Todos los procedimientos, estándares, políticas y reglas de una empresa
son aplicados por seres humanos por lo que es imposible pensar en una
situación perfecta todo el tiempo.
Dentro de las características que hacen única a cada persona tienen que
ver su educación, su experiencia, su idiosincrasia, su cultura e incluso
sus temores; hablando en forma general y no sólo refiriéndonos a la
experiencia o educación en el área que desarrolla dentro del trabajo.
Sólo considerando esto podremos entender porque las diferencias de una a
otra persona al reaccionar ante una misma situación.
Su forma de ser se ve regulada por todos esos valores que lo convierten
en una persona única e irrepetible. Nadie pudo haber tenido el mismo
conjunto de factores en la vida ni al mismo tiempo, son sus propios
Paradigmas.
Aquí radica también la gran problemática en el manejo de los recursos
humanos, sin referirnos a la parte administrativa de nómina, impuestos y
contrataciones o despidos, sino hablando particularmente del trato
humano; de la forma en que tratamos y somos tratados por jefes,
compañeros y subordinados.
No cabe duda que existe la creencia en muchas empresas que las personas
trabajan mejor bajo presión y sacan lo mejor de sí mismas, pero quizá
nunca han intentado lograr que dichas personas trabajen con gusto,
tranquilidad y excelente motivación.
Un ambiente donde el trabajador se siente apreciado y reconocido por sus
logros es más productivo que uno donde es reprendido por sus errores.
Esta idea tan sencilla parte del hecho de que debemos generar
satisfacción en el trabajo en lugar de miedo, gusto por hacer bien las
cosas y ser felicitado en lugar de temor por ser regañado si no se hace
bien.
Muchas veces la forma de dirigir una empresa o el área específica de una
empresa tiene que ver con la misma personalidad de quien está al frente.
Todavía existiendo gente que lamentablemente cree que el uso del látigo
es la única forma en la que se puede hacer que las cosas funcionen en
Latinoamérica.
Ese tipo de ideas son las que frenan el desarrollo de las empresas y los
países, pues no se está cuidando el factor humano que es el recurso más
importante de una empresa.
El factor humano es utilizado como un desechable pues siempre habrá
alguien que quiera ese puesto, cuando es más fácil y menos costoso para
la empresa desarrollar a las personas mediante programas motivacionales
y de desarrollo profesional que repercuten en fidelidad y
agradecimiento.
Cuando los empresarios preguntan cómo disminuir la alta rotación de su
personal, deben fijarse en cómo se sienten las personas en su lugar de
trabajo y cómo son tratadas.
Debe existir un ambiente de respeto y profesionalismo donde los puestos
no son pretexto para tratar déspotamente a nadie; debe existir un canal
de comunicación maduro donde las personas resuelvan sus diferencias
entre ellos y eviten ir a niveles superiores acusando a diestra y
siniestra.
No puede existir una mayor satisfacción que una empresa donde los
trabajadores tienen la confianza de dirigirse a sus compañeros y sobre
todo a sus superiores, pero más aún poder saludar y ser saludado por
cada uno de ellos con una sonrisa independientemente del puesto o que
necesariamente sea el dueño.
Cuidar el factor humano implica tiempo y dedicación y sobre todo ganarse
la confianza a través de resolver sus conflictos y necesidades laborales
en forma efectiva, mostrando un verdadero deseo de ayudar y actuando de
inmediato, convirtiéndose en la actividad más importante de ese momento.
Es muy importante mantener una comunicación donde se pueda centrar en
las cosas importantes para su gente, por ejemplo hablar con aquella
persona que acaba de tener un hijo y que le cuente sobre su crecimiento.
Verá que gusto les da darse cuenta que usted lo recuerda y le interesa
saber al respecto.
Si es usted temperamental y gusta de reprender en público “para que
aprendan todos la lección” evítelo a toda costa, quien se lleva la peor
imagen es usted y no el reprendido. Relájese, tranquilícese y llámelo en
privado, las cosas se resolverán más rápidamente.
A continuación se presenta el Decálogo del Trato Humano con los
puntos más importantes que debemos cuidar:
Procure una buena relación con su gente, siembre y mantenga la confianza
con usted y entre los demás.
Sea efectivo en su trato y soluciones.
Platique con ellos de sus hijos y esposas o esposos, recuerde algún tema
anterior de importancia para ellos y retómelo.
Felicítelos cuando hagan su trabajo, converse y establezca soluciones
cuando las cosas no vayan bien.
Nunca les falte al respeto ni les levante la voz.
No los haga sentir como que usted es superior y ellos inferiores, evite
“recordarles” quien es quien en la empresa.
Si requiere llamarles la atención, hágalo en privado.
Nunca haga cosas a sus espaldas, como si fuera un policía buscando
pistas, eso sólo les crea desconfianza y molestia.
Hable de frente y al momento que las cosas pasen, nunca haga caso a
chismes que hablen mal de alguien.
Siempre de oportunidad a la gente de explicar su actitud, su falla o dar
su versión de los hechos, si sembró confianza escuchará la verdad.
Angel Antonio Escandón Vilchis
www.degerencia.com
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