Relaciones interpersonales en el ámbito laboral: ¿generadoras de stress?

Autor: Maria Rosa Azum

CLIMA LABORAL

06-2005

"Aquello que hoy se encuentra en crisis es justamente la posición que tomamos frente a esas situaciones: está en crisis "la palabra" que ya nadie parece comprometerse a sostener.

Frente a dichos y contradichos, cambios en la manera de proceder, ambigüedades en el lenguaje o diferencias entre lo que se dice y se hace, uno como espectador es sumergido en una especie de confusión, y si nuestro interlocutor es lo suficientemente hábil y nos encuentra algo desprevenidos es muy probable que nos haga creer que no es él, sino nosotros quienes interpretamos erróneamente sus palabras o actos...."

Es muy común escuchar que en nuestro país estamos viviendo momentos de cambio, momentos de crisis, momentos de oportunidad.

En realidad los seres humanos, o los sujetos del lenguaje tal como nos definiera un gran iluminado, permanentemente atravesamos diferentes avatares y circunstancias.

 Aquello que hoy se encuentra en crisis es justamente la posición que tomamos frente a esas situaciones: está en crisis “la palabra” que ya nadie parece comprometerse a sostener.

Frente a dichos y contradichos, cambios en la manera de proceder, ambigüedades en el lenguaje o diferencias entre lo que se dice y se hace, uno como espectador es sumergido en una especie de confusión, y si nuestro interlocutor es lo suficientemente hábil y nos encuentra algo desprevenidos es muy probable que nos haga creer que no es él, sino nosotros quienes interpretamos erróneamente sus palabras o actos.


Nuestros vínculos, nuestras relaciones interpersonales son fuente de satisfacción, nos dan un marco, una referencia, nos estructuran como sujetos.

Si nos referimos al ámbito laboral, el contar con un buen equipo de trabajo nos brinda la posibilidad de comunicarnos y la sensación de pertenencia a un grupo, que se ofrecen como moderadores de factores estresantes y posibilitan nuestro desarrollo.

Sin embargo, con el panorama anteriormente analizado, las relaciones interpersonales dejan de ser moderadoras y se convierten en si mismas en fuentes de stress. Hoy asistimos a nuevas génesis de síntomas: la diferencia de intereses y valores profesionales, los malos entendidos en la comunicación, la falta de compromiso, la palabra que no se sostiene a través del tiempo.

Como profesionales de los recursos humanos, y frente a posibles intervenciones organizacionales, no podemos dejar de analizar estas variables que influyen en el accionar de los trabajadores y que muchas veces están tan enquistados que se transforman en una modalidad laboral habitual.

En organizaciones con estas características es muy probable que ni siquiera se interroguen acerca del alto nivel de rotación o alto nivel de ausentismo debido a enfermedades psicosomáticas, justamente porque no cuentan con la capacidad de compromiso que implicaría tomar decisiones para el bienestar de los trabajadores y sostenerlas en el tiempo. Y si somos aún más críticos quizas, porque no tengan la capacidad de interrogarse...

Es clave que los profesionales que trabajamos para que los recursos humanos sean valorados como tales (especialmente como humanos, con todo lo que eso significa) tomemos una postura definida acerca de cúal va a ser nuestro accionar dejando las ambigüedades de lado,  tener en claro qué valores van a atravesar y diferenciar nuestra practica, y seamos capaces de sostenerlo en nuestro recorrido académico, laboral y personal.

Justamente esta es la vía para que nuestra labor sea exitosa en las organizaciones, ya que después de todo somos agentes de cambio.
 

Maria Rosa Azum - asesoriaarrobaclimmarh.com.ar 

Graduada en Psicología en la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Rosario.  Su trayectoria se ha especializado en psicología clínica y fundamentalmente en psicología de las organizaciones.

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