Muchos empresarios en Latinoamérica se preguntan día a día que es lo que está pasando con ellos puesto que – según ellos – ya no alcanzan resultados rentables dentro del orden al que estaban acostumbrados.
En un Taller anterior hemos escuchado voces donde señalaban esta situación e incluso muchos de ellos se encontraban proclives a pensar en otras actividades y empresas o dejar el mundo de las empresas por completo.
La tentación de casi todos ellos rondaba acerca de “vender y retirarme; llevo ya demasiados años trabajando y cada vez me esfuerzo más y más por menos”.
Esta orientación a tratar de “vender la empresa” y canjearla por
dinero ha sido manifestada por varios empresarios. Según ellos, si ese
dinero fuera invertido en una entidad financiera, el dinero a recibir
les resultaría suficiente para “vivir sin trabajar” y esta tentación
rondaba sus cabezas.
En principio quisiera hacer algunas aclaraciones. No me resulta muy
sencillo comprender la idea de “vivir sin trabajar” especialmente para
aquellos que han sido dotados de la maravillosa virtud de poder Crear e
Innovar, que es una característica que tienen todos los empresarios
innovadores.
Y me resulta aún más difícil comprender la concepción de que ese
dinero ha sido invertido en una entidad financiera. No conozco personas
que se han enriquecido como consecuencia de entregar su dinero a los
Bancos y entidades financieras; pero sí conozco a muchos de ellos que
han perdido su dinero y en algunos casos todas sus fortunas.
Posiblemente lo que ha estado sucediendo en éstas últimas generaciones
es que el surgimiento de sistemas, entidades, empresas, instituciones y
regulaciones en materia del dinero, no siempre han estado a favor de
aquellos que se encuentran dentro del perfil de empresarios.
Como destaca Sharon Lechter, “sin alfabetización financiera y el conocimiento de cómo funciona el dinero, las personas no están preparadas para enfrentar el mundo que los aguarda”. Lechter destaca que esta situación de deterioro no es privilegio de los empresarios sino que se ha generalizado, y que incluso los profesionales graduados con Diplomas Universitarios que se encuentran casados y ambos tienen la fortuna de contar con buenos trabajos, terminan atrapados en lo que denomina una
“Carrera de Ratas” por el resto de su vida laboral trabajando para el
gobierno pagando sus impuestos y también para los bancos al pagar los
intereses, cuotas de hipoteca y prenda más lo intereses de la tarjeta de
crédito, entre otros.
Ahora bien, esta Carrera de Ratas es lo que muchas personas
(aparentemente exitosas en sus profesiones) han de tener que confrontar
durante su carrera laboral; pero ¿Qué sucede cuando se jubilan? Sharon
señala que en los Estados Unidos de Norteamérica la mayoría de los
norteamericanos tienen muy poco o nada ahorrado para su jubilación y
emite el siguiente juicio: estamos ante la “inminente quiebra de los
servicios de previsión y medicina social”, para finalmente señalar “Nos
preguntamos si la gente se da cuenta de lo riesgoso que puede resultar
depender de un plan de pensiones”.
Una pregunta que me fuera formulada en el Taller anterior tiene que ver
con qué es lo que los empresarios deberían entonces hacer respecto de
criar, educar y encauzar a sus hijos en la vida, y surgió un
participante audaz que dijo le gustaría aprender “que es lo que él
tendría que hacer como empresario” puesto que si a él no le iba bien era
poco lo que podía hacer por sus hijos. Sharon (en “Padre Rico y Padre de
Pobre” donde es co-autora con Robert Kiyosaki) dá respuesta a la primer
inquietud:
“Alentar a los niños a que sean empleados, es aconsejar a sus hijos a que paguen durante todas sus vidas más impuestos de lo que es justo, con alguna o ninguna promesa de pensiones. Y es cierto que los impuestos son el mayor egreso de una persona.
De hecho, la mayoría de las familias trabajan para el gobierno desde
enero hasta mediados de mayo, solamente para pagar sus impuestos”.
Robert Kiyosaki nos introduce en cuanto a la segunda pregunta que es
dirigida directamente a los empresarios. Kiyosaki afirma que “los
impuestos castigan a quienes producen y premian a quienes no lo hacen”.
Dediquemos entonces algo más de atención cuando durante el break de la jornada anterior un empresario manifestó que merecía ganar más dinero puesto que mantenía a personal que asistía a trabajos en el gobierno, la provincia y la municipalidad, mantenía a empleados y funcionarios bancarios además de a sus accionistas,
mantenía una organización como lo son las entidades emisoras de tarjetas de crédito, y por otro lado NO recibía el dinero que le pagaban al Ministro de Trabajo a pesar de que el creaba trabajo, tampoco le asignaban parte del dinero del Ministro de Seguridad y del Interior a pesar de que mantenía alejados del delito a muchas personas por muchas horas,
y tampoco recibía el dinero del Ministerio de Educación como
consecuencia de enseñarles a escribir cartas, y mejorar la ortografía y
caligrafía al personal que contrataba, entre otras cosas.
La pregunta que nos formulamos entonces es: ¿Qué puede hacer un
empresario ante ésta situación? Sus Clientes, sus proveedores, su
personal, sus gastos, sus ingresos, incluso su estilo de vida es
estudiado por otros muy cuidadosamente, y de lo que ellos aprenden no
siempre lo usan para defender al empresario, sino más bien por el
contrario.
Usted Jorge, ha manifestado que el gobierno audita sus estados
financieros, su posición bancaria y su situación de caja en la empresa
que Usted ha creado mientras que por otro lado usted no tiene acceso a
como gastan ellos el dinero que recaudan a través de lo que usted ha
producido. Y declara que como consecuencia de ello su interés principal
radica en aprender respecto de qué cambios debe realizar como empresario
para protegerse y salir adelante en esta vida.
Una pregunta que muchas veces me es formulada por empresarios se
relaciona con cuáles son los nuevos negocios y nuevas empresas. Esta es
una muy buena pregunta puesto que significa que cada vez más los
empresarios se están dando cuenta que “su empresa o negocio histórico”
está cerca o entrando en su fase Terminal y por ello es necesario pensar
en algo nuevo. De modo que es un buen punto de partida.
Pero además es importante saber que “empresas o negocios” quedan
disponibles para hacer. Y este es el punto que muchos empresarios aún no
tienen muy en claro lo que es entendible puesto que nadie “les hace las
cosas fáciles a los empresarios genuinos”. Las empresas y los negocios
han ido tomando cada vez más un cariz financiero y tecnológico. No hace
falta ser un erudito para darse cuenta la inmensa cantidad de pequeños
negocios y emprendimientos que han cerrado sus puertas en las últimas
dos décadas.
Miles de pequeños negocios como ferreterías, bazares, panaderías,
verdulerías y carnicerías, entre otros han sucumbido. En la Argentina
solamente y en tan sólo los últimos 10 años han cerrado sus puertas más
de 2.000 estaciones de servicio.
Los restaurantes y bares han perdido una importante cuota de mercado como consecuencia de los fast-food “importados” que operan bajo franquicias que han comercializado alimentos de carne, pollo, verduras, pastas y pastelería. Y esto también ha reducido el número de emprendedores “!ocales”.
Algunos de ustedes han participado en Cursos, Talleres y Jornadas donde muestran algunas herramientas respecto de cómo conseguir y retener Clientes y a eso los “especialistas” lo han llamado CRM (Customer Relationship Management).
Han ensayado aprender respecto de cómo trabaja CRM en sus empresas pero no alcanzan aún los resultados que esperan y que además necesitan.
No ha faltado un empresario textil que en dos jornadas anteriores
manifestara: “No se si es que con los años me estoy poniendo más tonto
ya que cada día trabajo más y más y gano menos y menos”.
De modo que en esta carrera con diversas categorías lo importante es
tener en cuenta cuales son éstas diferentes categorías. La primera de
ellas es la que elige una enorme mayoría de personas que deciden
convertirse en empleados trabajando para una organización, institución o
empresa que puede ser privada, pública o mixta.
En la introducción del libro Padre Rico y Padre Pobre, Susan Lechter
señala que “Alentar a los niños a que sean empleados, es aconsejar a sus
hijos a que paguen durante toda sus vidas más impuestos de lo que es
justo, con alguna o ninguna promesa de pensiones. Y es cierto que los
impuestos son el mayor egreso de una persona. De hecho, la mayoría de
las familias trabajan para el gobierno desde enero hasta mediados de
mayo, solamente para pagar sus impuestos”.
Muchas personas hace unas dos generaciones atrás pensaron que a través
de la Profesión tenían una opción adicional a la de ser empleados;
consistía en ejercer la profesión de manera independiente basándose en
una relación personal e independiente llevada a cabo de manera directa
con el Cliente. Robert Kiyosaki llama a ésta segunda categoría de
personas bajo el nombre de “auto-empleados”.
Por un tiempo estos profesionales “independientes” encontraron un
refugio más o menos seguro tanto en cuanto a tener el trabajo que
querían ejercer como en relación con una fuente independiente de
sustento. Pero poco a poco, e independientemente del grado de
resistencia que ofrecieran, comenzaron a sucumbir ante la “empresa que
presta servicios profesionales”.
Los “estudios de abogados”, las firmas de auditores, y otros arreglos
organizacionales aceptaron a los profesionales como empleados. De modo
que ya nos encontramos con una tercera categoría que es la de “Dueño” o
“Empresario” donde algún profesional – o algunos de ellos – son los
propietarios del negocio.
Y hay algo a lo que debemos prestarle mucha atención en el trabajo de
Kiyosaki. Robert destaca que el colegio es el lugar apropiado para que
uno pase su vida trabajando por el dinero, y esto presenta un
inconveniente muy importante: es poco probable que quien lo haga ponga
foco en que “el dinero trabaje para él”.
Sin una apropiada educación financiera las personas han de encontrar que pasarán la mayor parte de su vida trabajando por el dinero y es muy probable que al morir aún tengan deudas por pagar.
De allí que el “Padre Rico” de Robert se expresara de ésta manera: “Aprender a tener dinero trabajando para ti es un aprendizaje de por vida. Mucha gente va a la universidad por cuatro o más años y allí termina su educación. Yo sé hoy que mi estudio sobre el dinero continuará a lo largo de toda mi vida, simplemente porque cuánto más descubro, encuentro que más necesito aprender.
La mayoría de las personas jamás estudian este tema. Van a trabajar, obtienen su cheque, balancean sus cuentas, y eso es todo. Y además de eso, ellos se preguntan por qué tienen problemas financieros.
Entonces, creen que el problema se resolverá con más dinero.
Pocos se dan cuenta de que el problema es la carencia de educación
financiera.”
El problema fundamental consiste en que la inmensa mayoría de las
personas – incluso sus propios padres – piensan que el colegio –
universidad es una meta en lugar de tenerlo en cuenta como un punto de
partida.
Y para peor es un punto de partida después de haber invertido muchos años de vida, energías y recursos a lo cuál hay que agregar todo lo que la persona ha dejado de ganar. Por supuesto que el colegio y la universidad son sitios que prestan utilidad, beneficios y conocimientos pero resulta que no siempre ello es suficiente. Dice Robert Kiyosaki: “Miren, el colegio es muy, muy importante.
Ustedes van a la escuela para aprender cierta habilidad o profesión, y así ser un miembro que contribuye a la sociedad. Toda cultura necesita maestros, doctores, mecánicos, artistas, cocineros, comerciantes, oficiales de policía, bomberos, soldados.
Las escuelas los forman, de tal manera que nuestra cultura
puede prosperar y florecer. Desafortunadamente, para muchos, la escuela
es el final, y no el principio.”
Por lo tanto los profesionales al graduarse y conseguir un trabajo en
una organización por importante que esta sea, lo que está haciendo es
encontrar una solución de corto plazo, para lo que es un problema de
largo plazo.
La mayor parte de los profesionales, ejecutivos y directivos empleados dentro del mundo corporativo se encuentran fuera de las empresas y organizaciones antes de que cumplan 50 años de edad, y muchos de ellos no cuentan con posibilidades de reinsertarse en otra empresa para peor, al no reinsertarse no puede recibir los beneficios convencionales de la jubilación puesto que no “acumula los suficientes años”. Algo parecido es lo que sucede hoy día dentro del mundo “privado” de la salud.
Cuando los profesionales son jóvenes se encuentran empleados y con una razonablemente buena remuneración, para lo cual hacen sus aportes a un servicio médico pre-pago. Pero resulta que cuando son jóvenes es poco el uso que pueden darle a dicha prestación.
En cambio, cuando son mayores y realmente lo necesitan se encuentran
privados de esta prestación pues al encontrarse sin trabajo no han
podido seguir realizando los aportes mensuales y por lo tanto el
“servicio les ha sido discontinuado”.
Robert sugiere que el dinero cobrado a través de un empleo es irreal o
ficticio – a comparación de la inversión que un empresario o
inversionista puede realizar al poner el dinero a trabajar para él – a
lo que nosotros sugerimos se debe agregar “un sentido falso de
protección”.
Robert destaca que en algún momento el sistema del dinero en que se
basa la economía de los Estados Unidos de Norteamérica se derrumbaría y
“Cuando esto suceda, el infierno entero se desencadenará. Las clases
media y pobre, y los ignorantes, tendrán sus vidas arruinadas
simplemente por haber continuado creyendo que el dinero es real, y que
la compañía para la cual trabajan, o el gobierno, cuidarán de ellos.”
No quedan dudan de que las personas pertenecientes a las categorías uno
y dos (empleados y auto-empleados) están prácticamente condenadas a
trabajar por el dinero y no pueden poner el dinero a trabajar para
ellos.
Incluso el “sentido” de independencia del auto-empleado hoy en día no
ofrece muchos beneficios por encima del grupo de “empleados”; la inmensa
cantidad de horas que esta segunda categoría muestra que tiene límites
de progreso en la actualidad pues muy rápidamente se da cuenta que la
aparente independencia de que goza no es más que una “auto-explotación”.
Para ganar más explotándose a sí mismo uno llega a un límite; son la
cantidad de horas netas que uno puede trabajar.
Y el golpe mortal a las ventajas de las profesiones (tanto dependientes
como independientes) es asestado por Robert cuando destaca que “Hoy en
día, los médicos enfrentan desafíos que yo no le desearía ni a mi peor
enemigo: compañías de seguros tomando el control del negocio, sistemas
de salud gerenciados, intervención gubernamental, y pleitos por mala
praxis, por nombrar unos pocos. Los chicos ya no están tan interesados
en ir a la escuela y a la universidad puesto que ya saben que el éxito
profesional ya no está relacionado únicamente con el éxito académico,
como alguna vez lo estuvo”.
Incluso cuando las personas en su calidad de empleados o auto-empleados
(las dos primeras categorías) llegan incluso a ganar más dinero no
encuentran una solución a sus problemas financieros.
“Para la mayor parte de las personas el mayor egreso es por el pago de impuestos. Muchos piensan que el más alto es el impuesto a las ganancias pero para la mayoría de los estadounidenses, el impuesto o contribución más alto es el de Seguridad Social.
Como empleado, da la sensación de que la tasa de contribución a Seguridad Social en combinación con el aporte para Obras Sociales y/o Servicios de Salud, es de aproximadamente un 7,5 %, pero en realidad es del 15 % dado que el empleador debe igualar el monto de Seguridad Social.
En esencia, se trata de dinero que el empleador no puede pagarle a
usted. Y además de eso, usted aún debe pagar impuestos a las ganancias
sobre el monto deducido de sus aportes a Seguridad Social, ingreso que
usted nunca recibe porque fue directamente a Seguridad Social, a modo de
retenciones.”
Todo esto lleva a muchos profesionales empleados y auto-empleados a
transitar en lo que Robert Kiyosaki llama la “Carrera de Ratas”. Todos
los días las personas empleadas y auto-empleadas se encuentran
corriendo… para llegar a ningún lado.
En el libro del Dr. Donald W. Cole con Eric Gaynor Butterfield como co-autor
(“Suicidio Profesional o Asesinato Organizacional”) se muestra como
muchísimos profesionales corporativos se encuentran siendo expulsados o
se auto-expulsan de las mismas.
Está probado que las personas podemos trabajar muchas horas pero a un ritmo de trabajo más o menos razonable y que también podemos trabajar muy poco horas a un ritmo vertiginoso. Pero lo que no podemos hacer es correr por mucho tiempo a un ritmo vertiginoso.
Si los autos de fórmula 1 corrieran a toda velocidad por muchas
horas podrían perder una carrera con un auto convencional de hace 40
años atrás; y lo mismo sucede con las motos de alta velocidad. Estos
equipos de altísima velocidad han sido diseñados para correr por tiempos
razonables y más bien reducidos.
En el libro mencionado el Dr. Cole y Eric Gaynor destacan como la falta
de objetivos claros y precisos, recursos cada vez más escasos y la
reducción de tiempos para el alcance de las metas, muchas veces
encaminan a los participantes organizacionales hacia el proceso de
“suicidio profesional o asesinato organizacional”.
¿Qué es lo que hacen entonces estas personas que han sido expulsadas o
se han auto-expulsado? Se esfuerzan en ser empresarios o emprendedores.
Y esta es la tercera categoría a que hace referencia Robert Kiyosaki.
Definitivamente es muy importante darle vigencia al adagio popular que
reza: “El ojo del amo engorda el ganado”. Pero el proceso de convertirse
en dueño y tener que generar ingresos para sí mismo muchas veces no es
tan sencillo como esperar hasta fin de mes para recibir la paga.
Incluso en el caso de poder hacerlo no pertenecería a la
categoría de empresario sino más bien a la segunda categoría de
auto-empleado. Ponerse sobre sus hombros el hecho de pagarle sueldos a
otros “que asisten” a su empresa no es tarea de todos los días y muy
pocos pueden hacerlo. Esto es lo que caracteriza a un empresario.
No son pocos los altos directivos y ejecutivos de corporaciones que
estando en sus puestos y al recibir la visita de un consultor,
aprendieron rápidamente que debían contestarse la siguiente pregunta:
¿En que negocio está su empresa? Le hicieron ver estos consultores que las jerarquías no existían solamente para darle forma a una pirámide, sino para que quien estuviera por encima de otro en el esquema vertical se encargara de “conseguir más de los demás” y por encima de lo que le pagaban a él.
También aprendió que para subsistir en la corporación tenía que pensar en términos de unidades de negocio y en rentabilidad departamental o por área que estuviera a su cargo. No fue fácil para los directivos y ejecutivos corporativos adaptarse a esta situación y pensaron que una vez fuera de la empresa – y ya operando dentro de su empresa donde ellos eran dueños – esto no sería difícil de hacer.
Pero además de pagarse a sí mismo generar dinero para pagar a
otros – que muchas veces hacen cosas en contra del propio empresario y
de la empresa – no es algo muy simple. Y recién cuando uno puede
absorber éstos costos del personal uno se convierte en empresario. Y
debe definir entonces “en qué negocio realmente está”
Pero los directivos, ejecutivos y profesionales de las corporaciones y
organizaciones no siempre pueden dar respuesta a esta pregunta. Y como
dice Robert Kiyosaki “Existe una gran diferencia entre profesión y
negocio. Muchas veces, le pregunto a la gente, ¿Cuál es su negocio? Y me
contestan, Bueno, soy bancario. Entonces les pregunto si son dueños de
un banco, y usualmente responden, No, trabajo en uno”.
Todos ustedes conocen a Ray Crock por su posición de total privilegio en
Mc Donald´s como dueño. Su profesión era siempre la misma: la de
vendedor. En una época vendía licuadoras y en otra época tenía la
profesión de vendedor pero en otro ramo: era vendedor de franquicias.
Independientemente de su profesión como vendedor de franquicias el
verdadero negocio de Ray Crock no era la de venta de hamburguesas sino
la acumulación de propiedades que le pudieran generar ingresos.
Y aquí tenemos que regresar nuevamente a lo que nos sucede como
resultado de los años que pasamos en el colegio y en la universidad. Uno
tiende a convertirse, tarde o temprano, en lo que uno estudia. “Es decir
que si usted estudia, por ejemplo, cocina, se convierte en cocinero; si
estudia leyes, será un abogado; y estudiar mecánica del automóvil, lo
convierte en mecánico.
El error de convertirse en lo que uno estudia es que demasiadas
personas se olvidan de ocuparse de su propio negocio. Ellos pasan sus
vidas ocupándose del negocio de otro, y haciendo rico a esa otra
persona.” Lo que en realidad sucede es que deja lugar a otros que – sin
tener su profesión – pueden ocuparse de su “negocio profesional” lo que
resulta paradójico, pero que de todas maneras es real. Los financistas,
bajo distintos esquemas institucionales son los dueños y accionistas de
los principales sitios de prestación médica hoy en día.
Existen diversos problemas adicionales que los empresarios viven todos
los días porque muchas personas aún no han aprendido a diferenciar al
empresario genuino del “contratista del estado”.
Este último opera bajo el sistema de “costo + un plus” y no corre los riesgos que están implícitos en la actividad de todo empresario genuino. Los juicios laborales en relación con la prestación del trabajo y por los riesgos de salud han hecho tambalear, desfallecer y fallecer a muchos empresarios genuinos. Y los impuestos – y su crecimiento sin cesar – también han agregado una importante cuota adicional de decesos empresariales.
El Estado se ha arrogado el derecho de actuar como Robin Hood que es – en nuestra opinión – algo que iguala al que produce y crea con aquellos que no producen y no crean.
Casi todos los gobiernos en Latinoamérica hablan de redistribuir la riqueza como si fueran Robin Hood y lo que muchas veces hacen es desplazar recursos hacia quienes se empeñan en no-hacer. Y esto tiene consecuencias muy serias para una sociedad pues quita los incentivos que son necesarios para todo emprendimiento. El empresario es resultado de “lo que trae desde que está en la panza de su madre” y de lo que “el contexto estimula o deja de estimular”.
Y esta ecuación no consiste en una simple suma sino que es una
multiplicación: cuando cualquiera de los dos factores es cero no se
alcanza resultado alguno. Y hay demasiadas pruebas de ello en las
comunidades latinoamericanas; son muy pocas las empresas locales que han
podido ser exitosas internacionalmente, pero por otro lado podemos
presenciar como muchas organizaciones de afuera (no Latinoamericanas) se
han instalado con éxito dentro de estas comunidades.
Y aquí tenemos que comenzar a privilegiar otros aspectos que también son
importantes si queremos desarrollar empresarios genuinos que generen a
su vez trabajo genuino. El miedo hace que las personas muchas veces
sobrevaloren la “seguridad” e invita a retroceder.
Los empresarios en Latinoamérica están muy temerosos de continuar con
sus empresas cuando bajo la posibilidad de que les vaya bien no es alta
y además tienen al gobierno como socio. Y por eso vemos que cada día más
y más productos con valor agregado son traídos del extranjero, a pesar
de que tienen – paradójicamente – materias primas que fueron exportados
desde Latinoamérica.
Y saliendo del empresario como la tercera categoría nos queda ir
entrando poco a poco en la categoría del empresario que ve su negocio
desde el punto de vista financiero como si fuera un inversionista. Ya el
estímulo no es el producto o servicio de su organización; es el dinero.
Estamos ante el inversionista financiero que trata de hacer nuevas
reglas que muchas veces los empresarios genuinos no han alcanzado a
comprender totalmente y quedan entonces a merced de estos expertos en
finanzas. Recuerden cual es la regla de oro: “Aquél que tiene el oro (el
dinero) es el que hace las reglas”.
Solamente hay dos actores principales que no se tienen que esforzar para
“fabricar dinero” y tienen autorización para ello: Los Bancos y el
Gobierno. Por ahora hemos de tomarnos un pequeño descanso, pero les voy
a dejar una pregunta rondando en sus cabezas: ¿Cuál es el verdadero
negocio de Mc Donald´s, de Microsoft, de General Motors, entre otros?
¿Qué papel juegan realmente los Bancos? ¿Qué es lo que hacen muchos
gobiernos incluso para sus propias comunidades?
Y por favor tengan en cuenta que se han desaparecido un enorme número de
establecimientos y empresas pues su existencia no tiene justificación
bajo la forma actual de operar donde la globalización financiera y
tecnológica ha desbordado los límites. Las concesionarias de automóviles
tienen dificultades serias para subsistir al poder comercializar las
fábricas directamente los autos;
miles y miles de estaciones de servicio están dejando de operar en Latinoamérica como consecuencia de la comercialización que es realizada de manera directa por las firmas petroleras; la inmensa cantidad de negocios de informática – que han tenido que informar sus ventas a las grandes empresas productoras de software y de hardware – ven como sus Clientes compran directo a los fabricantes;
muchísimas agencias de viaje no han podido mantenerse como prestadores de muchos de sus servicios y no hace falta enumerar la enorme cantidad de panaderías, ferreterías, bazares, verdulerías, carnicerías y miles de otros negocios que ahora “existen” dentro de grandes supermercados.
Estas grandes corporaciones o conglomerados han pasado a privilegiar la faz de financiación por encima de la de comercialización y una utilidad pequeña comercial e industrial ya no es tan importante siempre que esté presente la utilidad financiera.
Y la última pregunta suponiendo que ustedes gobernaran a una comunidad ¿Encontrarían sensato entregar sus materias primas y recursos naturales por papel moneda? ¿Y podrían ustedes concebir que realizando ese “canje” de recursos materiales por papel moneda su comunidad estuviera incluso más adeuda en el tiempo?
Eric Gaynor Butterfield - Ph. D. (abd) - Presidente The Organization Development Institute International, Latinamerica (Board member de The Organization Development Institute- Worldwide) www.theodinstitute.org informesarrobatheodinstitute.org
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