¿Qué hacer cuando detestas tú trabajo pero no te animas a cambiar?

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La semana pasada hice para ti un artículo especial si tienes un trabajo difícil y sufres de mucho estrés (¿Cómo evitar el estrés cuando tienes un trabajo difícil?). Una de las claves de comportamiento y pensamiento más importantes es re-descubrir qué es eso de tu trabajo que te encanta y que disfrutas, y que has olvidado por estar hasta el cuello de problemas del día a día.

Pero, puede suceder que cuando haces este ejercicio descubres que ya no disfrutas de tu trabajo, que eso que antes te encantaba ya no está más, o que tú has cambiado y ya no te place lo que haces. Puede suceder, es bastante natural, porque todos cambiamos.  A lo largo de los años nuestros gustos cambian, nuestro momento en la vida cambia, nuestras prioridades cambian, y también el contexto en el que vivimos o trabajamos. Hay personas que están en constante búsqueda laboral. Ya sabes, esas personas que aún cuando están hace poco tiempo en un empleo, no se privan de mirar hacia otros rumbos en busca de algo mejor. Pero otras no. Prefieren un trabajo estable y hacer carrera allí. Tal vez es tu caso.  Y definitivamente no te tomas a la ligera un cambo laboral ¿Y entonces? ¿Qué hacer si sabes que ya no disfrutas de lo que haces pero no te animas? Mi consejo es que te prepares. Allí donde aparecen tus miedos y las dificultades, le vamos a darles batalla con estas 3 preguntas disparadoras que te ayudarán a reflexionar y ponerte en marcha:

¿Estás necesitando un cambio de aire o de trabajo? Puede parecer lo mismo, no? Pero no lo es!. Un cambio de aire es, como su nombre lo indica, un cambio de contexto, de lo que te rodea. Un cambio de trabajo es hacer algo diferente. A veces  necesitas ambos, pero a veces sólo uno ya cumpliría tus expectativas y mejoraría tu calidad de vida. Define qué necesitas y luego ponte en marcha. Si lo que quieres es un cambio de aire, ¿qué tal pedir que te transfieran a otra sucursal? Así no dejarías tu empleo actual y estarías ganando ese “cambio de aire”. Esto es ideal si el miedo a la inestabilidad, a la búsqueda laboral (que lleva tiempo, claro), a adaptarte a una nueva empresa, te paraliza. Si lo que buscas es un cambio de trabajo, ¿qué tal pedir que te transfieran a otra área? Harías cosas distintas, tendrías otros compañeros y también aprenderías técnicas diferentes que podrían ayudarte a desarrollar tu carrera y hasta a encontrar nuevas tareas que te entusiasmen más que las anteriores. Si lo que necesitas es ambos, tal vez es una buena idea comenzar a armar tu planificación de cambio laboral, que es bastante más compleja que sólo hacer un Curriculum, una carta y regar a tus contactos y conocidos con ellos…

¿Qué es lo que cambiará cuando cambies de trabajo? (lo que mejorará, lo que empeorará, el panorama completo). Tienes que saber que todos los trabajos tienen cosas buenas y cosas malas, así que no es recomendable pensar que “cambiar de trabajo” resolverá todos tus problemas (sobre todo porque algunos de ellos vienen contigo, no con el contexto. Es así, tienes que afrontarlo y mejor que sea ahora). Haz una lista de las cosas que ganarás y las cosas que perderás. Una de mis clientas comenzó conmigo un proceso de Coaching porque no toleraba su ambiente de trabajo, su jefe, sus colaboradores. Sentía que todos le hacían la vida más difícil. Su trabajo ideal era mucho más flexible, implicaba viajar, conocer nuevas personas. Empezamos a explorar una veta diferente que ella disfrutaba que es el diseño de eventos exclusivos, estética, indumentaria, de todo. Tenía muchísimas ideas y era realmente experta en muchas de estas áreas aún cuando nunca había trabajado en ellas (eso es lo que hace un hobbie a veces, te vuelve un experto en algo mientras no te das cuenta que está sucediendo). Así que todo parecía indicar que hacia ese lado giraría su profesión. Pero, al hacer la lista de lo que ganaría y perdería en su nueva profesión, la inestabilidad de ingresos o la pérdida del status económico que supone abrir y dedicarse a una nueva empresa, se convirtieron en lo que los norteamericanos llaman un “deal-breaker”. Lo que significa que es algo que definitivamente invalida el acuerdo, que no es negociable. Ella no estaba en un momento de su vida para poder permitirse esa pérdida, y no es una cuestión económica, es una cuestión personal. Así que su proceso continuó definiendo qué acciones podía llevar adelante para mejorar la comunicación y el clima laboral, en su actual empleo. Más adelante, cuando estuviera en otro momento de su vida, podía retomar su idea de un trabajo más flexible e independiente. ¿Cuáles son tus “deal-breaker”? ¿Qué es lo que no estás dispuesto a arriesgar?

¿Qué tipo de persona eres? Suena una pregunta general, pero no lo es y te explico por qué. Dentro de las personas que no disfrutan su trabajo, en mi opinión, hay dos tipos: las que no les afecta, y las que lo padecen, se estresan, se enferman. Si eres del primer tipo, te puedes dar el lujo de decidir quedarte en un trabajo que no te guste. Puedes decidir no estresarte con un cambio laboral, tener que adaptarte a una nueva empresa, nuevos compañeros. En general, para este tipo de personas, lo positivo de su trabajo es mucho mayor que lo negativo (por eso no les afecta). Así que si eres de estas personas y has decidido quedarte, pero aún así estás buscando disfrutar un poco más de tu actividad, mi recomendación es que te busques un hobbie, un pasatiempo. Define qué es lo que te gustaría hacer y hazlo por tu cuenta, en una fundación, en un grupo de tu ciudad. Esto te dará la satisfacción de estar haciendo lo que te gusta, y aún así tendrás un trabajo para “pagar la renta” como se dice habitualmente.

Ahora, es bien distinto si eres del segundo tipo. Si padeces, te estresas y te enferma tu trabajo, la decisión que tienes que tomar no es QUE sino CUANDO. Claro que siempre puedes elegir el status quo (el estado actual) pero ¿sabes que estás cada día destruyendo tu propia calidad de vida? ¿Cuánto tiempo más crees que vas a poder “aguantar”?. Míralo de esta forma, cuando te expones al sol y este te empieza a quemar y sacar llagas en la piel, te mueves, ¿verdad? Si tienes una amiga que está con una persona abusiva, que la trata mal constantemente y le hace daño, ¿qué le aconsejarías? Que se mueva, ¿verdad? Yo sé que a veces no es sencillo, pero tienes que empezar a pensar en ello. Y si no puedes hacerlo solo, busca ayuda. Si el miedo te paraliza, busca ayuda.

No me cabe duda que estas preguntas te han quedado resonando en la cabeza y si te has sentido identificado con estas situaciones, tienes mucho por reflexionar. Sólo recuerda, hasta el más largo de los caminos comienza por un primer paso. ¿Qué primer paso estás dispuesto a dar hoy para mejorar tu calidad de vida?

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Turiano Gabriela. (2014, febrero 13). ¿Qué hacer cuando detestas tú trabajo pero no te animas a cambiar?. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/que-hacer-cuando-detestas-tu-trabajo-pero-te-animas-cambiar/
Turiano, Gabriela. "¿Qué hacer cuando detestas tú trabajo pero no te animas a cambiar?". GestioPolis. 13 febrero 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/que-hacer-cuando-detestas-tu-trabajo-pero-te-animas-cambiar/>.
Turiano, Gabriela. "¿Qué hacer cuando detestas tú trabajo pero no te animas a cambiar?". GestioPolis. febrero 13, 2014. Consultado el 6 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/que-hacer-cuando-detestas-tu-trabajo-pero-te-animas-cambiar/.
Turiano, Gabriela. ¿Qué hacer cuando detestas tú trabajo pero no te animas a cambiar? [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/que-hacer-cuando-detestas-tu-trabajo-pero-te-animas-cambiar/> [Citado el 6 de Diciembre de 2016].
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