No obstante a la inmensa claridad del término,
ya que en esencia logra llevar al conocimiento de las personas y al de asumir por parte de nuestros funcionarios y dirigentes, no sólo el mecanismo de competencia a que se arriba cada vez más en el contexto internacional, sino a la necesidad que todos tenemos de interiorizar el tema del control,
para el logro cada vez mas eficaz y sustentado en la
prevención, como antesalas que precisamente se hace eco y guía la antes
mencionada Resolución.
Pero, en mi opinión se hace necesario interiorizar un aspecto que a
tales fines nos parece crucial, ya que de no lograrse que nuestros
dirigentes en los distintos niveles de dirección,
conozcan la necesidad imprescindible del conocimiento, aplicación y
control de las denominadas funciones básicas del control interno, ello
conlleva a una fisura que aún persiste y que debemos solucionar de
inmediato.
Con dicha finalidad, se nos ocurre hacerla mediante una comparación con
los objetivos presupuestarios.
De esta manera podríamos estar en presencia de dos de los
aspectos más polémicos, en la aplicación de alternativas que llevan a
nuestras entidades al cumplimiento de su mecanismo de gestión, pudiendo
desarrollar y seguir la mejor estrategia en su economía, eficiencia y
eficacia.
Funciones básica del control Interno:
Primera Función: La Planificación
Consiste en la selección de objetivos, políticas, programas y
procedimientos adecuados al cumplimiento de los objetivos de la entidad,
a los efectos de lograrlos, ya sea para la entidad en su conjunto o para
alguna unidad organizativa de esta.
La Planificación establece las metas que deben alcanzarse en el
futuro y las condiciones en que deben lograrse, por lo que es una
decisión sobre el futuro y no una adivinación del futuro.
Todo lo anterior, nos pone de manifiesto que si en una entidad no se
tienen en cuenta estos aspectos, de qué manera podríamos cumplir con los
requerimientos para lo que fue constituida la entidad, de qué manera
podríamos interiorizar las funciones del día,
si carecemos de un punto de partida fundamentado, el cual nos
dice que debemos hacer, con quienes, cómo, donde, para qué, etc.
Segunda Función: La Organización.
Comprende la determinación y enumeración de las actividades necesarias
para cumplimentar los objetivos planificados, la agrupación de estas
actividades y la asignación de la responsabilidad de su ejecución a una
unidad organizativa o elemento de la entidad, delegando a esta la
autoridad necesaria para cumplimentar las actividades planificadas.
En general puede expresarse que a esta función corresponde a la creación
de la Estructura Organizativa con la correspondiente asignación de
responsabilidades y delegación de la autoridad, por tanto,
la Estructura Organizativa no constituye un fin en si misma,
sino una herramienta o método para lograr los objetivos planificados.
El nivel superior de Dirección asigna responsabilidades y delega
autoridad a los niveles de mando subordinados, pero como la
responsabilidad es indelegable, el nivel superior de Dirección siempre
será responsable del resultado de las actividades de la entidad que
dirige.
Ello demuestra que muy poco se logrará en el resultado de una actividad
determinada, si no logramos un nivel adecuado de organización de lo
anteriormente planificado.
Es como hacer sin antes tener en consideración para lo cual se nos creó como entidad, o quizás hacer, sin tener en cuenta el conocimiento efectivo de nuestro desempeño y es por ello que parte o quizás todo lo que hacemos en el día se pierde, porque no cumplió con el rol deseado,
o también ir cambiando nuestra visión por tal de cumplir con todo lo
que se nos dice o da para hacer, sin percatarnos que ello lo único que
logra es mutilar nuestro objeto social; el archiconocido “a todo costo y
a toda costa”
Es importante también tener en consideración, que cualquiera de las
actividades que desarrollamos debe mantener un orden lo mas adecuado
posible, de lo contrario podríamos hacer dos y mas veces las mismas
cosas,
o las mismas personas las mismas funciones, y ello solamente lo que lograría es conspirar con la economía y eficiencia de la entidad.
Pero también la eficacia, ya que organizar es igualmente saber
qué hacemos, para quién lo hacemos, en qué momento lo hacemos; de lo
contrario caduca o simplemente no sirve para nada lo que hacemos.
Tercera Función: La Dirección
Comprende la guía y supervisión de la ejecución de los subordinados y a
pesar de ser un concepto muy simple, los métodos particulares de
dirección empleados pueden ser de extraordinaria complejidad o variedad,
dependiendo en gran medida de las tradiciones de la entidad, su
historia,
sus objetivos y políticas y básicamente las características de
las personas que ejercen las funciones de dirección, especialmente su
nivel técnico, su experiencia, su grado de actualización, etc.
Quiere decir que es imprescindible en todo momento para poder dirigir,
debemos tener en consideración las dos funciones anteriores, o sea,
planificar y organizar, de lo contrario nos ocurriría que estamos siendo
solamente efectivos en el decir,
pero muy poco en hacerlo manteniendo una línea de dirección
adecuada, no sólo en su fundamentación, sino igualmente en la manera que
lo hacemos, que lo orientamos.
Es quizás muy cotidiano ver en una entidad cualquiera, que un dirigente
informe a un colectivo las tareas que debe desarrollar,
o la manera que se le chequeará una actividad determinada; pero muchas veces ello se efectúa sin tener en cuenta la forma en que lo decimos, a quien se lo informamos e incluso el período en que lo evaluaremos; lo que trae consigo que el trabajo quizás se realice,
pero no logramos en los actuantes el nivel de pertenencia que
requiere tal actividad, lo que trae consigo desinterés, aburrimiento, y
hasta desconfianza porque sólo fue asumido y no interiorizado por el
trabajador o funcionario actuante.
Por ello la comunicación, entre otros aspecto juega un papel
preponderante en el cumplimiento exitoso de una orden dada o de un
chequeo realizado, porque en ambos aspectos hace que las personas
actuantes interioricen el problema y logren sentirse partícipe de lo que
realizarán,
y ello asume igualmente las distintas formas que existen para
informar o comunicar algo, o sea, las formas ascendente, descendente o
transversal, en la entidad y el propio colectivo laboral.
Es igualmente importante, que el dirigente no informe aquello que se le
ocurra o que en el momento para él sea necesario, de lo contrario podría
caer fácilmente en la toma de decisiones por lo que le conviene y no lo
que tribute a todo el colectivo.
Un dirigente puede estar muy necesitado de que se cumpla algo, pero si ello contraviene alguna disposición legal u otra que anteriormente fue planificada, entonces caería en violaciones imperdonables, ya que está dirigiendo por caprichos o meras decisiones ocasionales,
y no por objetivos o valores, lo que detractaría su propia concepción
para lo que fue nombrado, e incluso sus condiciones quizás antes
recibidas con beneplácito por el colectivo.
Cuarta Función: El Control
Consiste en registrar y evaluar sistemáticamente la ejecución de las
actividades de la entidad, conocer las desviaciones con respecto a los
planes, proyectos, presupuestos, normas o regulaciones a los efectos de
determinar las medidas correctivas correspondientes, garantizando su
ejecución y la rectificación de las desviaciones.
En términos simples puede expresarse que el control consiste en
la comparación de la ejecución real con lo previsto, determinar las
desviaciones y ejecutar las medidas necesarias para corregirlas.
Visto en el contexto de las nuevas concepciones del control interno,
podríamos decir que el cumplir adecuadamente con los objetivos de
confiabilidad de la información; eficiencia y eficacia de las
operaciones; cumplimiento de la leyes,
reglamentos y políticas establecidas y el control de los
recursos de todo tipo, a disposición de la entidad, lo que nos hace es
estar en presencia precisamente al concepto de seguridad razonable del
control interno.
De igual manera tenemos la responsabilidad ante todo con nuestro
colectivo laboral, que el control debe jugar ante todo un impacto
preventivo; no vale prácticamente nada ir por ahí detectando
deficiencias que podrían prevenirse,
más cuando con ello salvamos la responsabilidad material del
trabajador posteriormente, de lo contrario perdemos doble, o sea, la
pérdida ocasiona por el hecho y el dirigente o trabajador que tenemos
que sancionar por dicha deficiencia.
Tan así, que si lo asumimos igualmente como para el control del
presupuesto, tenemos de antemano que sus objetivos fundamentales
igualmente asumen este papel preventivo, ya que se abre precisamente en
objetivos a tales fines, como por ejemplo:
Objetivos del Presupuesto.
Los objetivos del PRESUPUESTO son los de Previsión, Planeación,
Organización, Coordinación o Integración, Dirección y Control; es decir,
comprenden o están en todas las etapas del Proceso Administrativo,
siendo su contenido entre otros:
Primer Objetivo: Previsión
Están dirigidos a preconocer lo necesario, tener anticipadamente todo lo
conveniente para la elaboración y la ejecución del presupuesto, para
atender a tiempo las necesidades presumibles.
Ello quiere decir que de no existir un completo análisis de las
problemáticas que rodean a la entidad, en el entorno de su funcionalidad
y desempeño,
será muy pobre el mecanismo de previsión que se hará al momento
de conformar el presupuesto, y ello traerá entre otras cosas no sólo el
incumplimiento de los objetivos de la entidad, sino igualmente del
control de sus recursos en cada momento.
Es por ello, que debemos pasar a prevenir cada uno de los aspectos que
conllevan al desarrollo de una actividad determinada, ya que en la
medida de que cada fundamento sea acompañado de un soporte o resorte de
control, en esa misma medida será mas adecuado el proceso de
presupuestación y de control de sus recursos.
Segundo Objetivo: Planeación
El mismo estará encaminado al ¿qué y cómo se va hacer?, es el camino a
seguir, con unificación y sistematización de actividades, por medio de
las cuales se establecen los objetivos de la empresa y la organización
necesaria para alcanzarlos, se prevé la planificación unificada y
sistematizada de las posibles acciones, en concordancia con los
objetivos.
Ello demuestra que cada proceso de planificación, tiene que ir
acompañado ineludiblemente de una adecuada fundamentación que demuestre
que lo solicitado está siendo la base esencial de una actividad
determinada,
por lo que no cabe lugar a dudas de fallas y mucho menos de
hacer por decir, sino de hacer porque es imprescindible para el logro o
gestión de la entidad.
Tercer Objetivo: Organización
Responden al ¿quién lo hará?, comprenden la estructuración técnica, de
las relaciones que deben existir entre las funciones, los niveles, y las
actividades de los elementos materiales y humanos de una entidad, con el
fin de lograr su máxima eficiencia dentro de los planes y los objetivos
señalados.
Todo ello permiten que exista una adecuada, precisa y funcional
estructura y desarrollo de la entidad; lo que inevitablemente conlleva a
que las mismas logren de una manera real la Inter-relación funcional de
cada una de las áreas y desempeño objetivo en las mismas, evitando
dualidad de funciones o que algunas de las actividades caiga en terreno
de nadie.
Cuarto Objetivo: Coordinación o Integración
Incluyen lo que se haga y se forme en orden, en lo particular y en lo
general respecto al desarrollo, mantenimiento, y consecución armoniosa
de las actividades de la entidad, con el fin de evitar situaciones de
desequilibrio, entre las diferentes secciones que integran su
organización.
Lo anterior igualmente demuestra la Inter.-relación con algunas de las
normas del control interno tales como: Integridad, confianza mutua,
asignación de autoridad y responsabilidad, coordinación entre áreas,
etc.
Quinto Objetivo: Dirección
Las mismas tratan de guiar el camino o ratio de éste para que se haga,
son de gran ayuda en el cumplimiento de las políticas a seguir, tomas de
decisiones y visión de conjunto, también constituyen bases para la
conducción y guía de los subordinados.
Pero igualmente que en verdad nos sirva como mecanismo eficiente de
dirección, ya que si comenzamos a dirigir el presupuesto en interés no
planificados anteriormente, todo ello conllevaría no sólo a violar
fundamentos anteriores que sustentaron el monto aprobado, sino que
perdemos la línea de dirección por objetivos y valores.
Sexto Objetivo: Control
Velan porque se realice la acción por medio de la cual, se aprecia si
los planes y los objetivos se están cumpliendo, establecen la
comparación a tiempo entre lo presupuestado y los resultados habidos,
dando lugar a diferencias analizables y estudiables, para realizar
superaciones y correcciones de haber consecuencias.
De igual manera logra la fundamentación de los presupuestos posteriores,
ya que busca la funcionalidad en que se han llevado a cabo los
anteriores, para prevenir de antemano los nuevos retos y alternativas de
los presupuestos subsiguientes.
Conclusiones a tener muy en cuenta en nuestras entidades:
Hemos querido demostrar en sólo estos dos elementos esenciales de
nuestra economía, la necesidad de ir integrando en cada una de las
acciones y/o desempeño, la no sólo búsqueda de mecanismos que
Inter.-relacionen cada una de las áreas de trabajo, sino de otros que
ayudan que el desarrollo sea armónico y proporcional,
evitando con ello la existencia de inoperancia e inconsistencia
en las distintas labores, que sólo es producto a la carencia de una
identificación real de cada una de nuestras tareas, lo que crea riesgos
en la entidad.
De igual manera queremos poner al descubierto que tiene aceptación en
toda y cada una de las tareas que se desarrollan en la entidad, porque
es imperdonable que nos guiemos por un proceso de dirección, sin antes
tomar otras medidas imprescindibles,
las que precisamente aparecen tanto en la prevención como en planeamiento, organización, coordinación o integración, ya que todo tiene que llevar consigo un procedimiento tal y como lo establece y regula la Resolución 297/03 del Ministerio de Finanzas y Precios,
un componente denominado Actividades de Control, ya que
fundamenta no sólo las labores que ha de realizar cada puesto de
trabajo, sino los mecanismos y/o procedimientos que han de seguirse
preventivamente para no violar cada uno de ellos, en lo que se
fundamenta en Control.
En nuestra opinión, no podemos continuar creando actividades que
conlleven a la fundamentación de un puesto o área de trabajo, sino
aquellas que cada vez mas conlleven al desempeño real de ellas y con
ello conformar una serie de mecanismos donde preventivamente el
trabajador conozca no sólo lo que tiene que hacer,
y si por su negligencia incurriera en ello a pesar de esos
niveles de instrucción, conozca a qué atenerse.
Vale siempre la pena fundamentar el actuar de nuestro trabajo, con el
conocimiento pleno de lo que recibimos de otros,
lo que sustenta la materia prima de nuestro quehacer; pero también
siembra sentido de pertenencia el conocer hacia donde va lo que hacemos,
el fruto de nuestro trabajo, porque ello inevitablemente nos da
complacencia y mayor efectividad porque podemos medir el impacto que
tiene en nuestra entidad y mas allá.
Ms.C. Antonio Fonteboa Vizcaíno - fonteboaarrobacecofis.com.cu
Profesor Principal CECOFIS Profesor Auxiliar Adjunto de la Universidad de la Habana, CUBA.
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