Pioneros de la Industria del Cemento en Nuevo León México

Ingenierías, Octubre-Diciembre 2010, Vol. XIII, No. 49 35
Pioneros de la industria del
cemento en el Estado de
Nuevo León, México:
Cementos Hidalgo, S.C.L.
Javier Rojas Sandoval
javierrojas@monterreyculturalindustrial.org
RESUMEN
La industria del cemento del estado de Nuevo León, como empresa globalizada,
es actualmente líder en producción de cemento en México y Norteamérica, y uno
de los mayores a nivel mundial. En este artículo se describe el inicio de esta
industria, sus pioneros, y las condiciones y las funciones que le permitieron
sortear crisis. En la parte I se analiza el caso de Cementos Hidalgo, S.C.L. y en
la parte II se describe la creación de otras empresas y las funciones que llevaron
a la creación y desarrollo de Cementos Mexicanos.
PALABRAS CLAVE
Cemento, Nuevo León, México, industria, pioneros.
ABSTRACT
The industry of the cement of the Nuevo Leon state in Mexico, as a globalised
company, currently is leading the cement production in Mexico and North
America, and one of the biggest world-wide. In this article the beginnings of
this industry, its pioneers, and the conditions and fusions that allowed to draw
crisis are described. In part I the case of Cementos Hidalgo is analyzed and in
part II the creation of other companies and the fusions that took to the creation
and development of Cementos Mexicanos are described.
KEYWORDS
Cement, Nuevo Leon state, Mexico, industry, pioneers.
LA INDUSTRIA DEL CEMENTO EN EL ESTADO DE NUEVO LEÓN, MÉXICO1
En Nuevo León, desde principios del siglo XIX se conocía de la existencia de
yeso de buena calidad y pizarra en la Sierra Madre, materia prima para fabricar
un tipo de cemento.
Las primeras solicitudes de permisos para instalar fábricas de cemento arrancan
desde principios del siglo XX. El mes de marzo de 1901, Filomeno De Stéfano
y socios solicitan permiso del gobierno del estado para establecer en Monterrey
una fábrica de cal, cemento y ladrillos de pavimentación.
La solicitud incluía una descripción del método de hornos de carga constante para
la fabricación de cal. De Stéfano prometía instalar dos hornos con capacidad de 140
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toneladas de piedra y una producción de 35 toneladas
de cal. Asimismo, especificaba que una vez establecida
la explotación de la materia prima, se dedicaría a la
fabricación de cemento y ladrillo de pavimentación.
El gobierno concedió la exención por cinco años. El
empresario y sus socios prometían invertir un capital
inicial de diez mil pesos. La fábrica se instalaría por
el rumbo de la Hacienda de Gonzalitos.
Transcurridos los tres meses del plazo para
instalar la fábrica, los industriales comunican al
gobierno que no pueden cumplir con el compromiso,
debido a que el Ferrocarril Nacional Mexicano
no había construido un ramal hasta donde tenían
proyectado montar la planta.
Finalmente, en diciembre de 1901, los empresarios
piden al gobierno cancelar la concesión.2
El segundo antecedente se produjo en agosto de
1902, cuando Alberto G. Cárdenas solicitó permiso
al gobierno del estado para instalar una fábrica de
cemento en el municipio de San Nicolás de Hidalgo.
En la solicitud informaba haber realizado varias
exploraciones en las que descubrió la existencia de
cemento natural en varios puntos del estado. Mandó
ensayar cuidadosamente las muestras y obtuvo
buenos resultados.
Asimismo hacía ver al jefe del gobierno estatal
que su propósito de sustituir la importación de
cemento era beneficiar al estado.3
No obstante que el gobierno otorgó el permiso
oficial y que Alberto G. Cárdenas inició los
trabajos en el municipio de Hidalgo, se presentaron
dificultades que impidieron instalar la planta en los
años especificados en la solicitud.
El proyecto fue retomado años después por el
propio Alberto G. Cárdenas, y los aportes de capital
a cargo de hombres de empresa experimentados
como el norteamericano J. F. Brittingham, Francisco
Belden y Valentín Rivero, entre otros.
Se dio otro intento en abril 7 de 1905 cuando John
T. de Bell solicitó una condonación de impuestos
por doce años para instalar la fábrica de Cemento
Portland Monterrey. El solicitante se comprometía
a invertir un capital inicial de 200 mil pesos. El
proyecto no pudo realizarse y fue cancelada la
solicitud al año siguiente.
Otro momento de la historia de la industria
cementera se dio el año de 1905 cuando Vicente
Ferrara, accionista de la Fundidora Monterrey,
emprendió el proyecto de instalar una planta
productora de cemento que aprovechara la escoria de la
planta acerera para producir cemento siderúrgico.4
En la década de los veinte se produjeron otros
dos momentos importantes en la historia de las
cementeras regiomontanas. Experiencias que
corresponden a las fábricas de la segunda generación:
Cementos Monterrey y Cementos Mexicanos.
CEMENTOS HIDALGO, SOCIEDAD COOPERATIVA
LIMITADA (S.C.L.). HISTORIA NARRADA POR EL
SOCIO COOPERATIVISTA: LEÓNIDES CUEVA
Los señores Alberto G. Cárdenas e Isidoro Canales,
ambos residentes en Monterrey, establecieron en el
municipio de Hidalgo N. L. (antes Villa de Hidalgo, a
30 kilómetros al noreste de Monterrey) una pequeña
fábrica de ladrillos; la sociedad que formaron fue
conocida como Canales y Cárdenas.5
Alberto G. Cárdenas era originario de Michoacán
y desde 1888 estuvo empleado como contador
en la Casa Rivero de Monterrey. En una de las
incursiones de ambos personajes por el cerro de
San Miguel, Hidalgo —donde ahora están las
pedreras— encontraron grandes vetas de caliza y
pizarra. Obtuvieron algunas muestras y los estudios
realizados demostraron que el material era de buena
calidad. Pero hacía falta capital suficiente para
explotar industrialmente los depósitos.
Pioneros de la industria del cemento en el Estado de Nuevo León, México: Cementos Hidalgo, S.C.L. / Javier Rojas Sandoval
Fig. 1. Cementos Hidalgo, 2 de enero de 1931.9
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En la iniciativa para explotar los yacimientos de
caliza y pizarra desempeñó un papel importante el
norteamericano Juan F. Brittingham, quien para esas
fechas residía en Torreón, Coahuila.
En la entrevista con el empresario norteamericano,
el señor Alberto G. Cárdenas afirmaba que existían
grandes yacimientos de caliza y pizarra, además de
yeso en la sierra de Potrero Chico. El inversionista
Brittingham decidió apoyar el proyecto y comisionó
al señor Cárdenas para hacer las gestiones
correspondientes: permisos del gobierno del estado,
del municipio de Hidalgo, así como la anuencia de
los accionistas de la Hacienda de Juan y Cristóbal de
Villarreal, para la posible instalación de una fábrica
de cemento en esa población.
El proyecto para instalar la fábrica indica
que alguno de los hombres que lo iniciaron tenía
conocimientos previos acerca del procedimiento
para producir cemento.
Los accionistas de la Hacienda de Juan y
Cristóbal de Villarreal concedieron el permiso para
utilizar las tierras de agostadero y la explotación de
los depósitos de caliza, pizarra y yeso. El permiso
se concedió por cien años.
El 27 de febrero de 1905, el gobierno del estado
concedió la exención de impuestos por diez años
a los inversionistas, pero la planta no comenzó a
producir hasta las postrimerías de 1907. Su capital
inicial fue de 500,000 pesos; tres años después,
ascendía a 1’500,000 pesos. Para 1913, la suma
había llegado a los dos millones. El primer Consejo
de Administración lo integraron: presidente, J.
F. Brittingham; vicepresidente, licenciado Pablo
Martínez del Río; secretario, Pedro Torres Saldaña;
prosecretario, Gilberto Labín; tesorero, Francisco
Belden; subtesorero, C. Valentín Rivero Gajá,
vocales, Luis Garza y Juan Terrazas; comisario,
Francisco Gómez Palacio.6
Los inversionistas acordaron otorgar al señor
Alberto G. Cárdenas 700 acciones, sin costo, por las
gestiones realizadas para la fundación de la fábrica
de cemento.
El 6 de octubre de 1905, se definió la composición
accionaria de la nueva sociedad, con un capital de
500,000 pesos, distribuidos en cinco mil acciones de
cien pesos. El acta constitutiva se firmó en la ciudad
de Durango, Durango.
Los primeros años de actividad de Cementos
Hidalgo estuvieron llenos de dificultades. Las
acciones militares de los revolucionarios destruyeron
puentes y vías férreas cercanos a la fábrica.
La población y con ella la fábrica quedaron
incomunicadas. La producción de la cementera se
suspendió en más de una ocasión.
Después de la caída del régimen dictatorial de
Victoriano Huerta, pasó a ser administrada por
el gobierno del estado, de octubre a diciembre de
1914.7
Los primeros años de operación de la planta se
trabajó con un equipo y maquinaria de las siguientes
características:
Una trituradora Allis Chalmers.
Un secador rotatorio de materias primas
trituradas.
Ocho molinos Fuller verticales para molienda
fina de crudos.
Cuatro hornos rotatorios Bonnot de siete pulgadas
de diámetro con una capacidad de tres toneladas
de clinker por hora.
Tres molinos de bolas Krupp.
Tres molinos de tubo Bonnot de cinco por treinta
pulgadas, con capacidad de tres toneladas por
hora.
Elevadores y transportadores helicoidales
(gusanos de Arquímedes).
El transporte de la caliza, la pizarra y el yeso
se hacían en carretas, desde las canteras situadas
a tres kilómetros de distancia de la fábrica. Con
Tabla I. Accionistas fundadores de Cementos Hidalgo.
Accionista Puesto
Juan F. Brittingham presidente
Pablo Martínez del Río vicepresidente
Francisco Belden tesorero
Miguel Torres secretario
Luis Garza primer vocal
Juan Terrazas segundo vocal
Valentín Rivero subtesorero
Gilberto Lavín subsecretario
Alberto G. Cárdenas gerente
Fuente: Juan Ignacio Barragán, Cemex y la industria
del cemento mundial, ORBIS Internacional, Monterrey,
N. L., 1996.
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el tiempo se tendió una vía angosta de ferrocarril
y el transporte se hacía en vagonetas que eran
arrastradas por mulas.
La fuerza motriz era proporcionada por un
ingenio que consistía en:
Una máquina de vapor Cortiz de dos pistones de
doble efecto, con una polea motriz de 4.5 metros
de diámetro por 2.20 metros de ancho.
Dos máquinas de vapor pequeñas. Una de ellas
accionada con un generador de energía eléctrica
para el alumbrado.
Cuatro calderas de vapor.
El movimiento era transmitido mediante la acción
de una flecha de doce pulgadas de diámetro que
atravesaba toda la fábrica y de ella dependían poleas
para hacer girar los molinos y hornos; asimismo hacían
mover los elevadores y los gusanos helicoidales.
El carbón pulverizado era el combustible
empleado para generar fuerza de vapor.
El público consumidor desconocía el cemento
Portland pues las construcciones se edificaban con
piedra, adobe, ladrillo o sillar. Las ventas realizadas
en un principio eran de alrededor de 600 toneladas
anuales, cuando su capacidad instalada le permitía
producir 36,000 toneladas.
La fábrica experimentó un importante cambio
cuando fueron sustituidas las máquinas de vapor por
otras generadoras de energía eléctrica (entre 1908
y 1910). Se modernizó la planta al electrificar sus
instalaciones. Se montaron transformadores, líneas
y motores eléctricos. Se adquirió equipo nuevo:
Cuatro máquinas generadoras de electricidad
Devets-Otto con motores de combustión
interna.
Cuatro productores de gas pobre (gasógenos) que
utilizaban carbón lavado en sus hornos.
El gas combustible se lavaba y filtraba para pasar
posteriormente a los pistones de los generadores cuya
capacidad alcanzaba los 500 kw. cada uno.
Cada máquina generadora tenía cuatro pistones y
un volante que pesaba doce toneladas y en su interior
tenían el embobinado del alternador.
Entre 1926 y 1932 se adquirieron tres molinos
tubo Bonnot iguales a los existentes; se suspendieron
las operaciones de los ocho molinos Fuller instalados
al principio. La producción y ventas de cemento se
incrementaron significativamente: 25,000 toneladas
anuales, en términos estimados.
En 1920 y por iniciativa de don Lorenzo H.
Zambrano se funda la fábrica Cementos Monterrey,
S. A. Luego, en 1931, se fusionaron Cementos
Hidalgo y Cementos Monterrey para formar la nueva
negociación: Cementos Mexicanos, S. A., queda
como gerente general de la misma don Lorenzo
H. Zambrano y como subgerente, el señor Jesús
Barrera Rodríguez. La planta cementera de Hidalgo
se convirtió en filial de Cementos Mexicanos.
Debido a factores de incosteabilidad, la planta
cementera de Hidalgo, N. L. decide suspender
sus operaciones tanto de producción como
administrativas, al mismo tiempo que procede
a realizar reajustes de personal. Ello sucedió en
el año de 1932. Una comisión de trabajadores se
entrevistó con el gobernador del estado, Francisco
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Fig. 2. En 1905 se fundó Cementos Hidalgo en la Vila de
San Nicolás Hidalgo, fue la primera fábrica de Cemento
de México.10
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A. Cárdenas, a fin de solicitarle su intervención para
que la cementera de Hidalgo no fuera clausurada. El
gobierno del estado prometió que tan luego como las
condiciones del mercado lo permitieran, la fábrica
reiniciaría sus actividades.8
Las dificultades de la planta cementera se
convirtieron en un problema social que involucró
a la mayoría de los habitantes del municipio de
Hidalgo, dado que era la principal fuente de trabajo
de la localidad.
Por su parte, Cementos Mexicanos comenzó a
trasladar maquinaria de Hidalgo hacia la ciudad
de Monterrey, lo que alarmó a los trabajadores y
pobladores del municipio cementero. Veían que con
ello “se terminaban las esperanzas de que un día se
reanudaran los trabajos de la fábrica”.
El contexto de los años treinta fue decisivo
para definir el rumbo de la fábrica de cemento
de Hidalgo. Eran los tiempos de principios del
cardenismo que impulsaron la participación obrera
en la administración de las empresas. Un líder
obrero con residencia en la ciudad de Monterrey,
llamado José Alatorre Gámez, propagandista del
plan sexenal del candidato a la presidencia de
la república, Lázaro Cárdenas, arribó a Hidalgo
en 1934. Divulgaba la idea de que las fábricas
que estuvieran cerradas deberían abrirse para
dar empleo a los obreros. Estando clausurada
la cementera, los trabajadores y la población
hidalguense encontraron una oportunidad para
buscar alternativas que posibilitaran la reapertura
de la fábrica.
En junta con los trabajadores de la planta
cementera, celebrada el 8 de noviembre de 1934,
el señor Alatorre expresó el más decidido apoyo a
los obreros y sugirió la formación de un sindicato
para la defensa de sus intereses. Por unanimidad
de los presentes se le puso el nombre de Sindicato
Cementos Hidalgo; el lema: “Por los intereses del
trabajador organizado”.
Otros acuerdos fueron: impedir el traslado de más
equipo y maquinaria a la ciudad de Monterrey. Al
mismo tiempo se nombraron guardias (veladores)
para que vigilaran las partes estratégicas de la
fábrica: Fichera, Entrada de las Pedreras, Almacén
General, Casa Gerencia, Planta de Fuerza, así como
otros departamentos.
El 9 de noviembre se citó a la primera junta del
sindicato en el interior de la planta. Se nombró la
mesa directiva y quedó al frente, como secretario
general, Marcos Lozano G., quien fue sustituido a
los pocos días por José Maldonado Villarreal. Como
asesor fue nombrado el señor José Alatorre.
Ese mismo día, los sindicalistas acordaron
informar sobre la incautación de la fábrica a las
diferentes autoridades del gobierno del estado y la
federación. En especial al presidente interino de la
república, general Abelardo L. Rodríguez.
Se solicitó el apoyo del ingeniero Bartolomé
Vargas Lugo, gobernador del estado de Hidalgo,
quien se distinguió por su apoyo a los cooperativistas
de la Cruz Azul. El gobernador envió a su hermano,
ingeniero Salvador Vargas Lugo, a Hidalgo, N. L.
para hacer un estudio sobre las condiciones de la
maquinaria y el equipo de la fábrica, a fin de ponerla
en funcionamiento.
La directiva del sindicato recién formado se
entrevistó con el nuevo secretario de Economía,
general Francisco J. Mújica, miembro del gabinete
presidencial del general Lázaro Cárdenas. El
general Mújica brindó todo su apoyo a los
trabajadores de Hidalgo.
Envió a un ingeniero para que verificara el estado
en que se encontraba la maquinaria y el equipo de
la fábrica y estudiara la suma monetaria requerida
para hacer operativa la planta cementera. Al parecer
el dictamen técnico resultó desfavorable a los
hidalguenses, entre otras razones porque el ingeniero
no acudió a la planta.
El 25 de febrero de 1935, el presidente Lázaro
Cárdenas visitó la fábrica de cemento; fue recibido
por los trabajadores y el pueblo de Hidalgo e hizo
un recorrido por todas las instalaciones de la
planta fabril.
En reunión sostenida con el presidente, los
trabajadores le hicieron la petición de ayuda para
hacer funcionar la fábrica en forma de cooperativa
como la de Cruz Azul. En su intervención, el
general Cárdenas manifestó que si un nuevo estudio
técnico resultaba favorable a los trabajadores, el
gobierno federal daría todo su apoyo para poner en
marcha la planta; estaba dispuesto a proporcionar
los 400,000 pesos que se requerían de inmediato y
otras sumas adicionales.
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Poco tiempo después se presentó en la fábrica la
comisión técnica encabezada por el ingeniero Simón
Anduaga, enviado por la Presidencia de la República
para dictaminar sobre el estado de la planta. El informe
de la comisión fue favorable para ponerla en marcha.
Los dirigentes del Sindicato de Cementos
Hidalgo fueron recibidos por el presidente Cárdenas.
Les comunicó su apoyo para la formación de la
cooperativa y les informó el acuerdo de refaccionarlos
con 400,000 pesos para la compra de la maquinaria
faltante y el pago de los salarios a los trabajadores.
El presidente Cárdenas les hizo entrega de una
fotografía autografiada con las siguientes palabras:
A los obreros de Hidalgo, N. L., seguro de que
corresponderán al esfuerzo que hace la Nación
tomando en sus manos la industria Cementos
Hidalgo.
El 20 de febrero de 1937 se reunieron los
miembros del Sindicato de Cementos Hidalgo en las
bodegas de empaque. Ante la presencia del inspector
de Economía Nacional, David Colón Huerta, se
pasó lista de presentes y se constató la asistencia de
226 agremiados. El inspector informó que estaba
ahí para organizar una cooperativa y preguntó a los
presentes si estaban de acuerdo en formarla; a lo
cual respondieron afirmativamente. En seguida se
dio lectura al proyecto de bases constitutivas para la
nueva cooperativa y se aprobó por unanimidad. Se
definieron los nombres de la sociedad y del producto:
Cooperativa Industrial Cementos Hidalgo, S. C. L.
y la marca Cemento Cuauhtémoc.
El procedimiento técnico de compraventa
consistió en que el gobierno federal compró la
planta de Hidalgo a Cementos Mexicanos, y a su
vez la vendió a la Cooperativa. La escritura se firmó
en el Palacio Nacional (Departamento de Bienes
Nacionales), con fecha del 29 de octubre de 1946.
En el acta constitutiva de la cooperativa se
estableció que:
Para reunir el capital con que opere la cooperativa,
se acordó que los socios suscriban certificados de
aportación por valor de cincuenta pesos cada uno,
dando un total de 11,300 pesos. La cantidad que
aparece exhibida será cubierta con el trabajo
de los socios en los términos estatuidos por el
artículo 21 de la Ley General de Sociedades
Cooperativas en vigor.
Después de cinco años de inactividad y luego de
que la empresa se convierte en cooperativa reinicia
sus actividades de producción en 1937.
En el año de 1941 se introducen cambios que
modernizan la planta. En primer lugar, se instala una
caldera Bancock & Wilcox de 450 HP y una turbina
General Electric de 1,500 kw. Los generadores
Devtz-Otto quedan como planta de emergencia.
La producción se incrementó en 23,000 toneladas
anuales, logrando con ello un volumen anual
estimado de 48,000 toneladas.
Tabla II. Consejo de la Cooperativa Industrial Cementos
Hidalgo 1937.
Presidente José Alatorre Gámez
Secretario José Maldonado V.
Tesorero Francisco Cárdenas Guerra
Primer vocal Manuel Salazar
Segundo vocal Vicente Cantú
Consejo de Vigilancia José J. Sepúlveda
Secretario
Consejo de Vigilancia
Leónides Cueva
Vocal
Comité de Vigilancia
Marcos Lozano Gutiérrez
Gerente general Ing. Salvador Vargas Lugo
Superintendente Andrés A. Armiño
Ingeniero
Químico del Cemento
Daniel Castro Legorreta
Cajero Contador J. Manuel López Manjarrez
Fuente: Leónides Cueva, op. cit.5
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Fig. 3. General Lázaro Cárdenas del Río y el Presidente
Manuel Ávila Camacho entre otros, en la fábrica Cementos
Hidalgo, 1946. 11
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A mediados de la década de los cincuenta, se lleva
a cabo una reorganización de los sistemas de trabajo
enfocados a la disciplina y la eficiencia laboral. La
producción mensual pasó de 4,399 a 6,500 toneladas.
Anualmente se alcanzó la cifra de 78,000 toneladas
de cemento.
Dos dificultades se presentan en el año de
1947: la falta de combustóleo y problemas en el
transporte ferroviario de los carrostanque. Se reduce
la producción a nueve mil toneladas anuales. No
obstante lo anterior, se compra una pala mecánica P.
H. para cargar las vagonetas en las pedreras.
Entre 1948 y 1949 se hacen dos adquisiciones
importantes: un molino de cemento Allis Chalmers
de 7 por 24 pulgadas, con capacidad de diez
toneladas/hora de cemento. Se instala una nueva
caldera Murray Iron Works de 800 HP.
En 1950 se adquirió un horno Kennedy Van
Saun de nueve por diez pulgadas por 270, con una
capacidad de diez ton./h. de clinker y un enfriador
Fuller No. 525. Se construyeron cinco silos de crudos
con capacidad de tres mil toneladas. Sin embargo,
la producción no se incrementó significativamente
debido a la escasez de combustóleo.
Uno de los acontecimientos tecnológicos más
significativos para la empresa cooperativa fue la
sustitución del combustóleo por gas natural. El 29
de julio de 1952 se inauguró la instalación de la
línea de cuatro pulgadas de diámetro de Monterrey a
Hidalgo, incluyendo caseta de control y válvulas para
transportar el gas natural. Con ello, se logró aumentar
la producción a 19,000 toneladas anuales. El volumen
de producción total llegó a 75,000 toneladas.
A mitad de la década de los cincuenta se crea
un nuevo sistema denominado Aumento Unitario
de Crudos, producto del ingenio y creatividad de
los técnicos de la Cooperativa de Cementos
Hidalgo, consistente en la mezcla cruda por
superficie específica.
La cooperativa consiguió que la Comisión Federal
de Electricidad suministrara la energía necesaria
para mover la maquinaria de la planta. Con ello se
superaron los frecuentes paros de los molinos porque
la proporcionada por la planta propia de energía
era insuficiente. Los 33,000 voltios de electricidad
fueron transportados desde San Gerónimo hasta el
municipio de Hidalgo. La corriente eléctrica entró el
2 de marzo de 1956. La producción se incrementó en
14,000 toneladas anuales. Se logró una producción
total de 101,000 toneladas anuales de cemento.
Al finalizar la década de los cincuenta, se efectuó
la primera etapa de ampliación de la fábrica en la
Sección de Crudos. Al modernizar los departamentos
de Secado y Molino de Crudos, el proceso de secado
se verificó en un nuevo separador que separaba
y secaba al mismo tiempo. La producción anual
lograda fue de 148,000 toneladas. Al mismo tiempo
se hicieron las siguientes adquisiciones:
Trascavo Caterpillar No. 955
Trituradora Telesmidth, con capacidad para 120
ton./h.
Cinco silos de Crudos, con capacidad para tres
mil toneladas.
Un molino de Crudos Smidht de once por 16-10
pulgadas.
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Fig. 4. Presidente Adolfo López Mateos y el Gobernador
Raúl Rangel Frías durante una visita a Cementos Hidalgo,
C. 1962. 11
Fig. 5. Visita del Presidente Luis Echeverría a Cementos
Hidalgo, 1970. 11
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En 1965 disminuyó el suministro de gas natural,
trajo como consecuencia una sensible baja en la
producción de 13,000 toneladas; la anual descendió
a 135,000 toneladas.
El siguiente año se llevó a cabo la segunda etapa
de modernización y ampliación de la fábrica. Se
realizó en las secciones de Clinker y Molienda de
cemento. La ampliación consistió en lo siguiente:
Trascavo Caterpillar.
Perforadora Atlas Copco.
Cinco silos de crudos, con capacidad para tres
mil ton.
Horno Smidth de 11-6 por 400 pulgadas, con
capacidad de 500 ton./h.
Enfriador Folax.
Almacén de Clinker para treinta mil toneladas.
Molino de cemento Smidth, diez por 31-6
pulgadas de 33 ton./h.
Tres silos de cemento, con capacidad para diez
mil ton.
Dejaron de funcionar los molinos chicos instalados
en 1905. Se desmanteló todo el Departamento de
Secado. La producción aumentó a 124,000 toneladas;
la anual, alcanzó la cifra de 272,000 toneladas.
Al iniciar la década de los setenta volvió a
presentarse el problema de bajo suministro de gas
natural. No obstante, Pemex consigue normalizar
la presión y el volumen del gas mediante la línea
proveniente de Monclova, Coahuila. Debido a
ello se logró aumentar la producción anual en
28,000 toneladas más, en comparación a 1966. Sin
embargo, el problema del bajo suministro de gas
siguió afectando a la planta cementera. En 1976, la
producción anual sufrió una caída en cifras menores
a las de 1966. Se produjeron 263,000 toneladas, la
producción disminuyó 37,000 toneladas respecto a
1971. Asimismo se terminaron de desmantelar los
seis molinos chicos Bonnot, instalados en 1905.
En 1976 se paralizó el molino de cemento Allis
Chalmers que tenía un desgaste de 28 años. El molino
Smidth dio abasto a toda la producción de cemento.
Con el fin de dar cumplimiento a las indicaciones
de la Subsecretaría del Mejoramiento del Ambiente
se pararon los dos últimos hornos chicos Bonnot,
instalados en 1905.
A finales del mes de agosto de 1979 se inició la
puesta en marcha de la nueva planta de Cemento
Portland. El cambio afectó desde la pedrera hasta
el empaque. Con ello se incrementó la capacidad de
producción diaria de cemento en mil toneladas. Se
instaló el siguiente equipo:
Trascavo Caterpillar 977 L.
Trakdrill Chicago Pneumatic.
Trituradora Giratoria Fuller, capacidad: 250
ton./h.
Almacén de materias primas con capacidad de
21,500 ton./h.
Molino de crudos Smidth de trece por 21-3
pulgadas, con capacidad de 7,850 ton.
Horno Fuller de 13-6 por 190 pulgadas, con
precalentador de cuatro etapas. Capacidad para
mil toneladas diarias de Clinker.
Almacén de Clinker, capacidad de 21,000
toneladas.
Molino de cemento Smidth de diez por 35
pulgadas, de mil toneladas de capacidad por
día.
Tres silos de cemento. Capacidad diez mil
toneladas.
Empacadora Fluxo, capacidad 95 ton./h.
En el año de 1981, la empresa cooperativa logra
el mayor incremento de la producción de cemento.
Aumentó a 152,000 toneladas, para totalizar un
volumen anual de 452,000 toneladas.
En ese mismo año se adquirió otra maquinaria
para pedrera y transporte:
Trascavo Caterpillar.
Dos camiones Caterpillar de 35 toneladas cada
uno.
Perforadora de orugas.
Fig. 6. Presidente José López Portillo durante una visita
a Cementos Hidalgo, 1979. 11
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Entre 1983 y 1984 se modernizaron los hornos
Smidth y Kennedy, la maquinaria y los sistemas de
control. Se les instaló un precipitador electrostático
a cada uno. Se modificó el colector de polvos
Thermoflex en el horno Fuller.
Sin embargo, habría de presentarse una caída en
la producción en el año de 1983 a 80,000 toneladas
de cemento, debido a problemas técnicos y a la baja
demanda del producto, como consecuencia de la
crisis económica nacional.
La última etapa de la historia de la cooperativa se
dio cuando fue readquirida por la empresa Cementos
Mexicanos en 1993.
REFERENCIAS Y NOTAS
1. Javier Rojas Sandoval. El patrimonio industrial
histórico de Nuevo León: Las fábricas pioneras de
la segunda generación, la 2° edición, CELYTE,
N.L., CAEIP, Julio 2009. Colección investigación
educativa N°.43, ISBN, 978-607-00-1470-3,
Mty., Mx.
2. AGENL, Sección Concesiones, 17 / 3, marzo 2
de 1901.
3. Ibid., 17 / 6, agosto 27 de 1902.
4. Ibid., 20 / 4, abril 10 de 1905.
5. La información para redactar el presente capítulo
ha sido tomada del texto de Leónides Cueva,
Cooperativa Cementos Hidalgo, S. C. L. 50
Aniversario 1934-1984, Hidalgo, N. L., s / f.
El autor fue socio fundador de la Cooperativa
Cementos Hidalgo, S. C. L. Síntesis, títulos y
subtítulos de Javier Rojas Sandoval.
6. Isidro Vizcaya Canales, Los orígenes de la
industrialización de Monterrey. (1867-1920).
Librería Tecnológico, Monterrey, N.L. México,
1971. p. 128.
7. Diccionario histórico y biográfico de la revolución
mexicana, tomo V. Instituto Nacional de Estudios
Históricos de la Revolución Mexicana, Secretaría
de Gobernación, México, 1992.
8. Versión de los cooperativistas.
9. Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey.
Monterrey en 400 fotografías. México. 1996.
ISBN: 968-6623-34-5.
10. Rodrigo Mendirichaga. Los cuatro tiempos de un
pueblo: Nuevo León en la historia. Primera edición
junio 1985. México. ISBN: 968-891-000-7.
11.CONARTE-FOTOTECA. Nuevo León: Imágenes
de nuestra memoria III. México. 2006. ISBN:
968-5724-46-6.

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Rojas Sandoval Javier. (2017, Agosto 10). Pioneros de la Industria del Cemento en Nuevo León México. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/pioneros-la-industria-del-cemento-nuevo-leon-mexico/
Rojas Sandoval, Javier. "Pioneros de la Industria del Cemento en Nuevo León México". GestioPolis. 10 Agosto 2017. Web. <https://www.gestiopolis.com/pioneros-la-industria-del-cemento-nuevo-leon-mexico/>.
Rojas Sandoval, Javier. "Pioneros de la Industria del Cemento en Nuevo León México". GestioPolis. Agosto 10, 2017. Consultado el 21 de Agosto de 2017. https://www.gestiopolis.com/pioneros-la-industria-del-cemento-nuevo-leon-mexico/.
Rojas Sandoval, Javier. Pioneros de la Industria del Cemento en Nuevo León México [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/pioneros-la-industria-del-cemento-nuevo-leon-mexico/> [Citado el 21 de Agosto de 2017].
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