Si existiera un oráculo que nos diera una visión exacta de cómo va a
cambiar el entorno en el que nuestras empresas se desenvuelven, ¿nos
facilitaría esta información perfecta la toma de decisiones mejores?
Arie de Geus, autor de “The living company” y durante muchos años
director del grupo de planificación de Royal Dutch Shell sostiene que
las acciones de individuos y de organizaciones aisladas tienen un
impacto mínimo sobre las fuerzas poderosas y repartidas que impulsan la
creación, dirección y sostenibilidad de los acontecimientos externos.
Por lo tanto -continúa De Geus- el propósito real de la planificación
estratégica no es predecir el futuro, el intento de “acertarle”, sino
cambiar los modelos mentales de quienes tienen que tomar las decisiones
importantes ensanchando sus percepciones y re-enmarcando sus
perspectivas. Para lograrlo con éxito, el equipo directivo debe
comprender claramente lo que fluye por su mente. Aprender cómo piensa
este equipo es un primer paso esencial para identificar lo que necesita
ser cambiado. Los miembros del equipo no pueden saber si han cambiado
sus modelos mentales a menos que sepan los que tenían al comienzo de
proceso.
Creo que el trabajo realizado por el grupo en el retiro anterior ha sido
lo suficientemente profundo para que todos nos demos cuenta de nuestros
puntos de partida, de hecho, mitos, fantasías, que forman parte de la
cultura y de la práctica de la Compañía.
“Las personas bien informadas saben que es imposible transmitir la
voz por medio de ondas; y que si fuera posible, no tendría ningún valor
práctico”
(Editorial, “The Boston Post, 1865)
“El fonógrafo no tiene valor comercial”
(Thomas Edison, 1880)
“Creo que existe mercado para unos cinco ordenadores”
Thomas J Watson. Presidente de IBM, 1943
“No hay ninguna razón para que los individuos tengan un ordenador en su
casa”
(Ken Olsen. Presidente de DEC, 1977)
“64 k. deberían ser suficientes para todo el mundo”
Bill Gates, 1981
Los escenarios son una forma de pensar en el futuro, desde mi enfoque
para decidir lo que hay que hacer en el presente.
Fue el mundo empresarial quien los creó como respuesta a las debilidades
de los diferentes enfoques utilizados para la planificación estratégica.
Uno de los peligros de esta última es que se parte de un pronóstico de
la situación futura basado parcialmente en el pasado y en los cambios
que se esperan.
El problema es que la mayoría de las previsiones son incorrectas y por
lo tanto también lo serán las estrategias basadas en aquellas. La
planificación por escenarios parte de un enfoque alternativo. En lugar
de determinar el futuro más probable (previsiones) contempla un abanico
de diversos futuros plausibles (generalmente tres o cuatro por razones
prácticas porque conceptualmente el número de futuros posibles es
ilimitado).
Para determinar lo que es un buen escenario conviene partir de lo que no son:
No ponderan probabilidades sino que consideran posibilidades
No son la lista de cosas que nos gustaría que ocurriesen o que pensamos
que deberían ocurrir.
No son descripciones de las hipótesis pesimista y optimista que pueden
realizarse. Por el contrario, un buen ejercicio de escenarios producirá
un conjunto de relatos sobre el futuro que:
- Son internamente consistentes y plausibles
- Abarcan un amplio abanico de acontecimientos posibles
- Son un reto a la sabiduría convencional y hace que el pensamiento
discurra por
direcciones nuevas.
- Son memorables
- Son relevantes para la audiencia a la que van dirigidos
Son muchos los que han intentado entender el futuro simplemente a
través de la predicción, aunque hasta la fecha el historial de aciertos
es pobre, dice Ged Davis quien añade:
“ Los pronosticadores extrapolan del pasado, trasladando al futuro las
pautas que vieron en el pasado y no tienen en cuenta el conocido dicho:
” Una tendencia es una tendencia hasta que se quiebra”. Son las quiebras
las que nos deben interesar más porque es donde radica el mayor riesgo y
también la mayor oportunidad. La consultora McKinsey ha estimado que en
el periodo 1980-1993, 103 compañías en conjunto erosionaron el
patrimonio de sus accionistas en 300 mil millones de dólares por errores
de estimación de los acontecimientos futuros invirtiendo en petróleo a
precios altos.
El enfoque de los escenarios reconoce que sólo algunas cuestiones pueden
ser previstas, mientas que otras son esencialmente incógnitas. Los
escenarios tienen más que ver con el pensamiento estratégico que con la
planificación estratégica.
Una de las dificultades que afecta a los pronosticadores, y hasta cierto
punto también a quienes construyen escenarios, es la tiranía del
presente que nos influencia y nos condiciona. Vemos el mundo desde unos
esquemas mentales sesgados que limitan la amplitud con la que podríamos
contemplar un conjunto de futuros más diversos.
Los escenarios intentan ir más allá de esos esquemas mentales limitados,
reconociendo que las posibilidades vienen influenciadas por personas con
diferentes bagajes y visiones del mundo diferentes de las nuestras. En
muchas organizaciones es frecuente encontrarse con el “pensamiento
grupal uniforme”.
Es decir, la conformidad por miedo a la discrepancia que existe en
muchas empresas; las dinámicas de ansiedad, control, poder, sumisión,
etc., que conducen a que los grupos tienden a funcionar como si
existiera unanimidad. (Es ésta la razón por la que os he propuesto y
aceptasteis el trabajo que realizamos en el anterior retiro). Los
escenarios suponen un reto a este tipo de pensamiento y, de no haber
trabajado anteriormente en grupo para entender sus dinámicas, muchos lo
tildarían de “pensamiento fantástico”.
Uno de los aspectos más difíciles de mirar al futuro es captar las
discontinuidades del entorno empresarial. La previsión nunca aborda esta
cuestión. Una organización abierta al cambio tiene más probabilidades de
supervivencia y de prosperar que la que continuamente está remolcada por
los acontecimientos. Son posibles muchas “sorpresas” y necesitaremos
identificar algunas. No siempre acertaremos; de hecho no captaremos
algunas alternativas. La utilización de escenarios no nos exige que
acertemos en todo; basta con que el futuro nos sorprenda menos que a
quienes no han elaborado este tipo de pensamiento.
El objetivo es prepararnos para un amplio abanico de eventualidades,
idealmente ser capaces de interpretar como asuntos humanos normales lo
que otros ven como “crisis”; y por lo que respecta a la empresa,
desarrollar políticas mejor adaptadas a los entornos empresariales que
las de nuestros competidores. Cuando estamos inmersos en la empresa
puede ser muy difícil comprender la naturaleza del cambio. Tenemos que
evitar la “visión de chimenea”, tener una visión del mundo de la que
estamos seguros y que puede conducirnos a decisiones desafortunadas que,
en su momento, pudieron parecernos razonables.
El objetivo de los escenarios es ayudar a sus usuarios a prepararse para
el futuro. Quienes los construyen deben procurar generar un reto
adecuado para que se produzca el aprendizaje.
Dice Davis que, por definición, los escenarios comienzan con la
comprensión de los modelos mentales de sus constructores y usuarios, sus
preocupaciones e intereses. Todos tenemos mapas mentales, gafas a través
de las cuales vemos el mundo y los escenarios tienen que desafiar esos
mapas porque los factores que conforman el futuro pudieran no formar
parte de nuestras particulares visiones del mundo.
De nuevo tengo que recordaros que lo que pretendíamos, y hemos logrado,
en el retiro anterior era justamente reconocer que tenemos nuestros
propios mapas, y que no tenemos que desprendernos de ellos aunque sí
reconocerlos para poder trabajar en equipo.
Facilitador
de procesos de cambio empresariales, ayudando a directivos en el diseño
y ejecución de estrategias. Utilización del pensamiento sistémico en el
análisis estratégico. Entrenador en procesos grupales y de liderazgo.
Formación académica: 1988.- Consultor de Organizaciones modelo Tavistock.Tavistock Clinic. Londres. 1996.- Master of Science in Management. London Business School ,Universidad de Londres Tesis de graduación “ Creative Intelligence, Intra-Firm Ethics and Strategy”. Calificación : Distinction, con la máxima nota, 100 puntos. 1961.- Profesor Mercantil. Escuela Central Superior de Comercio, Madrid. Becario de la Fundación Fulbright en el “Salzburg Seminar in American Studies” 1979 y 1987.- Fellow del Seminario.
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