La mujer ha sido vista desde siempre como un ser oprimido, que ha tenido
que luchar por un sitial social, aunque algunas han aceptado, por
comodidad, inseguridad o temor esa opresión, ¿ Qué pueden hacer las
mujeres para desarrollar su autoestima y vivir a la altura de sus
grandes dotes naturales ? Siga leyendo.
La lucha que muchas mujeres vienen librando desde hace siglos, no puede
esconderse o negarse. En muchos lugares y tiempos se le ha empujado a un
espacio reducido, a un sitial inferior al que se corresponde por méritos
y capacidades. Sin embargo, en estaos tiempos de postmodernidad, su
papel se ha intensificado y valorizado por lo que la mujer vive su mejor
momento en la construcción de la historia.
En su libro "Autoestima para mujeres", Doris Bersing analiza el ayer y
hoy de la mujer, sus padecimientos, potencialidades y alternativas de
crecimiento, desde un ángulo realmente interesante. Para la terapeuta,
ha llegado el momento en que las mujeres redescubran su verdadero papel,
exploren su verdadera identidad, contacten su poder personal, hagan
conciencia de sus decisiones, y rebasen patrones y estereotipos
socioculturales inculcados por padres, instituciones y personas
influyentes, que han servido para esclavizarla y obligarla a vivir en la
desvalorización y la indignidad.
La mujer moderna vive inmersa en una densa red que se comenzó a tejer en
la infancia, a través de la recepción de mensajes, pocas veces
saludables, acerca de lo que significa ser mujer. De allí en adelante se
enfrenta a la adolescencia, al bombardeo ideológico sociocultural
(incluida la publicidad ), a las relaciones de pareja, a la necesidad de
conservarse "bella", al matrimonio, los hijos , el trabajo diario, la
competencia social, la menopausia y la vejez, entreo otros escenarios y
retos.
En este tránsito, la mujer va perdiendo su amor propio y adecuándose a
las innumerables exigencias del medio ambiente, que devalúan su
autoestima y la atan a la necesidad de aprobación. Así aprende a
complacer a otros, a "ser buena", a aplacar sus verdaderos sentimientos,
a fingir, a mentirse a sí misma, a no arriesgarse, a aislarse o
aturdirse, en un camino que generalmente se hace nebuloso y le impide
recordar sus legítimos derechos y ver hacia dónde se dirige realmente.
En medio de esa tela de araña, algunas mujeres deciden actuar
como sufridas, otras como neuróticas, muchas al estilo
superindependiente, pero la mayoría de ellas, intuitivamente en su
interior, sabe que hay que hacer cambios y revisar el asunto, antes de
que el cuerpo responda autodestructivamente, con el típico mecanismo
protestatario de la enfermedad.
El camino de cambio que propone la autora, nada tiene que ver con
enfrentarse a los hombres, sino con una revisión interior y profunda en
la que cada mujer se pregunte lo que realmente necesita o desea, qué
pautas o patrones rigen sus decisiones y actos, y si son adecuados a los
requerimientos personales y al momento actual, y especialmente, si son
idóneos para permitirle tomar la ruta correcta y arrobar al destino
anhelado.
Es tiempo de dejar de posponerse, de retomarse, sin buscar
conflictividades innecesarias ni crear un caos intempestivo, sino de
ordenar la vida, crear un equilibrio para una vida de calidad, que se
traduzca en logros y bienestar, en autonomía e integración, en respeto y
armonía, en decisiones y riesgos asumidos con valentía, en más placer y
menos dolor, más autenticidad y menos "caretas", más versatilidad y
menos rigidez., más presente y menos pasado, más aceptación y menos
culpa.
Y es que comparto con Bersing, que la mujer es múltiple en esencia y
bien puede ser sin llegar a contradicciones de fondo, sensual, tierna,
laboriosa, audaz, tenaz, competitiva y de otras mil maneras integradas
como posibilidades.
¿Cómo lograrlo? ¿Cómo elevar la autoestima y rescatar el amor propio
para sacarse de adentro pensamientos, emociones y conductas
autoflagelantes? ¿Cómo romper los patrones incapacitadores de la
dependencia, la sumisión o el resentimiento? La respuesta es:
Comenzando por tomar responsabilidad personal y aceptando que todo
cuanto nos sucede tiene que ver con algo que se ha hecho o evitado
hacer;.
Dejando de culparse y de culpar a otros.
Cambiando los pensamientos destructivos por otros de autoconfianza.
Aceptando que existen nuevas y mejores posibilidades acordes con sus
capacidades.
Asumiendo que el cambio es producto de conciencia, responsabilidad y
voluntad.
Vigilando pensamientos, sentimientos, palabras y hábitos para no
sabotearse.
Revisando las normas y valores sociales que se siguen.
Replanteándose lo que se dejará y se cambiará de la vida actual.
Superando la queja y actuando creativamente.
Retando el miedo, con la fe puesta en que la semilla dará fruto.
Perdonando y superando resentimientos.
Implementando una forma de vida más humana y espiritualizada.
Todo esto, para renacer a una vida dignas, con un margen cada vez mayor
de control sobre su mundo. Esos son el trabajo y el premio, como
posibilidades. Lo otro, es quedarse donde siempre, en el mismo fuerte y
con los mismos soldados. Si esa es la decisión, entonces debe asumirse
sin remordimientos, sin alharacas ni quejas. Lo que soy, lo que hago y
lo que tengo, son resultado, en mucho, de mis decisiones personales. Si
quieres que el mundo cambie, cambia primero tu propio mundo. Gracias por
leerme. www.laexcelencia.com
Lic. Renny Yagosesky Comunicador-Escritor-Asesor Visita se website: www.laexcelencia.com Caracas, Venezuela contactoarrobalaexcelencia.com -
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