En este intento por lograr nuestro objetivo hay que cuidar
tanto lo que decimos como la correcta utilización de dicho lenguaje. Y
esto, desde el inicio de la negociación hasta que se llegue al acuerdo.
Con la práctica se averigua cada vez más lo que la otra parte piensa a
través de dicho lenguaje, pero para empezar con sólo saber un 15 o 20%
más ya es suficiente. Es bueno observar los comportamientos que se
comentan a continuación e ir detectándolos en las personas del entorno.
A los negociadores no sólo se les debe juzgar por lo que dicen, sino por
cómo lo dicen, su imagen (tipo de ropa y complementos ) y
comportamientos (posturas, miradas, expresión facial…). Hay que tener en
cuenta que la mayoría del lenguaje no verbal se comunica a través el
lenguaje del cuerpo. Si desarrollamos nuestra capacidad de observación,
concentrándonos en nuestro interlocutor e interpretando correctamente
dicho lenguaje, obtendremos una información adicional muy valiosa para
adaptarnos a la situación según nuestros intereses.
A continuación se recogen los comportamientos generales de un negociador
en dos situaciones típicas: negociaciones competitivas y negociaciones
colaborativas. Estas reflexiones sirven para tenerlas en cuenta, sin
embargo no hay que olvidar que todo buen negociador, si quiere fingir,
lo hace tanto a través del lenguaje verbal como el no verbal. Por otro
lado, el lenguaje del cuerpo puede tener varios significados e
interpretarse de varias formas, por lo que en su interpretación hay que
tener en cuenta otros elementos (estado de ánimo, posibles
circunstancias personales de los interlocutores, etc.).
El lenguaje corporal del negociador competitivo
En las negociaciones competitivas lo que se pretende es conseguir los
objetivos propios a la vez que la otra parte no consiga los suyos.
Suelen ser negociaciones duras que se basan en el regateo. En este tipo
de negociaciones, si hay igualdad de poder, hay un componente de
intimidación muy importante. Para ello los negociadores generalmente se
comportan de la siguiente manera:
• Comienzan con un leve o ningún apretón de manos, saludan con una sonrisa
irónica y, si dan la mano, lo hacen con la palma hacia abajo.
• Cuando te dejan hablar rehuyen la mirada, evitando el cruce directo con
los ojos para que no puedas condicionarles con tu forma de expresarte.
• Si son ellos los que tienen la palabra, entrelazan los dedos para
demostrar autoridad.
• Cuando la otra parte empieza a hablar y quieren demostrarnos que no se
nos están escuchando, o si realmente es así, miran hacia abajo.
• Justo antes de empezar a hablar se agarran la cabeza por detrás,
demostrando su superioridad ante la otra parte.
• Mientras permanecen sentados evitan que sus rodillas se dirijan hacia la
persona que está hablando.
• Si en algún momento se sienten inseguros con sus decisiones se suelen
dar un leve tirón del oído o tocar el lóbulo.
• Demuestran inseguridad en su exposición tocándose el cabello.
• Si los temas tratados en la negociación les parecen aburridos miran
hacia el suelo al mismo tiempo que descansan la cabeza sobre las dos
manos. De vez en cuando cruzan las piernas y balancean levemente uno de
los pies.
• Al hablar reposan la espalda sobre su respaldo y cruzan los brazos a la
altura del pecho para crear una barrera defensiva.
• Si responde de forma breve, se levantan de la silla o se mueven sobre
ella, muestran indiferencia sobre el tema tratado.
• Cuando ocultan algo y no son sinceros con lo que dicen, se suelen tapar
la boca mientras hablan.
• Si comentan algo poco creíble intentando engañar a la otra parte,
parpadean, dejan de mirar a la cara y cambian la postura corporal sobre
la silla o cambian el peso del cuerpo de un pie a otro.
• Si están impacientes por algo o no les interesa el tema tratado, suelen
mirar el reloj.
• Dan respuestas lacónicas, acompañadas de un tono de voz sombrío,
apartando la vista con frecuencia y cerrando los puños, significa
rechazo por lo propuesto.
• Exponen sus argumentos manejando algo entre las manos, síntoma de que
tienen ansiedad por cerrar el acuerdo.
El lenguaje corporal del negociador colaborativo
En las negociaciones colaborativas lo que se pretende es satisfacer las
necesidades propias a la vez que la otra parte también lo consiga. Son
negociaciones sinceras que se basan en la solución conjunta de sus
respectivas necesidades. Para ello normalmente se empieza creando un
clima de confianza.
• Lo primero que hacen es dar un firme apretón de manos.
• Al presentarse y hablar, dirigen la mirada a los ojos.
• Al entrar en la sala caminan erguidos para demostrar seguridad y
confianza en uno mismo.
• También, para demostrar seguridad en si mismos se sientan agarrándose
levemente la cabeza por detrás.
• Si quieren demostrar que están impacientes por comenzar la negociación
se frotan levemente las manos o golpean ligeramente los dedos.
• Al inicio de la conversación, si es la otra parte la que habla, inclinan
la cabeza levemente hacia delante para mostrar interés en lo que la otra
parte está diciendo.
• Al hablar acompañan su exposición gesticulando con las manos abiertas,
demostrando sinceridad y franqueza.
• Cuando asienten con frecuencia mientras la otra parte expone su
argumentación, le brillan los ojos, se inclinan hacia delante y cuando
intervienen lo hacen con una voz activa y animada, es porque están muy
interesados en el tema.
• A la hora de tomar decisiones se acarician la quijada, inclinando
levemente la cabeza hacia delante, exponiendo los posibles acuerdos
gesticulando, enseñando las palmas de las manos.
• Si caminan por la sala, al pararse ponen las manos en las caderas,
significa predisposición a llegar a un acuerdo.
Es conveniente que al mismo tiempo que un negociador se prepara todo lo
que va a decir, se prepare también el lenguaje corporal que va a
utilizar en cada momento. Todo ello detectando también el leguaje
corporal de la otra parte y obrando en consecuencia.
Ahora cabe preguntarse si,… ¿esto se puede aprender? Como todo
conocimiento y habilidad esta claro que sí. Se aprende conociendo las
virtudes y posibles mejoras de cada negociador, utilizando herramientas
adecuadas para la correcta preparación tanto del lenguaje verbal como
del no verbal y realizando grabaciones y juegos de simulación que
reflejen la realidad, para así, preparar la futura negociación
correctamente y detectar el lenguaje corporal de la otra parte según sea
su predisposición a competir o colaborar.
Joaquín
Monzó Sánchez es licenciado en Marketing y Dirección de Empresas. Master
en Dirección de Marketing y Gestión Comercial. Postgrado en Gestión de
la Calidad Total en las Organizaciones. Titulado Experto Universitario
en Formación de Formadores Consultor formador de Fycsa, desarrollando e
impartiendo cursos, contenidos, metodología y cursos on line, en el área
de Habilidades Directivas (Gestión de Conflictos, Dirección de Equipos,
Negociación…) y Orientación al Cliente (Atención al Cliente, Técnicas de
Venta, Orientación al Cliente...) para directivos de empresas como
Alcatel, Gas Natural, Telefónica, Cristalería Saint-Gobain, Parques
Biológicos, EDS, Auna, Cruz Roja, Vass, FirstMark... Publicando
artículos habitualmente en portales de Internet tales como
rrhhmagazine.com, coachingempresarial.com, arearh.com, y otros.
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