Microcrédito para los más pobres de Medellín

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Existen establecimientos de créditos regulados y vigilados tales como bancos, cooperativas financieras, cooperativas de ahorro y crédito, además de Organizaciones No Gubernamentales, no regulados, dedicadas al microcrédito.   Estas instituciones ofrecen créditos individuales a pequeños y medianos empresarios que deben demostrar su capacidad de pago, deben presentar codeudores y ofrecer una garantía de pago.

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Los clientes de estas entidades son personas que poseen un medio de autoempleo, un negocio pequeño, es decir, que ya vienen generando un ingreso proveniente de una actividad productiva en la que ellos mismos trabajan.  Una tienda de barrio, una carpintería, una panadería, un taxi, o algo similar con lo que se ganan la vida.   Estas personas son pobres, pero no están en la pobreza extrema.  De hecho, poseen un bien que pueden ofrecer como garantía para el otorgamiento del crédito.

Las entidades descritas han tenido éxito en su intención de atender con préstamos a los micros y pequeños empresarios, desarrollando con ellos el círculo virtuoso del crecimiento mutuo.

Esta modalidad de microcrédito (individual),  por su misma naturaleza, no puede llegar a los sectores más pobres de la sociedad, cuyos miembros, aunque sean emprendedores, no pueden cumplir los requisitos para acceder a uno de estos créditos.   Es una población considerada no bancarizable por los establecimientos de crédito, bancos, cooperativas y microfinancieras, el segmento de los más pobres, las personas de los estratos socioeconómicos uno y dos, habitantes de los barrios altos de Medellín.

Estas personas también necesitan apoyo, acceso al capital, obviamente en la proporción adecuada a sus capacidades y necesidades.   El problema no es visible.   La necesidad de estas personas de obtener financiación no es reconocida por el grueso de la sociedad y el sistema financiero se niega atenderlos.  Nuestra legislación no es para ellos.   Las prácticas de los bancos no son para ellos.  Son  millones de personas que no son y deberían ser sujetos de crédito.   Debemos adecuar la legislación, crear nuevas prácticas, fundar nuevas instituciones, probar nuevas metodologías.

A los pobres ni siquiera se les ocurre ir a un banco.   Saben que allí son personas no deseadas.  No tienen ningún producto financiero.  Por supuesto,  aunque sean emprendedores, no van a buscar capital en ninguna entidad financiera, y su idea se queda sin concretar.   Claramente se puede decir que los emprendedores pobres no saben a dónde ir por apoyo financiero, aunque los montos que necesitan son bajos.   De ahí que sus posibilidades de progreso se anulan y siguen atrapados en la pobreza.   Ese es un problema para la sociedad.

3. JUSTIFICACIÓN

Por  todos son conocidos los establecimientos de crédito que ofrecen la línea del microcrédito a los micros y pequeños empresarios.   Bancos y cooperativas compiten entre sí, y con las ONG’s crediticias, por quedarse con un pedazo más grande de la torta del mercado microcrediticio.

Son créditos individuales que requieren todas las garantías de cualquier crédito y que son altamente rentables.   La población de pequeños y microempresarios se encuentra muy bien atendida en este sentido y el apoyo que reciben de las entidades prestatarias es excelente.

Pero nuestro país, necesita generar y masificar una metodología de crédito para apoyar a los emprendedores más pobres que no están en capacidad de acceder a créditos individuales tal y como se otorgan actualmente.    Es una necesidad imperante en la lucha contra la pobreza, brindarle acceso al mercado de capitales (en la proporción que cada uno necesita), a la población más pobre para que aquellos emprendedores pertenecientes a esos estratos socioeconómicos bajos y que además tiene cerradas las puertas del empleo formal,  también tengan la oportunidad de desarrollar la iniciativa privada y de autoemplearse dignamente.  El microcrédito  es la única oportunidad que tienen, y por lo tanto, puede ser su única esperanza. .   Es necesario dar a la luz todas las iniciativas que haya sobre este tema.   Queremos visibilizar las entidades que trabajan el microcrédito para los más pobres por considerarlos  de alto impacto social que deben promoverse y no deben permanecer en el anonimato.

Este trabajo pretende contribuir a visibilización del problema de la exclusión de los pobres del sistema financiero y de las maneras que tiene la sociedad para incluirlos. También queremos dar reconocimiento y hacer visibles a las instituciones que a nivel local en la ciudad de Medellín están trabajando por llevar esas oportunidades a los más desfavorecidos.   Es necesario crear conciencia al respecto para que se haga realidad la masificación del microcrédito para los más pobres, lo cual les permitirá poco a poco ir superando los niveles de pobreza en que se encuentran y mejorando su calidad de vida.  Esta investigación buscará las entidades que en Medellín prestan el servicio de microcrédito dirigido a los más pobres de la ciudad.

Cuanto más hagamos por cambiar los paradigmas del crédito y por fortalecerlo como una de las herramientas de lucha contra la pobreza, más rápidamente estaremos avanzando por la senda del desarrollo,  que pasa, sin duda alguna, por la disminución del número de pobres. Cualquier iniciativa al respecto merece el apoyo de toda la sociedad.

4. OBJETIVOS

4.1 OBJETIVO GENERAL

Caracterizar las oportunidades de acceso a crédito con las que cuentan las personas más pobres de la población de Medellín.

4.2 OBJETIVOS   ESPECÍFICOS

  • Describir diferentes modalidades de otorgamiento de créditos que se utilizan en el mundo para atender a la población más pobre, mediante una referenciación de los modelos existentes y de las entidades que las practican.
  • Identificar los tipos de Instituciones Microfinancieras que operan en Colombia caracterizando  las modalidades de microcrédito que practican.
  • Determinar las instituciones y metodologías especializadas en atender con microcréditos a la población más pobre de Medellín que operan actualmente. 

5. MARCO REFERENCIAL 

5.1 MARCO HISTÓRICO 

5.1.1 Surgimiento de las microfinanzas. En todos los países en vía de desarrollo existe un amplio sector de la población que no alcanza a ser absorbido por la economía formal, es decir, no tiene acceso al empleo debido a su falta de educación y a que el tamaño del sector productivo no permite su vinculación.

Entre esta población también existen emprendedores.   Personas que,  guardadas las proporciones, tienen ideas de negocios y desean explorar la posibilidad de ser independientes y autoemplearse.   Cuando estas personas buscan crédito en los bancos, sistemáticamente se les niega debido a su carencia de garantías,  y al verse rechazados por el sistema y no contar con más recursos que su capacidad de trabajo no calificado.

Acuden entonces a prestamistas que les cobran intereses exorbitantes que  no permiten el desarrollo de sus negocios. De esa manera, los esfuerzos se ven truncados,  desestimulando a otros emprendedores a seguir su camino.

La elemental necesidad de sobrevivir  ha empujado a millones de personas a  emprender pequeños proyectos productivos aprovechando cualquier cosa que sepan hacer. Ese es el origen de la micro y pequeña empresa en el mundo. De esa necesidad fue que nació la idea de las microfinanzas”[1].

A principios de la década de 1970, distintas personas preocupadas por la falta de oportunidades  para la gente pobre,  crearon instituciones privadas sin ánimo de lucro en Asia y América Latina, dedicadas a otorgar pequeños  préstamos para financiar esas pequeñas ideas de negocios que hasta entonces no contaban con los recursos financieros para iniciar o desarrollarse. En los años 1973 y 1974 empezó a surgir en Asia y en América Latina la novedosa idea de prestarles plata a los pobres. En Asia este tema lo abordó el economista bengalí Mohamed Yunus al ver la extrema pobreza y la falta de oportunidades de la gente de su país.

El señor Yunus decidió empezar a prestar de su propio dinero a mujeres que desarrollaban alguna pequeña labor productiva.

“El primer préstamo que dio fue 27 dólares de su propio bolsillo para una mujer que hacía muebles de bambú, de cuya venta los beneficios repercutieron en sí misma y en  su  familia”[2].

Cuando Yunus descubrió que, aun cobrando intereses de mercado, los pobres devolvían el préstamo rápidamente, decidió pedir ayuda al gobierno, e iniciar lo que hoy es el GRAMEEN BANK, que ya cuenta con 1.100 agencias aproximadamente, tiene 2.1 millones de préstamos vigentes en 37.000   poblaciones de Bangladesh,  además  de  su  presencia  en 58 países.      Su tasa de recuperación de cartera es del  98%.  Este trabajo le valió el premio Nobel de Paz en  2006.

Simultáneamente en Brasil, el señor Joseph Ashcroft, preocupado por la misma problemática, creó la fundación ACCIÓN INTERNATIONAL, una Organización No Gubernamental que se financiaba con aportes privados y que se dedicó a otorgar microcréditos a los pobres que quisieran iniciar un pequeño negocio o mejorar uno existente.

“ACCION International se fundó en 1961 con la finalidad de enfrentar la desesperada pobreza imperante en las ciudades de América Latina”[3].

También en 1971 el señor Al Whitaker, presidente de Bristol Myers International  había iniciado un trabajo de microcréditos en América Latina, que unió luego con el que realizaba el empresario australiano David Bissau en Indonesia, creando así OPPORTUNITY INTERNATIONAL, institución dedicada a prestar dinero a los más pobres para crear o expandir sus propios negocios.

De otra parte en 1975, un grupo de mujeres líderes del mundo reunidas en México en la Primera Conferencia Mundial de las Naciones Unidas para la Mujer, crearon el WORLD WOMEN BANK (WWB)”[4].

Por otro lado existe FINCA Internacional es una institución sin fines de lucro con presencia en 21 países de América Latina, África, Asia y Europa del Este fundada en el año de 1984. Uno de los fundadores y visionario es John Hatch, quien desarrolló una nueva metodología llamada BANCA COMUNAL para entregar asistencia a la gente más desprotegida y sin acceso a recursos financieros, es así que a través de los Bancos Comunales, se ha llegado a más personas de escasos recursos y se ha demostrado que se puede enseñar a administrar de mejor forma sus propios negocios, ser sujetos de crédito y tener buenos comportamientos de pago, además manejar ahorros y tener sentido de solidaridad entre los socios. Esta metodología se ha desarrollado por otras instituciones en microfinanzas y se ha multiplicado su utilización en muchos países, beneficiando cada vez a mas emprendedores.

Esas entidades han evolucionado hasta convertirse hoy en día en grandes redes internacionales de Instituciones Microfinancieras, IMF, con presencia en muchos  países,  y con un objetivo común, apoyar el surgimiento y desarrollo de microempresas mediante el otorgamiento de microcréditos y la capacitación a los microempresarios.

5.1.2 Reseña histórica de las microfinanzas en América Latina. En América Latina,  auspiciadas por alguna de estas redes mundiales, se han creado numerosas ONG’S dedicadas a las microfinanzas.

Existen en América Latina cientos de instituciones de microfinanzas.  Se estima que las principales 80 atienden a una clientela superior a los cuatro millones de microempresas las cuales mantienen un saldo vigente de crédito agregado de unos cuatro mil millones de dólares. El desarrollo de esta industria refleja la gran demanda insatisfecha por servicios financieros de un dinámico sector de la economía real que no ha recibido la atención adecuada por parte de los bancos comerciales y los bancos de desarrollo tradicionales”[5].

Algunos países latinoamericanos han vivido un gran desarrollo de sus IMF, las cuales han  pasado de ser instituciones privadas sin ánimo de lucro, a entidades financieras (incluso bancos) regulado, con ánimo de lucro, enfocado en el sector de las microfinanzas.   Este desarrollo las hace hoy auto sostenibles y les permite expandir su campo de acción llegando a mas microempresarios en sus respectivos países, así como ampliando su portafolio de servicios.  Ejemplo  de  ello  son  Bancosol de Bolivia,  Mibanco  en Perú, Financiera Calpiá  en  El  Salvador y Banco Solidario en Ecuador.

Estas  instituciones,  aunque  siguen  recibiendo apoyo internacional, ya no dependen de  él para sobrevivir, porque adquirieron la capacidad  de distribuir los dividendos o incrementar su capital mediante la acumulación de utilidades.

Esto posibilita que el sector privado invierta allí sus recursos, lo cual atrae la atención de los bancos comerciales tradicionales, invitándolos a participar del campo de las microfinanzas en América Latina.

5.1.3 Reseña histórica de las microfinanzas en Colombia. En las década de los  80  distintos grupos de empresarios de las principales ciudades preocupados por la falta de oportunidades para la gente pobre, conformaron instituciones privadas sin ánimo de lucro inicialmente subsidiadas por ellos mismos, tales como la Fundación Carvajal, la Fundación Mario Santodomingo, Microempresas de Antioquia, Actuar Famiempresas en varias capitales, Finamérica en Bogotá, cuyo propósito era proveer créditos pequeños para financiar la creación y desarrollo de microempresas en el país.

En esa década,  las microfinanzas ya habían alcanzado un cierto renombre gracias a su éxito en otras regiones del mundo y llegó el apoyo internacional de organizaciones multilaterales:

“En Colombia el esfuerzo más grande que se puede ubicar como perteneciente a esta era es el Programa de Crédito para la Microempresa, apoyado por el Banco Interamericano de Desarrollo, BID. Dicha institución inició su programa de pequeños proyectos inicialmente en asocio con la Fundación Carvajal pero para 1984 ya había ocho ONG’S comprometidas con esta actividad[6]

Y de ONG’s microfinancieras internacionales que empezaban a convertirse en grandes jugadores de microfinanzas en el mundo:

“A mediados de la década de los años ochenta Acción Internacional comenzó a promover su metodología de crédito solidario en diferentes partes del país. Por esa misma época se creó también en el Departamento Nacional de Planeación (DNP) una unidad especializada cuyo propósito era dar continuidad a las políticas públicas relacionadas con el microcrédito”[7] 

En los años 90, con una nueva constitución política y con instituciones económicas más fuertes, el apoyo a los microempresarios, y con él, el impulso a las microfinanzas se afianzó:

“En 1993 el BID hizo un segundo crédito grande para promover microcréditos (el primero se había realizado en 1989); la responsabilidad de intermediar dichos recursos fue asignada al Instituto de Fomento Industrial, IFI. Algunas otras IMF como la Fundación Mario Santodomingo y Finamérica comenzaron a jugar un papel importante en el  financiamiento de los microempresarios.  De acuerdo con el estudio de Castañeda y Fadul (2002), del total de recursos prestados por todas las organizaciones afiliadas al Programa en el año, Finamérica prestó el 43.27%, la Fundación Santodomingo el 26.43% y la Fundación WW Bank de Cali el 10.43%.”[8] 

Sin embargo las mayoría se las Instituciones Micro Financieras que existían tenían un alto grado de dependencia de agencias internacionales que las sostenían con donaciones.   Sus dirigentes sabían de su fragilidad y eran conscientes que si no se hacían autosostenibles, no serian viables. Las IMF entonces decidieron enfocarse en los sectores menos pobres de microempresarios para lograr la sostenibilidad, descuidando así a las capas más pobres de la población 

“La creciente conciencia en muchas de las IMF, de su fragilidad al depender de donaciones, las había llevado a la búsqueda de autosostenibilidad financiera y ésta a su vez a concentrarse en las capas más pudientes de los microempresarios, ignorando a los más necesitados”[9].

A pesar de ello, muchas de estas instituciones  siguen siendo apadrinadas y han venido consolidándose de la mano de las grandes redes de IMF que existen a nivel global. ACCION INTERNATIONAL trabaja actualmente con 3 Organizaciones No Gubernamentales (ONG’S) en actividades de microcrédito a microempresarios de todo el país.  Así mismo OPPORTUNITY INTERNATIONAL tiene presencia en Barranquilla y Bogotá mediante el apoyo a ONG’S’s que atienden microempresarios de esas ciudades;  mientras que WWB tiene asociadas en Bogotá, Medellín, Bucaramanga, Popayán y Cali.

Las cooperativas tradicionalmente también han practicado el microcrédito, de hecho, esa es su fortaleza en la competencia que desarrollan con los bancos,  pero no han estado enfocadas en el microempresario, más bien otorgan créditos para todo tipo de destinación.

Por otro lado, en los últimos años algunos  bancos como Bancolombia, Banco de Bogotá, AV Villas, han incursionado en el  mercado del microcrédito individual (sumándose al BCSC que lo viene haciendo desde sus inicios),  gracias a acuerdos que han realizado con el gobierno nacional,  quien les ha otorgado incentivos para que direccionen parte de su operación a los pequeños empresarios.  Además se han creado bancos que se enfocan exclusivamente en el microcrédito individual, tales como Procredit y Bancamía,  éste último producto de la fusión de los Bancos de la Mujer de Bogotá y Cali con la Fundación BBVA Colombia.

Los bancos que han entrado a las microfinanzas también se han enfocado en los clientes menos pobres, olvidando nuevamente a los sectores más desfavorecidos, pero además se han  concentrado en créditos altos apoyados en la decisión que tomó el Gobierno mediante decreto 919 de 2008,  de aumentar el tope de lo que se considera un microcrédito de 25 a 120 salarios mínimos (de 12,4 a 62 millones de pesos) la cual, según Augusto Acosta, ex superintendente financiero “no es incluyente, ajustada a la realidad ni conveniente para promover las microfinanzas……Lo cierto es que los grandes bancos se han concentrado en prestar a quienes piden montos altos y no a los microempresarios, cuya deuda promedio no supera los 2 millones[10] 

5.2  MARCO CONCEPTUAL

Para la mejor comprensión de este texto, definiremos los principales términos a los que se refiere:

5.2.1 Microcrédito 

Definición.  A continuación se presentan distintas definiciones provenientes de distintas fuentes, lo cual permitirá al lector tener una idea más amplia del concepto:

Los microcréditos son pequeños préstamos realizados a prestatarios pobres que no pueden acceder a los préstamos que otorga un banco tradicional. Los microcréditos posibilitan, especialmente en países en vías de desarrollo, que muchas personas sin recursos puedan financiar proyectos laborales por su cuenta que les reviertan unos ingresos[11]

Según Sam Daley-Harris, en el Informe del Estado de la Campaña de la Cumbre de Microcrédito 2006:

“El microcrédito es una intervención capaz de producir un resultado final cuádruplo. Cuando se emplea efectivamente, puede 1) aliviar el sufrimiento, 2) traer dignidad, 3) hacerse sustentable, y 4) inspirar a otros a dar apoyo”[12].

La Asociación Bancaria Colombiana, que agremia a todos los bancos e instituciones financieras del país lo define como:

“El conjunto de operaciones activas de crédito otorgadas a microempresas cuyo saldo de endeudamiento con la respectiva entidad no supere veinticinco (25) salarios mínimos legales mensuales vigentes. Por microempresa se entiende toda unidad de explotación económica, realizada por persona natural o jurídica, en actividades empresariales, agropecuarias, industriales, comerciales o de servicios, rural o urbana, cuya planta de personal no supere diez (10) trabajadores y sus activos totales sean inferiores a quinientos uno (501) salarios mínimos mensuales legales vigentes”[13].

Es curioso que la Asociación Bancaria no haya actualizado la definición según lo que dicta la ley 795 de 2003 que subió el monto de lo que se considera microcrédito hasta los 120 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

El microcrédito está definido formalmente en la legislación bancaria colombiana y tiene una  categoría especial, en la medida que los bancos pueden cobrar una comisión hasta del 7% del monto de crédito (anticipada) para asesoría y seguimiento al beneficiario del crédito, lo cual hace que el mismo sea el crédito nominalmente más costoso.

La ley 795 del año 2003, en su artículo 95 modificada por el decreto 919 de 2008 del ministerio de hacienda define el microcrédito como:

“el  sistema de financiamiento a microempresas, dentro del cual el monto máximo por operación de préstamo es de ciento veinte (120) salarios mínimos mensuales legales vigentes al momento de la aprobación de la respectiva operación activa de crédito. Se entiende por saldo de endeudamiento el monto de las obligaciones vigentes a cargo de la correspondiente microempresa con el sector financiero y otros sectores, que se encuentren en los registros con que cuenten los operadores de bancos de datos  consultados por el respectivo acreedor, excluyendo los créditos hipotecarios para financiación de vivienda y adicionando el valor de la nueva obligación”[14]. 

La Cumbre del Microcrédito de 1997 desarrollada en Washington definió el microcrédito de la siguiente manera: 

 “Los microcréditos son programas de concesión de pequeños créditos a los más necesitados de entre los pobres para que éstos puedan poner en marcha pequeños negocios que generen ingresos con los que mejorar su nivel de vida y el de sus familias”[15]

Para los efectos de este trabajo  un microcrédito es un préstamo de una suma pequeña de dinero destinado a crear o fortalecer una pequeña unidad productiva cuyo propietario no tiene acceso al sistema financiero tradicional.

 Microcrédito – características. Entre las principales características que tienen los programas de microcrédito podemos destacar las siguientes:

Una reducida cuantía económica de los préstamos. Normalmente, la cantidad prestada a través del microcrédito suele oscilar entre 100 y 600 dólares.

Se conceden préstamos a plazos muy reducidos generalmente, por un período no superior a un año.Los periodos de reposición son muy pequeños de forma que las cuotas se reembolsan semanal o mensualmente.

El tipo de actividades puesto en marcha gracias a este instrumento son las microempresas o los micronegocios. Los microcréditos están dirigidos a los sectores más pobres de la sociedad y su objetivo final es el de generar una fuente regular de ingresos.

Los microcréditos son el camino para todos aquellos que no tienen recursos, ni propiedades, ni avales y, por tanto, no tienen posibilidad de recibir un crédito en el sistema bancario tradicional.

El dinero prestados debe invertirse en actividades escogidas de antemano por los propios prestatarios y supervisado por el organismo encargado de facilitar el microcrédito.

Microcrédito – impacto. Conviene aquí analizar el impacto que el microcrédito ha tenido en las personas y comunidades que lo han recibido pues solamente conociendo sus bondades podrán las personas concientizarse de la necesidad de su aplicación y masificación.

Impacto económico. Aunque las Instituciones Microfinancieras no han desarrollado capacidad para medir su impacto económico en la vida de las personas, de una manera muy general   John Hatch, el padre  de la banca comunal lo describió así en una conferencia dictada durante al IV Foro Latinoamericano de la banca comunal realizado en Medellín entre el 12 y el 14 de agosto de 2009:

   …”estiman que hay más de diez mil instituciones en el mundo que promueven microcrédito, casi no hay país donde no están lanzando un proyecto de microcrédito, atendiendo a más de 154 millones de familias pobres en  todo el mundo. Me gusta decir que éste es como tres veces el plan Marshall, después de la segunda guerra mundial, y ese es un esfuerzo que en un 85% de su capital, es capital privado, no es gobierno, es ciudadanos actuando para mejorar su sociedad. Esa es la maravilla[16].

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[1]  Servicios financieros integrales de bajo monto, dirigidos a personas de bajos ingresos y a microempresas, incluyendo ahorro, crédito, pagos, transferencias y seguros.

[2] Historia y evolución del microcrédito moderno. Wikipedia Online Bangladesh Citado en 10 octubre de 2008. Disponible de Internet:

http://es.wikipedia.org/wiki/Microcr%C3%A9dito#Historia_y_evoluci.C3.B3n_del_microcr.C3.A9dito_moderno%20

[3] Historia de Acción Internacional. Online. Brasil Citado en 10 octubre de 2008. Disponible en Internet: http://www.accion.org/Page.aspx?pid=1061.

[4]  Organización internacional sin ánimo de lucro, con el propósito de proveer capital e información necesarios para construir negocios viables a las empresarias pobres del mundo.

[5] MILLER,  Tomas. El modelo Latinoamericano de microfinanzas: una mirada desde adentro. Online Citado en 14 octubre de 2008. Disponible en Internet: http://www.rmf.org.py/Documentos/Microfinanzas/Modelo%20Latinoamericano%20de%20Microfinanzas.pdf

[6] Tomado de Microcrédito en Colombia, Bernardo Barona Z, publicado en la serie Estudios Gerenciales de la Universidad ICESI enero-marzo de 2004).

[7] Ibíd.

[8] Ibdíd.

[9] Ibíd..

[10]  Tomado del articulo “entidades microfinancieras piden exenciones tributarias y que se elimine tasa de interés de usura” publicado en el periódico Portafolio consultado el 20 de Septiembre de 2010 a las 4:15 pm

[11] Definición encontrada en wikipedia el 3 de octubre de 2010 a  las 5:20 p.m..

[12] Sam Daley-Harris (2006). Informe del Estado de la Campaña de la Cumbre de Microcrédito

[13] Definición encontrada en la página web de la Asociación, consultada en el link http://www.asobancaria.com/glosario.jsp?accion=2&id=34 el 7 de noviembre a las 2:37 am).

[14] Ley 795 del año 2003,

[15] Consultado en eudomet.net siguiente link: http://www.eumed.net/eve/resum/07-marzo/rmf.htm el 7 de noviembre de 2010 a las 2:57 p.m.).

[16] John Hatch (2009) Conferencia dictada durante al IV Foro Latinoamericano de la banca comunal realizado en Medellín entre el 12 y el 14 de agosto de 2009

Claramente la percepción de las personas encuestadas las cuales habían recibido microcréditos, es altamente positiva.   Sus respuestas denotan que gracias a los microcréditos recibidos habían mejorado su calidad de vida.

Pero el verdadero impacto en lo económico en Colombia se puede evidenciar en la cifras reveladas por el estudio de BID realizado por Paola Pedroza en Octubre de 2010 y que se puede consultar en la página web del sitio www.microfinanzas.org sobre las cifras de las microfinanzas en América Latina y el Caribe.  De acuerdo con ese estudio, en Colombia en 2009 existían 39 Instituciones Microfinancieras (contando en esa cifra algunos bancos), que otorgaron créditos por valor de    US$ 1.393 millones a  1.384.623 clientes que en promedio recibieron un crédito por valor de 1.006 dólares cada uno[1].

Los cálculos de ese mismo estudio sobre penetración del microcrédito por país, revelan que del total de personas que tienen trabajo y cuenta bancaria, el 16% han tenido acceso a un microcrédito individual, lo cual se considera el índice de penetración (número de personas con microcrédito/número de personas con patrón y cuenta bancaria), si bien todos no se trata en todos los casos de préstamos a microempresarios.

Augusto Acosta, ex superintendente financiero de Colombia dijo en entrevista que se puede escuchar en la página web de Caracol Radio, en el programa “Hora de Negocios” el 14 de abril de 2009 que en Colombia hay 32 Grandes IMF’s que atienden a 900.000 clientes y manejan cartera de alrededor de 2 billones de pesos[2].

Impacto no económico. Pero el efecto no es solamente económico, en general el microcrédito reduce el nivel de vulnerabilidad de quienes lo reciben, mejorando su autoestima y promoviendo en la gente el espíritu de lucha y de autopotenciación.   Anton Simanowitz y Alice Walter en su libro “Cómo servir al más pobre”, lo describen así:

“Estudios recientes del impacto de las microfinanzas han puesto mucho mayor énfasis en el papel de los servicios financieros para reducir el riesgo y vulnerabilidad de los clientes. Los servicios financieros tienen la capacidad de interactuar con muchos aspectos de la vida del cliente, no únicamente para desarrollar una microempresa. Las microfinanzas son entonces un importante ingreso habilitador. Tiene el potencial de impactar la pobreza de múltiples maneras, apoyando la forma en que las clientes se ganan la vida, reduciendo su vulnerabilidad, promoviendo el empoderamiento social y económico y liberando el potencial de la gente para el logro de sus metas”[3].

El Fideicomiso para el Desarrollo Local en Guatemala FDLG-, realizó un estudio de impacto de sus programas de microcrédito en donde se pudo observar que, si bien es cierto no se tienen datos exactos sobre cuánto desarrollo ha generado efectivamente los programas de microfinanzas o cuál es el impacto real en el crecimiento económico o social del grupo meta, sí se tiene certeza que hay avances en muchos aspectos no propiamente económicos tales como:

  1. Algunas mujeres nunca habían sacado cédula, ahora ya tienen un documento legal que las identifica.
  2. Las mujeres en el campo sufren de humillaciones, ahora con el crédito se mueven solas un poco más y no dependen totalmente de los esposos.
  3. El crédito les ayuda a ser productivas y no mantenidas.
  4. Hay oportunidad de trabajar en conjunto por el mejoramiento de su comunidad.
  5. Los diferentes espacios de diálogo, son aprovechados para intercambiar sus productos, generando más oportunidades de negocio.
  6. Han aumentado su autoestima. Se sienten más útiles en su familia.
  7. Los esposos las valoran de mejor manera.
  8. Han aprendido a ahorrar.
  9. Han aprendido a manejar su negocio.
  10. Han incrementado sus ingresos
  11. Han mejorado su calidad de vida en términos de alimentación, vestuario, educación y vivienda, por mencionar algunos aspectos evaluados.

Microcrédito: Instituciones  Microfinancieras – IMF. Se les llama así en forma genérica a  todas las entidades que ofrecen servicios microfinancieros a los micros y pequeños empresarios, aunque en Colombia muchos autores diferencian a los establecimientos de crédito vigilados por las Superintendencias Financiera o Solidaria (Bancos, Cooperativas y Compañías de Financiamiento Comercial), de las demás instituciones que no están reguladas y no captan dinero del público.   Estas últimas están conformadas por ONG’S’s, Fundaciones y las corporaciónes “Actuar” que operan en varios departamentos.

Para efectos de este trabajo, llamaremos Instituciones Microfinancieras, IMF,  a éste último grupo, es decir a las organizaciones no reguladas ni vigiladas que ofrecen servicios microfinancieros, especialmente microcrédito a los pequeños y medianos empresarios.

5.2.2 Pobreza – definición y clasificación. Existen varios métodos para clasificar la pobreza, seguidamente mencionamos las más pertinentes para este estudio:

Según la Organización de Naciones Unidas: La ONU define la pobreza en función del ingreso per cápita diario de las familias.   Se obtienen así tres niveles de pobreza:

  • Extrema Pobreza = Ingreso inferior a US$1.00 al día.
  • Pobreza Media =  Ingreso entre US$1.00 y US$1.99 al día.
  • Sobre Línea de Pobreza = Ingreso mayor a US$2.00 al día.

Según la secretaría de Planeación Municipal de Medellín, en su ENCUESTA DE CALIDAD DE VIDA 2009 la Secretaría de Planeación de Medellín define la pobreza como “la incapacidad de adquirir la canasta de bienes y servicios básicos”; y la indigencia es definida como “ingresos insuficientes para adquirir una canasta básica de alimentos”[4].

Según la Fundación Codespa. Ciñéndose al ámbito microcrediticio y microempresarial que nos ocupa, es interesante la clasificación que hace Fundación CODESPA (ONG’S española que trabaja en temas de formación, microcrédito y comercialización en países del tercer mundo, citada por Marc Soller Castelló en su artículo “Del Grameen Bank a los bancos comunales”[5], obteniendo 4 niveles de pobreza: 

Indigentes. No forman parte del ámbito microcrediticio aunque han surgido algunas excepciones interesantes, que de todas maneras requieren un componente mixto de asistencia social. En Bangladesh destacan 2 iniciativas: el programa para indigentes del Grameen Bank y el programa IGVGD (Income Generation for Vulnerable Group Development) del Bangladesh Rural Advancement Committee’s (BRAC), que se desarrolló entre la ONG’S microfinanciera  BRAC y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).  Se calcula que el ingreso diario de un indigente es inferior a US$ 1.00.

Extremadamente pobres:   Los que malviven en condiciones ínfimas, aunque pueden disponer de techo y el vivir con otros miembros familiares les permite sobrevivir.   Obtienen algún pequeño ingreso esporádico, por lo que sí son clientes potenciales de algunos –no muchos- programas de microcrédito, como por ejemplo el Banco Mundial de la mujer (World Women´s Banking) y el propio Grameen Bank.     Esta categoría, como la anterior correspondería a un ingreso per cápita diario inferior a US$1.00.

Moderadamente pobres. Personas con capacidad de generar ingresos,  aunque éstos no son estables ni regulares en el tiempo.  Un claro ejemplo lo constituyen los habitantes de zonas rurales, que viven y trabajan de actividades agropecuarias.    Si bien la pobreza en estas zonas suele ser muy extrema, también es cierto que existe una limitada capacidad de generación de ingresos, suficiente para poder obtener microcréditos.     Por ello, éstos y el siguiente grupo constituyen los principales clientes del microcrédito.    Este grupo obtiene un ingreso per cápita promedio de entre US$1.00 y US$1.99.

Microempresarios: Personas que se dedican a actividades comerciales muy simples, trabajan por cuenta propia y en solitario, o bien con la ayuda de otros miembros de la familia.   Son aquellas personas que poseen un pequeño negocio dentro del sector informal: un puesto de venta ambulante, un sencillo taller de reparación, un pequeño taller de confección instalado en su propia vivienda, por citar algunos ejemplos.    Aquellos que consolidan y hacen crecer su negocio podrán acceder al sistema financiero formal, aunque la mayoría no llegarán a disponer de garantías reales suficientes para ello.     El ingreso per cápita diario de este grupo supera los 2.00 US$.

Estas cuatro categorías de pobres o de pobreza se podrían ubicar entre los estratos cero y uno, según la clasificación socioeconómica que está establecida en Colombia.

5.3  MARCO CONTEXTUAL 

Medellín, ciudad del Noroccidente Colombiano, es la segunda ciudad más poblada de Colombia, capital del departamento de Antioquia cuenta para el 2010 con una  población de  2.343.049 habitantes según proyección de la Secretaría de Planeación Municipal en su estudio “Perfil socio demográfico 2005-2015”, publicada en agosto de 2010.

Medellín es una urbe moderna dedicada mayormente a las actividades comerciales y de servicios.  Produce el 12% del PIB del país, se define a sí misma como ciudad clúster destacándose en los sectores de energía eléctrica, construcción, confección y moda, convenciones y eventos y servicios de medicina y odontología.   Cuenta con 23 universidades y una dinámica actividad cultural.

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[1]  Estudio de BID realizado por Paola Pedroza en Octubre de 2010 www.microfinanzas.org

[2] http://www.caracolradio.com. Programa “Hora de Negocios” el 14 de abril de 2009

[3] Anton Simanowitz y Alice Walter en su libro “Cómo servir al más pobre”

[4] Secretaría de Planeación de Medellín. Encuesta de calidad de vida 2009

[5] Publicado el www.gestiopolis.com consultado el 25 de junio de 2010

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Gómez Marín Luis Fernando. (2011, mayo 4). Microcrédito para los más pobres de Medellín. Recuperado de https://www.gestiopolis.com/microcredito-para-los-mas-pobres-de-medellin/
Gómez Marín, Luis Fernando. "Microcrédito para los más pobres de Medellín". GestioPolis. 4 mayo 2011. Web. <https://www.gestiopolis.com/microcredito-para-los-mas-pobres-de-medellin/>.
Gómez Marín, Luis Fernando. "Microcrédito para los más pobres de Medellín". GestioPolis. mayo 4, 2011. Consultado el 24 de Mayo de 2019. https://www.gestiopolis.com/microcredito-para-los-mas-pobres-de-medellin/.
Gómez Marín, Luis Fernando. Microcrédito para los más pobres de Medellín [en línea]. <https://www.gestiopolis.com/microcredito-para-los-mas-pobres-de-medellin/> [Citado el 24 de Mayo de 2019].
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