Identidad en conductas antisociales

Autor: Natarén Pérez Julia Elizabeth

Otros conceptos de RR.HH.

29-04-2010

Muchas ocasiones, hemos escuchado hablar de “Identidad”, se dice que cada uno forma la suya. Algunos mencionan que somos como un molde único, porque al nacer cada uno de nosotros, ese molde se rompe y quedamos en este mundo como seres únicos.

Pero derivada de esa palabrita que todos conocemos, o quizás hemos escuchado hablar, a la hora que alguien nos pregunta ¿Qué es identidad?, ¿Cómo definirías la palabra Identidad?; simplemente un sin fin de ejemplos nos pasan por nuestra mente, sin saber explicar con precisión y solo decimos lo primero que se nos ocurre.

Hay diferentes puntos que describen la identidad, diversos rasgos que nos caracterizan, tales como son carácter, valores, etc., en sí algo peculiar que funciona de distintivo en nosotros, es decir que llame la atención y muchas cuestiones se enlazan alrededor de esta. Originalmente surge de raíces familiares a través de costumbres, mitos, tradiciones, ritos, religión, valores, etc. que caracterizan a cada uno de los miembros del grupo, ya sea familiar, de amistad, laboral, entre otros y hasta que al final nos vemos sumergidos en la sociedad, pero con particularidades que hacen que sobrevivamos en ella.
Aunado a esto, se complica aún más, cuando tenemos que enfocar Identidad al rol en que nos desempeñamos, caso concreto del presente trabajo es materia jurídica.

De lo anterior se desprende, la idea de dar a conocer Identidad en conductas antisociales, el observar a las personas que cometen actos en contra del derecho, jugando a imitar una personalidad que nos la suya, así esconden su verdadera identidad, entrando a materia de psicoanálisis en criminología, al estudiar su verdadero Yo.

Ahora bien, para adentrarnos al tema, es necesario desglosar por puntos e indagar, para la obtención de un mejor contenido y comprensión; a continuación hago mención de las siguientes referencias a investigar:
“Identidad es la respuesta a las preguntas quién soy, qué soy, de dónde vengo, hacia dónde voy. Pero el concepto de identidad apunta también a qué quiero ser.

La identidad depende del autoconocimiento: ¿quién soy, qué soy, de dónde vengo?; de la autoestima: ¿me quiero mucho, poquito o nada?; y de la autoeficacia: ¿sé gestionar hacia dónde voy, quiero ser y evaluar como van los resultados?.

El autorretrato de la identidad. El ojo interno de la mente crea la identidad con la información que proviene de la experiencia en un proceso que dura toda la vida. Al responder a la sugerencia Socrática: Conócete a ti mismo y conocerás el Universo, la mente refuerza la identidad interconectando experiencia, vocación y filosofía de vida.

Pérdida de identidad. Si no se resuelve bien la crisis de identidad se puede aceptar una identidad creada por los padres, los amigos, o la autoridad. La falsa identidad pone en contradicción actos, pensamientos y emociones, elimina la pasión y rebaja la autoestima.

Crear la identidad. Para afirmar la identidad la educación debe sacar de adentro el potencial que traemos al nacer. El cerebro es una página en blanco a completar con el saber y la experiencia, que construye su realidad con las limitaciones de su sistema perceptivo.

Logro de Identidad. Construir identidad consume energías hasta que al final se convierten en el logro. Caer en la falsa identidad es fácil: asumir como propios planes ajenos, eludir el compromiso, como una hoja arrastrada por el viento o cambiar de colores según la ocasión, como el camaleón, diferir la resolución de la crisis produce parálisis por exceso de análisis.

Cultura e identidad. Mentalidad de empleado. Se puede esperar poco de una sociedad donde priva la conveniencia sobre la autorrealización, sálvese quien pueda sobre los valores. La cultura establece directrices; un poder central fuerte, articula la identidad según la distancia con el centro. La cultura de la función crea identidades: soy contador, abogado, obrero. La cultura de la tarea acentúa el proyecto y cuando este concluye sobreviene la desorientación. La cultura del individuo como centro de todo, es la categoría del consultor.”

Bajo ese contexto estoy en total acuerdo de la manera en que define identidad es el “Yo” que tenemos; es decir el “yo interno”, de lo antes mencionado, la identidad se adquiere con todo la información que vamos obteniendo a través de los años, valores que los padres nos enseñan, la educación, los amigos, entre otros, todos esas características van llenando nuestra mente, que sirve como elección de lo que queremos ser, elección de nuestro actuar.

IDENTIDAD HUMANA

Saber quien soy yo es una necesidad vital ordenada también a la necesidad vital de orientar mi vida y darme un sentido: de ser yo misma, lo que aquí nos dice es ¿quien soy yo?.

Los seres humanos pueden ser semejantes o parecidos pero nunca iguales, para que cada ser humano es único e irrepetible, la identidad, pues es un conjunto de elementos que definen aun individuo.”

El Ello, el Yo y el Superyo

La realidad psicológica freudiana empieza con el mundo lleno de objetos. Entre ellos, hay uno especial: el cuerpo. El cuerpo (Nos referiremos a cuerpo como vocablo para traducir “organism”, ya que en psicología es más aceptado el término. N.T.) es especial en tanto actúa para sobrevivir y reproducirse y está guiado a estos fines por sus necesidades (hambre, sed, evitación del dolor y sexo).

Una parte (muy importante, por cierto) del cuerpo lo constituye el sistema nervioso, del que una de sus características más prevalentes es la sensibilidad que posee ante las necesidades corporales. En el nacimiento, este sistema es poco más o menos como el de cualquier animal, una “cosa”, o más bien, el Ello. El sistema nervioso como Ello, traduce las necesidades del cuerpo a fuerzas motivacionales llamadas pulsiones (en alemán “Triebe”). Freud también los llamó deseos. Esta traslación de necesidad a deseo es lo que se ha dado a conocer como proceso primario.

El Ello tiene el trabajo particular de preservar el principio de placer, el cual puede entenderse como una demanda de atender de forma inmediata las necesidades. Imagínese por ejemplo a un bebé hambriento en plena rabieta.

No “sabe” lo que quiere, en un sentido adulto, pero “sabe” que lo quiere…¡ahora mismo!. El bebé, según la concepción freudiana, es puro, o casi puro Ello. Y el Ello no es más que la representación psíquica de lo biológico.

Pero, aunque el Ello y la necesidad de comida puedan satisfacerse a través de la imagen de un filete jugoso, al cuerpo no le ocurre lo mismo. A partir de aquí, la necesidad solo se hace más grande y los deseos se mantienen aún más. Usted se habrá percatado de que cuando no ha satisfecho una necesidad, como la de comer por ejemplo, ésta empieza a demandar cada vez más su atención, hasta que llega un momento en que no se puede pensar en otra cosa. Este sería el deseo irrumpiendo en la consciencia.

Menos mal que existe una pequeña porción de la mente a la que nos referimos antes, el consciente, que está agarrado a la realidad a través de los sentidos. Alrededor de esta consciencia, algo de lo que era “cosa” se va convirtiendo en Yo en el primer año de vida del niño. El Yo se apoya en la realidad a través de su consciencia, buscando objetos para satisfacer los deseos que el Ello ha creado para representar las necesidades orgánicas. Esta actividad de búsqueda de soluciones es llamada proceso secundario.

El Yo, a diferencia del Ello, funciona de acuerdo con el principio de realidad, el cual estipula que se “satisfaga una necesidad tan pronto haya un objeto disponible”. Representa la realidad y hasta cierto punto, la razón.

No obstante, aunque el Yo se las ingenia para mantener contento al Ello (y finalmente al cuerpo), se encuentra con obstáculos en el mundo externo. En ocasiones se encuentra con objetos que ayudan a conseguir las metas. Pero el Yo capta y guarda celosamente todas estas ayudas y obstáculos, especialmente aquellas gratificaciones y castigos que obtiene de los dos objetos más importantes del mundo de un niño: mamá y papá. Este registro de cosas a evitar y estrategias para conseguir es lo que se convertirá en Superyo. Esta instancia no se completa hasta los siete años de edad y en algunas personas nunca se estructurará.

Hay dos aspectos del Superyo: uno es la consciencia, constituida por la internalización de los castigos y advertencias. El otro es llamado el Ideal del Yo, el cual deriva de las recompensas y modelos positivos presentados al niño. La consciencia y el Ideal del Yo comunican sus requerimientos al Yo con sentimientos como el orgullo, la vergüenza y la culpa.

Es como si en la niñez hubiésemos adquirido un nuevo conjunto de necesidades y de deseos acompañantes, esta vez de naturaleza más social que biológica. Pero, por desgracia, estos nuevos deseos pueden establecer un conflicto con los deseos del Ello. Ya ve, el Superyo representaría la sociedad, y la sociedad pocas veces satisface sus necesidades.”

Después de diversas opiniones, hago mención, nuestra mente humana es como una casa de tres pisos, la cuál en el primer piso encontramos un cuarto denominado “ELLO”, en la segunda planta esta “EL YO” y en el último piso SUPER YO.

Derivado de esto creo una formula para llegar a la IDENTIDAD, que sería la siguiente:

ELLO + YO + SUPER YO = IDENTIDAD

La suma de cada uno, tendría una IDENTIDAD IDEAL, basada en principios, impulsos y lo que la sociedad considera es “bueno”.

ELLO es la mente en blanco, que adquirimos al nacer, cuyo único hilo que lo enlaza, es el seno materno, único recuerdo contemplado y este solo se realiza por las necesidades primordiales.

YO es todo lo que adquirimos por experiencia empírica, por sentidos, es decir, la conciencia misma que hace, nos asentemos en una realidad, es la que realiza lo que el ello quiere, trata de satisfacer las necesidades que sentimos enfocadas a una realidad.

SUPER YO lo encontramos constituido por todo aquello que es bueno y malo, la moral, la ética, los valores que nos inculcan los padres o personas análogas, amistades, creencias religiosas, entre otras; es hacer lo bueno y frenar lo malo, es lo que todos quisiéramos tener ES UN IDEAL DEL YO.

Estos aspectos son importantísimos, porque nos llevan a la construcción de una IDENTIDAD, recordando que es la respuesta a lo que somos, o deseamos ser, es nuestro ser interno, que se muestra ante una sociedad con un rasgo distintivo muy peculiar que cada uno presenta en su vida cotidiana.

Ahora bien, después de analizar IDENTIDAD, lo enfocaré a la conducta antisocial. Con algo que caracteriza a Freud con su famosa analogía entre la personalidad y el iceberg.

Para él, “el hombre es como un enorme témpano de hielo, sólo se muestra el 10% y el 90% está invisible, oculta. Esta parte oculta de la personalidad, es lo que Freud denominó inconsciente, cuya explicación le atribuyó una base sexual. Llegó a esta conclusión al estudiar la histeria. El inconsciente guarda a su juicio, una enorme complejidad, donde existen los impulsos que buscan satisfacerse en forma directa o indirecta, las motivaciones inconscientes, las tendencias antisociales que se tratan de reprimir, la lucha continua consigo mismo y con el medio ambiente."

Esa analogía al tomarlo con una persona que delinque, en ese momento es donde existe una falta de su verdadera identidad y empieza un sin fin de identidades, con el objetivo de tratar de desviar la integración que formulan las autoridades, favoreciéndolos libres de toda acusación.

Puede mencionarse que al mantener una IDENTIDAD estable, es porque su Yo y el supero Yo, se encuentran ajustados y no choca con lo que dice la sociedad; si es caso contrario cuando no se encuentra ajustado a una realidad, estamos en presencia de una Identidad con una conducta antisocial.

Muchas de estas personas que presentan esa identidad, es porque sufre una alteración en su personalidad, en su Yo, mezclado con el SUPER YO, al hacer un lado sus valores, creencias, educación, solo satisfaciendo sus necesidades a cualquier costa, sin que exista el super yo para frenar esas conductas en contra de Derecho.

Esas personas que delinquen traen consigo identidades inciertas, falsas al imitar otras; al cometer el delito ellos pierden de una forma inmediata su identidad, porque dejan atrás todo el conocimiento que adquirieron a través de los valores, educación, religión, amigos, y como dice Freud solo logramos conocer el 10% de ellos. Quizás se debe a que traen aparejados en su niñez traumas, experiencias desagradables, enfermedades, desviaciones o simplemente están aparejados y encuadrados a una conducta anormal, antisocial, y finalmente caen en la pérdida de su Identidad.

Como consideración final, la psicología estudia la Identidad, apegada a la personalidad, y cada uno crea su propia Identidad, basada en tres aspectos principales: experiencia innata, realidad y valores que crea la sociedad, para hacer lo que ella considera “bueno”, todo porque la sociedad crea normas y nuestra IDENTIDAD, tiene que estar apegada a lo bueno que el Estado nos impone.

IDENTIDAD, es como dibujar en un papel en blanco, lo que somos, deseamos ser y como debería ser, para conocernos exactamente en nuestro interior y no solo el 10%, sino con vernos describir y mostrar, nuestra verdadera Identidad; más miedo debe tener una personas que imitan a otras, porque están careciendo de la famosa Identidad.

IDENTIDAD DE LAS CONDUCTAS ANTISOCIALES, es simplemente estar en contra de nuestro SUPER YO, es decir quedarnos en el YO, y dejando entrar la negatividad a nuestra vida.

Como conclusión, conoce cada instante de ti, cada parte que exista, lo mejor que te caracterice, con tu toque de personalidad apegada a una buena moral, porque solo tenemos una y debes cuidarla, para no desviarte a una antisocial.

Bibliografía

Ø http://www.wikilearning.com/monografia/identidad_y_autoestima-que_es_la_identidad/2483-5
Ø http://html.rincondelvago.com/identidad-personal.html
Ø http://www.psicologia-online.com/ebooks/personalidad/freud.htm
Ø ARELLANO Warco, Octavio. MANUAL DE CRIMINOLOGIA. Ed. Porrua. México 2009. Pag. 201.

Natarén Pérez Julia Elizabeth - lucia_chiapasarrobahotmail.com

Maestría en Ciencias Penales.

Universidad del Sur. Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.

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