No es oro todo lo que reluce... y menos si está hecho en Flash

Autor: iMarketing.es – Consultoría informática y de gestión, servicios tecnológicos y de outsourcing

Nueva economía, Internet y tecnología

02-2005

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Hubo un día en que Internet cambió. La compañía norteamericana Macromedia Inc.i absorbió en 1996 a una pequeña empresa, desconocida para el gran público, dedicada a la creación de herramientas de gráficos vectoriales. Su producto estrella, FutureSplash, pasó a llamarse Flash (es ingenioso cómo le acortaron el nombre). Aunque tardó un poco en convertirse en el producto popular que es hoy día, ya en 1998 la gente decía sin ningún empacho: "Hay que dotar al sitio de dinamismo. La gente busca sitios dinámicos". Cuando alguien dice "dinamismo", quiere decir Flash. Yo ya llevo más de dos años luchando contra eso. Seguramente, soy un pionero en la crítica del uso desmedido de Flash, aunque no me llevaré ninguna mención por eso. Esto me ha costado muchos enfrentamientos con clientes y más de una mirada de desconfianza de algún colega de profesión muy metido en la "onda Flash". De hecho, durante algún tiempo llegué a desistir y en cuanto un cliente decía la palabra "Flash" yo decía "Amén".

Pues bien, la falsa creencia de que los usuarios agradecen Flash proviene de dos fuentes. En primer lugar, de la novedad. Es comprensible que un producto novedoso y técnicamente impecable como Flash cause sensación en su lanzamiento, tanto entre usuarios como entre diseñadores. Los usuarios, sorprendidos por las pelotitas que se movían por su pantalla y por los sonidos que salían por sus altavoces, esperaban con ilusión a que se cargaran aquellas primeras animaciones, aunque sus pobres módems echaran humo y tardaran varios minutos en descargarlas. Los diseñadores, tenían por fin en sus manos una herramienta que les libraba de los problemas de incompatibilidad de los navegadores y que les permitía hacer cosas que antes sólo habían soñado con un nivel de dificultad mínimo.

La segunda fuente de la exagerada confianza en Flash es que muchos de los que tomaban decisiones al respecto del diseño de los sitios web eran usuarios metidos a diseñadores o que participaban en la toma de decisiones por parte del cliente. Puesto que a ellos les encantaba navegar por sitios "divertidos y dinámicos", asumían que a todo el mundo también le encantaba. De lo que no se dieron cuenta, en cambio, es de que ellos mismos empezaban a usar el botoncito de "Skip intro" cada vez más a menudo.

Así, entre sueños incumplidos de los diseñadores, usuarios inexpertos tomando decisiones que les quedaban grandes y dos grandes empresas luchando por su cuota en el mercado de los navegadores, Macromedia se hizo de oro con su maravilloso Flash y no había cliente que no te pidiera "... una intro en Flash". Los más osados, querían que todo su sitio web estuviera hecho en Flash.

No es que yo le tenga rabia a Flash por algún trauma infantil ni nada parecido. Al contrario, lo considero una herramienta excepcional y lo uso cuando es necesario. El problema está en que nadie ha sido nunca capaz de contestarme cabalmente a la pregunta "¿qué le aporta esa intro en Flash a tu sitio?" Tampoco me han podido contestar a la pregunta "¿qué pasará cuando tengas que actualizar tu sitio web hecho íntegramente en Flash y no puedas o tardes el triple?" Finalmente, nunca han sabido qué decir al escuchar "¿entiendes ahora por qué tu sitio hecho en Flash no sale en los buscadores?" Esos son los tres problemas principales de Flash:

1. La tan manida y usada "intro en Flash" suele aportar bastante poco. No es un problema de Flash, sino de planteamiento. En primer lugar, supone un obstáculo, un paso más, una espera innecesaria, antes de llegar a lo que realmente importa: el contenido. Un logotipo que vuela de un lado para otro con el mismo ruido que una nave de La Guerra de las Galaxias no es una presentación, es una mamarrachada. Treinta segundos de espera para ver una animación simplona son un fraude. Una intro de la que no puedes salir aunque no quieras verla, es una jaula. Una intro de la que merece la pena salir, una pérdida de tiempo.

Las intros que funcionan y que quedan bien son las que realmente ayudan a transmitir ciertos valores de la empresa que hay detrás de ese sitio web y que despiertan el interés por el contenido, tal y como haría un anuncio de televisión. El problema está en que esas intros suelen requerir una inversión por parte del cliente muy superior a lo que éste está dispuesto a gastarse. Es muy difícil hacerle entender a alguien que esa intro que desea cuesta tanto como su coche. Así que se limitan al "logotipo volador" o a cosas de peor gusto.

2. Por muy bien que se planifique un sitio hecho enteramente en Flash, las labores de actualización y modificación son mucho más costosas que en sus equivalentes en HTML, máxime si se usan tecnologías avanzadas de desarrollo, como ASP o JSP. Macromedia, sabedora de este problema, desarrolló un producto de servidor llamado Generator que facilitaba la integración entre Flash y bases de datos. Ni por esas se resolvió el problema. Todo esto triplica los costes y los tiempos de respuesta, puntos que en muchos casos hacen inviable el proyecto, sólo que el cliente se da cuenta demasiado tarde.

3. La World Wide Web está íntimamente ligada al HTML. Las siglas HTML incluyen el término "hipertexto", texto enriquecido con vínculos a otros documentos. Por tanto, el texto y nada más que el texto es la base de los sitios web. Cuando confinamos todo el texto de un sitio web en un solo objeto, como una película Flash, perdemos varias características que son fundamentales en Internet, como son la búsqueda efectiva en buscadores y directorios y la búsqueda interna en el propio sitio web, porque ambas se basan en el análisis del texto de las páginas, que queda inaccesible dentro del objeto Flash.

Cabe preguntarse "entonces, ¿para qué vale Flash?" La verdad es que Flash vale para mucho. Es la herramienta ideal para realizar presentaciones que realmente requieran fuertes dosis de interactividad y animación. Es una buena opción para crear micrositios, que son pequeños sitios web contenidos en otros más grandes y dedicados a un evento particular o a una acción comercial determinada y limitada en el tiempo. Es un buen medio para crear banners interactivos. Es la mejor alternativa al vídeo digital para la creación de series o mini-películas de animación que vayan a ser distribuidas por Internet. Es muy bueno para encapsular grandes bandas sonoras que incluir en el sitio web, aunque cabría también preguntarse si esto es realmente una buena idea. Finalmente, es la opción indicada para incluir pequeños efectos de animación en un sitio web.

Para lo que no vale Flash es, en resumen, para sustituir al HTML o para entorpecer la búsqueda de información en un sitio web o para encandilar a usuarios que ya están hartos de ver intros y sitios hechos en Flash. Si alguien quiere una prueba, que se fije en el sitio web de Macromedia (macromedia.com). Podrían haber su sitio completamente en Flash, pero no lo hicieron. Podrían haber puesto una intro, pero tampoco lo hicieron. Limitaron el uso de Flash a los elementos en los que realmente aporta algo. Quizá porque ellos conocen su producto mejor que nadie.

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