Marco teórico para la gestión de destinos turísticos

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LA GESTIÓN DE DESTINOS TURÍSTICOS. ALGUNOS REFERENTES TEÓRICOS Y PRÁCTICOS
Autor: Sandys Menoya Zayas
Resumen
La cuestión de la gestión de destinos ha devenido tema de relevancia en los últimos decenios como
consecuencia del desarrollo sostenido del turismo tanto del lado de la demanda como de la oferta, y
se ha desarrollado como respuesta a las nuevas tendencias observadas en el mercado turístico,
marcadas de una parte por el incremento de la competitividad a escala global, y de otra por la
irrupción con fuerza de paradigmas como el de la sostenibilidad.
En el mundo se han desarrollado algunos modelos teóricos y empíricos de gestión de destinos, unos
han estudiado sobre todo los factores de competitividad y en los otros ha primado la visión
economicista del turismo, su verticalidad y la prioridad de los entes privados en el éxito de dichos
mecanismos de gestión. El presente trabajo tiene como objetivo establecer un marco teórico-
referencial acerca de la gestión de destinos turísticos.
Palabras claves: destino turístico, gestión, modelo, competitividad
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Introducción
La cuestión de la gestión de destinos ha devenido tema de relevancia en los últimos decenios como
consecuencia del desarrollo sostenido del turismo tanto del lado de la demanda como de la oferta, y
se ha desarrollado como respuesta a las nuevas tendencias observadas en el mercado turístico,
marcadas de una parte por el incremento de la competitividad a escala global, y de otra por la
irrupción con fuerza de paradigmas como el de la sostenibilidad y del desarrollo local como
alternativa de respuesta a la crisis económica global y los procesos de globalización (Manente, 2008;
Gómez, Torres y Menoya, 2012).
En el mundo se han desarrollado algunos modelos teóricos de gestión de destinos, pero en aquellos
que han sido llevados a la práctica se ha impuesto la visión economicista del turismo, y cuando no,
ha primado la verticalización de la actividad y se ha priorizado el papel de los entes privados en el
éxito de dichos mecanismos de gestión.
El papel de la gestión de destinos es administrar y apoyar la integración de diferentes recursos,
actividades y agentes involucrados a través de políticas y medidas apropiadas, lo que requiere de
competencias tanto gubernamentales en materia de toma de decisiones como funcionales
(planificación, organización y control de actividades empresariales) (Manente, 2008).
Un modelo de gestión local de destinos turísticos sostenibles debe entenderse como herramienta de
gestión pública que posibilite integrar los diversos componentes de la localidad como destino
turístico sostenible, de manera que se asegure tanto su rentabilidad económica a largo plazo como
la conservación y manejo de los factores que la pueden posicionar competitivamente en el mercado
turístico internacional; poniéndose de relieve la importancia que reviste medir, supervisar e
interpretar el turismo como fenómeno económico a nivel de localidad, entendida como la dimensión
más apropiada para los planes de desarrollo y la toma de decisiones en materia de turismo.
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Desarrollo
1. Concepción y naturaleza de los destinos turísticos
La definición de turismo se asienta sobre dos ejes principales: el conjunto de actividades que
realizan los turistas (y los bienes y servicios que llevan aparejados) y el hecho de que esas
actividades son llevadas a cabo en lugares distintos al de su entorno habitual y en determinadas
condiciones (temporalidad y razones no lucrativas). Esta segunda circunstancia, la materialización
de las actividades en espacios ajenos al entorno habitual remite al concepto de destino turístico.
El término “destino” es un concepto extenso, diverso y complejo de definir, que puede especificarse
desde múltiples ángulos y perspectivas (Boualem, Reda y Bondarenko, 2011; Manente, 2008), en lo
que Padurean (2010) considera como un debate sin fin. No obstante, en la mayor parte de las
definiciones revisadas es posible encontrar puntos coincidentes que casi siempre ponen énfasis
sobre el aspecto geoespacial del fenómeno y sobre aquellos de funcionamiento en términos
económicos (mercado, producto) y psicológicos (motivación del consumidor) (Boualem et al., 2011).
A pesar de esa naturaleza de totalidad y complejidad del fenómeno turístico, el concepto de destino
sigue ligado a una dimensión espacial, dado que las prácticas turísticas se definen también por la
movilidad y el desplazamiento (Violier, 2009).
Los debates teóricos más recurrentes han sido en torno al concepto mismo de destino, a los
determinantes de su competitividad y atractividad, estructura y balance dinámico entre actores y
criterios de clasificación.
Los criterios para definir un destino turístico hallados en la literatura abarcan un abanico bastante
amplio. El autor ha identificado como más representativos del concepto los siguientes ocho criterios:
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1. destino como una zona, área, sitio o lugar geográfico delimitado (Bieger, 1992; Bull, 1994; OMT,
1999, 2005, 2007; Jafari, 2000; Valls, 2000; Bigné et al., 2000; Lanquar, 2001; Comunidades
Europeas, 2002; Manente y Minghetti, 2006; Manente, 2008; Laesser & Beritelli, 2013);
2. destino como centro de producción turística, o sea, como la confluencia entre oferta y demanda o
espacio donde se produce la experiencia turística (Bieger, 1992; Molés y Vilasaló, 1996; Tocquer
y Zins, 1999; Valls, 2000; Bigné et al., 2000; Davidson y Maitland, 2002; Ejarque, 2005; Manente
y Minghetti, 2006; Padurean, 2010);
3. destino como sistema, clúster1, polo de desarrollo o red de proveedores en función de la actividad
turística (Lanquar, 2001; Comunidades Europeas, 2002; Ejarque, 2005; Botti et al., 2008;
Manente, 2008; Padurean, 2010; Fyall, Garrod & Wang, 2012; Laesser & Beritelli, 2013);
4. destino como circuito o multidestino (Bull, 1994; Jafari, 2000);
5. destino como imagen percibida o creada por viajeros, expertos en turismo y medios de
comunicación (Kye-Sung, 1990; Etchner y Ritchie, 1991; Stabler, 1988; Telisman-Kosuta, 1989;
Gallarza et al., 2002; Bigné et al., 2000; Valls, 2000; Duval, 2010);
6. destino como motivador de viaje (OMT, 1999, 2007; Jafari, 2000; Bigné et al., 2000);
7. destino como espacio móvil (Bull, 1994; Jafari, 2000; Duval, 2010);
8. destino como proyecto integrado (Boualem et al., 2011).
En el anexo 1 se describen los conceptos fundamentales analizados.
Partiendo de un punto de vista etimológico, la Enciclopedia Libre Wikipedia denomina “destino
turístico” a una zona o área geográfica ubicada en un lugar lejano y que es visitada por el turista,
1 El concepto de clúster se utiliza para analizar la aglomeración de empresas e instituciones, que en un espacio
geográfico determinado se relacionan en base a la producción de bienes y servicios. En la actividad turística, se ha
generalizado este concepto debido a que resulta muy útil para analizar el conjunto de empresas que prestan servicios
en torno a los atractivos turísticos y la relación de estas con las instituciones del sector público y privado que integran
la superestructura. Se distinguen al menos tres enfoques que inciden en las propuestas para su fomento: el clúster
como producto turístico, el modelo del diamante de la competitividad y el clúster como interrelación de actores sociales
(Porter, 2000; Varisco, 2007).
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cuenta con límites de naturaleza sica, de contexto político y de percepción por parte del mercado.
Desde el punto de vista empresarial, tanto estratégico como organizativo, el perímetro del destino lo
constituyen las relaciones que se edifican entre el conjunto de unidades productivas que participan
en la actividad turística (Wikipedia, 2012).
La OMT (1999, 2007) ha establecido que el destino turístico representa la unidad básica de análisis
en turismo y reconoce tres perspectivas para su comprensión: la geográfica (una zona fácilmente
reconocible con límites geográficos o administrativos que los turistas visitan y en la que permanecen
durante su viaje), la económica (el lugar en el que permanecen más tiempo, en el que gastan una
suma pertinente de dinero y en el que los ingresos por turismo son considerables, o potencialmente
considerables, para la economía), y la psicográfica (la que constituye el principal motivo del viaje).
Asimismo, el destino está atendido por los sectores público y privado, y puede tratarse de todo un
país, una región, una isla, una aldea o una ciudad, un centro o atracción independiente.
De manera general, el destino turístico se concibe como una zona identificable de manera
independiente, que se promueve como lugar que los turistas pueden visitar y donde una o varias
instancias gubernamentales u organizaciones coordinan el producto turístico que ofrece
(Comunidades Europeas, 2002).
Para Bigné et al. (2000: 30) Los destinos son combinaciones de productos turísticos, que ofrecen
una experiencia integrada a los turistas.” Dichos autores consideran al destino turístico “como un
área que presenta características reconocidas por los visitantes potenciales, las cuales justifican su
consideración como entidad y atraen viajes al mismo, con independencia de las atracciones que
existan en otras zonas” (Bigné et al., 2000: 30); lo que implica los tres elementos fundamentales
siguientes:
1. El destino turístico como unidad o sistema que engloba diversos recursos turísticos e
infraestructuras.
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2. El destino turístico puede coincidir o no con los límites administrativos de que se trate.
3. El turista percibe sus vacaciones como una experiencia global que está conformada por una
cadena de productos y servicios que requieren ser integrados en función de su satisfacción.
Hay que decir que estas nociones sobre el destino turístico dominaron toda la década inicial del siglo
XXI y siguen proyectándose como referentes obligados durante la presente. En ellas están
presentes las ideas de totalidad y centralidad de los destinos, donde considerar mo los recursos
turísticos y servicios se relacionan entre ellos, su nivel de concentración y lo que significan para los
turistas es determinante.
Existen otros muchos significados del término “destino” desde las perspectivas de la sociología, el
marketing o la gestión, y su identificación puede variar según la multiplicidad de agentes (demanda
turística potencial y real, actividades turísticas privadas locales, agentes públicos, actividades
turísticas no locales, comunidad receptora) y de percepciones (Manente, 2008).
En el caso particular del marketing, más allá del fuerte vínculo con el enclave territorial en que se
concreta el destino, este se considera algo más que un mero lugar geográfico visto desde el lado de
la demanda. En opinión de Keller (2000),
“los turistas perciben un destino o el servicio prestado en el contexto de un destino, como un
todo. Con frecuencia, el conjunto de servicios prestados no puede disociarse del lugar
geográfico. Por lo tanto, el destino y el producto son idénticos”.
Más allá del espacio, el destino puede ser percibido como un producto y un sistema. Si esta
perspectiva iniciada por el marketing no rechaza la dimensión espacial del término, adopta sin
embargo un ángulo de lectura diferente de la geografía, notablemente mediante el modelo de ciclo
de vida de los espacios turísticos desarrollado por el geógrafo Richard Butler en 1980. Largamente
criticado, sobre todo a causa de su carácter genérico, este modelo permanece no obstante el más
empleado para evaluar los desempeños de un destino turístico (Boualem et al., 2011).
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A criterio del autor, el enfoque de marketing más acabado entre las distintas concepciones de
destino lo aporta Valls (2000), que destaca elementos esenciales como la capacidad administrativa y
la centralidad y llega incluso a introducir un aspecto clave en la comercialización como lo es la
marca.
Pero el concepto de destino también proviene del lado de la oferta, y en particular, de los recursos y
la identidad de la comunidad local. Desde esta arista de análisis, Manente y Minghetti (2006),
consideran que puede definirse con arreglo a dos perspectivas diferentes:
1. Como un lugar turístico en el que se han desarrollado actividades turísticas y en el que, por
tanto, se producen y consumen productos turísticos.
2. Como un producto turístico y, por consiguiente, como una oferta específica que comprende un
conjunto de recursos, actividades y agentes de un territorio, así como a la comunidad local.
Para dichas autoras, el hecho de que el concepto de destino turístico deje de entenderse como
“lugar turístico” para considerarse un producto turístico”, o mejor aún, un sistema de productos,
depende de los agentes involucrados.
Sin embargo, para Padurean (2010) el concepto de destino turístico no es tradicionalmente un
constructo desde el lado de la oferta; más bien lo entiende como la localización de producción de la
experiencia turística. El rol de los proveedores es producir los componentes adecuados para el
consumo y el rol de la gobernanza es poner a punto los mecanismos idóneos que aseguren la
eficiencia del sistema” (Padurean, 2010: 9).
Siguiendo otros puntos de vista, hay también conceptos que asumen a los destinos como entidades
más allá de ciertos límites político-administrativos y avanzan criterios relativos a la colaboración
entre destinos y la formación de redes de relaciones en torno a un centro de gravedad” o polo
(OMT, 2005; Manente, 2008).
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Según Boualem, Reda y Bondarenko (2011) la definición más elaborada del término destino” está
dada por la Enciclopedia de Turismo (Jafari, 2000). Ella incorpora rasgos bien interesantes como son
el concepto de circuito como conjunto de multidestinos y el llamado destino en movimiento cuyo
ejemplo clásico lo es el crucero (Halloway, citado por Bull, 1994).
En general, los destinos se dividen artificialmente por barreras geográficas y políticas, que en
ocasiones, producen confusión a los consumidores (Perelló, 2002). Sin embargo, cada vez más se
reconoce que un destino puede ser un concepto percibido, es decir, que puede interpretarse
subjetivamente por los consumidores, en función de su itinerario de viaje, formación cultural, motivo
de la visita, nivel de educación y experiencia previa” (Bigné et al., 2000: 30).
De ahí que el destino turístico también puede entenderse como una mezcla entre las imágenes que
este refleja en sus visitantes (experiencias, vivencias, recuerdos) y las imágenes creadas por los
profesionales del turismo y los medios de comunicación.
Para Duval (2010) el destino turístico aparece entonces como una creación social que no cesa de
ser renovada, a medio camino entre los efectos de una puesta en escena por parte de los actores
turísticos y de los procesos de apropiación/transformación por parte de los turistas con vistas a
satisfacer sus deseos de nueva creación, jugando así un rol de espacio móvil y complejo,
necesariamente dinámico.
Por tanto, si se toma al desplazamiento característico de la práctica turística como la puesta en
acción de un “proyecto de recreación”, el destino es considerado por Botti et al. (2008, citado por
Boualem et al., 2011: 23) “como un sistema en el cual interactúan numerosas organizaciones que
pertenecen a la misma rama de actividad o a ramas de actividades diferentes”.
La hipótesis de Boualem et al. (2011) es que el destino se presenta como un conjunto dinámico de
proyectos concebidos como esfuerzos intencionales e interesados de los actores que intervienen en
la construcción del mismo. Estos proyectos, a la vez diferenciados pero concurrentes a la formación
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de un proyecto integrado, se reflejan en dimensiones diversas, que distinguen como cinco proyectos
ligados orgánicamente entre ellos: un proyecto antropológico (visión de los deres, motivación de los
turistas), un proyecto económico (mercado, producto turístico), un proyecto de acondicionamiento
(puesta en valor para el turismo de los espacios), un proyecto de gestión (mecanismo de
organización y de gobernanza) y un proyecto urbano (proyecto social).
El denominado “Consenso de St. Gallen” (que emanó de la Conferencia Internacional sobre Destinos
Turísticos desarrollada en dicha ciudad suiza en el o 2012), perseguía armonizar los criterios
conceptuales y metodológicos acerca de los destinos turísticos y su gestión. En la comunicación final
de la conferencia se expone que:
“Los destinos pueden ser entendidos como entidades geográficas, un clúster o red (latente)
de proveedores; o adicionalmente, como una red de proveedores activada por las demandas
de los visitantes.” (Laesser & Beritelli, 2013: 47)
Se concluye que en dependencia del ámbito de análisis, el concepto de destino es un
“constructo” bien diferenciado en dos planos (Laesser & Beritelli, 2013):
1. Con respecto a la planeación, desarrollo y negociación como objeto fundamental, el destino
puede ser comprendido desde un punto de vista de la oferta, y es por tanto un constructo
espacial local, con orientación hacia adentro.
2. Con respecto a la comercialización y la coordinación de servicios como razón fundamental, el
destino puede ser comprendido desde un punto de vista de la demanda, y es por tanto un
constructo de interés global/campo de negocios, con orientación hacia afuera.
La existencia de maneras disímiles de conceptualizar el destino turístico incide por supuesto en los
criterios para su clasificación y tipologías que se derivan de estos, encontrándose un abanico amplio
y variado. Así, las diferentes clasificaciones pueden tener un énfasis mayor sobre la ubicación
geográfica y los recursos del sitio, sobre la organización y concentración de las actividades
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turísticas, o tener en cuenta las múltiples motivaciones de viaje de los turistas. El anexo 2 es
ilustrativo de la diversidad de criterios que se han tenido en cuenta para clasificar a los destinos.
Del análisis de las tipologías consultadas (Bigné et al., 2000; Buhalis, 2000, citado por Bigné et al.,
2000; Rey, 2004; Alonso, 2007; Santos, 2007; Bédard, 2008) se generaliza lo siguiente:
1. Existen destinos urbanos y no urbanos.
2. Se reconocen destinos centrales y periféricos.
3. La especialización o clasificación está mayormente en función de la vocación turística, o sea, de
las posibilidades para la práctica de una modalidad de turismo más específica.
Para el autor, la clasificación dada por Bigné et al. (2000) es la más atinada, ya que además de los
elementos que se señalan no deja fuera otros aspectos que definen el concepto de destino, como es
por ejemplo, el reconocimiento a la existencia de los destinos únicos (como puede ser un crucero o
una isla) o del llamado multidestino (circuito, ruta), que constituye en la actualidad una forma
bastante común de comercialización de los paquetes turísticos a escala mundial.
2. Generalidades de la gestión de destinos
Para entender los principios de gestión y organización institucional de los destinos turísticos, hay que
tener clara previamente la naturaleza de la actividad turística a la cual deben adaptarse. La
naturaleza de la actividad turística como toda actividad económica, es posible analizarla desde dos
puntos de vista: el de la oferta y el de la demanda. En la medida en que su confluencia en el
mercado se produzca armónicamente, se alcanzará la eficiencia.
En el referido Consenso de St. Gallen se establece que la gestión de destinos turísticos comprende
las siguientes esferas de actividad: planeación (dentro de las esferas relativas al turismo),
negociación (a nombre de todos los operadores turísticos), marketing (en un modo comprensible
esto es, producto, precio, al menos alguna extensión en cuanto a promoción y distribución), y
coordinación de servicios (orientada a crear una experiencia de consumo homogénea). En
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dependencia del contexto específico de la gestión de destinos, una rica variedad de agentes
institucionales y reguladores pueden existir, en la cual ocurre la ejecución de las esferas de actividad
mencionadas.
Cuando se habla de gestión de destinos y, más específicamente, de modelos de gestión de
destinos, por lo general se aborda la cuestión de la llamada gobernanza del destino, así como la
colaboración, teniendo en cuenta la diversidad de actores que se involucran en la actividad turística.
De acuerdo con Sautter & Leisen (1999, citado por Padurean, 2010: 60) “Los destinos son algunas
de las entidades más difíciles de administrar y comercializar, debido a la complejidad de las
relaciones de los actores locales”.
El modelo tradicional de gobernanza de un destino turístico está representado por las
Organizaciones de Gestión/Marketing de Destinos (OGD/OMD), “la entidad que agrupa varias
autoridades, accionistas y profesionales y/o facilita alianzas en la industria turística hacia una visión
de destino colectiva” (OMT, 2010). La OMT categoriza las OGD/OMD en tres niveles: un nivel
nacional, un nivel regional y un nivel local. Al nivel nacional, la Organización Nacional de Turismo
(ONT) o Autoridad Nacional de Turismo (ANT) guía las direcciones estratégicas generales de la
industria turística del país y se responsabiliza por la comunicación de la imagen del país. Todos
estos niveles son responsables de la estrategia más la investigación y desarrollo para su ámbito.
Existe una variedad de estructuras de OGD, “sin un modelo universalmente aceptado” (Padurean,
2010: 62).
Los organismos territoriales de gestión turística se han convertido en responsables de la
planificación y el desarrollo turísticos, en todo lo que afecta al producto y su calidad y competitividad
(ROS, 2008); de la creación de productos, la promoción y apoyo a la comercialización, así como de
la información turística que se proporciona en ellos. Este tipo de órgano responde de un modo más
adecuado a los objetivos generales y a los desafíos que enfrenta el turismo (Ejarque, 2005).
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En la práctica común, una OGD es vista más como una Organización de Marketing de Destino
(OMD), pero en función del contexto institucional y regulatorio, o sea, del ámbito y competencias de
su rol, una OMD puede se considerada a veces como OGD (Laesser & Beritelli, 2013). Otros autores
(Sheehan, 2006; Padurean, 2010) comparten esta idea y la sitúan como el “maestro” esencial dentro
del sistema que es el destino,2 como “el actor más central y más conectado en la red” (Sheehan,
2006: 48).
En turismo como tal, el rol de gobernanza es llevado a cabo desde un modelo tradicional de sector
público (OMT, 2010), aunque en los últimos tiempos se ha manifestado “una rápida transición de un
modelo tradicional público a un partenariado público-privado” (Padurean, 2010: 64). Precisamente,
Bédard y Boualem (2012) subrayan entre los factores de éxito de un sistema de gestión de destino a
“la importancia y la calidad de un partenariado entre los sectores público y privado” (Bédard y
Boualem, 2012: 20), de manera que se logren estrategias equilibradas que representen los anhelos
del destino en un mercado globalizado y competitivo (Medaglia y Silveira, 2009).
Es por ello que el aspecto de los actores involucrados ha merecido mucha atención en la literatura,
lo que según Merinero (2009) responde al surgimiento y aplicación de teorías como la de los
sistemas productivos locales y la de los stakeholders. Manente (2008), sostiene que: “Una gestión
eficaz y eficiente dependerá de un conocimiento cabal de la demanda real y potencial, de los
agentes involucrados en la oferta turística, y de las relaciones económicas entre los agentes”
(Manente, 2008: 3). A lo que hay que añadir que estas relaciones no solo son económicas, sino
sobre todo burocráticas e institucionales, dependientes de la estructura organizativa, normativa,
jurídica y de las relaciones de poder.
2 El término de “maestrosde la cadena de valor se refiere a “entidades que juegan un rol en la coordinación de la
cadena de valor o los componentes de la experiencia del destino” (Bitran et al., 2007, citado por Padurean, 2010: 21).
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De manera general ha habido acuerdo en reconocer como principales actores involucrados en el
destino turístico a los sectores público y privado, las organizaciones no lucrativas, los medios de
comunicación, los turistas y la comunidad receptora (Manente, 2008; Buhalis, 2000, citado por Bigné
et al, 2000; Perelló, 2002; Falcón, 2004, citado por Betancourt et al., 2007; Del Chiappa, 2012;
Presenza, Del Chiappa & Sheehan, 2013; March & Wilkinson, 2009; Moscardo, 2011).
Por su parte, Bédard (2008), en una distinción particularmente interesante, concibe el sistema
turístico local como un conjunto de actores/agentes que clasifica como directos e indirectos. Directos
son aquellos cuya actividad contribuye al desarrollo del destino y como retorno se benefician de este
(son esencialmente los operadores turísticos), mientras que indirectos son los organismos o
individuos que, sin estar directamente implicados en la actividad turística, son impactados por sus
resultados (como los turistas, los gobiernos, las universidades, los medios de comunicación y la
población local del destino).
La introducción de una OGD es vista de manera creciente como un modo efectivo de lograr la
colaboración entre los varios componentes que dibujan el destino, así como un vehículo para la
colaboración con otros destinos (Fyall, Garrod & Wang, 2012).
3. Análisis de los modelos de gestión de destinos
Para poder lograr una visión integradora del proceso de gestión del destino turístico como unidad
analítica esencial del turismo e introducirse en el análisis de los modelos que lo intentan explicar, es
imprescindible analizar el fenómeno turístico de manera más general, a partir de los modelos que
describen su estructura funcional según los postulados de la Teoría General de Sistemas de Von
Bertalanffy.3
3 Los elementos más importantes de esta teoría aplicables al turismo son, según Martín (2006: 16-17): “su carácter
holístico, integrador; el carácter dinámico y abierto, pero siempre en estrecha interrelación con otros sistemas; la
búsqueda de equilibrio del sistema; la organización de las interrelaciones, propias de los subsistemas y de ellos con
otros sistemas; la viabilidad; la causalidad, vista con una visión no lineal de este fenómeno social, o sea, circular-
relacional.”
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El máximo apoyo al enfoque sistémico lo aporta el empleo de modelos. Los modelos, como
representaciones de la realidad, en este caso turística, tienen rasgos esenciales y conjugan las
principales invariantes del fenómeno estudiado. Martín (2006) ha identificado cuatro grandes grupos
de modelos turísticos: modelos estructurales funcionales, modelos de demanda, modelos de
desarrollo de destinos y modelos de impactos. Por su relación con la presente tesis, resulta
interesante hacer alusión a los modelos estructurales funcionales (ver anexo 6) y a los de
desarrollo de destinos (ver anexo 3).
Entre los modelos básicos se encuentra el de Leiper de 1979), adaptado en 1990 y posteriormente
asumido como referente teórico a partir de esa década, pues “logró centrar la atención en el
concepto de flujo turístico (viajeros de ida y viajeros de regreso)” (Martín, 2006: 19). Explica el
turismo como una relación de intercambio entre regiones generadoras (emisoras) de viajeros y
regiones de destino turístico (receptoras), mediante regiones de tránsito en ruta donde se ubican los
componentes de la industria turística.
Poco antes Miossec (1977, citado por Martín, 2006) presentó las interacciones de cuatro elementos
en el proceso de desarrollo de un destino:
- El destino en sí mismo y sus características.
- El papel del transporte.
- Patrones de conducta de los turistas.
- Actitudes de los tomadores de decisiones y de los residentes en el destino.
Otros modelos son el de Mill & Morrison (2002) y el de McKercher & Wong (2004). El primero
representa un modelo amplio del sistema de relaciones en turismo, donde se identifican los sectores
y partes fundamentales que intervienen en el sistema turístico y sus interrelaciones. Constituye
sobre todo una visión acertada del subsistema endógeno del turismo, pero “carece de una visión
holística, pues existe otro conjunto de aspectos que influyen y, en ocasiones, determinan en el
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desenvolvimiento de los flujos turísticos y que no deben despreciarse en el momento de definir el
alcance del sistema del turismo” (Martín, 2006: 20).
Por su parte, McKercher brindó un modelo basado en la teoría del caos, que intenta explicar las
diferentes interacciones entre los diversos componentes que reflejan el funcionamiento del turismo,
aunque igualmente carece de integralidad pues deriva sobre todo hacia los aspectos sociológicos
del fenómeno turístico (Martin, 2006), obviando otros elementos claves.
Finalmente, aparece el llamado Modelo Pentagonal del Sistema Turístico (Martín, 2006), que intenta
resolver las insuficiencias de los modelos anteriores basándose en una concepción multisistémica
del turismo, al hacer grandes subdivisiones del mismo en: subsistema endógeno o propiamente
turístico, subsistema exógeno o entorno turístico y macroentorno o ambiente general. Los elementos
de los subsistemas endógeno y exógeno y sus enlaces conforman el “contenido” del fenómeno
turístico, inserto en un proceso de interrelaciones con el macroentorno al que denomina “dinámica
turística”, “operación turística” o proceso del turismo”, el cual conduce a unos resultados o
“impactos” (Martín, 2006: 23).
Modelos teóricos de destinos turísticos orientados a la competitividad
Los modelos que aquí se abordan no tienen una denominación explícita como modelos de gestión,
sin embargo, en casi todos se pone de manifiesto la noción de sistema de los destinos y son
recurrentes las variables “competitividad” y “sostenibilidad”, en una relación biunívoca o más que
todo interdependiente.
Entre ellos se encuentra el llamado Modelo del Sistema Interfuncional Integrado de la Competitividad
en Destinos Turísticos (SIIC) de Toledo, Valdés y Polero (1998), formado por cinco factores y sus
interrelaciones dentro del sistema turístico. Estos autores consideran el sistema turístico como un
sistema abierto homeostático con equifinalidad según la Teoría General de Sistemas, en el cual la
masa crítica y la naturaleza de la demanda crean las condiciones básicas para el desarrollo del
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clúster turístico, a partir de la implementación de estrategias competitivas, cooperativas y de
relacionamiento con el cliente. Es evidente el enfoque de marketing en la concepción del modelo,
sobre todo en cuanto al marketing relacional, así como la importancia de la colaboración. La
definición de los factores básicos que determinan la llamada masa crítica, estos es: recursos
turísticos, humanos, de capital, infraestructura, de conocimientos, superestructura y seguridad, lo
sugieren más aplicable a destinos-país.
El segundo modelo a analizar es el Modelo Conceptual de Competitividad y Sostenibilidad para
Destinos Turísticos, desarrollado por Ritchie y Crouch en 1999 y perfeccionado en 2003, el cual se
considera uno de los modelos teóricos más influyentes de los últimos años.
Conocido como Modelo de Calgary, son recurrentes en el mismo las ideas sobre el sistema turístico
como un sistema abierto, el enfoque de marketing en el análisis del entorno competitivo (en realidad
no dista mucho del socorrido análisis del modelo de las cinco fuerzas de Porter) y la transversalidad
de la actividad turística en la interconexión de distintas cadenas de valor.
Ritchie y Crouch (2003) plantean en su modelo que las ventajas comparativas del destino nacen de
los recursos que lo hacen atractivo para los visitantes, constituyendo así el elemento central de su
propuesta de valor, lo que incluye tanto los recursos naturales como aquellos otros creados por la
acción del hombre debido a razones que, a priori, no tienen una vinculación directa con el turismo,
como por ejemplo la cultura, el patrimonio artístico o las infraestructuras. Por su parte, las ventajas
competitivas están estrechamente vinculadas con la capacidad del destino para utilizar eficazmente
esos recursos a largo plazo haciéndolo, por tanto, sostenible en el tiempo.
A partir de ahí, clasifican los factores que afectan a la competitividad del destino en siete áreas
principales que configuran su cadena de valor: a) de orden interno: recursos y atractivos
secundarios; recursos y atractivos principales; gestión del destino; planificación, desarrollo y políticas
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del destino; elementos calificadores y amplificadores; y b) de orden externo: entorno competitivo
(macroeconómico) y entorno competitivo (microeconómico).
Dentro de los recursos y atractivos nucleares que define, este modelo retoma de otros modelos la
variable conectividad entre origen y destino (“market ties”) e incluye la variable eventos especiales
como un determinante de la competitividad que “representa una extension distintiva de lo que
denominan mezcla de actividades” (Ritchie & Crouch, 2010: 1056).
Un aporte indiscutible lo es la definición de los “determinantes calificadores y amplificadores” del
destino, entre los cuales se propone la variable interdependencias entre destinos, significando que
“la competitividad de cualquier destino está afectada por la competitividad de otros destinos” (Ritchie
& Crouch, 2010: 1065). Así también se expone el análisis económico de la relación costo/valor,
importantísimo para los estudios de la demanda.
Por ultimo, es ineludible analizar en el marco de los modelos conceptuales sobre los destinos el
Modelo Integrado de la Competitividad del Destino Turístico de Dwyer y Kim (2003). Estos autores
reconocen tres factores explicativos de la competitividad del destino: los recursos heredados, los
recursos creados y los recursos de soporte. El modelo, además de por los recursos, está compuesto
por las condiciones situacionales, la gestión del destino y la demanda. El conjunto de estos factores
y su interrelación con el entorno conducen a alcanzar la competitividad del destino, cuyo objetivo
final es mejorar el nivel de vida y de bienestar de los residentes (Dwyer y Kim, 2002, 2003).
En la literatura también se presentan otros desarrollos, más que teóricos, metodológicos, llamados
genéricamente modelos”, que apuntan hacia una medición de la competitividad de los destinos,
sobre todo para intentar comparaciones entre países y establecer rankings a partir de indicadores
concretos (Genest y Legg, 2003; Bravo, 2004; Flores y Barroso, 2009; Garau, 2006; Gooroochurn y
Sugiyarto, 2005; Hong, 2009; Mazaro, 2007; Navickas y Malakauskaite, 2009; Sánchez y Fajardo,
18
2004), no precisamente con un enfoque que determine el peso de la actividad turística en el
desarrollo local.
Modelo prácticos de gestión de destinos
Desde el punto de vista empírico, se han descrito modelos de gestión de destinos turísticos locales
para el caso español (ver anexo 4). Sus fines explícitos conllevan una mayor implicación y
corresponsabilidad por parte del sector privado para dar respuesta a la creciente competitividad
entre destinos turísticos” (ROS, 2008:1), por lo que se enfocan a cambios en los métodos de gestión
y formas de financiación, tradicionalmente más públicos.
Cuando se hace alusión a estos modelos de gestión turística municipal” españoles, se parte de la
alta significación que tiene el turismo para el municipio y se asumen los siguientes determinantes de
análisis: 1) la existencia de un ente u organismo de gestión turística municipal, 2) con alguna fórmula
legal o institucional sea de derecho público o privado (concejalía, patronato, consorcio, fundación,
convention bureau, empresa municipal, empresa privada, etc.), 3) el desarrollo de funciones
inherentes a la actividad (promoción, información y planificación turística, entre otras), 4) un modelo
organizativo que se exprese además en un órgano de representación o participación, 5)
instrumentos de gestión y 6) un sistema de financiación.
La siguiente tabla presenta una síntesis de la diversidad de modelos (modalidades) existentes en
función de la fórmula aplicada según la categoría jurídica.
19
Tabla 1. Síntesis de modalidades de gestión turística municipal en España.
No.
Fórmula
Categoría jurídica
Modalidades
1
Integrado en la propia
Administración
municipal (sin otros
Entes)
Derecho Público
Alcaldía
Concejalía propia o compartida
Área, Servicio o Departamento
2
Organismo o Ente
autónomo municipal
Derecho Público
Patronato municipal
Instituto municipal
Fundación Pública
3
Consorcio
Derecho Público
Públicos
Mixtos
4
Sociedad mercantil
Derecho Privado
Públicas
Mixtas
5
Fundación
Derecho Privado
Privadas
mixtas
6
Asociación Civil
Derecho Privado
Privadas
Fuente: Elaboración propia.
Estas modalidades de gestión representan aproximaciones válidas para los casos de localidades
donde el turismo sea considerado como un sector estratégico, al plantear soluciones para integrar la
gestión del turismo a la gestión del municipio desde puntos de vista jurídico-administrativos,
organizativos y financieros. Se trata de fórmulas de organizaciones o entes de gestión y promoción
de destinos turísticos acotadas al ámbito local entendido como municipio.
Para poner en práctica un modelo de gestión de destinos, es imprescindible asumir que el destino es
un sistema, y definir y comprender a sus agentes, sus conexiones, sus interacciones y su entorno
competitivo” (Manente, 2008: 7). Pero más que comprender la dinámica de los agentes, hay que
valorar el peso y lugar que le corresponde a cada uno dentro del sistema, sus poderes de
negociación y de decisión.
A partir de definir el ente, establecer su fórmula jurídica e institucional más idónea a la localidad e
identificadas las competencias y funciones del organismo, es posible aproximarse al resto de los
elementos enunciados como componentes de este sistema de gestión turística municipal, así como
consensuar los marcos de actuación y valores organizacionales e instrumentar herramientas básicas
20
de planificación y gestión (estrategias, programas, proyectos, planes de negocios, cuadro de mando,
etc.).
Siguiendo a Bédard (2008), se considera que un modelo de gestión de destinos debe crear
estrategias y difundir el saber-hacer y las buenas pcticas que ayudan a los destinos turísticos a
alcanzar la excelencia, de manera que se refuerce su competitividad, se aliente el desarrollo
sostenible del turismo y maximicen sus ventajas sociales y económicas para las comunidades
locales, se mejore la calidad de los servicios propuestos y experiencias ofrecidas, y se aplique el
concepto de geoturismo definido como la puesta en valor de la originalidad geográfica de un sitio, a
saber, su entorno, su cultura, su estética, su patrimonio y el bienestar de sus habitantes.
Para Manente (2008) los elementos determinantes de una gestión eficaz de los destinos turísticos
son la organización de los recursos locales, la coordinación y gestión de la producción turística local,
la gestión y control de las relaciones entre los agentes, la segmentación del mercado y las cadenas
de productos y, por último, la creación y gestión del valor producido por el sistema turístico para
todos los agentes involucrados.
21
Conclusiones
El concepto de destino es complejo y su definición es muy variada en dependencia de los criterios
que se asuman para su análisis, con significados desde las perspectivas de la sociología, el
marketing o la gestión.
Fueron identificados como más representativos los criterios siguientes: destino como una zona, área,
sitio o lugar geográfico delimitado; destino como centro de producción turística, o sea, como la
confluencia entre oferta y demanda o espacio donde se produce la experiencia turística; destino
como sistema, clúster, polo de desarrollo o red de proveedores en función de la actividad turística;
destino como circuito o multidestino; destino como imagen percibida o creada por viajeros, expertos
en turismo y medios de comunicación; destino como motivador de viaje; destino como espacio móvil;
y destino como proyecto integrado.
La existencia de maneras disímiles de conceptualizar el destino turístico incide asimismo en la
diversidad de criterios para su clasificación y tipologías que se derivan de estos, aunque de manera
general las clasificaciones pueden tener un énfasis mayor ya sea sobre la ubicación geográfica y los
recursos del sitio; sobre la organización y concentración de las actividades turísticas, o tener en
cuenta las múltiples motivaciones de viaje de los turistas.
La gestión de destinos aborda la llamada gobernanza del destino, así como la colaboración,
teniendo en cuenta la diversidad de actores que se involucran en la actividad turística. Esta
gobernanza se basa generalmente en el modelo tradicional de las OGD/OMD, que se concretan en
la práctica en modelos de gestión o modalidades que tienen en cuenta la interrelación entre las
variables “competitividad” y “sostenibilidad”.
22
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26
Anexos
Anexo 1. Conceptos de destino turístico.
No.
Autores
Conceptos
1
Kye-Sung, 1990;
Etchner y Ritchie, 1991;
Stabler, 1988;
Telisman-Kosuta, 1989;
Gallarza et al., 2002,
citados por Boualem et al. (2011)
Definen el destino a partir de la imagen que este refleja
en sus visitantes. Es de esta perspectiva que el destino
puede ser considerado como un sitio, un pueblo, una
ciudad, una región, un país o una zona.
2
Bieger (1992,
citado por Manente, 2008)
“zonas que constan de todos los servicios y ofertas que
un turistas consume durante su estancia”
3
Bull, A. (1994: 47-48)
Un destino puede ser un único lugar, un conjunto de
lugares como parte de un tour, o incluso un destino
“móvil” como el de un crucero.
4
Molés y Vilasaló (1996: 428)
Núcleo receptor de los flujos turísticos, dotado de oferta y
recursos turísticos que le confieren ciertos atractivos para
la demanda turística.
5
Tocquer y Zins (1999,
citado por Boualem et al., 2011)
Definen el destino como un tipo de productos y servicios
turísticos salidos de numerosos operadores privados y
públicos.
6
OMT (1999, 2007)
“es un lugar importante visitado por turistas que
representa la unidad básica de análisis en turismo. Se
reconocen tres perspectivas: la geográfica (una zona
fácilmente reconocible con límites geográficos o
administrativos que los turistas visitan y en la que
permanecen durante su viaje), la económica (el lugar en
el que permanecen más tiempo, en el que gastan una
suma pertinente de dinero y en el que los ingresos por
turismo son considerables, o potencialmente
considerables, para la economía), y la psicográfica (la que
constituye el principal motivo del viaje). Asimismo, el
destino está atendido por los sectores público y privado, y
puede tratarse de todo un país, una región, una isla, una
aldea o una ciudad, o un centro o atracción
independiente.
7
Enciclopedia de Turismo
(Jafari, 2000,
citado por Boualem et al., 2011: 13)
“Destino, como algo distinto del origen o el mercado, se
refiere a un lugar donde los turistas tiene la intención de
gastar su tiempo lejos de su residencia. Esta unidad
geográfica visitada por turistas puede ser un sitio
específico, un poblado o una ciudad, una región o una
isla, o un país. Además, un destino puede ser una simple
localización, un conjunto de multidestinos como parte de
un circuito, o incluso un destino en movimiento como un
crucero.”
27
8
Valls (2000)
“Espacio geográfico determinado, con rasgos propios de
clima, raíces, infraestructuras y servicios, y con cierta
capacidad administrativa para desarrollar instrumentos
comunes de planificación, que adquiere centralidad
atrayendo a turistas mediante productos perfectamente
estructurados y adaptados a las satisfacciones buscadas,
gracias a la puesta en valor y ordenación de los atractivos
disponibles; dotado de una marca y que se comercializa
teniendo en cuenta su carácter integral.”
9
Bigné et al. (2000: 30)
“Los destinos son combinaciones de productos turísticos,
que ofrecen una experiencia integrada a los turistas.
Tradicionalmente, los destinos se consideraban como una
zona bien definida geográficamente, como un país, una
isla o una ciudad. Sin embargo, cada vez más se
reconoce que un destino puede ser un concepto
percibido, es decir, que puede interpretarse
subjetivamente por los consumidores, en función de su
itinerario de viaje, formación cultural, motivo de la visita,
nivel de educación y experiencia previa.”
“…un área que presenta características reconocidas por
los visitantes potenciales, las cuales justifican su
consideración como entidad y atraen viajes al mismo, con
independencia de las atracciones que existan en otras
zonas.”
10
Lanquar (2001)
“El destino turístico es una entidad territorial con o sin
personalidad jurídica, que forma un sistema, englobando
sus recursos turísticos e infraestructuras”.
11
Comunidades Europeas (2002: 67)
Zona que se identifica de manera independiente, se
promueve como lugar que los turistas pueden visitar y en
la que una o varias instancias gubernamentales u
organizaciones coordinan el producto turístico que ofrece.
12
Davidson y Maitland (2002)
Consideran el destino como un lugar de producción de
productos turísticos que concentran la atención y las
motivaciones de los visitantes.
13
OMT (2005: 10)
“el destino es un espacio sico en el que el visitante pasa
al menos una noche. Incluye productos turísticos tales
como servicios de apoyo y atracciones y recursos
turísticos en un radio que permite ir y volver en el día.
Tiene unos límites físicos y administrativos que definen su
gestión e imágenes y percepciones que determinan su
competitividad en el mercado. Los destinos locales
incorporan a diversos grupos, entre los que se encuentra
a menudo la comunidad anfitriona, y pueden establecer
lazos y redes entre sí para constituir destinos mayores".
14
Ejarque (2005)
el destino turístico es un sistema complejo que está
28
formado por cuatro elementos fundamentales:
La economía local, generada por las actividades
propias de las empresas, por el mercado de trabajo y
por la actividad productiva.
La sociedad, la gente y lo residentes que viven en el
destino.
La naturaleza del destino y los recursos turísticos,
entendiendo con ello no solo el atractivo turístico
basado en la existencia de enclaves y parajes
naturales de gran belleza, sino también los espacios
urbanos adecuadamente conservados, construidos de
modo equilibrado, limpios y ordenados.
La notoriedad y la calidad del destino.
15
Manente y Minghetti (2006)
Puede definirse con arreglo a dos perspectivas diferentes:
3. Como un lugar turístico en el que se han
desarrollado actividades turísticas y en el que, por
tanto, se producen y consumen productos turísticos.
4. Como un producto turístico y, por consiguiente, como
una oferta específica que comprende un conjunto de
recursos, actividades y agentes de un territorio, así
como a la comunidad local.
16
Botti et al. (2008,
citado por Boualem et al., 2011: 23)
“como un sistema en el cual interactúan numerosas
organizaciones que pertenecen a la misma rama de
actividad o a ramas de actividades diferentes”.
17
Manente (2008)
un destino se caracteriza por un centro principal (polo) y
por un grupo de municipios en torno al mismo que
desempeñan un papel secundario, estableciéndose entre
ellos una relación multidimensional alrededor del conjunto
integrado de recursos, agentes y actividades que definen
el espacio-destino y que puede estar ubicado en uno de
los municipios o ser compartido por varios de ellos. Ese
polo o centro debe ser capaz por tanto de estimular el
desarrollo de la zona cercana a partir de intereses
comunes e interacciones funcionales.
18
Duval (2010)
El destino turístico también puede entenderse como una
mezcla entre las imágenes producidas por los turistas
(experiencias, vivencias, recuerdos) y las imágenes
creadas por los profesionales del turismo y los medios de
comunicación. (…) como una creación social que no cesa
de ser renovada, a medio camino entre los efectos de una
puesta en escena por parte de los actores turísticos y de
los procesos de apropiación/transformación por parte de
los turistas con vistas a satisfacer sus deseos de nueva
creación. De tal suerte, el destino juega un rol de espacio
móvil y complejo, necesariamente dinámico.
19
Padurean (2010: 9)
“como la localización de producción de la experiencia
29
turística. El rol de los proveedores es producir los
componentes adecuados para el consumo y el rol de la
gobernanza es poner a punto los mecanismos idóneos
que aseguren la eficiencia del sistema”.
20
Boualem et al. (2011)
Como un conjunto dinámico de proyectos concebidos
como esfuerzos intencionales e interesados de los
actores que intervienen en la construcción del mismo.
Estos proyectos, a la vez diferenciados pero concurrentes
a la formación de un proyecto integrado, se reflejan en
dimensiones diversas, que distinguen como cinco
proyectos ligados orgánicamente entre ellos: un proyecto
antropológico (visión de los líderes, motivación de los
turistas), un proyecto económico (mercado, producto
turístico), un proyecto de acondicionamiento (puesta en
valor para el turismo de los espacios), un proyecto de
gestión (mecanismo de organización y de gobernanza) y
un proyecto urbano (proyecto social)
21
Enciclopedia Libre Wikipedia (2012)
“zona o área geográfica ubicada en un lugar lejano y que
es visitada por el turista, cuenta con límites de naturaleza
física, de contexto potico y de percepción por parte del
mercado. Desde el punto de vista empresarial, tanto
estratégico como organizativo, el perímetro del destino lo
constituyen las relaciones que se edifican entre el
conjunto de unidades productivas que participan en la
actividad turística”.
22
Laesser & Beritelli (2013: 47)
“Los destinos pueden ser entendidos como entidades
geográficas, un clúster o red (latente) de proveedores; o
adicionalmente, como una red de proveedores activada
por las demandas de los visitantes. En esencia, existen
sistemas sociales productivos con objetivos de negocio
específicos y metas no asociadas a los negocios.”
Fuente: Elaboración propia.
30
Anexo 2. Clasificación de los destinos turísticos.
No.
Autores
Criterios
Tipos
1
Ley 3/1998,
Ley de Turismo
de la Comunidad
Valenciana
Según el número de
visitantes que recibe
una población y su
capacidad de
alojamiento
(municipios turísticos)
1. Destino turístico: Aquellos que a lo largo de
todo el año mantienen una afluencia de
visitantes, pernoctando en los mismos,
superior al número de personas inscritas en
su padn municipal de residentes,
suponiendo esta actividad la base de su
economía y en los que la capacidad de sus
alojamientos turísticos resulte superior a la
de sus viviendas de primera residencia.
2. Destino vacacional: Aquellos que en algún
momento del año tienen una afluencia de
visitantes, pernoctando en los mismos,
superior al número de personas inscritas en
su padrón municipal de residentes, pudiendo
tener como complemento para su economía
otras actividades y que la capacidad de sus
alojamientos turísticos, añadida a la de las
viviendas de segunda residencia resulte
superior a la de sus viviendas de primera
residencia, en dicho cómputo, el número de
plazas en alojamientos turísticos, deberá
representar al menos el uno por ciento de su
oferta.
3. Destino de atracción turística: Aquellos que
por sus atractivos naturales, monumentales,
socioculturales o por su relevancia en algún
mercado turístico específico, reciben en un
determinado momento del año un número
significativo de visitantes en relación a su
población de derecho, sin que los mismos
pernocten necesariamente en ellos.
2
Bigné et al.
(2000)
Según la distribución
de los recursos y su
utilización por los
turistas
1. Destino único. En este caso, el destino
visitado tiene diversas actividades para
realizar y los turistas podrían no desear visitar
otro lugar más.
2. Destino como sede central y visita a los
alrededores. El turista viaja a un destino
específico, que será el "centro de las
operaciones", y desde el cual se harán visitas
cortas a otros lugares.
3. Circuito. Algunos turistas viajan a un destino y
en lugar de tomar una sede central, deciden
ver diversos lugares desplazándose de uno a
otro, en vez de volver siempre al mismo
31
centro.
4. Viaje en ruta. Implica unas vacaciones con
diversas paradas, pero no todas en el mismo
destino específico.
3
Buhalis (2000,
citado por Bigné
et al., 2000)
Según su atractivo
principal
1. Destinos urbanos.
2. Destinos de playa y complejos turísticos.
3. Destinos de montaña.
4. Destinos rurales.
5. Destinos sin explorar.
6. Destinos únicos, exóticos y exclusivos.
4
Rey (2004) y
Alonso (2007)
Según su ciclo de
vida
1. Emergentes.
2. Desarrollados.
3. Consolidados.
4. Estancados.
5. En declive.
Según su atractivo
principal
1. De sol y playa.
2. De naturaleza.
3. Culturales.
4. Antropológicos.
5. Urbanos.
6. Deportivos (activos o pasivos).
7. De salud.
8. Religiosos.
9. Comerciales y de negocios.
10. De diversión.
Según su ubicación
geográfica
1. Urbanos.
2. De costa.
3. De montaña.
4. Rurales.
5. Sin explorar.
5
Santos (2007)
Combinación entre
relación emisión-
recepción de turistas,
centralidad
geográfica y atributos
del lugar
1. Destinos metropolitanos: localización central,
muy poblados, con grandes flujos turísticos
emisivos y receptivos conectados con redes
de transporte internacional y transcontinental.
2. Destinos urbanos periféricos: menor
importancia en la centralización regional,
población mediana y mayor tendencia para
recibir que para emitir turistas.
3. Destinos rurales periféricos: dependencia de
centros regionales, pequeña población,
atributos paisajísticos considerables, pequeña
emisión de turistas y recepción posiblemente
significativa.
4. Destinos de ambiente natural: totalmente
dependiente de los centros regionales,
población no significativa, gran distancia de
32
las áreas generadoras, emisión
prácticamente nula y recepción posiblemente
considerable.
6
Bédard (2008)
Combinación de
ubicación geográfica
con atractivo principal
1. Urbanos.
2. Litorales.
3. De montaña y rurales.
4. De naturaleza y aventura.
Fuente: Elaboración propia.
33
Anexo 3. Modelo representativos del fenómeno turístico.
No.
Autores y año
Tipo de modelo
Caracterización general del modelo
Componentes que incluye
1
Miossec (1977,
citado por Martín, 2006)
Modelo de desarrollo
de destinos turísticos
El destino en mismo y sus
características.
El papel del transporte.
Patrones de conducta de los turistas.
Actitudes de los tomadores de decisiones
y de los residentes en el destino.
2
Leiper (1979, 1990)
Modelo estructural-funcional
Explica el turismo como una relación de
intercambio entre regiones generadoras
(emisoras) de viajeros y regiones de
destino turístico (receptoras), mediante
regiones de tránsito en ruta donde se
ubican los componentes de la industria
turística.
región generadora de viajeros,
región de tránsito en ruta (ubicación de
los viajeros de salida y de regreso,
turistas y de la industria turística y de
viajes),
ambientes: humano, sociocultural,
económico, tecnológico, físico, político,
legal, etc.
3
Mill & Morrison (2002)
Modelo estructural-funcional
Representa un modelo amplio del sistema
de relaciones en turismo, donde se
identifican los sectores y partes
fundamentales que intervienen en el
sistema turístico y sus interrelaciones.
Parte 1 Destino,
Parte 2 Marketing,
Parte 3 Demanda y
Parte 4 Viajes.
Enlace 12: Producto turístico,
Enlace 23: Promoción del viaje,
Enlace 14: Forma del viaje,
Enlace 34: Compra del viaje.
4
McKercher & Wong (2004)
Modelo estructural-funcional
Modelo basado en la teoría del caos, que
intenta explicar las diferentes interacciones
entre los diversos componentes que
reflejan el funcionamiento del turismo.
viajero,
medios de comunicación entre el destino
y el viajero,
factores de influencia y efectividad de
esos medios de comunicación,
34
el destino turístico,
las agencias externas que intervienen e
influyen en el turismo;
los aspectos del ambiente externo,
las acciones que provocan los cambios
en la dinámica del turismo y los impactos
(positivos y negativos) que este genera.
5
Modelo Pentagonal
(Martín, 2006)
Modelo estructural-funcional
Se basa en una concepción multisistémica
del turismo, al hacer grandes subdivisiones
del mismo en: subsistema endógeno o
propiamente turístico, subsistema exógeno
o entorno turístico y macroentorno o
ambiente general.
Subsistema endógeno: recursos
turísticos, organización económica y
gestión de entidades, atractivos y
productos turísticos, comercialización,
oferta turística, flujos turísticos.
Subsistema exógeno: política turística,
ética turística, derecho turístico,
economía turística, marco tecnológico.
Macroentorno: política nacional e
internacional, economía general e
infraestructuras básicas, el recurso
humano (factores psico-sociológicos y
demográficos).
Fuente: Elaboración propia.
35
Anexo 4. Modelos prácticos de gestión turística local (municipal) en el caso español. Síntesis en función de las fórmulas jurídicas.
FÓRMULA: Integrado en la propia Administración municipal (sin otros Entes)
Categoría jurídica: Derecho Público
MODALIDADES: Alcaldía / Concejalía propia o compartida / Área, Servicio o Departamento
REPRESENTACIÓN Y GOBIERNO
SISTEMA DE FINANCIACIÓN
PROS
(+)
Fácil implantación y adaptación a la administración
municipal.
Fácil asimilación por la propia organización
municipal.
La creación de una Concejalía de Turismo (propia o
compartida) es el primer paso a seguir cuando un
municipio quiere dedicarse al Turismo.
Financiación pública.
Control municipal total (vía
presupuesto).
CONTRAS
(-)
Dificultad de adaptación de la Organización
(reglamentación administrativa) y del personal
(funcionarial) a las necesidades de representación de
los Entes modernos.
Jurídicamente no es posible institucionalizar la
participación del sector privado a nivel
representativo, es decir, en los procesos de toma de
decisiones (salvo canales informales o consultivos).
Imposibilidad de
institucionalizar la participación
privada mediante mecanismos
estables y regulares de
aportación de fondos privados y
de realizar operaciones
comerciales y de
autogeneración de fondos.
SISTEMA DE GESTIÓN
OBSERVACIONES
Política turística controlada
exclusivamente por el municipio, sin
interferencias.
Gestión turística bajo control público.
Modelo de gestión tradicional
(presupuestario)
Inercia administrativa y funcionarial.
Escasa agilidad en los procedimientos
Es el modelo más tradicional y, en general, propio de
municipios con poca masa crítica o en los que el turismo
no es un sector estratégico, si bien hay alguna excepción
relevante (Benidorm).
La gestión turística está totalmente inserta en la
organización municipal, sin la existencia de otros órganos
autónomos o independientes.
Disponer de una Concejalía y Área de Turismo, es una
36
administrativos.
Poco operativo para acciones que
requieran respuestas rápidas (marketing,
promoción).
Escasa atractividad para la participación
del sector privado (aunque sea con
carácter consultivo) en la política y la
gestión turística.
Sistema de gestión no orientado al
mercado.
condición necesaria (reconocimiento y liderazgo político)
pero no suficiente, para un municipio en que el Turismo
sea un sector estratégico.
Útil sólo para una primera fase de desarrollo turístico, para
aquellos municipios con poca masa crítica o en que el
turismo no sea un sector estratégico.
Ejemplos:
Dependencia directa de la Alcaldía: Benidorm
Con Concejalía de Turismo propia o compartida:
Pamplona, Málaga
FÓRMULA: Organismo o Ente autónomo municipal
Categoría jurídica: Derecho Público
MODALIDADES: Patronato municipal / Instituto municipal / Fundación Pública
REPRESENTACIÓN Y GOBIERNO
SISTEMA DE FINANCIACIÓN
PROS
(+)
Fácil implantación desde la Administración
Pública.
Útil cuando el asociacionismo o la iniciativa
privada son débiles.
Permiten una cierta participación privada
en los órganos de representación aunque
su designación suele depender del poder
municipal.
Flexibilidad en las fórmulas de gobierno
permitiendo la representación del sector
privado independientemente de las cuotas
o aportes económicos.
Casi en su totalidad la financiación es
de carácter público.
Transparencia: sujeción a la
contabilidad pública.
CONTRAS
(-)
La preponderancia de la administración
municipal es poco estimulante para la
Escaso margen para la financiación
privada, que suele ser muy marginal.
37
participación privada.
La participación privada es, generalmente,
de carácter testimonial o consultivo.
No puede participar en sociedades
mercantiles.
SISTEMA DE GESTIÓN
OBSERVACIONES
Política y gestión turística
controlada por el municipio pero
con cierto grado de autonomía.
Es un primer paso para una
mayor autonomía de la gestión
turística, especialmente útil
cuando la iniciativa privada es
débil.
Falta de agilidad en la gestión y
la contratación.
Enfoque funcionarial y
burocrático en su personal y en
su organización interna.
El Ente depende y es controlado por la Concejalía de Turismo
y/o la Alcaldía.
La fórmula más habitual es la de Patronato, que tiene la
consideración de Organismo autónomo de carácter
administrativo.
La mayor parte de los Convention Bureau, que tienen
personalidad jurídica propia y son de carácter e iniciativa
pública, se acogen a esta fórmula jurídica de Organismo
autónomo público.
Hay que mencionar una nueva figura jurídica (2003) que es La
Entidad Pública Empresarial Local (EPEL), para entidades
públicas que prestan servicios o bienes susceptibles de
contraprestación económica. Es una figura de carácter público
pero que en las relaciones contractuales se rige por el Derecho
privado.
Ejemplos:
Instituto/Patronato Municipal de Turismo: Elx/Elche, Alicante,
Tarragona, Salou
Fundación Pública (Zaragoza)
EPEL: Sitges
FÓRMULA: Consorcio
Categoría jurídica: Derecho Público
MODALIDADES: Públicos / Mixtos
38
REPRESENTACIÓN Y GOBIERNO
SISTEMA DE FINANCIACIÓN
PROS
(+)
Su creación no exige formalismos y está regida por la
simple conjunción de voluntades que intervienen,
materializadas en el Estatuto.
Fórmula muy flexible para adaptarse a las necesidades
particulares de cada caso, ya que gran parte de su
sistema de funcionamiento (régimen interno) se deja al
acuerdo de las partes, especialmente en los sistemas de
representación y gobierno.
Las cuotas de representación y gestión no han de ser
proporcionales a las aportaciones económicas de los
socios.
Fórmula muy flexible que permite un alto grado de
implicación del sector privado.
Muy idóneo para estimular la implicación privada en sus
fases iniciales.
Amplia diversidad de fuentes
de financiación: desde las
propias de Ente público hasta
las propias de un Ente privado
a través de actividades
comerciales.
Como Ente público tiene
potestad para recaudar
ingresos (tasas, contribuciones
especiales), fijar precios
públicos, recibir subvenciones y
ayudas públicas.
Inembargabilidad de sus
bienes.
Está exento del impuesto de
Sociedades.
CONTRAS
(-)
Ciertas limitaciones administrativas en materia de
personal y contratación.
Sometido a un régimen de tutela por parte de las
Administraciones autonómicas.
Sólo pueden formar parte del Ente consorciado
entidades privadas sin ánimo de lucro, no las
mercantiles.
El sector público ha de estar
dispuesto a ceder poder en el
ámbito financiero y económico.
SISTEMA DE GESTIÓN
OBSERVACIONES
Transparencia en la gestión, al
estar sometido a la Contabilidad
pública.
Permite la no politización al reducir
la dependencia de las
Es una fórmula todavía minoritaria, aunque utilizada por municipios
de éxito que han buscado un Ente mixto con un alto grado de
implicación privada que cree sinergias con el sector público.
El Consorcio es el resultado del acuerdo de una o varias
Administraciones públicas (Locales, Autonómicas, etc.) y Entidades
39
Administraciones Públicas.
Facilidad de integración de
sinergias públicas y privadas (sin
ánimo de lucro) en torno a un
objetivo común.
Puede participar en sociedades
mercantiles y realizar a través de
éstas actividades mercantiles con
ánimo de lucro que directamente
no podría llevar a cabo.
Sujeto al Plan de Contabilidad de
las Admón. Públicas, menos ágil
que el de las empresas privadas.
privadas sin ánimo de lucro (Cámaras de Comercio, Asociaciones
empresariales, Fundaciones privadas, etc.) para un fin de interés
público.
Es una fórmula idónea para destinos turísticos que buscan una gran
implicación del sector privado en la gestión y financiación.
El sector privado ha de estar articulado institucionalmente y
dispuesto a comprometerse tanto en la gestión como en la
financiación.
Ejemplos:
Barcelona
Plazaola
Sevilla
FÓRMULA: Sociedad mercantil
Categoría jurídica: Derecho Privado
MODALIDADES: Públicas / Mixtas
REPRESENTACIÓN Y GOBIERNO
SISTEMA DE FINANCIACIÓN
PROS
(+)
Su gobierno se rige por un principio muy claro
de proporcionalidad según el capital aportado.
Permite una gran flexibilidad y adaptabilidad en
la participación de los socios vía venta de
acciones o ampliaciones de capital.
Facilidad de incorporación del sector privado,
como socio o asociado.
Flexibilidad y agilidad en la organización y
contratación.
Marco jurídico más cómodo y comprensible para
estimular la incorporación del sector privado.
Permite la participación directa de
todo tipo de empresas privadas en el
accionariado, muy útil para ampliar
la base financiera (y representativa).
Puede realizar actividades
mercantiles y percibir ingresos
diversificando sus fuentes de
financiación.
Como empresa municipal no puede
ser objeto de apremio y no necesita
fianzas para la contratación pública.
CONTRAS
La proporcionalidad del capital respecto a la
Se puede dar una imagen
40
(-)
representación puede ser un inconveniente para
dar voz y voto al sector privado cuando este es
muy débil, especialmente en las decisiones de
estrategia y política turística.
La fórmula de sociedad mercantil, por si sola, no
evita el peligro de burocratización.
demasiado mercantilizada al servicio
de los accionistas de la sociedad
mixta.
Peligro de una implicación financiera
débil por la participación de un
sector empresarial insuficiente, no
maduro o institucionalmente poco
estructurado.
SISTEMA DE GESTIÓN
OBSERVACIONES
Fórmula jurídica muy idónea para
actividades orientadas al mercado
y a los resultados en actividades
de interés público.
Flexibilidad y agilidad en la gestión.
Idónea para las actividades de
marketing, promoción y prestación
directa de servicios turísticos.
Se rigen contablemente por las
normas de la empresa privada,
pero su inspección se realiza por la
Intervención Local.
Enfoque y organización menos
burocratizada y personal (no
funcionario) más idóneo para
actividades comerciales.
Puede darse una pérdida de
transparencia al tener menores
controles administrativos.
Puede ser utilizada por las Admón. Públicas para desarrollar
actividades sin ánimo de lucro de interés general público.
En España esta figura se usa por parte de la Admón. Local para
la prestación y cobertura de determinados servicios públicos:
aguas, transporte, urbanismo, etc.
En el área de Turismo, su aplicación es más limitada y más
reciente, aunque en aumento.
Cuando el capital social es 100% municipal se las denomina
sociedades municipales, y sociedades municipales mixtas
cuando hay otros partícipes.
Se utilizan sobre todo para actividades que requieran
contrataciones de carácter comercial y mercantil.
Ejemplos:
Empresa municipal: Santiago de Compostela, San Sebastián,
Lloret de Mar.
Empresa mixta: Gijón y “Tenerife Turismo”
A nivel internacional: Ámsterdam, Londres, Berlín, Copenhague,
Trentino, Goteburgo.
FÓRMULA: Fundación
41
Categoría jurídica: Derecho Privado
REPRESENTACIÓN Y GOBIERNO
SISTEMA DE FINANCIACIÓN
PROS
(+)
Pueden constituirlas tanto personas
físicas como jurídicas, públicas o
privadas, lo cual abre muchas
posibilidades de participación en los
Entes de carácter mixto.
Pueden tener sociedades participadas
de carácter mercantil.
Además del patrimonio inicial se
puede financiar por las aportaciones
periódicas de sus patronos, de las
aportaciones de los socios
protectores (no patronos), de los
ingresos de sus actividades
comerciales y de transferencias,
subvenciones y donaciones.
Las aportaciones pueden ser
dinerarias o no dinerarias.
Tanto la Fundación como sus
patronos o “aportadores” disfrutan de
importantes incentivos fiscales,
hecho que incentiva la participación
privada.
CONTRAS
(-)
Están sometidas a un fuerte control,
tutela y fiscalización por parte de la
Admón. Pública con el objeto de que
sus actividades se ajusten a los fines
de interés general.
En principio, deben depender para su
supervivencia económica del
patrimonio inicial, dependencia que
podría constituir un factor limitativo y
de incertidumbre financiera.
SISTEMA DE GESTIÓN
OBSERVACIONES
Facilidad para contratar, tanto de
forma directa como indirecta a través
de sociedades mercantiles
participadas.
Agilidad en la gestión y contratación
por estar sometidas a las normas del
Derecho privado.
Organización sin ánimo de lucro con fines que han de
ser, necesariamente, de interés general.
Es una figura jurídica útil para la creación de Entes
mixtos de Gestión Turística por sus grandes ventajas.
Fórmula adecuada para aquellos municipios en que
existe un sector privado maduro y sólido ya que es
condición necesaria un alto grado de implicación y
42
Peligro de cierto grado de
burocratización por el fuerte control,
tutela y fiscalización de la
Administración Pública.
compromiso del sector privado ya desde su fase
inicial.
Ejemplos:
Fundación (mixta, con mayoría pública): Cuenca,
Valencia.
FÓRMULA: Asociación Civil
Categoría jurídica: Derecho Privado
MODALIDADES: Privadas
REPRESENTACIÓN Y GOBIERNO
SISTEMA DE FINANCIACIÓN
PROS
(+)
Permite vehicular orgánicamente las
inquietudes del sector privado en zonas
donde el turismo es una actividad emergente
y la iniciativa privada es activa y
emprendedora y, en cambio, el sector público
tiene dificultades para tomar la iniciativa.
Permite adaptar la Asociación a los límites
naturales del destino (Valle, Comarca, Ruta,
etc.) al margen de las divisiones
administrativas.
En el ámbito del Turismo es una figura
jurídica ampliamente utilizada para
representar intereses sectoriales.
En cambio, para los Entes de Gestión y
Promoción es poco utilizada hoy en día
aunque tuvo cierto protagonismo décadas
atrás (Centros de Iniciativas Turísticas).
Se financian, en principio, en base a
las cuotas de sus socios.
Pueden tener otras fuentes de
ingresos, incluyendo subvenciones o
transferencias.
Si son declaradas de utilidad pública
(interés general) gozan de importantes
ventajas fiscales e incentivos públicos.
CONTRAS
(-)
No favorece la representación orgánica si el
sector privado es débil, poco activo o carece
de fuerza emprendedora.
En general, son muy débiles desde el
punto de vista económico.
El énfasis que hace la ley en su
43
carácter no lucrativo puede ser un
obstáculo para ejercer determinadas
actividades mercantiles y comerciales.
Al basarse esencialmente en las cuotas
de sus asociados y en transferencias y
subvenciones para programas
específicos, tienen dificultades si no
adoptan otras fórmulas que aseguren
una financiación más estable y
adecuada.
SISTEMA DE GESTIÓN
OBSERVACIONES
El peso y la gestión lo lleva la iniciativa privada,
si bien también se integran como asociados
entidades públicas (Municipios, Diputaciones,
etc.).
La Asociaciones turísticas privadas,
actualmente se financian esencialmente con
fondos de carácter público derivados de
transferencias y subvenciones gracias a
programas de desarrollo rural y de montaña.
Su carácter no lucrativo condiciona su
contabilidad y gestión. El hecho de que puedan
participar en sociedades mercantiles puede
paliar estas restricciones.
La Asociación Civil privada se utiliza hoy en día en
algunos ámbitos territoriales de
carácter supramunicipal (Valle, Comarca),
especialmente destinos turísticos emergentes de
montaña o rurales en los que el sector privado
necesita asociarse y no tiene un marco
administrativo territorial que encaje en sus
necesidades.
También se utiliza para programas específicos
europeos de desarrollo rural y de montaña.
Ejemplos:
Asociación Garrotxa Terra d’Acolliment.
Asociación Turística de la Comarca de la Jacetania.
Fuente: ROS (2008: 98-109).

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Menoya Zayas Sandys. (2014, noviembre 11). Marco teórico para la gestión de destinos turísticos. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/marco-teorico-para-la-gestion-de-destinos-turisticos/
Menoya Zayas, Sandys. "Marco teórico para la gestión de destinos turísticos". GestioPolis. 11 noviembre 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/marco-teorico-para-la-gestion-de-destinos-turisticos/>.
Menoya Zayas, Sandys. "Marco teórico para la gestión de destinos turísticos". GestioPolis. noviembre 11, 2014. Consultado el 3 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/marco-teorico-para-la-gestion-de-destinos-turisticos/.
Menoya Zayas, Sandys. Marco teórico para la gestión de destinos turísticos [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/marco-teorico-para-la-gestion-de-destinos-turisticos/> [Citado el 3 de Diciembre de 2016].
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