La investigación bibliotecológica en América Latina

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Resumen

El objetivo del trabajo es presentar un panorama de la investigación bibliotecológica y de la ciencia de la información en algunos países de la región, en dos momentos diferentes: antecedentes y situación actual. Para cada momento se identifican los objetivos, los temas o líneas de investigación, la problemática y las soluciones y con estos elementos se establecen los objetos de estudio. Se hace una comparación entre los antecedentes y la situación actual. Estos análisis nos permitieron determinar un posible paradigma disciplinario. Los países estudiados son: Argentina, Brasil, Colombia y México

Abstract

The purpose of this paper is to give an overview of library and information sciences research in several countries of the region during two different moments in time: the lead–up of the 80’s and today’s situation (up to the year 2000). Objectives, research interests, problem areas and their solution are identified and compared for the two periods, to established study materials. These analyses allowed us to determine a possible disciplinary paradigm. The countries analysed are Argentina, Brazil, Colombia and México.

Adentrándonos en la investigación bibliotecológica y en cuanto a su desarrollo alcanzado en los países en donde se ha avanzado más en este campo. Considero que muchas de las veces nos cuestionamos, para qué investigar, sobre esto o aquello, pues no tenemos ni la preparación ni mucho menos la cultura para hacerlo. En México se necesitan muchísimos investigadores, y sobre todo que es un trabajo muy interesante, específica como es la bibliotecología y que en cada uno de los diferentes aspectos de esta disciplina; como respuesta a esta necesidad, se creó en la Universidad Nacional Autónoma de México, el Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas (CUIB)

Este centro fue creado con la finalidad de elaborar e implementar un Plan Nacional de Información y las investigaciones que se realizaron estuvieron relacionadas con el diagnóstico y la evaluación de la situación bibliotecaria en Argentina, sin embargo en 1985 Josefa E. Sabor afirmaba que: la investigación en el campo bibliotecológico se halla entre nosotros casi en su etapa inicial, y que en las épocas pasadas fue más rica que en la actualidad.

Por tanto, las causas que propiciaban esta situación, son las siguientes:

  • Deficiencia de las escuelas para enseñar técnicas de investigación.
  • Inexistencia de un plan nacional o planes parciales de investigación.
  • Falta de fondos económicos para realizar investigaciones.
  • Falta de organismos que apoyaran la investigación.
  • Falta de estímulos para investigar.

La investigación en el campo de la educación bibliotecológica se inicia en México mucho antes de que el mismo Centro naciera como tal, pues los problemas que afectaban a la educación bibliotecológica ya habían sido estudiados por los mismos profesionales que egresaban de las instituciones educativas especializadas

La creación del CUIB le brinda formalidad y base metodológica a las investigaciones realizadas en el campo y que abarcaban desde la historia de la educación bibliotecológica hasta el análisis sobre la calidad de los programas educativos.

Primero, el desarrollo de las instituciones que imparten la educación bibliotecológica es fundamental no sólo para saber cómo han evolucionado éstas sino también para poder analizar los personajes y los proyectos que se han realizado dentro de las escuelas. Conocer nuestra historia es conocernos a nosotros mismos.

En esta ocasión presentamos una visión general de las actividades de este centro y su repercusión en la actividad bibliotecaria. En la bibliotecología podemos dedicarnos al estudio de aspectos teóricos que a largo plazo permitan, en un momento dado, modificar los enfoques y los propios postulados vigentes, generalmente, por la ley de la tradición.

La investigación bibliotecológica puede responder a dos situaciones: a la urgencia de darle respuesta a un problema que afecta a una comunidad determinada, o a problemas que se plantea el propio investigador con el fin de profundizar sobre causas y consecuencias de un hecho, o de buscar el origen y comportamiento de una teoría sobre el usuario, la información, la organización, etc. Por lo que en la bibliotecología, como en otras áreas, se puede hablar de investigación básica y aplicada.

La investigación básica incluye estudios que nos llevan al análisis exhaustivo y al entendimiento profundo de un fenómeno, al llevar a cabo esta investigación por lo que no tenemos que preocuparnos de si el descubrimiento será aplicado o no. El estudio se emprende para adquirir un conocimiento que se enriquezca a sí mismo.

La investigación aplicada es pragmática, sus propósitos son más específicos y determinados previamente al inicio, por lo general con el fin de resolver problemas prácticos o de descubrir un nuevo conocimiento que pueda ser utilizado inmediatamente.

Estos resultados se incorporan al cuerpo general del conocimiento, algunas veces la diferencia entre investigación básica y aplicada no es fácil, especialmente en áreas jóvenes que están en proceso de desarrollar una teoría, como es la bibliotecología. Cada día se hace más urgente la necesidad de conocer el por qué y el cómo del acontecer bibliotecario en nuestro país. El progreso y el impulso de muchas áreas de la bibliotecología se han visto limitados muchas veces por la falta de una investigación adecuada y eficiente que nos ofrezca los elementos necesarios para fundamentar la creación o el cambio.

El momento que vivimos se caracteriza por rápidos cambios tecnológicos que nos llevan a nuevas soluciones para viejos problemas, al aplicar métodos científicos que enriquezcan el conocimiento bibliotecológico, a través de la experimentación, la encuesta, la investigación histórica, la investigación de operaciones y la aplicación de métodos cuantitativos.

El campo de estudio es muy amplio si queremos investigar aspectos teóricos y problemas prácticos propios de las bibliotecas y centros de información, como son adquisición, catalogación, cómo del para qué y para quién se genera la información, su comportamiento y medios de comunicación.

Los que sostienen el punto de vista teórico argumentan que existe un cuerpo general de conocimientos que constituye la bibliotecología y que el futuro bibliotecario estará mejor preparado para el ejercicio de la profesión si comprende las teorías y los principios generales que fundamentan materias tales como la administración, selección de libros y clasificación, siendo capaz de aplicarlos a situaciones concretas. (Martínez Arellano, F.F., y Ríos Ortega, J., 2012, h. 2).

Para que una disciplina se considere consolidada debe tener un paradigma bien delimitado: un objeto de estudio perfectamente acotado; poseer marcos teóricos; determinar los caminos que se siguen para abordar los problemas y los fenómenos de investigación. Es decir, haber generado una estructura coherente de conceptos, supuestos teóricos y metodológicos para un campo de investigación específico.

La bibliotecología y la ciencia de la información son disciplinas que están en un estadio de búsqueda de consolidación tanto a nivel nacional como regional. En la región de América Latina existen varios países que realizan investigación en dichas disciplinas con el fin de generar las estructuras requeridas.

Entre esos países sobresalen Argentina, Brasil, Colombia y México, ya que la actividad de investigación se inició hace algunas décadas. De esto surgen varias preguntas ¿qué tan desarrollada está la disciplina en cada uno? ¿se tienen delimitados los objetos de estudio? ¿se siguen métodos y técnicas adecuadas para resolver los problemas de investigación? Para dar respuesta a estas interrogantes se realizó un análisis de la evolución de las disciplinas bibliotecología y ciencia de la información en cada país mencionado.

Se hace un estudio exhaustivo de tal descripción con el fin de precisar el Panorama de los inicios, el cual conforma la segunda sección de este trabajo. Posteriormente, se presenta la Situación actual de la investigación en Argentina, Brasil, Colombia y México, seguida por los análisis cuantitativo y cualitativo de dicha situación, de los que resultó el apartado Panorama actual.

Para tener una imagen lo más exacta posible sobre el desarrollo de las disciplinas bibliotecología y ciencia de la información se hace necesario precisar su evolución histórica, la cual puede rastrearse desde dos posibilidades: una, considerar que desde sus inicios la enseñanza de la bibliotecología ha seguido una tendencia basada en “formar para investigar”; es decir, que las instituciones de educación superior han formado a los alumnos en la búsqueda y solución de problemas; y otra, la creación de instituciones cuyo objetivo fuera justamente la generación de conocimiento nuevo.

Si nos adentramos en la investigación tenemos que Argentina también fue pionera, ya que en 1967 funda el Centro de Investigaciones bibliotecológicas perteneciente a la Universidad de Buenos Aires. Los antecedentes se ubicarían en el surgimiento de la primera escuela de bibliotecología o ciencia de la información, lo cual sucedió en Argentina, donde la formación bibliotecológica a nivel superior empezó en diciembre de 1922.

La implantación de las carreras de Bibliotecología / Ciencia de la Información en las universidades no ha sido una política aplicada uniformemente en la Argentina. Según Fernández y Giunti (1999) las carreras universitarias no alcanzan la decena mientras que las de terciarios no universitarios casi triplican este número. Desde el punto de vista de la actividad de investigación, se identifican cinco con proyectos que han sido o están siendo apoyados por las autoridades universitarias. La universidad en la Argentina declara entre sus principales objetivos la enseñanza, la investigación y la extensión a la comunidad. Socialmente se la reconoce como la única institución habilitada para impartir carreras profesionales. Es, por lo tanto, por sus propósitos y organización la entidad natural donde se desarrolla la investigación, y en este sentido, por diferentes políticas aplicadas en los últimos siete años se ha convertido en el ámbito mejor reconocido y con mayor visibilidad.

En Argentina, quienes investigan son, mayoritariamente, profesores universitarios que, a su vez, representan sólo una porción muy pequeña de los graduados y las mayores dedicaciones (tiempo completo y medio tiempo) son minoritarias en casi todas las carreras universitarias, quedando así muy pocas personas que realmente puedan dedicarse a la investigación.

En el país existe un solo centro, el actual Instituto de Investigaciones Bibliotecológicas que tiene 34 años de existencia, fue el primero en su tipo que se creó en América Latina, a través de su historia y del trabajo sostenido de todos sus directores apoyó investigaciones, editó series, libros y una revista académica con arbitraje externo, todo en una escala humilde, con altibajos como los tiene la propia historia de nuestro país, pero sostenida a través del tiempo. Respecto de la obligatoriedad de los cursos sobre metodología de la investigación en todas las carreras universitarias se contempla su inclusión aunque la profundidad, contenido y número de asignaturas dedicadas al tema varían notablemente de una a otra. Además, cuando no se desarrolla regularmente este tipo de estudios se vuelve más difícil lograr esta meta.

Existe en nuestra profesión un discurso aceptado, por otra parte meramente declarativo, respecto de la importancia de la investigación. Nadie, en ningún foro público al menos, declara que ésta no sirve o carece de valor. Tampoco las asociaciones han trabajado sistemáticamente en establecer agendas de temas de investigación prioritarios consensuados con las partes involucradas, ni ofrecen o intentan conseguir subsidios, becas o premios permanentes para proyectos o investigadores individuales. Esta situación no es exclusiva de nuestro país, para comprobarlo remito a Hernon y Schwartz (1999: 424-25).

Aunque se ha visto un aumento de títulos argentinos especializados en Bibliotecología / Ciencia de la Información desde mediados de 1os ’90 (véase Parada, 2000: 5), dados los pocos años transcurridos y la variabilidad que presentan en el cumplimiento de las normas, no se puede hablar, con rigor, de un esfuerzo sostenido respecto de la creación y sostenimiento de revistas eruditas que cumplan con los estándares aceptados por la comunidad científica: inclusión de trabajos de investigación, regularidad en su aparición, frecuencia preferida menor a un año, evaluación externa de los artículos por pares expertos, comité asesor internacional, cuerpo editorial formado en la disciplina, registro por servicios de indización y resúmenes, etc.

La identificación de instituciones que subsidian proyectos y el modo más eficaz de diseñarlos para que sean aceptados es una tarea pendiente y, tal como la veo, cooperativa. Por ahora, son las universidades donde trabajan los profesores / investigadores los organismos que han otorgado becas de investigación o subsidiado proyectos desde 1986 en el primer caso y desde 1991 en el segundo.

Sin embargo, la situación económica, social y política que vive actualmente la Argentina lleva a muchos miembros de la comunidad universitaria a preguntarse sobre el futuro, en el mejor de los casos, incierto y complicado. Ante la disyuntiva de recortar salarios u otros gastos, las autoridades tenderán a inclinarse por la segunda alternativa con el único propósito de evitar conflictos directos o, al menos, de posponerlos. Por todas estas razones, una tarea prioritaria es la identificación de fuentes alternativas de financiamiento, sean nacionales o internacionales, y el acopio de informaciones relativas a formularios, requisitos, fechas de presentación y cualquier otro dato que contribuya al éxito de las solicitudes.

Para mejorar la calidad de sus proyectos, los profesionales pueden recurrir a los departamentos universitarios o a los institutos de investigación, si existieran, para solicitar asesoramiento y ayuda en los estadios tempranos del desarrollo de un estudio. Para esto, es importante identificar apropiadamente a los investigadores calificados que estén dispuestos a guiar a los interesados en el modo de llevar a cabo investigaciones de alta calidad, tanto en su diseño como en la elección de los métodos más apropiados.

En nuestro país y dentro del actual contexto, una gran parte de las unidades de información que emplean bibliotecarios dependen de organismos oficiales que, como las universidades nacionales, sufrirán mermas sustanciales en sus partidas presupuestarias. Esto afectará el desempeño de los profesionales y la prestación de los servicios, generará una serie de problemas y demandará mucho trabajo e indagación reflexiva para poder encontrar soluciones que tiendan a superar la presente coyuntura. Pero es a todas luces evidente que detenerse, en el nuevo contexto mundial de la información, significa quedar atrás, sobre todo en nuestro país donde el desarrollo bibliotecario no ha alcanzado aún niveles medianamente satisfactorios.

Por lo que corresponde a Brasil, en algunos casos, no hemos recogido aún el acontecer del área a través de nuestra historia, menos analizar críticamente su recorrido. Antonio Miranda (1982) alertó sobre esta situación en su famoso artículo sobre la bibliotecología brasilera, y tristemente hoy, treinta años después sigue vigente. Nuestros profesionales todavía siguen compenetrados en las tareas y poco interesados, por diversos motivos, en las razones y explicaciones de los fenómenos implicados en nuestra profesión, aprenden cómo hacer, en vez del porqué de Si bien el carácter nacional de la bibliotecología es importante, las asociaciones, y el considerarnos como región se hacen cada vez más imprescindibles. Por eso, ahora también nos podemos preguntar, ¿existe una bibliotecología latinoamericana o hablamos solamente de una bibliotecología en Latinoamérica? ¿O somos solo la sumatoria de bibliotecologías cerradas en sus concepciones. Para responder a estas preguntas es imperativo cuestionar las bases de nuestra profesión a la luz de nuestras realidades históricas y sociales. Se hace necesario discutir las similitudes y las diferencias entre los países, en cuanto a situaciones como el analfabetismo, el acceso a la información, la educación y la formación. Además de reflexionar sobre las políticas en el área, relacionar el desarrollo de los servicios de información con el contexto sociopolítico donde se insertan o se insertaron en épocas pasadas y diseñar modelos para mejorar y optimizar los servicios. Pero al mismo tiempo es importante lograr convivir juntos, reconocer a los profesionales de otras latitudes, la existencia de otra(s) bibliotecología(s) diferente(s) a la nuestra pero igualmente válidas.

Por lo que toca a Colombia fue la primera biblioteca fundada de las actuales bibliotecas nacionales. Fundada en América, diseñado por el arquitecto Alberto Wills en 1933. Declarado Monumento Nacional de Colombia mediante el decreto 278 del 24 de febrero de 1975. Videos relacionados con la bibliotecologia. http://www.youtube.com/watch?v=SNwoofzF1H4

La biblioteca Nacional de Colombia es considerada como la más antigua de América. Fundada en 1777 por el virrey Manuel De Guirior que estableció la biblioteca en Bogotá y la doto de una colección bibliográfica que comprendía libros expropiados de la comunidad jesuita, los cuales por esa época estaban expulsados por el Imperio español. Por orden del rey Carlos III de España en el año de 1767. El 25 de Marzo de 1834 se decreta la primera ley del depósito legal, por medio de la cual se impuso la obligación de remitir a la biblioteca toda información impresa que se produjera en el país. Lo que suscito a que la biblioteca fuera la encargada de custodiar el patrimonio bibliográfico de la Nación.

Entre las funciones de la biblioteca se encuentran la formulación de políticas sobre el patrimonio bibliográfico y Hemerográfico de la Nacional. Orienta planes y programas, sobre la creación, fomento y fortalecimiento de las bibliotecas públicas y mixtas y de los servicios que se prestan a través de ellas. Dirige y coordina la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Reúne, organiza, incrementa, conserva, preserva, protege, registra y difunde el patrimonio bibliográfico y Hemerográfico de la Nación.

Diseña, organiza y desarrolla planes, programas de divulgación cultural del patrimonio bibliográfico que contribuyan al fortalecimiento de la identidad nacional. Establece y mantiene relaciones con entidades nacionales e internacionales teniendo como fin promover y desarrollar programas conjuntos de divulgación e intercambio cultural. Brinda asesoría y colaboración a las diferentes entidades científicas, culturales y educativas que desarrollen programas de investigación y difusión cultural.

Dirige y coordina la publicación de ediciones que contribuyan a la difusión del patrimonio bibliográfico nacional. Fija los derechos a cargo de los usuarios, cuando corresponda, por la utilización de sus servicios y bienes culturales, tanto los derechos por documentos y publicaciones que emita. Senado de la República de Colombia. Decreto 1126 de 1999.

La ley de depósito legal está regulado por la ley 44 de 1993. El decreto reglamentario No 460 de marzo 16 de 1999 y el decreto 2150 de 1995. Esta ley consiste en que cada uno de los editores de obras impresas, productos audiovisuales, productores fonográficos y de videogramas. Deben entregar cierto número de ejemplares de sus obras impresas, audiovisuales o fonográficas ya sea porque su producción se de en el territorio colombiano o fuera de este. Para obras impresas, se deben entregar dos ejemplares de cada obra, producidas dentro del territorio nacional. Un ejemplar a la Biblioteca del Congreso de Colombia y un ejemplar a la Universidad Nacional de Colombia. Para audiovisuales y fonogramas , como para obras editoriales que hayan sido importadas, tan solo se debe entregar un ejemplar a la Biblioteca Nacional.

La Biblioteca Nacional cuenta con cerca de dos millones de impresos entre los cuales se encuentran joyas de la las editoriales de historia colombiana y universal. Incluye 48 libros incunables universales, 610 volúmenes de manuscritos, ediciones elzevirianas, cerca de 30 libros publicados antes de 1800, libros raros y curiosos. Las primeras publicaciones colombianas de 1738. Compartiendo espacios con los primeros impresos de Perú y México que datan del siglo XVI. La Hemeroteca Manuel del Socorro Rodríguez cuenta con una completa colección de prensa del siglo XIX que incluye el aviso del terremoto el primer periódico conocido de la historia de Colombia. La biblioteca comprende prácticamente todos los libros impresos en Colombia desde 1830.

En la actualidad, todos y cada uno de estos países sus inicios fueron considerados con bases tomadas en cuenta en sus propósitos. Los inicios de la bibliotecología se dio de la siguiente forma: Colombia 1777 ; Argentina en 1922; México 1981 y Brasil en 1996.

Como se observa cada uno de estos países latinoamericanos, no han cesado en la búsqueda de la información, y por ende en todas y cada una de ellas han tenido crisis, que han tratado de sacar adelante, ya sea por cuestiones monetarias o simplemente en que en cada país existen muy pocos investigadores de tiempo completo.

Mis reflexiones van enfocadas principalmente hacia las políticas de información, mismas que tienen o deberían tener la misión de mejorar todas las etapas y los procesos relacionados con la generación, la transferencia y el acceso a la información.

En un sentido amplio se define la información como un conjunto organizado de datos procesados que constituyen un mensaje sobre un determinado ente o fenómeno. Los datos se perciben, se integran y generan la información necesaria para producir el conocimiento que es el que finalmente permite tomar decisiones para realizar las acciones cotidianas que aseguran la existencia.1

La ciencia bibliotecológica y de la información estudia la información y su relación con la sociedad desde diversos enfoques, como: la organización de la información y el desarrollo de colecciones en diversos soportes, las conductas de búsqueda y acceso y las necesidades de la información de los usuarios, incluyendo a la lectura, las aplicaciones de las tecnologías de información y comunicación para los servicios y productos de información; los sistemas de información, la información en las sociedades del pasado y del presente, y obviamente, la fundamentación teórica y metodológica que le da el aval y soporte a los estudios en este campo del conocimiento. Con esa base fundamenta una prospectiva para planear los sistemas y servicios de información y la diseminación de contenidos y estudia a las sociedades contemporáneas en sus relaciones con la información y los grupos de usuarios correspondientes a diversos sectores sociales.

Los estudiosos de este campo del conocimiento observan, indagan y reflexionan para llegar a conclusiones y hacer propuestas referidas a la sociedad de la información y las sociedades del conocimiento, a la industria de la información, la organización de información, los flujos de información: su adquisición, organización, diseminación, acceso y recuperación, entre otros.

Me interesa destacar la importancia de la investigación bibliotecológica sobre los fenómenos sociales y culturales. Al enfocarse a los temas de información como una necesidad cognoscitiva de la sociedad y su cultura, se busca descifrar y, en su caso, comprobar las hipótesis que surgen al respecto de la sociedad de la información y las sociedades del conocimiento, desde el enfoque de los ingredientes esenciales para su integración: la información y el conocimiento, vistos así desde la edición, la organización, la diseminación, acceso y uso, en diversos entornos, en diversos espacios y tiempos, tomando en cuenta también, los efectos de las tecnologías digitales que inciden en la comunicación de la información. Los resultados de las investigaciones bibliotecológicas a su vez, coadyuven a resolver diversos problemas complejos de la sociedad incluyendo los referentes a su culturalidad y multiculturalidad.

En este siglo ya no es posible concebir un verdadero desarrollo social y cultural, sin tener políticas públicas que demanden el reconocimiento a la diversidad cultural para construir un mejor futuro para la humanidad en su conjunto. El término de “políticas” se define como acciones con un propósito, dirigidas hacia un conjunto de metas identificables. Podemos entonces decir que las políticas integran un marco de intención acerca de lo que un grupo social o una sociedad considera que es deseable y que requiere manifestarse a través de planes, programas y proyectos que planteen cómo se pueden alcanzar metas diversas hacia el propósito común, así como un marco legal que reglamente su aplicación.

La articulación de políticas adecuadas no es un problema sencillo, ni uno que puede resolverse positivamente sin un análisis adecuado del problema, el contexto y las causas, los efectos y las opciones de las políticas públicas para ese tema. Laswell, uno de los más reconocidos teóricos del análisis de políticas públicas, propone cinco tareas intelectuales para trazar el mapa de una estrategia para la resolución de problemas:

  • Aclaración de la meta,
  • Descripción de las tendencias,
  • Análisis de las condiciones,
  • Proyección de los desarrollos,
  • Invención, evaluación y selección de alternativas.

Con esta perspectiva las instituciones culturales se colocan como ejes alrededor de los cuales las sociedades pueden construir sus conocimientos y decidir sobre su presente y su futuro; es decir, para tomar las decisiones que consideren pertinentes y plasmarlas en políticas de desarrollo.

Ciertamente todos nos trazamos políticas que deseamos implementar para el desarrollo de nuestros propósitos. Pero, cuando se trazan políticas de información institucionalmente, comunitariamente, regional, nacional o internacionalmente, es insuficiente elaborar un documento que marque las intenciones y metas deseadas; se requiere construir las políticas de información con bases teóricas y metodológicas que faciliten la comprensión del contexto, de las necesidades de información y de las propuestas. ¿Estamos preparando profesionales para la docencia, la investigación y la gestión de servicios y productos de información con los conocimientos básicos teóricos y metodológicos sobre políticas de información para poder alcanzar las metas de nuestros programas, planes y proyectos.

Por mejor integrado que esté un proyecto o un programa, no alcanzará sus objetivos, de manera óptima, si no contiene políticas de información claras, integrales y vinculadas a la institución, gobierno, etc., y a la sociedad o grupo social al que van dirigidas, para lograr su apoyo pleno y volverse un programa prioritario para ese entorno.

¿Hacia dónde van nuestros estudios y nuestra práctica? Seguramente contestaremos que buscamos ampliar la frontera del conocimiento en las disciplinas relacionadas con la información y apoyar la integración de sociedades de información y conocimiento incluyentes para el bienestar de la humanidad. Las políticas de información son una de las herramientas… Y si no, recordemos algunas políticas de información adoptadas en aquellos países desarrollados que han logrado colocar a la información y a la educación como eje prioritario de su desarrollo.

Delimitando el concepto que se tiene de la investigación, se investiga a partir de una necesidad de saber o conocer, de reconocer una carencia de conocimientos requerida para desarrollar un proceso cognoscitivo superior.

Esta carencia debe ser planteada en términos de un problema o pregunta, si no existe pregunta es imposible concretar un problema, Bachelard afirmaba que:

Hay que saber plantear el problema(s). Para un espíritu científico todo conocimiento es una respuesta a una pregunta, si no hubo pregunta, no puede haber conocimiento científico…

Y para encontrar soluciones a esos problemas que se plantea, se requiere de tres procesos intelectuales: pensar, conocer y razonar. Estos tienen a la vez una relación cognoscitiva jerárquica. Por lo tanto, investigar no es un acto de búsqueda de respuestas en el cual se realiza una cadena de procesos intelectuales superiores de pensamiento, conocimiento y razonamiento.

Existe un gran optimismo hacia el futuro ya que a partir de la década de los noventa, la investigación bibliotecológica en las universidades se ha formalizado e institucionalizado. Se considera que existe un notable crecimiento de la disciplina puesto que se han obtenido los siguientes logros: la creación de una revista especializada a nivel académico; el sostenimiento de una serie monográfica; el mejoramiento de los servicios de información para los investigadores y el fortalecimiento de las relaciones intrainstitucionales.

En conclusión después de este estudio bibliotecológico y de que en América Latina se ha venido gestando desde hace siglos, considero que con el tiempo pueden surgir nuevas modalidades para bien de nuestra carrera en Bibliotecología y que a estas fechas, no es reconocida como quisiéramos que fuera, a este contexto me anexo, doy a conocer que en México no tienen la cultura de leer y por tanto, son muy pocos los investigadores que se quitan la camisa para lograr avanzar más prácticamente.

La complejidad de la realidad actual obliga a estudiar científicamente la sociedad como un todo y al hombre individual en sus valores y normas. Esto conduce a una nueva postura en el tratamiento de las ciencias sociales que, a partir de enfoques inter y transdisciplinario, permite crear estructuras epistemológicas diferentes en las ciencias que son inherentes al estudio de las sociedades. La bibliotecología, la archivística, la bibliografía y la ciencia de la información, pertenecen a este mundo científico y se encuentran en pleno proceso de reconstrucción epistémica. Su estudio desde la formación disciplinaria ha mantenido, en una más que en otras, enfoques interdisciplinarios. Actualmente, las condiciones socioeconómicas que influyen en su devenir científico no son el único elemento a considerar en sus fundamentos ontológicos, es necesario incorporar la cultura y la política en la realidad histórico-concreta de cada nación, para llegar a conclusiones que contribuyan a la elaboración de leyes científicas universales que describan su comportamiento.

Así pues, podemos afirmar que la reflexión epistemológica en ciencia bibliotecológica y de la información es necesaria para su ulterior desarrollo y fortalecimiento, tanto disciplinar interno como social externo. Aunque este tipo de investigación es muy importante no suple la investigación teórica, por lo que ésta debe de continuar a la par con la investigación metateórica.

La metodología depende de una epistemología y ésta a su vez de una filosofía que reconoce determinada ontología. En ciencias sociales y humanas siempre existirán discusiones acerca de cuál marco filosófico será el adecuado; lo cual, lejos de ser una característica negativa, refleja la naturaleza compleja del fenómeno humano y social.

La interdisciplina no es una sumatoria o yuxtaposición de diferentes disciplinas, sino un diálogo entre éstas, que surge por la complejidad del fenómeno que se estudia. Por lo tanto, es indispensable que cada disciplina posea identidad propia para poder interactuar con las demás. Desde nuestro planteamiento, la ciencia bibliotecológica y de la información posee esa identidad dentro del núcleo central de su programa de investigación científico; y desde ese núcleo se desprenden las diferentes relaciones con otras áreas del saber humano para poder estudiar su objeto de estudio.

Bibliografía

  • Bachelard, G. La formación del espíritu científico. México: Siglo XXI, 1980. 302 p.
  • Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas. México: UNAM, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, [s.f.]. 18 p.
  • Coloquio de Investigación Bibliotecológica y de la Información (21º: 2003: México, D.F.). La investigación bibliotecológica en la era de la información: memoria del XXI Coloquio de Investigación Bibliotecológica y de la Información, 24–26 de septiembre de 2003. México: UNAM, Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas, 2004. 317 p.
  • Escalona Ríos, L. (2002), p. 1.
  • Centro Universitario de Investigaciones Bibliotecológicas. http://cuib.unam.mx/publicaciones/1/pensamiento_educacion.html
  • Martínez Arellano, F. y Ríos Ortega, J. (2012, H. 1 ). Vinculación teórica práctica en la bibliotecología en América Latina y el Caribe. [Vía internet]. Disponible en http://conference.ifla.org/past-wlic/2012/213-arellano-es.pdf. [recuperado el 14 de marzo 2014)].
  • Romanos de Tiratel, S. (2001, h. 1) Los pilares de la investigación en Bibliotecología / Ciencia de la Información. [Vía internet]. Disponible en: http://www.scielo.org.ar/scielo.php  [recuperado el 12 de marzo 2014].

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Cano Cancino Julia. (2014, abril 23). La investigación bibliotecológica en América Latina. Recuperado de http://www.gestiopolis.com/la-investigacion-bibliotecologica-en-america-latina/
Cano Cancino, Julia. "La investigación bibliotecológica en América Latina". GestioPolis. 23 abril 2014. Web. <http://www.gestiopolis.com/la-investigacion-bibliotecologica-en-america-latina/>.
Cano Cancino, Julia. "La investigación bibliotecológica en América Latina". GestioPolis. abril 23, 2014. Consultado el 4 de Diciembre de 2016. http://www.gestiopolis.com/la-investigacion-bibliotecologica-en-america-latina/.
Cano Cancino, Julia. La investigación bibliotecológica en América Latina [en línea]. <http://www.gestiopolis.com/la-investigacion-bibliotecologica-en-america-latina/> [Citado el 4 de Diciembre de 2016].
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