CREATIVIDAD
Del latín "creare" que significa engendrar, producir. Para la Real
Academia es "la facultad de crear".
Pero el concepto tiene implicancias científicas y filosóficas por lo
cual puede interpretarse como "el conjunto de técnicas y métodos que
permiten y facilitan la producción de un concepto nuevo" o "la actitud o
técnica de ofrecer soluciones nuevas a problemas complejos".
En definitiva, la creatividad se mide por el resultado final de algo
nuevo y diferente: una nueva idea, un nuevo producto, una nueva manera
de hacer algo o una aplicación diferente de ideas o recursos ya
existentes. Por ello, Charles G. Morris la define como "la capacidad de
generar ideas u objetos novedosos u originales que incluyen desde ideas
filosóficas hasta cuadros, obras musicales y trampas para ratones", lo
que convalida lo dicho por Joachim Sikora: "en ninguno de los campos
científicos, hay ideas universalmente válidas".
PENSAMIENTO CREATIVO
Pero la creatividad es necesaria desde el momento que entendemos que las
cosas se pueden hacer mejor o simplemente de un modo más sencillo. A la
mayoría de las personas, el pensamiento creativo les resulta difícil
porque es opuesto a los hábitos naturales de reconocimiento, juicio y
crítica. El cerebro está diseñado como una "máquina de reconocimiento"
para establecer pautas, usarlas y condenar todo lo que no encaje en esas
pautas. A la mayoría de los pensadores les gusta estar seguros, les
gusta tener la razón, apoyados en hechos anteriores, demostrables y
lógicos. La creatividad implica provocación, exploración y riesgo.
Implica "experimentos de pensamiento". No se puede predecir el resultado
del experimento, pero uno quiere poder llevarlo a cabo.
No se puede pretender ser "creativo per sé". Sin embargo, bajo la
intención de ser creativo, puede darse el tiempo y el "foco" para serlo.
Si uno pasa más tiempo buscando alternativas, es probable que encuentre
más. Muy a menudo las personas creativas solo son individuos comunes que
pasan más tiempo intentando serlo porque la creatividad los motiva. Es
difícil motivarse o motivar a alguien a ser creativo. Uno no puede
ordenarse a sí mismo (o a otros) tener una idea nueva, pero sí puede
ordenarse a uno mismo (o a otros) dedicar tiempo a intentarlo.
Quizás la pregunta que surja es ¿la creatividad es cuestión de
habilidad, talento o personalidad?
La respuesta correcta es que puede ser las tres cosas. Si no hacemos
ningún esfuerzo para desarrollar la habilidad de crear, puede tratarse
sólo de talento o personalidad. La gente común se inclina muy fácilmente
a pensar que la creatividad es cuestión de talento o personalidad y como
cree no contar con estos elementos, deja la creatividad en manos de
otros. Hay que poner énfasis en el desarrollo deliberado de la habilidad
de pensar creativamente. Obviamente, ciertas personas serán mejores que
otras en el tema, así como las hay mejores en los deportes o la
carpintería, aunque la mayoría puede alcanzar un nivel aceptable.
EL VALOR DE LA CREATIVIDAD
Ahora bien; creatividad es capacidad para producir algo nuevo, pero
¿para todos o solamente para el creador?.
Pensando en ello, Mauro Rodriguez Estrada va más allá y la define como
"la capacidad de producir cosas nuevas y valiosas".
Tomando en cuenta este concepto, se podría afirmar que existen tres
niveles en el campo de la creatividad:
1. Elemental o personal: valiosa en lo afectivo para el sujeto creador;
se presenta al reparar algo, solucionar un problema menor o doméstico,
relatar un cuento a un niño para que se duerma o inventar un nuevo
postre.
2. Nivel medio: o de resonancia laboral, valiosa para el medio social;
la encontramos cuando las ideas pueden contribuir a la organización o
empresa, con un producto, un sistema, un proceso, una solución o un
método.
3. Nivel superior: cuando un individuo realiza o aporta algo diferente,
novedoso o alternativo de gran valor para muchas personas, la sociedad o
la humanidad entera.
Sea cual fuere el nivel, no cabe duda que la creatividad resulta
fundamental para el progreso individual, profesional, organizacional y
social. Lo que interesa en la faz empresarial es la creatividad con
cierto valor aplicable y no solo la originalidad (un esquizofrénico
puede ser muy original, pero sus ideas carecen de adaptación a la
realidad); de modo que la persona creativa debe concebir ideas nuevas,
únicas, diferentes y valiosas. A tal efecto debemos remitirnos a los
dichos de Stein que considera que "creatividad es el proceso que resulta
de una obra nueva, que es aceptada por un grupo como valiosa, útil o
satisfactoria, en algún punto del tiempo".
EL PROCESO CREATIVO
Las principales etapas son:
- La necesidad o cuestionamiento. Es percibir algo como problema y tener
la fuerza motivadora para iniciar el proceso creador. Se dice que quién
no tiene preguntas no encuentra respuestas...
Es importante la definición o identificación de los problemas ya que
antes de resolverlos hay que tener la capacidad de identificarlos, es
decir, formular preguntas que conduzcan a detectarlos y definirlos. Esta
facultad es uno de los rasgos inconfundibles de la conducta creativa.
- La preparación. Una vez establecida la inquietud, se debe ir al campo
de los hechos, para que la mente trabaje sobre asuntos más sólidos.
Ésta es una etapa de análisis en la que se clasifican los componentes
del problema identificado, se observa qué información hace falta, cuáles
son las barreras para conseguir esa información o para barajar problemas
agregados y/o soluciones alternativas. Consiste no solo en saturarse de
información sino también en percibir nuevas posibilidades.
Es un paso fundamental, ya que contrariamente a la creencia popular, las
ideas creativas no provienen de la casualidad, ni nacen de manera
espontánea, sino que emergen de un intenso periodo de preparación.
- La incubación. Es un periodo de reflexión sobre el problema, a veces
consciente y otras inconsciente. Es una etapa de gestación de ideas que,
según los psicólogos, se desarrolla más en el inconsciente, pero
solamente posible si fue precedido por un trabajo anterior en el
consciente.
- La iluminación. Corresponde al encuentro de soluciones. No proviene de
la nada, sino que es producto de las etapas anteriores. Una de las
iluminaciones más famosas es la atribuida a Arquímedes (siglo III a. C.)
al expresar ¡EUREKA! cuando en su bañera descubrió que su cuerpo
desplazaba su propio volumen en el agua; pero en realidad se trataba del
encuentro de la solución de un problema trabajado durante mucho tiempo,
y no de una inspiración instantánea.
- La verificación o elaboración. Consiste en llevar la idea a la
práctica; rara vez está suficientemente pulida y por lo general requiere
cambios y/o modificaciones. Dice james w. Yougg que: "en esta etapa hay
que introducir la idea recién nacida en el mundo de la realidad y
entonces descubrirá que no es la criatura tan maravillosa que parecía en
el momento en que usted la dio a luz". Se dice que Hemingway rescribió
treinta veces la última página de su novela "Adiós a las armas" y que el
guión de la película "El submarino amarillo" de los Beatles se escribió
veintiún veces.
Cedido por: Estr@tegia Magazine
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