Es cuestión de métrica

Autor: Diego Naranjo Mesa

Pensamiento económico

25-06-2009

La crisis actual y sus evidentes raíces de codicia desaforada, han puesto a pensar a muchos, me incluyo, que es necesario regular mas el mercado e impedir que nuevamente en una década o dos se repita esta hecatombe cuyos efectos en el ciudadano común del planeta apenas comenzamos a sentir.

Escuchaba en reciente charla en la ciudad de Cali al brillante presidente de la Universidad de Thunderbird Ángel, Cabrera, contarnos sobre las conclusiones de un estudio sobre megatendencias de la humanidad hacia el año 2.030. Resumo su interesante charla en las siguientes conclusiones:

1. La población mundial pasará de un poco mas de 6.000 millones a 8.300 millones. Este aumento poblacional ocurrirá principalmente en Asia y África, aumentándose la concentración de pobladores de ciudades a un 60% del total. La edad media del ciudadano del mundo aumentará de 28 años a 34 años (44 años en el mundo desarrollado).

2. El crecimiento de la población, vendrá acompañado de un crecimiento del ingreso per cápita cercano al 60% en los próximos 22 años, crecimiento que ocurrirá principalmente en los países asiáticos.

3. Las empresas para poder sobrevivir, tendrán que ser mucho mas globales de lo que son hoy, principalmente para aprovechar el crecimiento de los países asiáticos. Esto exigirá mas flexibilidad, colaboración, trabajo en red, decisiones descentralizadas mas “outsourcing” de procesos no esenciales.

4. Los flujos de productos, servicios y personas se harán cada vez mas intensos y complejos, el dominio de la logística será una de las competencias claves a desarrollar por las organizaciones.

5. Habrá continuas e inesperadas sorpresas tecnológicas para las cuales tenemos que estar preparados.

6. El aumento del promedio de edad de la humanidad y de la esperanza de vida, generará la necesidad de unos servicios médicos revolucionados y diferentes de los que conocemos hoy.

7. El cambio climático es un hecho, y será uno de los grandes temas para empresas, comunidades y países en los próximos 22 años.

8. Hay un cambio de valores a nivel mundial.

a. Mas derechos de las minorías

b. Mas búsqueda religiosa

c. Mas urbanización y cambio hacia una cultura urbana

d. Mas migraciones y oxigenación cultural

e. Mayor acceso a Internet, telefonía móvil y en general a medios de comunicación

Todo esto llevará a que la responsabilidad social empresarial sea un elemento fundamental de la gestión, que se debe reflejar en los productos, la marca y en general en toda la gestión empresarial.

El señor Cabrera enmarca su charla en la certeza de que estas megatendencias ocurrirán independientemente de la crisis que vivimos.

La gran reflexión sobre si el camino de solución es simplemente regulatorio la produce el ver, simultáneamente, la cotidianidad de la pérdida de la confianza que se ha generado, el desconcierto sobre las medidas que se deben adoptar (Léanse, por ejemplo, las pobres conclusiones de la cumbre del G20) la incertidumbre sobre cuales serán finalmente los efectos de la crisis en el ciudadano común a nivel global y, por otro lado unas megatendencias de largo plazo que llenan de optimismo y permiten vislumbrar enormes oportunidades.

Personalmente creo que la solución no está, simplemente, en el aumento de regulaciones y que estaba equivocado de pensarlo así.

Creo que el mundo lo que requiere es comenzar a desarrollar unas mediciones distintas. Me parece que no estamos midiendo lo que se debería medir.

Miremos desde lo individual hacia lo general:

Hoy en el mundo, se mide el éxito individual principalmente en la capacidad de comprar bienes suntuarios que adquiere el individuo (BMW, Armani etc..). La competencia por la adquisición de estos bienes o servicios cada vez mas sofisticados y costosos ha sido uno de los principales disparadores de la codicia desenfrenada.

Está bien que una persona exitosa obtenga una retribución económica significativa, pero, ¿es solo esto lo que lo hace exitoso?

Deberíamos empezar a medir, por ejemplo, cual es su contribución a la generación de valor en el sector real a través de su éxito económico, o su aporte comunitario en trabajo pro-bono o en generación de conocimiento o, su aporte en la generación de mejores políticas por parte del estado o en generar nuevas y mejores relaciones científicas o comerciales para las comunidades donde obtiene sus ganancias económicas. Se podrían generar un conjunto relativamente sencillo de indicadores que den una nueva dimensión al concepto de éxito individual. Si los medios, la academia, la política y la sociedad civil cambian su concepción de lo que significa éxito individual, estaremos generando un profundo cambio cultural y, con certeza eliminando una causa raizal de las crisis cíclicas y devastadores que el mundo ha padecido.

Algo similar podría hacerse para medir el éxito empresarial. Si el tema de la responsabilidad social será una de las megatendencias de las próximas dos décadas, porque no comenzar a medir el éxito, mas allá de las utilidades y el EBITDA (que seguirán siendo fundamentales para las organizaciones). El éxito empresarial debe medirse, también, por la contribución a generar empleos de mas calidad, la gestión ambiental y, por ejemplo, el mayor o menor aporte al calentamiento global, la investigación y desarrollo de nuevos productos o servicios, la generación de nuevos mercados. Generar una nueva generación de indicadores, mas acordes a las necesidades de la sociedad, marcaría la gestión de la alta dirección de las empresas orientándola a ir mas allá del estado de pérdidas y ganancias como medición de su éxito forzando a la innovación gerencial de la que habla Hamel en su reciente libro.

Igualmente se podría generar un nuevo conjunto de indicadores que midan el éxito de un gobernante local, regional o nacional. Hoy ponemos el énfasis en las cifras económicas como PIB, inflación, comercio exterior etcétera. Eso está bien. Sin embargo, no le ponemos mayor atención a indicadores que han venido lanzando y midiendo entidades internacionales como el índice de calidad de vida, índices diversos de calidad de la educación, índices de aumento del consumo alimenticio per cápita, índices de disminución de la pobreza. El mundo debería calificar como mas exitoso a un mandatario cuyo gobierno ha generado un aumento del 3% del PIB, pero mejorando significativamente los índices de calidad de vida, que uno que ha generado crecimientos del 5% en el PIB sin que las condiciones de sus conciudadanos mejoren.

En vez de pensar en regulaciones que pueden llegar a limitar la iniciativa, la creatividad y el estímulo, deberíamos pensar globalmente, ¿cómo comenzamos a medir el éxito de una manera que sea mas sostenible en el largo plazo?

Este es un propósito iluso y altruista, sin duda, pero las verdaderas y profundas transformaciones de la cultura de la humanidad han surgido de propósitos con iguales características.

Diego Naranjo Mesa

Consultor empresarial.

PENTA DESARROLLO ORGANIZACIONAL.

diego.naranjoarrobapentaconsultoría.com

Comentarios
comments powered by Disqus

Nuevas publicaciones

⇐ Hazte Fan en Facebook
⇐ Síguenos en Twitter
⇐ Agréganos en Google +
⇐ Suscríbete vía Email
"Si tú tienes una manzana y yo tengo una manzana e intercambiamos las manzanas, entonces tanto tú como yo seguiremos teniendo una manzana. Pero si tú tienes una idea y yo tengo una idea e intercambiamos ideas, entonces ambos tendremos dos ideas"
George Bernard Shaw
Comparte conocimiento
Contenidos publicados con licencia CC BY-NC-SA 3.0 a excepción de los casos en los que se indican derechos de autor específicos. Sugerimos contactar a los autores al usar material públicamente.