poder, como capacidad de acción.
Para salir del paradigma del control, también tenemos la posibilidad de incorporar en
nuestra vida el hábito de practicar la ACEPTACIÓN Y LA RENDICIÓN. De esta forma
podemos disolver el colapso entre el SER y el HACER.
¿ Qué implica aceptar? ¿ Qué implica rendirse?
Aceptar implica dejar de resistir. Entonces, ¿ cómo nos damos cuenta que estamos
resistiendo?.
Los seres humanos vivimos emitiendo juicios, sobre nosotros mismos, sobre los demás y
sobre las cosas que suceden. Cuando no vivimos los juicios como juicios, sino como la
verdad, desarrollamos dos tipos de mecanismos:
- si el juicio es positivo, lo aceptamos, nos reconforta. Lo que pensamos, lo que
sentimos y lo que experimentamos en nuestro cuerpo es una sensación gratificante.
- si el juicio es negativo, lo resistimos, no nos gusta. Nos enojamos, nos
defendemos y podríamos decir que el juicio “nos pega en el cuerpo”.
Ahora, si compartimos que los juicios no son la verdad...¿ qué hay para resistir?, ¿ qué hay
para defender?.
No hay nada para defender o resistir si elegimos vivir nuestra vida desde una postura
constructivista.
En su libro “La construcción del universo”, Marcelo Ceberio y Paul Watzlawick(7),
señalan:
“Asumir constructivamente los juegos humanos implica:
El respeto por nuestras propias opiniones, respetando las opiniones de los otros.
Sugiere una noción de mayor compromiso, al asumir nuestras propias
construcciones, pero no como verdades absolutas, sino como patrimonio de ver las cosas
desde nuestro punto de vista de observación.
Además, de esta manera nos convertimos en seres comprensivos, al entender que
los otros poseen otras estructuras conceptuales y que perciben, sensacionan, experiencian
de una forma diferente.
Y también, todo esto provoca una noción de mayor libertad, flexibilizando nuestros
parámetros personales, comprendiendo al otro, respetando sus construcciones y
comprometiéndonos con las propias”.
Aceptar implica:
- aceptar que mis juicios y los juicios de los demás, son sólo juicios
- aceptar aquello que quiero cambiar, incluirlo, no negarlo ni resistirlo
- aceptar mi Caja / Ego, mis conversaciones auto-referenciales como un
mecanismo que por momentos me hace pensar que soy esa Caja, pero que soy más que eso
y lo que soy como posibilidad, incluye a la Caja. Esto implica hacerse responsable de esta
manera de ser que nos tiene y elegir, si queremos ser usada por ella o por otra
interpretación.
Una excelente metáfora que para mi muestra la posibilidad de convivir con la Caja y no
resistirla, está dada en la película “Una mente brillante”. Esta película muestra un drama
intensamente humano, que está inspirado en la vida real del genio matemático John Forbes
Nash, Jr. Nash hizo un increíble descubrimiento cuando era joven y estuvo a punto de
alcanzar la fama internacional. Pero, su rápida ascensión en la estratósfera intelectual
cambió de dirección cuando su brillante intuición fue oscurecida por su esquizofrenia.
Pasó por varias internaciones en neuro-psiquiátricos, hasta que finalmente volvió a su vida
“normal”(?), pero las alucinaciones no habían desaparecido. Él decidió convivir con ellas y
no resistirlas, y desarrollar prácticas, con la ayuda de amigos y alumnos, para detectar
aquellas situaciones en las cuales tenía dudas de estaba alucinando o lo que veía era
real. Esto se ve maravillosamente cuando un profesor que él no conocía lo va a buscar a la
salida de su clase y le comienza a hablar. John llama a una de sus alumnas y le pregunta
delante del visitante: -¿ vos lo ves a este señor?.- Sí, lo veo. Entontes Nash comienza a
interactuar con él tranquilamente, seguro de que no se trataba de una alucinación.
Al aceptar, puedo rendirme. Ya no tengo que hacer más fuerza ni pelear por defender una
manera de ser que me impide crear lo que quiero. Rendirse es soltar el control.
Desde la rendición que viene de la aceptación de lo que está siendo , puedo generar el
compromiso para crear lo que quiero para y para los demás. Esto es posible desde un
estado de ánimo de serena ambición. Si me rindo desde la resignación, cualquier acción
que yo cree es una re-acción. No es una acción. No es algo que yo elijo para que ocurra
algo. Es una acción que yo creo para corregir o cambiar lo que ocurre.
Una creencia del EGO es que tenemos una elección, que podemos controlar las cosas y las
personas, y que si nos rendimos perdemos el control. En realidad, cuando estamos parados
en esta interpretación, lo que creemos que estamos controlando, nos está controlando a
nosotros.
3. ¿ Qué es poder ? ¿ El control anula el poder?
Si tomamos la definición de poder que nos ofrece la Enciclopedia Encarta, es inevitable
observar en ella la gran influencia ejercida por el pensamiento cartesiano.
“Dominio, imperio, facultad y jurisdicción de la que dispone el individuo para mandar o
ejecutar; capacidad de imponer la propia voluntad sobre los otros.”
Rafael Echeverría(8) señala : “Nuestra concepción tradicional del poder, trata al poder
como sustancia, como un ‘algo’ que está allí, independientemente de los individuos que lo
observan. Pareciera tratarse de un ‘algo’ misterioso, de gran capacidad elusiva, que de
momentos pareciera que lo tenemos, para pronto descubrir que se nos fue de las manos.
Da la impresión de que el poder fuese algo a lo que los individuos ‘acceden’. No es
extraño escuchar, por lo tanto, expresiones que se refieren a la ‘toma’ o a la ‘conquista’ del
poder, como si estuviese allí, sujeto a ser agarrado”.
Desde esta mirada el poder se convierte en un “bien escaso y limitado”, a los cuales
algunos seres humanos tienen acceso y otros no, dado que no hay para todos. El poder
también ha sido cosificado.
Desde la mirada del Coaching Ontológico consideramos al poder como una distinción
lingüística, como un fenómeno que sólo es posible dada la capacidad del lenguaje que
tenemos los seres humanos.
“Sin un observador provisto de lenguaje, el poder como tal no se ve. No se trata, sin
embargo, de que no se vea porque está oculto, escondido o encubierto, a la espera de ser
revelado o descubierto. No se lo observa, porque es el propio observador quien lo
constituye como el fenómeno que es. El poder, por lo tanto, no es un fenómeno
independiente del observador. El propio proceso de observación lo constituye como
fenómeno”(8)
Desde una mirada ontológica el poder es un juicio que hace un observador sobre la
capacidad de acción que tiene una entidad, llámese un individuo, un grupo de individuos,
una organización, una máquina, etc.
Dado que es un juicio, considerar al poder como “capacidad de acción” es tan válido como
considerarlo como “dominio, imperio, facultad y jurisdicción de la que dispone el individuo
para mandar o ejecutar; capacidad de imponer la propia voluntad sobre los otros”.
Considero que dado que estas definiciones de poder, provienen de diferentes paradigmas de
cómo ver la realidad, conllevan una cuestión de valores subyacente que marca una
diferencia muy grande entre las dos miradas, sobre todo si consideramos al poder como la
capacidad de imponer la propia voluntad sobre los otros.
Quisiera en este artículo analizar el fenómeno del poder en relación con cada uno de
nosotros y no al poder sobre los demás.
Si compartimos que el poder se puede observar como fenómeno en la capacidad de acción
que tiene un individuo y tomamos el diagrama (pág.3) que utilizamos para graficar la
estructura cartesiana del ser (la Caja): ¿ dónde tiene más poder un individuo, dentro de la
caja o fuera de la caja?.
Si dentro de la Caja tenemos lo que la cultura acepta como posible, lo que ya está dado, lo
que el sentido común dice que es factible, es evidente que la mayor capacidad de acción, de
creación está fuera de la Caja. No quiere decir que en la Caja no haya capacidad de acción,
sino que ésta está limitada por lo que podemos ver. Recordemos que sólo podemos
intervenir en un mundo que podemos distinguir, por lo tanto, cuántas más distinciones
tengamos, más capacidad de acción podemos desarrollar.
Podemos ver este esquema también de esta forma:
Dentro de la Caja está todo lo que “SÉ QUE SÉ” y lo que “SÉ QUE NO SÉ”. Este
es un espacio donde podemos “descubrir”.
Fuera de la Caja está lo que “NO QUE NO SÉ”, es decir, todo aquello que
puedo inventar o crear.
Veamos esto a través de un ejemplo:
Hay una historia oriental que cuenta que un padre, después de su muerte, dejó sus 17
camellos a sus tres hijos, con la siguiente instrucción: el hijo mayor debería recibir la mitad,
el segundo, un tercio, y el más joven una novena parte de los camellos. Frente al mandato
del padre, ellos se encuentran con la imposibilidad de realizar tal división.
Eventualmente por el camino, un mullah (intérprete de las leyes y dogmas del Islam) viene
cabalgando sobre su camello, y ellos le piden ayuda. “No existe una solución para esto”, él
asevera. Pero puedo agregar mi camello a los de ustedes, y así tendrán 18 y podrán
dividirlos. Ahora tú, el mayor, recibes la mitad, que es 9. A ti, el hijo segundo, te
corresponde un tercio, o sea 6, aquí están. Y para ti, el más joven, un noveno, que son 2
camellos; así resta un camello, de mi propiedad.
Habiendo dicho esto, se subió a su camello y se fue”.(*)
Analicemos este ejemplo:
Los tres hijos sabían que sabían que tenían 17 camellos. Por otro lado, sabían que no sabían
dividir la herencia de su padre tal cual él la había pedido. Lo que no sabían que no sabían,
dado que estaban limitados por el paradigma de lo que era posible para ellos, es que se
podía inventar una alternativa de solución que escapaba a la lógica convencional
matemática. Su sentido común les decía que eso no era posible y que no había solución.
Si vengo desde un paradigma racionalista, donde creo que Yo soy mis pensamientos y estoy
comprometida a tener razón, mis posibilidades de acción van a estar limitadas por aquello
que mi lógica indica como correcto o posible.
En cambio sí:
¿ Quién soy yo? igual a ¿ A qué estoy comprometida?.
Mis compromisos generarán más poder, dado que elegiré vivir mi vida como una expresión
de mi creación y desarrollar todas las acciones que sean necesarias para honrar mis
compromisos.
(*) Extraído del libro “LA CONSTRUCCIÓN DEL UNIVERSO” Marcelo Ceberio y Paul
Watzlawick. Editorial Herder – Edición 1998 – pag.26
El siguiente poema del poeta y novelista Guillaume Apollinaire, expresa de una forma para
mi maravillosa, una invitación a salirnos de la Caja.
“Vengan al borde del abismo”.
“No podemos. Tenemos miedo”
“Vengan al borde del abismo”.
“No podemos. ¡Caeremos!”
“Vengan al borde del abismo”.
Ellos vinieron.
Él los empujó.
Y volaron.
4. Responsabilidad / Acontabilidad. ¿ Cómo se relacionan con el poder?
“Cambiamos al mundo al cambiarnos a nosotros mismos. Para eso es necesario que seamos
responsables. La actitud responsable es altamente potencializadora cuando respondemos a
lo que nos es atribuido, a partir de un centro de confianza y alegría interior. Ese centro
transmuta el peso del deber o de la obligación en ligereza y habilidad para responder a lo
que la vida nos propone. Actuar con responsabilidad es darse el placer de poner en práctica
nuestros mejores talentos”(*)
Culturalmente aprendimos a igualar la responsabilidad” con la “culpabilidad”, por eso
comúnmente hablamos de ser responsables de algo como sinónimo de culpable de.
(*) Extraído del “LIBRO DE LAS ACTITUDES” Editorial Errepar- Edición 1994 – Pág. 37
La propuesta es corrernos de esta definición de responsabilidad y adoptar desde el
paradigma propuesto por el Coaching Ontológico, una definición de responsabilidad como
habilidad para responder.
La responsabilidad es una manera de ser en el mundo. Declararme responsable ante (y no
por) una situación, me abre un campo de acción que no estaría disponible para mi
simplemente elijo ser un observador crítico o una víctima de esa situación.
De esta forma podemos observar la relación que existe entre responsabilidad y poder,
responsabilidad como habilidad para generar respuestas y poder como capacidad de acción.
En la medida que yo sea más hábil para generar respuestas, mi capacidad de acción
aumentará.
Tengo que Vs. Elijo que
Desde la responsabilidad yo elijo hacer algo, desde la reacción yo tengo que hacer algo.
Nuevamente estamos ante dos espacios diferentes: el espacio del EGO donde rige él
debería y lo que corresponde y el espacio de mi SER, donde elijo desde la libertad.
Stephen Covey, en su obra Los siete hábitos de la gente altamente eficaz”(9) analiza el
tema de la responsabilidad de la siguiente forma:
“Examinemos la palabra ‘responsabilidad’ en la cual encontramos alusiones a las
palabras ‘responder y ‘habilidad’: habilidad para elegir la respuesta. Las personas muy
proactivas reconocen esa responsabilidad. No dicen que su conducta es la consecuencia de
las condiciones, el condicionamiento o las circunstancias. Su conducta es un producto de
su propia elección consciente; se basa en valores, y no es producto de las condiciones ni
está fundad en el sentimiento.
Dado que por naturaleza somos proactivos, si nuestras vidas están en función del
condicionamiento y las condiciones, ello se debe a que, por decisión consciente o por
omisión, elegimos otorgar a esas cosas el poder de controlarnos.
Si nuestra elección es esa, nos volvemos ‘reactivos’. Las personas reactivas se ven a
menudo afectadas por su ambiente físico. Si el tiempo es bueno, se sienten bien. Si no lo es,
afecta a sus actitudes y su comportamiento. Las personas proactivas llevan consigo su
propio clima. El hecho de que llueva o brille el sol no supone ninguna diferencia para
ellas. Su fuerza impulsiva reside en sus valores, y su valor es hacer un trabajo de buena
calidad, no depende de que haga buen tiempo o no.
.....
Pero hasta que una persona no pueda decir profunda y honestamente, ‘Soy lo que soy por
mis elecciones de ayer’, tampoco podrá decir ‘Elijo otra cosa’ “.
La acontabilidad no es una manera de ser , es una distinción de diseño organizacional, es
una distinción operativa. El acontable es el que da cuenta por que una tarea se realice.
Un ejemplo de estas dos distinciones funcionando al mismo tiempo sería:
Alberto y Néstor se declararon responsables para que el proyecto de su empresa de
fabricación de tortas funcione. Néstor es acontable de la administración y Alberto es
acontable por las ventas. Si las ventas no llegan al nivel que ambos establecieron, Néstor
dado que se declaró responsable ante los resultados no le va a echar la culpa a Alberto por
no lograr el resultado sino que va a tener conversaciones con él para ver qué pueden diseñar
juntos para lograr sus objetivos, aunque Alberto siga siendo acontable por las ventas.
Mercedes Barrigón
Noviembre 2002
mbcoach@arnet.com.ar
www.mbcoaching.com.ar
Mercedes Barrigón reside en Buenos Aires, Argentina. Es Licenciada en Relaciones
Públicas (Universidad Nacional de Lomas de Zamora) y Coach Ontológico – Técnico en
Liderazgo y Diseño Ontológico (Instituto de Capacitación Profesional -
www.icpargentina.org )
Profesionalmente se ha desempeñado en cargos gerencias en el área de marketing y
capacitación de empresas multinacionales. Es socia fundadora y entrenadora de MB
Coaching, Consultora Especializada en Aprendizaje Ontológico
(www.mbcoaching.com.ar ), cuya misión es servir y asistir a todas aquellas personas,
equipos y organizaciones que estén dispuestos a tomar conciencia de que su
responsabilidad personal en el aprendizaje continuo, es uno de los recursos para crear
realidades congruentes con sus valores.
Docente y Coordinadora del Instituto de Capacitación Profesional, Pro-Tesorera de la
Asociación Argentina de Profesionales del Coaching en Argentina.
( www.aapcoaching.com )
Miembro de la Junta Ejecutiva de la Organización La Argentina Posible y Directora
Ejecutiva de Eventos ( www.laargentinaposible.org ).
Bibliografía consultada
Apuntes Seminarios de Jim Selman – ICP
Enciclopedia Encarta en español – Versión 1999
1. “EL BÚHO DE MINERVA” Rafael Echeverría. Editorial Granica. Edición
1997.
2. Artículo “AGRICULTURA ECOLÓGICA: MAS ALLA DEL PARADIGMA
CARTESIANO” Carmelo Ruiz Marrero – Agosto 2001
http://www.palacio.org/Hablamos/00000043.htm
3. “CAMBIO” Formación y solución de los problemas humanos. Paul Watzlawick,
John H. Weakland y Richard Fisch Editorial Herder - Biblioteca de Psicología Textos
Universitarios – Edición 1995
4. Artículo “INTRODUCCIÓN A LA SISTÉMICA Y TERAPIA FAMILIAR”
Profesor Luis Cibanal. http://perso.wanadoo.es/aniorte_nic/apunt_terap_famil_1.htm
5. “CARTA SOBRE EL HUMANISMO” Martin Heidegger -Traducción de Helena
Cortés y Arturo Leyte, publicada por Alianza Editorial, Madrid, 2000
http://personales.ciudad.com.ar/M_Heidegger/carta_humanismo.htm
6. “SINCRONICIDAD” El camino interior hacia el liderazgo Joseph Jaworski,
Editorial Piados Plural – Edición 1999
7. “LA CONSTRUCCIÓN DEL UNIVERSO” Marcelo Ceberio y Paul Watzlawick.
Editorial Herder – Edición 1998
8. “ONTOLOGÍA DEL LENGUAJE” Rafael Echeverría. Editorial Granica.
Edición 1997.
9. “LOS SIETE HABITOS DE LA GENTE ALTAMENTE EFICAZ” Stephen
Covey. Editorial Piados Empresas – Edición 1996

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Barrigón Mercedes. (2003, noviembre 26). Coaching ontológico para el control, el poder y la responsabilidad. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/coaching-ontologico-para-el-control-el-poder-y-la-responsabilidad/
Barrigón, Mercedes. "Coaching ontológico para el control, el poder y la responsabilidad". GestioPolis. 26 noviembre 2003. Web. <https://www.gestiopolis.com/coaching-ontologico-para-el-control-el-poder-y-la-responsabilidad/>.
Barrigón, Mercedes. "Coaching ontológico para el control, el poder y la responsabilidad". GestioPolis. noviembre 26, 2003. Consultado el 17 de Noviembre de 2018. https://www.gestiopolis.com/coaching-ontologico-para-el-control-el-poder-y-la-responsabilidad/.
Barrigón, Mercedes. Coaching ontológico para el control, el poder y la responsabilidad [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/coaching-ontologico-para-el-control-el-poder-y-la-responsabilidad/> [Citado el 17 de Noviembre de 2018].
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