Verifiqué con 160 clientes, quienes hacen negocios de más de $330
millones al año, y cada uno de ellos piensa que la política de aumento
de precios mencionada anteriormente la puede implementar con facilidad
cualquier mayorista o distribuidor mediante el uso de los sistemas más
actualizados para establecer precios de inventarios. Muchos mayoristas
lo han hecho durante largo tiempo. Sin embargo, cuando no existe un
sistema eficiente de compras basado en inventarios, podrían aumentar
considerablemente los costos de oficina, lo cual se "comería" parte de
los ahorros.
Candidatos para aumento de precios
Primero establezcamos el número de artículos de lento movimiento en el
almacén tradicional de un mayorista. Para esto utilizaremos los
historiales de dos clientes, pero el registro de ventas de cualquier
mayorista inevitablemente arrojará resultados parecidos.
Caso 1. Un gran mayorista con 600 clientes activos vende $8 millones al
año, almacena 15,000 artículos y su carga diaria en promedio es de 335
facturas, cada una con 6 artículos, o aproximadamente 2,000 renglones de
facturación. Con unos 250 días hábiles por año, su carga de trabajo
anual es de 500,000 renglones de facturación. De este modo, en promedio,
cada uno de los 15,000 artículos se vende 33 veces en un año. Pasarán 18
años antes de que el último de los 600 clientes activos compre el
artículo promedio. La mayoría de los artículos se vende sólo de 6 a 18
veces por año, por lo que se necesitarán 50 años para que el último
cliente compre los artículos de lento movimiento.
Caso 2. Un mayorista más pequeño con 250 clientes activos vende $1
millón anualmente, tiene en existencia 7,000 artículos y su carga de
trabajo diaria en promedio es de 70 facturas, promediando cada una menos
de 4.5 artículos o 300 renglones de facturación. En promedio, cada uno
de los 7,000 artículos se vende menos de 12 veces al año, o menos de una
vez al mes. Transcurrirán 30 años para que el último cliente compre el
artículo promedio y casi los mismos 50 años que tardará el distribuidor
grande en deshacerse de los artículos de lento movimiento.
Estos hechos son muy reveladores para cada uno de los mayoristas con
quienes hablan nuestros empleados administrativos. A pesar de que no se
necesitan computadoras para calcular estas evidencias, los informes
computarizados las confirman. En la mayoría de las industrias, del 75 al
85 por ciento de los artículos menos activos almacenados
tradicionalmente representan del 15 al 20 por ciento de las ventas,
mientras que el 50 por ciento menos activo de éstos, generalmente
representan sólo del 5 al 10 por ciento de las ventas.
Porcentaje de inventario
La compra de estos artículos en cantidades módicas implica una inversión
mucho mayor en inventario, en proporción a su pequeño porcentaje del
total de las ventas. Así pues, del 75 al 85 por ciento de los artículos
que representan del 15 al 25 por ciento de las ventas puede, si se
ordena con sensatez, constituir hasta el 50 por ciento del inventario de
un distribuidor. Utilizando cálculos semejantes, el 50 por ciento de los
artículos que contribuyen solamente del 5 al 10 por ciento del total de
las ventas y con rotación de 2 por año representan del 15 al 25 por
ciento de la inversión en inventario.
Consideremos también la situación en términos monetarios: Un número
reducido de los artículos más activos puede requerir una inversión en
inventario de $50,000, pero venderse 10 veces, dando un total de por lo
menos $500,000 en ventas. Mientras tanto, el 50 por ciento de sus
artículos menos activos puede acaparar los mismos $50,000 de inversión
en inventario, pero producir solamente $100,000 en ventas. De este modo,
necesitaría quintuplicar el precio en estos artículos de lento
movimiento para producir la utilidad bruta anual de los relativamente
pocos artículos activos.
Queda claro que usted no está engañando al cliente si cobra en promedio
10 por ciento de aumento al precio de los artículos de baja rotación
para aminorar de algún modo sus pérdidas. De hecho, se engaña a sí mismo
si no aumenta el precio de estos artículos de lento movimiento en cuanto
le sea factible.
Uso práctico
Algunos mayoristas me comentan que durante años han estado utilizando
una política de aumento en los precios de sus artículos de lento
movimiento. Por lo general se aplica a tan pocos artículos, que no
afecta el considerable ingreso adicional que se obtendría con un método
sistemático.
Los cálculos mencionados anteriormente sugieren que es obligatorio
aumentar los precios siempre que sea posible. También sugieren que es
factible aumentar precios sin sacrificar ventas, siempre y cuando la
empresa facture a la mayoría de sus clientes en precios netos, no a
precios de lista menos descuento.
Por ejemplo, tomemos el total de nuestros clientes que compran a precio
más alto en vez de los clientes más grandes, de mayor volumen. Un
distribuidor puede vender 2,000 fibras tamaño estándar para pisos. Este
producto de alta rotación se vende a los clientes más pequeños a un 25
por ciento menos del precio de lista del proveedor.
Ahora, vamos a suponer que los mismos registros muestran que una fibra
para pisos menos popular se vende sólo 60 veces en un año, e implica
alrededor de 40 transacciones. Si usted tiene 400 clientes activos, el
cliente promedio comprará este artículo una vez en 10 años. Son
razonablemente remotas las posibilidades de que un cliente le compre a
usted la fibra y en el mismo mes la adquiera con un competidor,
percatándose de que la suya es 10 por ciento más cara. De hecho, es muy
probable que ya pueda nombrar a uno o dos de sus clientes más pequeños
que sean lo suficientemente caprichosos como para quejarse del minúsculo
cargo por un artículo de "previsión" como éste. Y, como ya vimos,
existen miles de artículos como éste que el cliente promedio comprará
sólo cada 10, 20 ó 50 años.
Lo más probable es que no pueda aumentar ni un centavo a los artículos
estándar sin provocar quejas airadas de sus clientes. Pero los artículos
de lento movimiento, que son a los que nos referimos aquí, no son
artículos como el "azúcar" de rápido movimiento que cada cliente se tome
tiempo para verificar, en los raros casos en que no sepa el precio
correcto aproximado. Pero si el "azúcar" se vende a una base neta de 25
por ciento de descuento del precio de lista del proveedor, su artículo
de baja rotación puede venderse a esta clase de clientes con un 15 por
ciento de descuento, reflejando de esta manera el 10 por ciento de
aumento en el precio.
Hasta ahora hemos limitado nuestro análisis a clientes más pequeños.
Supongamos que un cliente de alto volumen recibe 40 por ciento en vez
del 25 por ciento de descuento en la mayoría de los artículos. Usted
puede sentir el impulso de otorgarle el 40 por ciento de descuento a la
larga porque fue la cotización que dio su vendedor y el cliente tiene un
departamento de contabilidad que verifica cada artículo en cada factura.
En tales casos, reducir el descuento de 40 a 30 por ciento probablemente
no dé resultado. Pero estos clientes son excepciones y sus pedidos de
alto volumen y rotación de inventario compensan el aumento de precio no
realizado.
Ahora supongamos que usted tiene otro cliente, también de alto volumen,
a quien le otorga condiciones de pago de 60 a 90 días; la rotación de
sus cuentas por cobrar quizás tenga una frecuencia de sólo una tercera
parte de la que se tiene con clientes de alto volumen y pronto pago.
Usted puede elegir dar al cliente de pago lento 40 por ciento de
descuento solamente en los artículos principales, reduciendo al 30 por
ciento en los artículos de lento movimiento. Como dicen Gilbert y
Sullivan, "Que el castigo corresponda con el crimen".
Establecimiento de precios y facturación
Algunos distribuidores (y empresas en general) afirman que los actuales
sistemas automatizados para establecer precios y facturación hacen los
ajustes por renglón no sólo difíciles, sino imposibles. Sin embargo,
esta queja es más a menudo una señal de que se tienen programas de
computación incorrectos o falta de experiencia en el uso del sistema
actual, ya que la mayoría de los programas de computación de hoy ofrecen
mucha más flexibilidad de la que se imagina. El hecho de tener un
sistema global y estandarizado en la industria también ayuda y, en
realidad, gran parte de los mayoristas utilizan programas de computación
para el establecimiento de precios y facturación totalmente similares.
Con esto en mente, analicemos algunos usos prácticos del establecimiento
de precios.
En nuestro sistema, un renglón de facturación como "c.1 especialidades"
muestra casi 10 precios netos distintos, cada uno basado en un descuento
diferente del precio de lista del proveedor a intervalos de 5 por
ciento. Una señal en la parte inferior de cada renglón (la nuestra está
ubicada en el cajón del Kárdex) muestra el descuento sobre el cual se
basa el precio comercial neto a clientes más pequeños. En artículos de
lento movimiento, esta medida hace fácil indicar un precio más alto por
costumbre.
Una vez introducidas, las excepciones al descuento de los clientes
normales más pequeños aparece en la tarjeta de los clientes más grandes
y con mayores descuentos. Estas tarjetas muestran por separado de 50 a
60 renglones de productos principales. Si sólo un descuento aparecen en
un renglón, indica que el cliente obtiene el descuento en todos los
artículos de la línea de productos. Si aparecen dos, el más bajo se
aplica a los artículos marcados para un aumento de precio (por ejemplo,
los que se mueven despacio). Ésta es una fórmula que cualquiera que esté
relacionado con el establecimiento de precios de inventario puede usar
con facilidad.
En nuestro sistema tenemos la opción para facturar ya sea a precio de
lista y con descuento o a precio neto. Como ya se mencionó, lo que se
recomienda es el precio neto, pero yo no aconsejo el uso de ningún
programa tan inflexible que no permita (como una excepción) facturar al
precio de lista y con descuento a los clientes que se oponen a los
precios netos, y que son relativamente pocos, pero por lo general
grandes. (Para la mayoría de los clientes, es simplemente cuestión de
acostumbrarse a facturas en precios netos). En dichas cuentas comúnmente
grandes, por lo general no se puede aplicar el aumento de precio de
todos modos, así que nada pierde si factura a precio de lista y con
descuento.
Algunos distribuidores utilizan un servicio nacional de establecimiento
de precios. En tales casos, los artículos con mayor aumento configurado
en un sistema de establecimiento de precios de inventario, no
concordarán con los precios en libros "estereotipados." Pero si usted
permite que un servicio de establecimiento de precios lo despoje de un
ingreso por aumento de precios, podría pensar que el costo anual del
servicio es de $60, pero en realidad, es de $10,060 o más, -$60 por el
servicio más $10,000 ¡por permitir que el servicio controle su negocio!
Algunos de nuestros clientes consideran que no tienen por qué
preocuparse de tales discrepancias en los artículos de lento movimiento.
Otros elaboran páginas maestras de catálogos de precios para cada línea
de productos sin precio. Para un cambio de precios, fotocopian las
páginas maestras, agregan los precios del sistema a la copia, ésta la
fotocopian con precios y después hacen sus propios catálogos de precios.
Ya que estos catálogos fueron copiados del sistema, los precios
concuerdan y contienen el mismo aumento de precios en los artículos de
lento movimiento. De modo similar, cuando no se integra un aumento de
precios, muchos mayoristas utilizan las hojas de precios de los
servicios de establecimiento de precios para los artículos principales y
elaboran sus propias hojas, principalmente para productos con aumento, y
el costo se justifica con el ingreso adicional.
Límites al aumento de precios
Por supuesto, existen limitaciones en cuanto a qué artículos de poca
rotación se pueden aumentar sin riesgo. Algunos mayoristas no aplican
esta política a los artículos de lento movimiento en ciertas líneas de
productos porque muchos clientes tienen fácil acceso a servicios de
establecimiento de precios, los cuales inevitablemente muestran aumentos
o descuentos uniformes. Otra vez, los mayoristas que han estado
facturando a precio de lista y con descuento deben cambiar a precios
netos. Dé a sus clientes seis meses para acostumbrarse al cambio y luego
empiece a incorporar el aumento en los artículos de lento movimiento.
¿Cuáles son los límites superiores del ingreso adicional que obtendremos
con un aumento en los artículos cuya rotación es lenta? Como ya se
mencionó anteriormente, para la mayoría de las empresas del 15 al 25 por
ciento de artículos inventariados representan del 75 al 85 por ciento de
las ventas monetarias. En mi experiencia, tradicionalmente, los
artículos que componen este 75 a 85 por ciento de las ventas no pueden
someterse sin riesgo a nuestra política de aumentos. Además, es evidente
que dicha política no puede aplicarse a todo el 15 a 25 por ciento
restante de las ventas. Tendríamos que excluir la mayoría de los
contratos, embarques directos, artículos de venta anual, entre otros;
así como también algunos artículos fuera de lo común en líneas básicas
de productos donde los contratistas y otras "personas enteradas" de la
industria con servicios de establecimiento de precios pueden advertir
con facilidad las discrepancias.
Los estudios estadísticos muestran que miles de artículos de lento
movimiento (candidatos potenciales para una política de aumentos)
representan sólo una pequeña proporción del total de las ventas
monetarias. Sin embargo, a muchos de estos estudios que sugieren altos
márgenes de utilidades adicionales poco realistas se les podría reclamar
por tasar estos artículos a más del 10 por ciento para alcanzar un 3 por
ciento de incremento total en la utilidad bruta en vez del 0.5 al 1 por
ciento de incremento que sugerimos aquí. Pero consideremos las
ramificaciones de un mayor incremento. Supongamos, por ejemplo, que para
un mayorista los artículos sujetos a un aumento llegan solamente al 5
por ciento de las ventas monetarias. Si un 10 por ciento de aumento en
este 5 por ciento de las ventas redituó un 0.5 por ciento de incremento
en el margen bruto, entonces un 3 por ciento más alto del total de
utilidad bruta necesitaría un aumento promedio de precios de 60 por
ciento ([3 por ciento ÷ 0.5 por ciento] x 10=60). Si usted ha estado
vendiéndolo por $1, el nuevo precio tendría que promediar $1.60. Si su
costo es de $.75, su aumento anterior de 33-1/3 por ciento (el aumento
de precio de $.75 a $1) tendría ahora que promediar más de 110 por
ciento (el aumento de precio de $.75 a $1.60). Vamos a considerar a otro
distribuidor cuyos artículos sujetos a un mayor aumento equivalen no al
5 por ciento, sino más bien al 10 por ciento de las ventas monetarias.
Un 3 por ciento de aumento en el total de la utilidad bruta necesitaría
un aumento promedio del 30 por ciento en estos artículos. En este caso,
el aumento promedio anterior de 33-1/3 por ciento promediaría ahora 73
por ciento.
Algunos artículos de bajo precio con mayor aumento pueden soportar un
incremento del 30 al 60 por ciento. No obstante, gran parte de los
mayoristas están de acuerdo en que el aumento promedio realista está más
cercano al 10 por ciento.
Un 10 por ciento de aumento de precio en un 5 por ciento del inventario
equivale al 0.5 por ciento de aumento en el margen bruto. Un 10 por
ciento de aumento para un distribuidor que ha aumentado el precio del 10
por ciento de su inventario equivaldrá a un 1 por ciento de aumento en
el margen bruto.
Calculado sobre ventas anuales de $1 millón, esto representa ¡la
friolera de $10,000!
El Sr. Silver es experto en distribución y administración de inventarios, Alan Silver escribe para publicaciones industriales y comerciales en Estados Unidos. Lo que sigue es un extracto de sus artículos, publicados en The Distribution Team Advisor (ediciones julio/agosto y septiembre/octubre de 1999). En este caso su análisis se enfoca a distribuidores mayoristas de productos de limpieza Publicado en www.ganaropciones.com
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