
En la gran mayoría de los países desarrollados, el supermercado se
encuentra dominando otras formas de distribución de alimentos. Inclusive
el almacén de abarrotes se ha convertido en un pequeño supermercado,
dando paso a una consolidación de las empresas de venta de alimentos al
detalle.
Sin embargo, nuevas iniciativas continúan influenciando las formas de
venta de alimentos. En los años 90, aparecen los negocios por afiliación
que hacen ventas en cantidades mínimas más grandes, Costco, Sam's,
y los almacenes de descuento como Wal-Mart y Kmart, los cuales
entraron al mercado, ofreciendo una selección más amplia y acercándose a
los precios al por mayor. Por nuestros países han llegado con nombres
como PriceSmart y otros.
Las cadenas de supermercados se han estado defendiendo abriendo
hipermercados, en los cuales se amplía el surtido incluyendo
electrodomésticos, ropa, rotiserías, etc.
La idea de incluir secciones separadas de alimentos gourmets,
panadería, farmacia dentro del supermercado está respaldada por los
márgenes de utilidad más altos permitidos por esos productos, comparados
con los obtenidos por los alimentos normales.
Con la accesibilidad en aumento a la Internet de los consumidores, los
supermercados ahora hacen frente a un nuevo desafío, como son los
supermercados en la Web.
La pregunta obligada es si las cadenas de supermercados
tradicionales adoptarán el concepto de tiendas virtuales, o se limitarán
a quedarse con sus actuales sistemas de venta.
Los supermercados, al menos en los EE.UU., dominan la industria que
vende comestibles al detalle, generando 77% de las ventas totales del
sector.
Por lo tanto, no es ninguna sorpresa que los cinco detallistas
más grandes de los Estados Unidos, son cadenas de supermercado: Kroger
Co., Wal-Mart Stores Inc., Albertson's Inc., Safeway y Ahold USA Inc.
Estas empresas hacen el 40% del total del total de las ventas del
sector.
Mucho de los grandes supermercados del país del norte, tienen sitios
Web. Van desde sitios que solamente proporcionan información sobre
ubicación y horas de atención, a anuncios de ofertas y servicios
especiales.
Otros incluyen formularios para planear compras y preparar listas.
Todos estos servicios están destinados a promover las ventas en los
almacenes reales.
Adicionalmente existe una buena cantidad de tiendas virtuales que
ofrecen abarrotes seleccionados por Internet, tales como Whole Food y
Godiva, los cuales esperan vender unos $79 millones este año, por medio
de la Internet.
La empresa Forreter Research se ha atrevido a predecir que “las ventas
de especialidades tendrán un enorme incremento y pueden llegar a $6
billones para el año 2005”.
Todo está por verse
Es muy pronto para decir lo que sucederá con los supermercados
virtuales.
Primero, la infraestructura necesaria para soportar a este modelo de
negocios no ha madurado lo suficiente. Las grandes mayorías no tiene
acceso a la Internet, ya que no pueden afrontar la inversión inicial y
el mantenimiento de una conexión.
El servicio telefónico mismo está poco desarrollado fuera de
las grandes capitales. A medida que la tecnología se desarrolle y baje
de precio esos factores limitantes deberían disminuir. Por su parte los
sitios Web aumentarán su tendencia a la individualidad y
personalización.
Segundo, es difícil que los supermercados reales lleguen a disminuir
notoriamente, porque los consumidores seguirán queriendo seleccionar
personalmente sus alimentos. No se percibe que vaya a ocurrir un
dramático cambio de actitud en esta materia, en el futuro cercano.
Sin embargo, la migración de ventas hacia la Web de productos no
perecibles, que no tienen la limitaciones de distribución de los
alimentos, está comenzando lentamente a ocurrir.
Tercero, no debemos olvidar que los humanos somos seres sociales. Para
muchos de nosotros el ir al Supermercado es hasta una forma de
encontrarnos con amigos y parientes, el sábado por la mañana.
Presumir que podemos llenar un carrito de mercadería, es parte
importante de ese estrato “no material” de todos nosotros.
Por último el gran impacto de la Internet en las ventas al detalle de
alimentos, deberá verse en el MERCADEO y no en los supermercados de
cemento y acero.
La rápida captura de información en la Web y la habilidad de asociar
esa información con los individuos, ayudará a los almacenes e
industriales a dar servicios altamente personalizados a sus
consumidores.
En cierta medida, utilizada inteligentemente, la Internet puede permitir
que los consumidores se sientan que regresan a los días del lechero y
carnicero del barrio, que los atendía en forma personal e
individualizada, con la conveniencia de hacer las compras desde sus
casas.
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