Análisis teórico de los retos Cuba, ante la inversión extranjera directa

Autor: Ing. Valodia Pacheco Rivera

Globalización e integración internacional

14-03-2008

“Las puertas de cada nación deben estar abiertas a la actividad fecundante y legítima de todos los pueblos. Las manos de cada nación deben estar libres para desenvolver sin trabas al país, con arreglo a su naturaleza distintiva y a sus elementos propios” José Martí.

Introducción

En un contexto internacional pos-guerra fría caracterizado por la formación de zonas geoeconómicas y globalización, la agenda de seguridad de los 90 -de carácter transnacional- incluirá temas como la inserción en la economía internacional, los desafíos de una integración diferenciada y el consiguiente impacto económico sectorial y regional, en un área en la que convergen varios procesos de integración económica, de concertación política y de libre comercio.

Es por ello que el Comandante Fidel Castro planteó: “El capitalismo desarrollado, el imperialismo moderno y la globalización neoliberal, como sistemas de explotación mundial, les fueron impuestos al mundo, igual que la falta elemental de principios de justicia durante siglos reclamados por pensadores y filósofos para todos los seres humanos, que aún están muy lejos de existir sobre la Tierra” . Ante esta situación, un pequeño país sometido a un injusto y cruel bloqueo por el gobierno de Estados Unidos y sumido en una crisis que se agravó a raíz de la caída del campo socialista, se impone con sus esfuerzos, capacidad y sagacidad, Cuba se desarrolla, y consolida su economía a partir de nuevos cambios y apertura económica externa.


“Los efectos de la desintegración de la URSS, hacen que el escenario internacional se identifique con la incertidumbre. La seguridad de una economía militar que contrasta con una inestabilidad hegemónica de la economía (comercio, finanzas y tecnologías); una coyuntura de mundialización/desnacionalización de la actividad económica, con la debilidad de los mecanismos político-institucionales de regulación a nivel mundial; el ascenso del regionalismo económico y las dudas que generan los posibles marcos de gobernabilidad internacional, marcan el sistema internacional en su conjunto” .

Luego, captar finanzas para reactivar la economía cubana ante la nueva realidad mundial de globalización económica para desarrollar sectores claves de interés social en el país sigue siendo una máxima para la dirección del país. La solución de apertura económica, si bien desde el punto de vista social no fue la más factible por las contradicciones y conflictos que ha tenido que enfrentar la nación, fue sin dudas necesaria y estratégica.

Así es como Cuba se ve en un escenario de cambios y decisiones estratégicas y se inicia el proceso complejo y gradual para llegar a los modelos globales de inversión extranjera directa (IED).

“La Inversión Extranjera Directa (IED) se constituye en pieza clave de definición de las formas de la nueva economía mundial y en una de las fuentes de capital más importantes para las economías en desarrollo. El destino de los países en desarrollo en general se juega en el carácter de la inserción en el sistema de comercio internacional” .

La IED no solo es un motor fundamental en la creación de nuevas tecnologías, habilidades, gestión y conocimientos técnicos comerciales, sino que además proporciona una orientación mundial .

Desarrollo

Sin dudas y ante, tantos retos Cuba ha llevado a cabo un proceso de inserción, bien particular y específico, para un país que desarrolla un proyecto socio-humanista, el cual está basado en la tesis de la “sociedad nacional”, cuya idea postula que las naciones constituyen una provincia subordinada del sistema global, de lo cual derivan que no hay espacios para sistemas diferentes y por tanto -según esta tesis- hay que plegarse al ropaje que impone la globalización neoliberal.

Cuba está ante uno de los más grandes retos, que se le ha presentado, conectarse al proceso de la globalización manteniendo sus postulados y principios, tomando lo positivo de esta tendencia mundial y desconectando todo aquello que afecte los ideales por los cuales se llevó a cabo la Revolución cubana.

Desde 1989 aproximadamente se vienen dando pasos en cuanto a la apertura parcial del mercado, el empleo y nuevas formas de planificación, ratificados y aprobados en la Resolución Económica del V Congreso del Partido Comunista de Cuba cuando se plantea: “la Planificación desempeñará el papel fundamental en la conducción de la economía, aún cuando se ha abierto un espacio para el funcionamiento de mecanismos de mercado bajo la regulación estatal. Corresponde al Estado Socialista corregir las distorsiones inherentes a los mecanismos de mercado a fin de disminuir sus efectos negativos (…) en lo económico, político, ideológico y social”.

Y es que para el marco externo se prevé que la planificación contribuya al objetivo de superar las restricciones externas que enfrenta la política económica cubana a corto, mediano y largo plazo, mediante el diseño de programas y políticas que impulsen el desarrollo productivo en las ramas y sectores estratégicos que sirvan de base para la captación de inversión y financiamiento extranjeros.

“El estado de descapitalización de la economía a partir de 1990 afectó con fuerza a los sectores industriales, lo cual fue un elemento importante en la búsqueda de Inversión Extranjera Directa (IED). (…) Así la falta de materias primas y la necesidad de una reconversión industrial, demandados por la reinserción en mercados cada vez más monopolizados y exigentes, presionó hacia el perfeccionamiento empresarial, por ende a la búsqueda de tecnologías, y en el caso cubano esta puede ser posible a través de asociaciones extranjeras.”

Es así como se inician transformaciones en el comercio exterior cubano enfrentando desafíos, como la competencia que ejercen las grandes empresas transnacionales, y de hecho el bloqueo norteamericano y si a esto le sumamos las barreras impuestas por el marketing, a través de la vía de los precios, la calidad y presentación del producto, pues hace que los desafíos se acrecienten y es cuando la economía cubana tiene que moverse atendiendo no solo a las condiciones internas sino externas, donde las relaciones monetario mercantiles ocupan un papel activo.

El país ha tenido que descentralizar los esquemas de autofinanciamiento, sobre todo en el turismo, el níquel y el petróleo. Se destaca la significativa descentralización del comercio exterior, como parte de la reestructuración de los mecanismos de gestión económica externa. A la vez se desarrolla el proceso de la implementación de leyes que legisla la presencia del capital extranjero en Cuba.

Ya desde 1994, se vislumbran las primeras empresas mixtas orientadas a los servicios, sobre todo en las inmobiliarias, la construcción de viviendas, servicios, inmobiliarias, telecomunicaciones y a su vez se permiten negaciones en todas las ramas productivas del país

En el orden interno comienzan a operase cambios, se procede a autorizar la tenencia y circulación de divisas por la población, para captar recursos externos posteriormente se establecieron redes de establecimientos comerciales, aparece un nuevo signo de peso, el convertible y ya en 1995, tiene lugar la apertura de casas de cambio en las que la población puede realizar el canje de moneda sobre la base los mecanismos de oferta y demanda.

De esta forma, a partir de 1990 en Cuba se llevó a cabo lo que podría ser considerado como la “primera generación” de aperturas y reformas económicas, las cuales se realizaron manteniendo el marco de referencia del proyecto socialista cubano, sin que haya tenido lugar un proceso de privatización de empresas estatales, como el que se ha producido en la mayoría (por no decir en la totalidad) del resto de la región latinoamericana y caribeña.

Coincidiendo con Pérez Villanueva (2003) las ventajas de las empresas extranjeras, son básicamente la implantación de procesos de producción modernos o únicos, introducción de nuevas técnicas de gestión y mayor calificación de la mano de obra. Tarde o temprano, estas tecnologías se traducen en externalidades positivas para los empresarios nacionales. La IED no solo es un motor fundamental en la creación de nuevas tecnologías, habilidades, gestión y conocimientos técnicos comerciales, sino que además proporciona una orientación mundial.

No obstante todas estas ventajas planteadas que no son menos ciertas, existe una contradicción de difícil solución: por una parte, existe la imperiosa necesidad de atraer inversiones, en función de que se mejoren y perfeccionen las políticas de protección y promoción, pero, por otra parte, se necesita canalizar esos flujos hacia objetivos nacionales de desarrollo, para lo cual se requieren no solamente políticas específicamente dirigidas a tales fines, sino también normativas de aplicación multilateral que no restrinjan ni entorpezcan la consecución de tales objetivos.

Todos los autores consultados se atreven a plantear que la vía más real para Cuba en estos años, para la obtención de recursos financieros y por ende la tecnología capaz de mejorar de forma competitiva sus producciones o servicios, ha sido la IED.

Hoy Cuba se debate entre el desarrollo del país en general y la creciente demanda por servicios y productos de excelencia, porque actualmente se debe conducir a mejorar la "competitividad de las exportaciones". Esto supone diversificar la cesta de exportaciones, mantener tasas más altas de crecimiento de las exportaciones a lo largo de los años, enriquecer el contenido en tecnología y personal calificado de la actividad exportadora, y ampliar la base productiva de las empresas nacionales capaces de competir en los mercados internacionales, de forma que la competitividad se autosostenga y vaya acompañada de un aumento de los ingresos.

Una importante diversificación de sus vínculos externos ha logrado el país y hoy en día sostiene relaciones con más de 150 países y la estructura de sus intercambios se ha diversificado significativamente; pues en la actualidad realiza el 35% con América, el 46% con Europa, el 15% con Asia y el 4% con los restantes países, en tanto que en 1989 aproximadamente un 85% se realizaba con los entonces países socialistas . Hoy se cuenta con unas 374 asociaciones con capital extranjero en más de 30 ramas de la economía, con un peso mayoritario en el turismo, la minería, la exploración petrolera, las telecomunicaciones y diversas ramas industriales.

La economía cubana se basa en nuevos cambios y transformaciones, donde ya se reconocen determinados espacios al mercado, así como la existencia de diferentes formas de propiedad significando una mayor descentralización y una modificación de las formas tradicionales de planificación para reconocer los vínculos entre plan y mercado.

Conclusiones

1. Producto del agravamiento de al situación política internacional a partir de la década del 90, el derrumbe del campo socialista, el recrudecimiento del bloqueo Norteamericano y las nuevas medidas contra Cuba por el gigante del Norte, condujeron a la apertura hacia el exterior de la economía cubana y la diversificación de la misma hacia lo interno.

2. Las IED constituyen una poderosa vía para captar finanzas para la revitalización de la economía.

3. Se desarrolla por tanto un tipo de vínculo entre plan y mercado, donde las ganancias se reviertan en el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

4. A pesar de las medidas tomadas y la apretura hacia el capital extranjero en un ambiente globalizado se mantienen las conquistas alcanzadas por la Revolución cubana.

Bibliografía

1. Castro Ruz F. (2003). Discurso pronunciado por el Presidente de la República de Cuba, en la clausura del V Encuentro sobre Globalización y Problemas del Desarrollo, La Habana, el 14 de febrero del 2003.
2. Elena C. Alvarez González (2006). Descentralización y diversificación en la economía cubana: Nuevas bases para la cooperación internacional
http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/economia/alvarez1_280201.htm
3. González Arencibia, M. (2005) Estrategias alternativas frente a la globalizacion y al mercado. Edición a texto completo en www.eumed.net/libros/2005/mga/
4. Isabel Jaramillo Edwards (1997): Cuba y la nueva agenda de seguridad en la cuenca del caribe. www.eurosur.org/FLACSO/paz13.htm
5. Martí J. (1963). Conferencia Monetaria Internacional Americana. Obras Completas, T. VI Editorial Nacional de Cuba, La Habana p. 153.
6. Martínez Martínez, O. (1997). Cuba y la globalización de la economía mundial. Intervención en seminario de Globalización de la Economía Mundial. Memorial “José Martí”, La Habana (Mimeo) 30 de abril 1997. Disponible en: http://www.redem.buap.mx/acrobat/martinez1.pdf.
7. Pérez Villanueva O. V. (2007). La Inversión Extranjera Directa y la Transferencia de Tecnología.
http://www.nodo50.org/cubasigloXXI/economia/perezvi_280206.pdf
8. Resolución V Congreso del PCC, Editora Política, La Habana 1998 p.25.
9. Venacio L. (2005). La inversión extranjera directa y la crisis económica cubana. Edición digital a texto completo accesible en www.eumed.net/libros/2005/lv/
10. _______________ “La Inversión Extranjera Directa (IED): la vía más real para hacer frente a la crisis económica cubana durante los 90´”. Tesis de pregrado para la Licenciatura en Relaciones Internacionales de la Facultad de Ciencias Humanas en la Universidad Nacional del Centro de la Provincia de Buenos Aires.

Ing. Valodia Pacheco Rivera

pachec77arrobayahoo.es

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